“La fotografía es un lenguaje y yo lo utilizo para hacer crónica inventada”

La agencia de fotografía Magnum ha preseleccionado a la alicantina Cristina de Middel para que entre como socia.

Cristina de Middel
La alicantina tiene dos años para convencer a Magnum con su trabajo. David Fernández

publicado
2017-09-28 06:04:00

Ha sido preseleccionada por Magnum y ahora tiene dos años para que la agencia valore su entrada como socia. De hacerlo, acompañaría a Cristina García Rodero, único nombre español en la lista de la prestigiosa cooperativa de fotografía. Cristina de Middel (Alicante, 1975) se mueve en un terreno entre la realidad y la ficción —valga de ejemplo su fotolibro Afronautas— que lleva a preguntarse qué parte de lo que cuenta es verdad y cuánto hay de imaginado. Dice que no miente.

Que te seleccione Magnum es petarlo bastante. ¿Qué has hecho para que eso ocurra?
Primero, darme cuenta de que Magnum es un sitio en el que yo puedo crecer y donde mi plan para salvar el mundo [se ríe] puede desarrollarse. Técnicamente, mandar mi portfolio.

¿Es el tuyo un trabajo atípico para Magnum?
Es atípico si piensas en el Magnum de Capa y Bresson. Pero en los últimos años se han incorporado Jim Goldberg, Alec Soth… Hay una línea por abrir las puertas a otro tipo de lenguaje que no es el de apretar un botón sin tocar nada.

Esto que te pasó con el fotoperiodismo, el ver pronto que es muy limitado, ¿le está ocurriendo a muchos fotógrafos en muchos sitios?
Creo que le ocurre a todo el mundo en general, va mano a mano con la crisis de credibilidad que tienen los medios y con que la gente cada vez está más alfabetizada visualmente. Y, por otro lado, veo un sentimiento de que se ha agotado el lenguaje, lo que no significa que vaya a desaparecer sino que la gente necesita que le cuentes las mismas historias, porque son siempre las mismas, con un lenguaje nuevo.

Tú lo dejaste por aburrimiento…
Sí, pero sigo trabajando como si fuera fotoperiodista. Modifico un poco la realidad para que se adapte a lo que yo quiero y luego la documento casi como si estuviera en una rueda de prensa. Las fotos más conocidas de Afronautas se hicieron en veinte minutos.

Entonces algo te has llevado del fotoperiodismo…
Considero que soy fotógrafa documental con un lenguaje propio. Lo que me gustaría es que este tipo de lenguaje fuese validado para explicar el mundo en el que vivimos.

¿Te ves como la siguiente Cristina García Rodero?
No me importaría, claro que no. Pero las cosas han cambiado mucho y si me despertase una mañana siendo Cristina García Rodero no sabría qué hacer.

El derecho a contradecirte que dices haberte otorgado, ¿lo ejerces?
Totalmente. En el campo de la opinión te puedes dar esos lujos.

Lo del techo de cristal...
[Mira al techo] Pff... es tan obvio que no tiene ningún interés.

Declaraciones tuyas: “Soy una flipada”. ¿Lo sigues siendo?
Es el mejor motor que puedes tener. No sabes hasta dónde puedes llegar, por eso, cuanto más flipes, mejor. Por circunstancias necesitaba ampliar el mundo en el que viví y empecé a imaginármelo mucho más grande. Me ha gustado mucho jugar con la realidad desde que era pequeña. Llevo pensando en grande desde entonces.

¿Con qué flipas ahora?
Flipo en general ahora mismo con América Latina. Aunque lo que quiero realmente es cambiar la Fotografía.

¿Y qué vas a cambiar?
Pues por ejemplo el hecho de que, si me seleccionan en Magnum, no haya una serie de fotógrafos que piensen que esto es un aquelarre y que Magnum va a morir. La fotografía es un lenguaje, y tú puedes hablar con acento andaluz, escribir un ensayo, o chistes cortos, o hacer un crucigrama. ¿Tú haces poesía? A mí no me gusta. Yo voy a hacer crónica inventada.

Además de en cambiar la Fotografía, ¿en qué andas?
Estoy terminando con Bruno Morais un proyecto sobre religiones africanas y tengo otro proyecto empezado sobre la emigración en México. La idea es contar el viaje mítico usando una mezcla de Ulises y Julio Verne. Porque en la frontera entre California, Arizona y México hay un señor francés que decidió que ahí estaba el centro del mundo, y puso un monolito.

Ya no sé qué parte de lo que me dices es ficción…
Es todo verdad [no se ríe]. 

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