Municipalismo
Issa Ndiaye: “Sin trabajo, no puedes alquilar”

Ndiaye es marinero y partió en 2002 de una isla de Senegal a Hondarribia.


publicado
2019-06-18 09:00

El delta del río Salum, con sus más de 200 islotes y sus bosques de manglares, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, acoge uno de los destinos ecoturísticos más preciados de Senegal por su entorno natural, diversidad de especies y típicas aldeas de pescadores. De una de ellas, en la isla de Mar Lodj, partió en 2002 hacia Hondarribia (Gipuzkoa), con un contrato marinero de un mes, Issa Ndiaye (Mar Fafaco, 1964). Hoy, vive en Bilbao y un problema de circulación en sus piernas le impide trabajar. Aún no sabe si le operarán pero, mientras tanto, camina a todas horas las calles del Casco Viejo, por su salud y para ocupar el tiempo.

No has parado de trabajar desde que saliste de Senegal.
Cuando llegué estuve de marinero en Hondarribia, Berriatua, Bermeo y Gandía. Luego, un par de meses recolectando la oliva, en Jaén, y en el campo, en Tortosa. Hasta que volví a la pesca en L’Ametlla de Mar, en Tarragona. Ahí estuve diez años seguidos, fue un trabajo muy duro, pero tenía Seguridad Social y los dos meses que paraba el barco volvía a Senegal. Pude traer a mi hija, Aisatu, que tiene papeles, está casada y trabaja en un restaurante. Pero luego no pude traer a mis hijos gemelos porque ganaba menos de mil euros al mes.

¿Y qué hicieron?
Les dije que no vinieran, que España está muy mal ahora, no hay trabajo y es muy difícil encontrar papeles. Pero no me escucharon y se fueron a Mauritania. Estuvieron un año trabajando para pagar el billete de avión a Marruecos y después llegaron en patera a Algeciras. Llevan un año aquí, sin papeles. Ibrahim en Almería, en los invernaderos. Y Mamadou en Bilbao, conmigo, sin trabajo. Va a clases de español.

¿Y tienes más familia?
En Senegal están mi mujer, Awa, y otros cuatro hijos más. Hace más de un año que no los veo.

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Y aquí, ¿dónde vives?
En casa de un amigo, pero no podemos empadronarnos porque ya hay más gente. Una mujer muy buena me ha empadronado con mi hijo en su casa, gratis, para ayudarme a vivir. Pero para tener ayudas me dicen que tengo que llevar la factura del alquiler, que eso no puede ser. Y si no puedes trabajar, ¿cómo vas a pagar un alquiler? Tengo tarjeta del seguro pero las pastillas para mis piernas son caras y tengo que pedir dinero a la gente para comprarlas.

Aún así, la gente quiere venir.
Cuando voy a Senegal les digo a mis amigos que España no está bien, está mal. Pero me dicen que miento. Cuando ven mi casa senegalesa toda bonita piensan que soy rico, pero no tengo nada. La gente no sabe lo que hay aquí porque si lo supieran, no vendrían. Vivimos con sufrimiento. Mucho, mucho, mucho. Demasiado.

¿Has pensado en regresar?
Mi madre es panadera y está mayor para cargar la leña. Si gano algo de dinero voy a comprar un buen horno de gas, porque en el pueblo no hay luz. Cuesta mil euros. Lo voy a llevar y voy a trabajar allí. Pero de momento no encuentro nada.

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