Genderlexx: "Hay líneas rojas. Si el que programa es un machirulo, no vamos a tocar"

Clau, Juls, Marto, Rebe y Roma son Genderlexx, una banda de bolleras que presenta este mes su último disco.

Genderlexx
Genderlexx en un concierto en la Sala Hebe de Madrid. Álvaro Minguito

publicado
2017-10-16 05:46:00

Tanta Rabia, el nuevo disco de Genderlexx, editado por Potencial Hardcore, ya está en la calle. Las canciones de este grupo llevan tres años cuirificando los barrios y las provincias.

Temas como “Homofobia”, “Espacios” o “Tu opinión” versan sobre las experiencias personales de las componentes de la banda, íntegramente formada por bolleras, como se definen Clau, Juls, Marto, Rebe y Roma. En noviembre participarán en el Femme Rebellion Fest que se celebra en Alemania. El 22 de octubre actúan en Madrid en la Sala Republik junto a Eat my fear y Toys Sarasas.



¿Cómo se formó el grupo?
Rebe:
todas queríamos ser parte de un grupo así.

Marto: era cuestión de tiempo que nos conociéramos. Éramos las bolleras [de Madrid] que teníamos que acabar formando este grupo.

Rebe: Fue gracias a una iniciativa de Core Tres que creó una página en Facebook para mujeres músicas en Madrid. La gente se fue apuntando por estilos pero me di cuenta de que faltaba el queer-punk. Yo me apunté como batería y Clau como guitarrista. Clau conocía a Marto [guitarrista] y a Roma [cantante].. Yo conocía a Rak, la primera bajista. Quedamos en La Hoguera Transfeminista. Luego Rak fue sustituida por Juls.

¿Qué objetivo tenéis como grupo?
Rebe:
representar todo lo que hemos querido ver sobre un escenario, sentirnos grupo y sentirnos público. Era una necesidad que teníamos dentro de nosotras.

Marto: sí, ver tías encima de un escenario, pero no sólo tías... Ver bolleras cantando sobre cosas de bolleras. Afortunadamente hay más grupos. Pero cuando formamos Genderlexx sentíamos que estábamos muy poco representadas.

¿Qué es “sentirse grupo y sentirse público”?
Marto:
 Todas venimos de diferentes escenas pero necesitábamos identificarnos de alguna manera con lo que pasaba encima del escenario. Y en nuestros conciertos se genera un espacio muy seguro, con pogos de tías... Una vez tocamos en Albacete y una persona punki y muy joven nos dijo lo emocionante que había sido para ella vernos en su espacio de ocio habitual mientras esperaba a que viniese a buscarla su madre.

Rebe: También hacemos un poco de control sobre eso, estando pendientes de los comportamientos ofensivos que puedan tener hombres cis que se encuentren entre el público.

Juls: Es una cuestión de referentes. Llevamos toda la vida yendo a conciertos sin identificarnos con lo que sucedía sobre el escenario, ni con las personas que tocaban, ni con las letras que cantaban. Hay pocas mujeres en el punk, o se las reconoce poco, y muchas de las letras que llevábamos escuchando desde los 13 años eran muy machistas. Como chicas que habíamos estado en la escena de repente hacer música que nos representase nos parecía fundamental.

¿Cómo escribís las canciones?
Rebe:
Es un trabajo individual. Venimos de diferentes estilos y todas las ideas que trae cada componente del grupo se acogen desde el diálogo. Es muy bonito.

Marto: Ya hemos conseguido encajar los estilos y gustos de todas, que no es fácil. Una viene del post-punk, otra del ska, otra del punk... Y eso no es fácil, pero hay un poquito de todas.

Rebe: Hay que tener en cuenta que el grupo se formó a partir de la identificación como bolleras y no tanto de una identificación estilística.

¿Qué problemas os genera el hecho de ser un grupo íntegramente formado por bolleras?
Marto:
Pues la falta de representación o que se cuestione la calidad de nuestra música por ser tías y bolleras. Esto último me parece un claro ejemplo de mirar desde el privilegio masculino heterosexual. Una vez un tipo me dijo que etiquetarse era muy de grupo de chicas. Como tocamos mucho en nuestros espacios nos libramos de muchos de esos problemas, pero de todas maneras a todas nos han hecho mansplaining o comentarios machistas de cualquier tipo.

Juls: En espacios afines no suelen pasar muchas cosas pero cuando tocas en una sala los técnicos de sonido suelen estar muy desubicados y ser muy condescendientes.

Tenemos un estilo muy punk y letras cañeras sobre la experiencia de ser bollera y crecer siendo bollera y esto no es del agrado de todos los oídos

Rebe: Yo creo que problemas como bolleras a la hora de tocar en una sala no tenemos. Tenemos los mismos que tiene cualquier banda de mujeres, pero como tenemos muy claro lo que queremos, hacemos piña. Por ejemplo, si un tío molesta entre el público paramos y le echamos. Si alguno hace un comentario paternalista se lo hacemos ver entre todas. Al final recurrimos a los cuidados entre nosotras.

Juls: Al fin y al cabo somos un grupo de tipas en un entorno ocupado principalmente por hombres cis y heteros. Así que ya somos “el grupo de chicas que hacen punk”. Pero nosotras además hacemos canciones sobre ser bolleras, sobre las luchas en las que participamos y nos atraviesan y entonces caen en el “¿Por qué sois tan bolleras?”, básicamente un desprecio a la temática de nuestras canciones y a nuestra identidad.

Marto: a ver, el tema es que no nos encontramos con muchos problemas por ser bolleras porque fuera de la red transfeminista nadie nos hace ni caso.

Rebe: nuestra invisibilización es la invisibilizacion normativa y aún así hemos encontrado puertas abiertas dentro de las diferentes escenas punk.

Juls: También existen escenas en las que a lo mejor no queremos entrar. Dentro de un punk más mainstream nuestro discurso podría ser demasiado rompedor, anticapitalista y agresivo y a lo mejor no queremos estar ahí. Nosotras nos sostenemos y apoyamos en nuestra red transfeminista y dentro de la escena punk estamos abriendo brechas.

Rebe: Estamos llegando a otros lugares gracias al esfuerzo de muchas compañeras a la hora de introducir el feminismo en espacios libertarios, por ejemplo. Ese trabajo favorece la visibilidad de proyectos como el nuestro y que los problemas sean menores.

Juls: Además, últimamente hay muchas más tipas subiéndose al escenario y creo que las artistas, desde diferentes escenas, estamos haciendo piña y eso se ve reflejado en un par de festivales que aúnan varios estilos como el Mad Grrrl Fest o ¡Al escenario, prima!. Hay compas raperas, traperas, cantautoras y cada vez más bandas de punk.

La música es nuestra contribución a una lucha en la que nos encontramos inmersas en muchos frentes. Poner el cuerpo sobre el escenario es nuestra arma política

Rebe: A veces nuestra agresividad y el discurso de nuestras canciones pueden tocar el privilegio a quienes organizan conciertos o incluso a bandas con las que podríamos compartir cartel. Hay a según qué grupos a los que no les interesa crear vínculos con quien les tocan los privilegios. Criticamos las categorías rígidas de género y clase y al identificarnos como grupo de bolleras, algunas pueden sentir que estamos cuestionando su paradigma de mujer. Pero también hay festivales afines a nuestras posturas, anticapitalistas o transfeministas, como por ejemplo el Mad Grrrl Fest, donde se crean redes entre personas con identidades diferentes.

Juls: Tenemos un estilo muy punk y letras cañeras sobre la experiencia de ser bollera y crecer siendo bollera y esto no es del agrado de todos los oídos. Los promotores comerciales no nos van a llamar. Para empezar porque piensan que esto no tiene público, cuando nuestra experiencia nos dice que la gente con la que hemos organizado eventos ha flipado con la cantidad de público que convocamos. Pero eso también provoca que recurramos a la autogestión.

Rebe: Sí, y contamos con el apoyo de plataformas como Core Tres o CuirMadriz y colectivos transfeministas de todo el Estado español que se han puesto en contacto con nosotras para invitarnos a tocar.

Marto: Ningún promotor “convencional” nos ha llamado jamás. Pero hay líneas rojas. Si el que programa es un machirulo, no vamos a tocar.

Juls: O que haya habido una denuncia feminista al espacio o la sala.

Rebe: Solemos tocar con gente afín política e ideológicamente. No somos un grupo de relleno.

Juls: Siempre nos han llamado desde la red transfeminista del Estado español. Espacios donde nosotras nos sentimos seguras y a gusto. La música es nuestra contribución a una lucha en la que nos encontramos inmersas en muchos frentes. Poner el cuerpo sobre el escenario es nuestra arma política.

Rebe: Dentro del grupo hay diversidad de opiniones sobre si deberíamos tocar en espacios de otro tipo, espacios no tan afines a nosotras...

Juls: Sí, pensamos que hay que estar en la boca del lobo, poniendo el cuerpo, soltando la rabia. Entrar en otros ambientes donde no nos conocen pero nuestro discurso puede llegar al público. Por ejemplo dentro de la propia escena punk de Madrid los grupos de tipas escasean.

Marto: Cuando hablamos de tocar en espacios que no nos pertenecen hablamos de resistencia. Tocar en un espacio que no es afín como grupo de tías y bolleras puede ser agotador e incluso peligroso ya que existe la posibilidad de que surjan un montón de problemas.

(Todas, bromeando) Si nos llamasen del Viña Rock tocaríamos.

¿Qué satisfacción personal os proporciona estar en Genderlexx?
Marto: Como grupo, ya nos conocemos y nos queremos. Estar en un concierto con un pogo de tipas, con gente descamisada en un espacio seguro en el que la gente se lo pasa bien... ¡Ése es el concierto al que me gustaría ir de público!

Rebe: Creo que en estos tres años de Genderlexx todas nos hemos abierto y hemos crecido gracias a que hemos propiciado unas dinámicas de grupo a las que no estábamos acostumbradas en otras bandas a las que hemos pertenecido.

Marto: hemos creado una red de aprendizaje y cuidados entre nosotras. También tenemos la percepción de que toda la gente de nuestro entorno se involucra y colabora para montar conciertos o ayudarnos en lo que sea, como esa gente quiere que Genderlexx “suceda” y eso es muy bonito, porque estamos y nos sentimos muy arropadas.

Rebe: Y esa red de cuidados se extiende fuera del entorno más cercano porque cuando vamos a dar un concierto fuera de Madrid, por ejemplo, tenemos casa donde dormir. Existe como una red estatal de solidaridad transfeminista.

Marto: Yo que no venía de la escena punk, y que no conocía a casi nadie, he hecho un montón de amigas en el camino.

Juls: El punk tiene dinámicas muy patriarcales mientras que Genderlexx funciona como una familia en la que nos cuidamos y escuchamos. Puede haber días que no ensayamos porque alguien necesita apoyo y hablar de algo que ha ocurrido. Al estar tan politizadas, hay compas que se sienten muy identificadas porque hablamos de cosas que les atraviesan, lo que ayuda a tejer redes. Cuando tocamos en cualquier sitio no lo consideramos un espacio de ocio sin más, sino un espacio donde compartir, conocer y crear alianzas.

¿Qué otros grupos y artistas con una identidad tan fuerte como la vuestra recomendaríais?
Juls:
Viruta, La Tía Carmen, Alicia Ramos...
Marto: La Ira, La Furia...
Rebe: Presas del Producto, Troika.

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