Andy Moor (The Ex): “Nos molesta mucho la etiqueta anarcopunk”

El guitarrista Andy Moor se subió en 1990 a un tren en marcha, el expreso autogestionado llamado The Ex, y desde entonces viaja por todo el mundo haciendo un trayecto sin igual, sin injerencias externas y sin ceñirse a etiquetas.

Andy Moor, guitarrista de The Ex.
Andy Moor, guitarrista de The Ex. Sophie B

publicado
2017-06-20 10:10:00

Si no hubiera sido por la Semana Santa de Calanda, en Teruel, Andy Moor (Londres, 1962) jamás hubiera entrado a formar parte de The Ex en 1990. Es probable que ni tan siquiera hubiera conocido a la banda holandesa que, por aquel entonces, ya había grabado diez discos, dado 600 conciertos y renegado unas cuantas veces de la etiqueta de “anarcopunk”.

“Me gustaban mucho las películas de Luis Buñuel, así que me fui a Calanda en cuanto me enteré de que había nacido allí. Una de la motivaciones de aquel viaje era ver en directo la gran procesión con tambores que hacen en Semana Santa. Durante aquellos días leí mucho sobre la Guerra Civil española y, cuando regresé a Edimburgo, seguí buscando información. Fue entonces cuando cayó en mis manos de casualidad 1936 The Spanish Revolution, el disco que The Ex publicó sobre el conflicto en su 50 aniversario, que venía acompañado de un libro de fotografías de la CNT de 144 páginas. Lo compré sin conocer al grupo, solo quería saber más cosas de la Guerra Civil”, recuerda el guitarrista, en una llamada telefónica desde Ámsterdam.

A la capital holandesa se trasladó Moor con 28 años, “absolutamente emocionado”, cuando recibió la llamada de G. W. Sok (que abandonó el grupo en 2010), Katherina Bornefeld y Terrie Hessels, el único miembro original que aún permanece en la banda.

El grupo se había formado en 1979, en plena explosión del punk, escogiendo por sorteo el instrumento que iba a tocar cada miembro. Y sin haberse aprendido tres acordes, empezaron a actuar en casas okupas de todo el país. Un año después ya habían grabado tres epés y un disco: Disturbing Domestic Peace (1980).

Siempre hemos hecho y decidido todo nosotros mismos: dónde tocamos, cuánto tiempo giramos, cómo nos promocionamos, las entrevistas que hacemos, cuándo publicamos un disco, cuánto cuesta…
En aquel momento establecieron la única regla a la que The Ex se ha mantenido fiel desde entonces: nunca, en ningún momento, dejarían que una discográfica, promotor o agente dirigiera su música, sus giras o sus vidas. “Siempre hemos hecho y decidido todo nosotros mismos: dónde tocamos, cuánto tiempo giramos, cómo nos promocionamos, las entrevistas que hacemos, cuándo publicamos un disco, cuánto cuesta… No siempre es lo más inteligente para el tipo de negocio que podría llegar a ser, pero es la razón de que nunca nos hayamos frustrado ni hayamos hecho cosas que no nos gustaban”, asegura Moor, sobre una carrera totalmente autogestionada, que les ha hecho ganarse el respeto de popes como Steve Albini: “Son una inspiración absoluta. Se han recorrido el mundo tocando, han comprado sus casas, criado a sus familias y construido una carrera duradera de una manera natural, sostenible y ética”, reconocía el productor estadounidense en 2015.

El 31 de agosto se cumplen 39 años del debut de The Ex en una casa okupa de Castricum, cerca de Ámsterdam. Desde entonces han dado más de 1.800 conciertos sin ceder un ápice de su independencia, compartiendo escenario con nombres tan dispares e importantes como Fugazi, Nick Cave, Yann Tiersen, Shellac, Goran Bregovic, John Cale, Sun Ra Arkestra, Flaming Lips, Yo La Tengo, Primal Scream, Marc Ribot, John Zorn o Flea, el bajista de Red Hot Chili Peppers. Y han publicado cerca de 30 discos, algunos junto a históricas bandas como Sonic Youth o Tortoise, o respetados músicos de jazz como Tom Cora, Ken Vandermark, Mats Gustafsson o el legendario saxofonista etíope, recientemente fallecido, Getatchew Mekuria.

¿Quién dijo punk?
Para nosotros es una etiqueta muy molesta y antigua. No tiene sentido. Puede que la gente la necesite, pero nosotros no. Es probable que venga, precisamente, de ese sencillo sobre la revolución anarquista de la Guerra Civil, pero incluso entonces, cuando yo les conocí, ni siquiera se autodefinían como “anarcopunks”. Era gente a la que, simplemente, le apasionaba esa etapa de la historia de España.

¿Tampoco vestían como tales?
Tras descubrir 1936, fui escuchando su música poco a poco. John Peel pinchaba sus discos en la BBC Radio. Más tarde fui a verlos a Sheffield por primera vez y me quedé sorprendido. Había unas diez personas viajando con The Ex y era muy difícil diferenciar a los músicos de los que venían por diversión. Yo los esperaba vestidos de cuero, con cortes de pelo muy punk y aspecto de tipos duros, pero resultaron ser muy simpáticos y amigables. Y eso fue muy guay, porque realmente no me gustaba ese tipo de imagen y me impresionó que fuera gente muy normal haciendo buena música. Poco después de aquello, en 1989, la banda en la que yo tocaba entonces, Dog Faced Hermans, les teloneamos.

¿Ya habías decidido entonces que la música sería tu modo de vida?
Cuando empecé a tocar en Dog Faced Hermans a mediados de los 80, recibía una ayuda muy pequeña para desempleados del Gobierno. Intentaba sobrevivir de ella y de lo que sacaba de los conciertos. Y funcionó durante varios años, la verdad, así que puedo decir que ya había tomado la decisión de dedicarme a la música. Sin embargo, también descubrí pronto que iba a ser difícil, ya que nuestra propuesta no era muy comercial, pero lo acepté.

¿No te asustó la decisión de dejar Edimburgo para unirte a The EX en 1990?
Qué va, estaba emocionado porque había comprobado que The Ex trabajaba de la misma forma que Dog Faced Hermans, pero eran mucho más organizados y tenían más éxito. Para mí era un paso muy excitante. Los veía muy comprometidos con su música y de forma muy independiente, a pesar de lo cual tenían grandes audiencias y giraban por toda Europa y América.

¿Ese compromiso y esa organización son suficientes para entender que The Ex se haya mantenido durante 38 años girando, grabando discos y viviendo de su música con ese modelo autogestionado de negocio que se presta poco al beneficio económico? 

Bueno, la diferencia es que antes el dinero venía principalmente de la venta de los discos y ahora viene más de tocar en directo. Pero la verdadera clave es que llevamos vidas muy sencillas, sin mucho dinero. No vivimos en casas grandes, ni tenemos seguros desorbitados, ni alquileres altos. Todo el mundo en The Ex tiene un nivel de vida muy modesto. Esa es la razón por la que funciona.

¿No pagas una hipoteca?
Vivo en una casa alquilada que, originalmente, había sido una antigua escuela que fue ocupada. El alquiler que pago es muy, pero que muy bajo, en comparación con el resto de la ciudad, donde los precios son una locura. Algo parecido a lo que ocurre en España. Una renta baja es la manera en la que puedo sobrevivir económicamente con esta vida. Eso es algo que viene de este fenómeno tan particular de la okupación en Ámsterdam, lo que me permite vivir en una casa. Nuestros gastos diarios son muy bajos. Lo que paga mi hermano de seguro del coche es más de lo que pago yo de un año de alquiler. Son mundos diferentes.

Si tienes una banda y haces locuras como irte tres meses a tocar por ahí las mismas canciones cada noche y con la misma gente, te vuelves loco. Acabas no disfrutando de la música ni de las personas con las que viajas
A pesar de ello, ¿no os obliga a estar todo el día en la carretera?
Creo que ése es el gran secreto de The Ex para continuar juntos: nunca hemos tenido a nadie que nos diga cuántos conciertos tenemos que hacer ni nos hemos puesto ningún tipo de presión a nosotros mismos en ese sentido. Si tienes una banda y haces locuras como irte tres meses a tocar por ahí las mismas canciones cada noche y con la misma gente, te vuelves loco. Acabas no disfrutando de la música ni de las personas con las que viajas. Nunca hicimos esas cosas. Nos hemos podido mantener haciendo giras de una semana, diez días o dos semanas y, después, todo el mundo a casa a recuperarse. Creo que ése es uno de los grandes problemas que las bandas en general no saben manejar. Se fuerzan a tener éxito demasiado rápido.

¿Ése ese el único secreto de su supervivencia?
Bueno, hay otras razones, como que estamos interesados en otros tipos de música y no solo tocamos en una escena. Actuamos en el circuito del punk, del jazz, del rock, en el de las músicas del mundo, en las casas okupas… eso hace que continúe siendo emocionante.

No intentar ser una banda de punk o reggae, sino ser un grupo con ideas propias, nos mantuvo abiertos a tocar con músicos de estilos muy diferentes
Lo cierto es que The Ex ha tenido una evolución musical sorprendente en la últimas décadas…

The Ex empezó en la época del punk y, cuando yo entré, posiblemente su música se veía como tal, pero en algún momento nos dimos cuenta de que ya no estábamos tocando punk, sino nuestra propia música. La música de The Ex. No intentar ser una banda de punk o reggae, sino ser un grupo con ideas propias, nos mantuvo abiertos a tocar con músicos de estilos muy diferentes.

¿Son importantes las habilidades técnicas en esos encuentros?
No somos contrarios a ellas, pero lo más importante es tener ideas creativas. Las nuestras son bastante sencillas y no necesitamos una gran habilidad para desarrollarlas. De hecho, ninguno de los miembros de The Ex tiene mucha técnica. Ponemos el foco en buscar sonidos que funcionen juntos.

Ken Vandermark es un músico con mucho más nivel que nosotros, pero cuando tocamos con él, no le pedimos algo técnicamente complicado ni hacemos audiciones. Él elige su propia parte con la que aportar a la canción. Queremos celebrar la música, no demostrar lo virtuoso que es cada uno.

¿No seguís ninguna regla a la hora de componer?
No. Vamos al local sin que ninguno sepa lo que va a pasar. Cada uno toca su parte y pasamos un montón de tiempo buscando. Toda nuestra música viene de la improvisación. Y después, cogemos las partes que nos han gustado y, poco a poco, las juntamos en una canción. Al principio es muy abierto.

¿Escuchabas otras músicas más allá del punk o el hardcore antes de The Ex?
Unos siete años antes de unirme a ellos ya escuchaba free jazz, jazz de los 60 y 70 y bastante música africana. Fue Colin McLean, el bajista de Dog Faced Hermans, quien me introdujo en todo esto. Cuando llegué a Holanda, ya podría haber combinado ambas cosas, pero la influencia de la música africana en The Ex se produjo más tarde.

¿Y qué música has descubierto recientemente?
No mucha. Me gusta mucho Sleaford Mods, sobre todo las letras y la forma en la que juntan sus canciones. Es muy divertido. También estoy escuchando música grime, de Londres. Es muy interesante ver a esos chicos rapeando rápido, con esos beats a toda velocidad, haciendo cosas nuevas con el dubstep. Y estoy escuchando mucha música angoleña de los 70.

Esta forma de trabajar nos ha funcionado siempre, pero nos hacemos mayores y queremos tocar un poco menos. Es muy agotador dar tantos conciertos todos los años
¿No ha habido ni un solo momento de los últimos treinta años en los que os hayáis planteado cambiar este modelo de vida basado en el DIY (del inglés Do It Yourself, hazlo tú mismo)?
Justo ahora estamos pensando en eso más que nunca. Hasta este momento jamás habíamos tenido la necesidad de hacer cambios en este sentido. Esta forma de trabajar nos ha funcionado siempre, pero nos hacemos mayores y queremos tocar un poco menos. Es muy agotador dar tantos conciertos todos los años, aunque todavía tenemos que sobrevivir y debemos pensar bien cómo lo haremos.

¿Y has pensado de qué vas a vivir cuando ya no quieras o no puedas seguir tocando?
Espero estar tocando toda mi vida… [silencio] Para ser honesto, me estoy comportando como una avestruz, metiendo la cabeza en la arena para no afrontar ese problema. Ahora me imagino tocando toda mi vida, hasta que sea muy muy viejo. Lo cierto es que no pienso mucho en esas cosas y ni siquiera sé si voy a tener alguna pensión. Quiero tocar hasta que muera. Creo que tocar música que amas te mantiene vivo y joven. Me siento muy afortunado de haber tomado esta decisión y no dedicarme a un trabajo que solo desempeñe para conseguir dinero. Eso es un regalo y lo valoro mucho. Soy muy feliz.

¿Eres capaz de darle algún consejo a un músico joven que, sin tener una propuesta muy comercial, quiera dedicarse a la música toda su vida?
Es difícil dar consejos, porque la situación ahora es muy diferente de cuando nosotros empezamos. En primer lugar porque hay como diez millones de bandas. Son muchas. Pero si ya has tomado la decisión de intentar algo que es casi imposible, ¡eso ya es magnífico! Entonces intenta buscar tu propio camino sin centrarte en un estilo concreto. Haz tu propia música. No tienes que tocar todos los días para convertirte en un gran músico. Tómate tu tiempo para recargar las baterías, escuchar otros estilos y coger ideas.

¿Cansa que te preguntan continuamente sobre cómo habéis llevado vuestra carrera más allá de la música?
Me cansa mucho cuando la gente nos llama anarcopunk, pero eso no me molesta, creo que es bueno. La gente a veces se olvida de lo importante que es este enfoque del “hazlo tu mismo” y la independencia. Cuando empiezan, muchas bandas jóvenes piensan enseguida en tener un contrato discográfico, antes incluso de pensar qué música quieren hacer. Sin embargo, el 80% de ellas nunca lo tendrán. Y el otro 20% que sí, grabarán un disco y después se separarán por la presión. Dejarán de disfrutar de lo que hacen, soñando con ganar mucho dinero, sin que eso vaya a ocurrir jamás. Un buen punto de partida es hacer buena música sin pensar en hacer dinero. Por esa razón no me importa que me pregunten eso.

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