Insumisión
Goldi Libre: autorretrato de un insumiso preso

Hablamos sobre la insumisión con César Goldi, un antimilitarista que pasó por la cárcel y que relata su experiencia en su obra Goldi Libre, que se representa este fin de semana en Bilbao.

Goldi Libre
Instante de la obra 'Goldi Libre'. Foto: Compañía de teatro Chévere

publicado
2018-05-13 15:14:00

Este fin de semana se representa en Bilbao Goldi Libre, una obra teatral basada en la experiencia de César Goldi, un antimilitarista que estuvo 14 meses preso en Galicia por negarse a realizar el servicio militar y el servicio social sustitutorio. Hablamos con César Goldi, que es a su vez el autor y el actor de esta obra autobiográfica.

 ¿Cuál es el argumento de tu obra?
Goldi Libre es la historia de cómo llegué al antimilitarismo y me hice insumiso, mi entrada después en la cárcel y la transformación que me supuso interiormente. 

¿A qué público va destinada? 
Evidentemente conecta más con gente que haya sido activista o que lo esté siendo ahora. Pero a la gente más joven le parece tan alucinante que a los 18 años los mozos varones recibiéramos una carta para que fuéramos a Melilla a pegar tiros que también se quedan enganchados. Además flipan con que el activismo pudiera funcionar entonces sin móviles o redes sociales. 

Cuando surgió, la insumisión también pilló despistada a buena parte de la izquierda.
Sí, de repente apareció una cosa asamblearia que ni la derecha ni la izquierda sabían por donde coger, no nos hacía caso ni la gente de nuestros propios partidos. Y eso que el ejército representaba el franquismo y el autoritarismo. ¡Lo que le costó a la izquierda! Exceptuando a los movimientos ácratas y anarquistas y lo que era el MC (el Movimiento Comunista, con sus variantes gallegas, catalanas, el EMK, etc), el resto de la izquierda miraba la insumisión con una mezcla de desconfianza y paternalismo soberbio: “Eso son cosas de jóvenes”. Yo lo pienso y digo: "pero si está claro que son los malos y lo de la mili está mal, ¿por qué le dabais entonces tantas vueltas?". 

Bueno, aquí fue incluso peor, porque al principio la izquierda abertzale se oponía a la insumisión porque implicaba una crítica al militarismo.
Sí, decían aquello de “La mili con los milis”. Fue muy comentado cuando finalmente asumieron el antimilitarismo. Decíamos aquello de “Ah, caralho!”

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Tu obra tiene bastante de autocrítica.
Sí, la verdad es que mi paso por la cárcel me hizo conocer la realidad —u otra realidad—, y me replanteé mi militancia y hasta mi vida. Fue duro, pero con el tiempo he descubierto que todo aquello valió la pena porque el compromiso y hacer lo que tienes que hacer, una desobediencia cívica no violenta, dando la cara y asumiendo públicamente las consecuencias, independientemente de que la mili se hubiera acabado o no, a mí me mereció la pena. No a todo se va a ganar o perder, hay cosas que son necesarias hacer para convertirte en un ser humano decente.

Al menos tu crítica la haces con humor.
Sí, el humor suaviza la dureza de la crítica. Además en la sociedad es necesario el papel del bufón, que en realidad es un Pepito Grillo crítico. Debe serlo.

También es importante conocer la historia de lo que sucedió.
Sí, la construccion del relato es importante para que las cosas se asienten en la memoria, tanto en la personal como en la colectiva. Pero veo que hay ausencias de relatos consistentes en muchas cosas. Y creo que es hora de empezar a hacerlos. Toda la gente que estuvimos en la insumisión tenemos la sensación de que falta la construcción del relato de esa lucha. Bueno, pues yo he puesto ya un ladrillito. A ver si más gente se anima.

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