Sevilla
Sevilla avanza... pero solo para algunos

Una ciudad avanza cuando la calidad de vida de sus ciudadanos mejora. Cuando los niveles de contaminación bajan. Cuando encontrar vivienda deja de ser un problema. Cuando el paro desciende. Cuando unos servicios públicos dignos son garantizados.

Miguel Ángel Gómez

publicado
2019-04-01 16:00

No avanza, sin embargo, cuando los planes de inversión de las grandes empresas se coordinan con los de la Administración Pública para beneficio del propio sector privado y de algunos que dicen representarnos.

Un ejemplo de ello es el enorme centro comercial construido en Palmas Altas proveerá de beneficios a Grupo Lar, el grupo empresarial que lo construye, y a los propietarios de las comercios instalados: Mercadona, 100 Montaditos, MCDonalds, Starbucks, KFC, Zara, Lefties o Primark, entre otras muchas multinacionales que poco o nada contribuyen con las arcas públicas o la sociedad. No ayudará mucho a los vecinos del barrio, que tendrán que soportar la afluencia añadida de unos 14 millones de visitantes anuales, con sus coches y sus humos, en el Puente del Centenario, punto negro de la SE-30. Resulta curioso que en la presentación pública del centro el pasado 19 de marzo, el director del proyecto hablara de un centro comercial propiedad "de los vecinos". ¿Qué vecinos?

¿Cómo competir con un gigante que además cuenta con todas las facilidades de la Administración? Es imposible.

El Mercadona del Higuerón Sur, además de ofrecer al vecindario unos cuántos puestos de trabajo, y de silencio, vendrá a enriquecer al conglomerado de Juan Roig al tiempo que debilita los pequeños negocios de la ciudad. No es nuevo, señor Espadas. Es lo que sucede en un día a día, en una calle, que parece ignorar. La implantación de una gran superficie de venta online, con un modelo de negocio tipo Amazon, es una losa más para los comerciantes de Sevilla y sus familias. ¿Cómo competir con un gigante que además cuenta con todas las facilidades de la Administración? Es imposible.

En su análisis, publicado hace unos días en el Diario de Sevilla, habla usted de cientos de nuevas viviendas en Torreblanca y Sevilla Este, construidas por un gigante privado. De un parque tecnológico de 50 millones de euros que otro gigante como Endesa construye en la Cartuja; de las obras de la Avenida El Greco (que tanto han padecido sus vecinos, aunque esto, claro, no lo menciona) y de la Fundación Cruzcampo, propiedad de Heineken, otra empresita humilde; del Puerto y de su Zona Franca, del Aeropuerto y de Ryanair; de los suelos de Santa Justa, de una residencia estudiantil de 70 millones de euros, de la Torre Sevilla.... “De Norte a Sur, de Este a Oeste (…) somos una ciudad atractiva para las inversiones”. Y de eso trata su análisis, de las inversiones de grupos privados en grandes proyectos. Ya para el final, con ligereza, el equilibrio medioambiental y social, la sostenibilidad y el desempleo, esas minucias que usted sabe que, por desgracia, también preocupan a las personas.

Turismo
Barrios de cartón piedra
Los procesos de turistización en los centros históricos de algunas ciudades andaluzas están transformando su geografía urbana y excluyendo a parte de su población.

Trata de engañarnos, señor Espadas, cuando dice que para poner “fin de una vez a las desigualdades que persisten desde hace ya demasiado tiempo”, nosotros, ciudadanos, debemos compartir esa hoja de ruta diseñada por ustedes, políticos y empresarios privilegiados. Una hoja de ruta que no está pensada por los vecinos. Que ignora el paro estructural y la precariedad laboral, que obvia las carreteras a medio construir y las conexiones ferroviarias prometidas, que abandona viveros de negocio ya construidos para construir otros nuevos allende la ciudad.

Si tomamos el camino que nos muestra, en 2030 Sevilla tendrá algo tristemente parecido a lo que tiene hoy. Muchos pasos en la calle, muchos días de feria, pero demasiados turistas y camareros pobres. Tendrá también muy poca vivienda accesible, y muy pocos árboles. La desigualdad y la exclusión social harán la ciudad inhabitable para tantos que, su #Sevilla2030 será, señor Espadas, una Sevilla para privilegiados.

Relacionadas

Ofensas a los sentimientos religiosos
Absueltas las activistas del ‘Coño Insumiso’

El juzgado sentencia que no hubo ofensa a los sentimientos religiosos y que la acción “puede ser considerada como una mamarrachada o no, que puede ser compartida o no”, pero que su finalidad era abrir el debate sobre la reforma de la Ley del aborto.

Libertad de expresión
“Abogados Cristianos ha convertido el Coño Insumiso en un símbolo”

El juicio contra tres mujeres por protestar con una vagina de plástico durante la manifestación del 1 de mayo de 2014 se celebra este jueves. Varias letradas han anunciado que asistirán como observadoras.

1 Comentario
#32554 15:48 2/4/2019

Sevilla siempre ha sido una ciudad clasista., y así seguirá. Negocios que enriquecen a unos pocos y esclaviza a la mayoría.

Responder
1
0

Destacadas

Salud
Las víctimas de la talidomida en España se sienten estafadas por el Estado

Es un caso histórico inédito globalmente que se ha arrastrado desde el franquismo a los sucesivos gobiernos democráticos. Los afectados que aún viven, siguen reclamando justicia mientras muchos fallecen sin resarcimiento, con graves malformaciones, tras una existencia condenada a la dependencia y a la invisibilidad.

Agricultura
Las cinco crisis del olivar

El olivar está en peligro. A la caída del precio en origen del aceite de un 44% en año y medio se le suma la imposición de un 25% de aranceles en EE UU, la llegada al mercado de los fondos de inversión, la introducción del cultivo en intensivo y superintensivo, y el uso del aceite como producto reclamo de las grandes superficies. El sector ha dicho basta.

Juicio del 1 de Octubre
Tenemos miedo al fuego

Demasiadas veces la cultura es esa torre de marfil que tanto le gustaba a Rubén Darío: el lugar elevado desde el que miramos lo sucio sin mancharnos.

Chalecos amarillos
El legado imborrable de los chalecos amarillos

Un año después de la irrupción explosiva del malestar, el número de manifestantes ha decaído de forma significativa en Francia. Pero la solidaridad y la construcción de lo común persisten como herencia de las protestas.

Senegal
Encontrar ‘El Dorado’ sin salir de Senegal

La asociación Hahatay, sonrisas de Gandiol, es una entidad 100% senegalesa creada por Mamadou Dia, un senegalés que hizo el camino hasta España en cayuco y decidió retornar a su tierra para informar a sus compatriotas de lo que hay tras la dura travesía. El objetivo es fomentar migraciones conscientes y seguras, así como alternativas de futuro en su entorno.

Cine
Amal Ramsis: “Toda la Ley de Memoria Histórica se ha quedado en abrir fosas y no en hablar de lo que pasó”
En el documental ‘Venís de lejos’, la directora Amal Ramsis invita a seguir a la familia de Nayati Sidqi, comunista palestino, por la España republicana, Palestina, Líbano, París, Grecia y finalmente Moscú.

Últimas

Laboral
Los veterinarios toman las calles de Madrid para exigir ser considerados profesionales sanitarios

En torno a 2.200 personas procedentes de todos los puntos del Estado se han unido para llevar al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad una larga lista de demandas para dignificar su profesión.

Refugiados
El Estado español incumple sus compromisos en materia de protección internacional

Una plataforma integrada por 16 organizaciones que participan en el sistema de acogida señala en un informe falencias en todas las fases de los procedimientos de protección internacional.

Sanidad
Multirresistencia en la compra y en el medio ambiente
Más vale prevenir que curar, por lo que evitar las infecciones supondría una contención de la proliferación de cepas resistentes a los antibióticos.
Sanidad
Antibióticos, armas de doble filo
Los antibióticos insuflan enormes dosis de esperanza diaria. Si bien, la paradoja se adueña de un nuevo paradigma. Su eficacia queda entre las cuerdas por la proliferación de bacterias invulnerables a sus efectos.
Fascismo
Hacia un nuevo espacio neofascista global

El neofascismo actual se diferencia del fascismo clásico en que puede convivir, al menos por el momento, con las instituciones representativas del modelo liberal y con las instituciones jurídicas del Estado de Derecho. Eso sí, vaciadas de contenido y reenviadas a la esfera estrictamente formal.