La explicación del hambre en una sociedad capitalista globalizada

Las transnacionales, sujetos principales de la acumulación capitalista mundial, no solo producen mercancías y prestan servicios, mediante la explotación de la fuerza de trabajo, sino también desigualdad, pobreza, paro, precariedad, exclusión, destrucción de la naturaleza, hambre y muerte. Por consiguiente, el capitalismo es un sistema criminal para la mayor parte de la población mundial.

hambre
CGT Confederal

publicado
2018-02-04 22:26:00

Mientras las grandes corporaciones agroalimentarias: especulan en la bolsa de Chicago con las cosechas futuras de trigo, maíz, arroz o cualquier otra materia prima alimentaria; producen etanol a partir del maíz, que podría alimentar a una gran cantidad de personas, u otro agrocombustible; provocan emisiones de gases de efecto invernadero que contribuyen al calentamiento del planeta y, por consiguiente al cambio climático; venden armas a países en guerra por el control de los recursos y/o el territorio… etc.; muchos millones de personas son asesinadas, forzadas a emigrar y a padecer hambre.

Estas situaciones no son un designio fatal, algo natural, sino consecuencia de esta sociedad en la que domina el modo de producción capitalista, donde el capital tiene como objetivo conseguir cada vez más ganancias, a través de la reproducción ampliada. El beneficio es lo que importa no los derechos de las personas, los colectivos y la protección del medio ambiente.

Las transnacionales, sujetos principales de la acumulación capitalista mundial, no sólo producen mercancías y prestan servicios, mediante la explotación de la fuerza de trabajo, sino también desigualdad, pobreza, paro, precariedad, exclusión, destrucción de la naturaleza, hambre y muerte. Por consiguiente, el capitalismo es un sistema criminal para la mayor parte de la población mundial.

La desigualdad no solo se da entre países y regiones, el medio rural y el urbano, sino también entre clases sociales, personas y entre hombres y mujeres

El capitalismo histórico se expandió a nivel mundial pero lo hizo de distinta manera en el centro que en la periferia. Los países centrales crecieron y se desarrollaron en detrimento de los de la periferia. Desde el Renacimiento y la época colonial, España, Portugal, Inglaterra, Holanda y los demás países europeos colonizadores se enriquecieron por la explotación de los recursos naturales y de la fuerza de trabajo de las colonias con la consiguiente acumulación de capital.

Desde el capitalismo mercantilista los países ricos y pobres son las dos caras de la misma moneda, del mismo sistema, que tiene carácter mundial, debido a su gran crecimiento y expansión. Nunca se ha producido tanta riqueza ni tanta pobreza y desigualdad y, al mismo tiempo, cientos de millones de personas continúan pasando hambre.

Esta situación ha culminado en la globalización actual, que se caracteriza principalmente por: una producción y distribución a gran escala, la apertura asimétrica de las economías regionales, la introducción de nuevas tecnologías, el protagonismo del capital financiero y transnacional, cuya ambición especulativa nos ha llevado desde finales de 2007 a una gran recesión, que han sufrido y están padeciendo principalmente las clases trabajadoras y populares de todo el mundo.

Desde la publicación del libro de Thomas Piketty “El capital en el siglo XXI”, donde se nos explica con datos y a través de novelas del siglo XIX las desigualdades económico-sociales desde el siglo XVIII hasta la actualidad, no han parado de editarse libros y estudios sobre este mismo tema, como lo han hecho Cáritas y OXFAM, donde se constata el aumento de la desigualdad en todo el mundo. Las rentas del capital siguen creciendo por encima de las rentas del trabajo.

En el último estudio publicado por OXFAM, en enero de este año, y titulado “Premiar el trabajo y no la riqueza”, con una muestra de 70.000 personas de 10 países, se afirma lo siguiente: ”El año pasado, el número de personas cuyas fortunas superan los mil millones alcanzó su máximo histórico, con un nuevo milmillonario cada dos días. En este momento hay 2.043 milmillonarios (en dólares) en todo el mundo, de los que nueve de cada diez son hombres. La riqueza de estos milmillonarios también experimentó un enorme crecimiento, lo suficiente para terminar con la extrema pobreza en el mundo hasta siete veces. El 82% del crecimiento de la riqueza mundial durante el último año fue a parar a manos del 1% más rico, mientras que la del 50% más pobre de la población mundial no aumentó lo más mínimo” (pág.8).

Esta distribución terriblemente desigual de la riqueza global se hace más patente cuando la acumulación de riqueza del 1% de la población mundial es mayor que la del 99% restante y que la riqueza de solo 42 personas es la misma que la de los 3.700 millones de los más pobres.

Los dos tercios de toda esta riqueza acumulada, según OXFAM, proviene de herencias, prácticas monopolísticas, nepotismo y clientelismo.

La contradicción entre capital y trabajo, se explica por la subsunción, la subordinación de los trabajadores a los capitalistas. Así, no es de extrañar que la media salarial mundial haya aumentado, entre 2006 y 2015, un 2% y la riqueza de los que más tienen en un 13%.

Los ricos continúan acumulando cada vez más y más riqueza también por los bajos salarios, la conculcación de los derechos laborales y sindicales, las deslocalizaciones de sus empresas, la evasión y la elusión fiscales, utilizando los llamados paraísos fiscales a lo largo y ancho del planeta.

Además intentan lavar su mala conciencia a través de sus fundaciones filantrópicas ( gracias a las que se ahorran impuestos). En definitiva, hacen todo lo posible por obtener cada vez más ganancias a costa de la explotación de la gran mayoría de los trabajadores y trabajadoras e incluso del trabajo esclavo e infantil, sin olvidar el trabajo de cuidados no remunerado, que ejercen las mujeres, sin el cual el sistema capitalista no funcionaría en absoluto.

Los empresarios se aprovechan de la desigualdad de género para acumular más beneficios, porque las mujeres, que con los jóvenes son las que más sufren la temporalidad y los trabajos a tiempo parcial, reciben un salario mucho más bajo por la realización del mismo trabajo que los hombres.

Así pues no es de extrañar, dada la situación expuesta, que según el Informe sobre la Desigualdad Global publicado por el World Inequality Lab, "el 1% más rico ha recibido el 27% de todo el crecimiento de los ingresos generado entre 1980 y 2016. Entretanto, el 50% más pobre de la población mundial apenas ha recibido la mitad”. ( Premiar el trabajo y no la riqueza, OXFAM, enero de 2018, pág. 14).

Asimismo, en el Informe sobre Desarrollo Humano, publicado en 2014, por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, también se destacaban datos escalofriantes sobre la desigualdad y la pobreza en el mundo:

• Hay más de 2.200 millones de personas pobres en el mundo.
• Alrededor del 80% de la población mundial no tiene protección social de ningún tipo.
• Más de 1.500 millones de personas tienen empleos en la economía informal o son precarias.
• El 75% de la población pobre, son trabajadores agrícolas que viven en el medio rural.
• En los primeros años de este siglo más de 200 millones de personas sufrieron desastres naturales como sequias e inundaciones, debido al cambio climático, producido por el aumento de las temperaturas, consecuencia de la emisión de gases de efecto invernadero, principalmente CO2.

En el Informe de Desarrollo humano de 2016 se subraya que:
• Las mujeres sufren discriminación en todo el mundo, así en más de 150 países se las discrimina por ley, en 100 países no pueden cursar determinadas carreras solo por el hecho de ser mujeres y en 18 países están sujetas a la aprobación de sus maridos para acceder a un empleo.
• También sufren discriminación las lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales. Hay países en los que se les aplican penas de prisión e incluso los ejecutan.
• Más de 370 millones de personas indígenas están discriminadas y excluidas en lo que se refiere al acceso a la tierra, el agua, los bosques, los derechos de propiedad intelectual y en el recibir educación en su idioma materno.

Todas estas situaciones, en mayor o menor medida, interactúan entre si de forma dialéctica como caldo de cultivo para explicar el problema del hambre en el mundo, pero la vuelta de tuerca más directa es el papel de las multinacionales del sistema agroalimentario mundial, que controlan la producción, la distribución y la venta de alimentos, semillas y abonos químicos y fitosanitarios en todo el mundo. Lo que dicen es que quieren acabar con el hambre en el mundo, pero de hecho los millones de personas hambrientas no han desaparecido sino que incluso han aumentado, porque lo único que quieren es obtener cuantas más ganancias mejor, sin importarles las personas, los derechos humanos y la destrucción del medio ambiente. Si la gente padece y/o se muere de hambre, ese no es su problema.

Menos de 50 grandes transnacionales controlan la producción de semillas, los demás inputs agrícolas y la producción y distribución de alimentos en el contexto mundial, conforman, pues, un oligopolio alimentario. Sólo las 12 mayores empresas entre las 50 (Monsanto, Cargill, Nestlé, Kraft Foods, Coca Cola, Pepsi Cola, Bunge, Uniliver, Tyson Foods, ADM, Danone y Marte) controlan el 27% del mercado mundial y unas 100 cadenas de distribución y venta lo hacen con el 40% de dicho mercado (Cf.: Stefile, J.P. y Martins de Carvalho, “Soberanía alimentaria. Una necesidad de los pueblos”, en Brasil sem fome, Ministerio de Desenvolvimento. MDS, Abril de 2012, pág.7). Un ejemplo claro de que esta concentración aún no ha terminado es la compra de Monsanto por Bayer por unos 57mil millones de dólares (operación aprobada por Donald Trump, presidente de los Estados Unidos y a punto de aprobarse por la Unión Europea).

Actualmente, el sistema capitalista ha entrado en colapso por el agotamiento de los recursos en general y de los combustibles fósiles en particular, por la destrucción continuada y constante de la naturaleza, así como por la explotación de las personas humanas y esto afecta a sus dimensiones económico-sociales, alimentaria, al medio ambiente, a la acción política y cultural…
En lo que se refiere al fenómeno del hambre, la llamada Revolución Verde de los años 60 y70 del siglo pasado y a la introducción y expansión de los Organismos Modificados Genéticamente (OMG), en los años 90, en la agricultura y la alimentación, lo han convertido en algo estructural; de tal modo que mientras exista capitalismo continuaran existiendo millones de personas pobres, excluidas, inmigrantes, refugiadas, , hambrientas , etc., y guerras por los recursos, la tierra, el agua…

Entre los Objetivos del Milenio para 2015 destacaba el disminuir a la mitad la pobreza extrema en el mundo y erradicar el hambre, pero parece que esto no ha sido posible, de tal manera que entre los Objetivos del Milenio para 2030 también están presentes dichas metas.

En 2015 de los más de 7.000 millones de habitantes del planeta casi 4.000 millones están malnutridos, de los cuales 2.000 millones sufren subalimentación y más de 800 padecen hambre y otros tantos son obesos, sobre todo entre las clases populares de los países ricos por no llevar una alimentación equilibrada y/o comer, casi a diario, comida y bebida basura industrializada, con mucha cantidad de azúcares y grasas tipo trans, al no tener capacidad adquisitiva suficiente. Además se mueren de hambre unas 25. 000 personas al día. 

La FAO, institución de la ONU dedicada a la agricultura y la alimentación, que, entre otras cosas, se dedica a contar personas hambrientas, afirma que en 2016 ha aumentado el hambre en el mundo hasta sobrepasar los 815 millones ( el 11% de la población mundial) debido a los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías e inundaciones y a la violencia bélica.

Ante este cúmulo de situaciones, que explican el fenómeno del hambre, el objetivo principal a conseguir es acabar con el capitalismo y construir una sociedad más justa, solidaria e igualitaria, sin discriminaciones de ningún tipo, basada en la autogestión, el municipalismo, la defensa de la autonomía de lo local y el respeto al medio ambiente, el internacionalismo, donde hayan desaparecido las clases sociales, con el protagonismo de todas las personas. Profundizando y extendiendo alternativas tales como la de defender los derechos humanos, denunciar el poder de las transnacionales y terminar con su impunidad, fomentar el cooperativismo, la soberanía alimentaria y energética, defender los bienes comunes y los servicios públicos, acabar con la discriminación de género tanto en el ámbito doméstico como en el laboral, luchar por la desaparición de los paraísos fiscales y por la condonación de la deuda ilegal e ilegítima, aplicar una reforma agraria que favorezca los intereses de los campesinos y campesinas (incluso expropiando tierras a los latifundistas y grandes propietarios), acabar con los tratados comerciales injustos como los actuales (CETA, TISA, TTIP, MERCOSUR…) etc.

Sobre este blog
Alkimia es un espacio de reflexión donde miembros o personas afines al Anarcosindicalismo dan su punto de vista sobre temas de interés general. En una sociedad en la que los medios de desinformación moldean la realidad al antojo de los poderes económicos y políticos, cualquier nueva vía de contrainformación se hace necesaria para lograr que se pueda conocer la realidad de la vida cotidiana de las personas a la vez que pueda servir para su transformación.
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1 Comentario
#8015 23:28 7/2/2018

señores se agradece por toda la información presentada y esta es alarmante respecto a la desigualdad económica entre los humanos y el hambre; pero acaso no somos conscientes que somos humanos ¡civilizados! del siglo XXI, acaso los humanos cavernarios no son historia? acaso no sabemos que las dos grandes ideologías dominantes producidas por el humano son el liberalismo que incuba al capitalismo y el socialismo que incuba al comunismo? y acaso no sabemos que estas dos ideologías se ha trazado una meta la cual es precisamente solucionar el problema de las desigualdades económicas entre los humanos y combatir la pobreza economica? SI SABEMOS TODO ESTO y pareciera que no nos encontramos en un mundo tierra civilizado y en siglo XXI sino que somos una sociedad humana cavernaria del siglo XXI y que únicamente nos entretiene seguir consolidando los distanciamientos entre muchísimos humanos pobres y unos pocos humanos ricos, es decir seguir consolidando las conquistas en base a la guerra que dieron como resultado la esclavitud y los esclavistas situación economica que no ha variado en forma alguna respecto de la desigualdad económica acumulada históricamente y que los humanos herederos del siglo XXI continúan consolidando sin que existan humanos que con sinceridad precisen que las desigualdades económicas provienen del desarrollo histórico de la evolución social humana y por lo tanto no existe ideología humana alguna que trate de cambiar ello ni aun la ideologia religiosa pues a lo único que atinan es a rasgarse las vestiduras expresando lo horroroso que son los resultados pero omiten decir que esta situación es historica que que los antecesores y los actuales humanos las permitimos y consideramos aceptables sera acaso por cuanto los pobres no somos conscientes de esta realidad por cuanto hemos recibido una educación tan solo para desplegar la fuerza laboral y nada mas que eso acaso somos los esclavos del siglo XXI? creo que los pobres tenemos que acelerar la aprehensión de un conocimiento científico de todos los logros de este siglo XXI de manera que con una educación científica y liberadora podamos construir una sociedad humana sin desigualdades económicas y sin hambre es decir EDUCACIÓN CON MAYÚSCULAS Y ÉNFASIS , ASÍ ES QUE ES MOMENTO DE PONER MANSO A LA OBRA PARA UNA EDUCACIÓN DIRIGIDA A ESTOS FINES, HUMANOS HAY MUCHO QUE HACER!

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