Desobediencia
El poder de desobedecer: ni un euro para la guerra

La a perspectiva feminista también está presente en la objeción fiscal al gasto militar, un acto de desobediencia que en la CAV ya es apoyado por más de doce entidades

Leire Cenizo Arroyo

publicado
2018-05-28 17:18

¿Sirve el gasto militar para erradicar la violación como arma de guerra? ¿Quizás rescatar a la banca reduce la cantidad de familias monomarentales que se quedan en la calle o en riesgo de exclusión por no poder pagar la hipoteca? ¿Puede ser que la inyección de dinero en proyectos como el Tren de Alta Velocidad haga que la brecha salarial entre hombres y mujeres se reduzca? ¿O el apoyar las obras de un estadio de fútbol consigue que dejemos de hablar de deporte general y deporte femenino? ¿Han conseguido las reformas en educación promover una ruptura del techo de cristal? ¿Alguna de todas las reformas que se han realizado en materia de extranjería protege a las personas migradas asegurándoles los derechos que tienen por el mero hecho de existir?

La respuesta que se me viene a la cabeza, así rápidamente, es que no. Ninguno de todos estos gastos que hace el estado tiene perspectiva feminista. Y este es un buen motivo para plantearnos la objeción fiscal. En la teoría es un acto de desobediencia civil, perteneciente a las acciones noviolentas. En la práctica, consiste en dejar de pagar una parte de los impuestos y destinar esa cantidad a otras iniciativas que respondan sí a las preguntas anteriores. En la poesía, es recuperar el poder que tenemos como generadoras de ingresos económicos: dejar de ser simples y robóticas productoras de riqueza, para transitar hacia una posición mucho más poderosa, mucho más estimulante y esperanzadora; hacia una figura mucho más compleja y firme, la de constructoras de otra sociedad diferente.

Aunque la objeción fiscal al gasto militar no es nada nuevo, hace cuatro años el Kem-Moc comenzó a impulsar la campaña de Eragozpen Fiscala. Aquel leve tintineo de desobediencia ha llegado a estar respaldado hoy por doce entidades más: Argitan, Asociación Vasca de Apoyo a Fiare, Ekologistak Martxan, ESK, Kakitzat, Mugarik Gabe, Mundubat, Setem Hego Haizea, REAS, Medicus Mundi Araba, Ongi Etorri Errefuxiatuak y la Posada de los Abrazos.

Cada año, cuando hacemos la declaración de la renta tenemos dos opciones, como diría Malala Yousafzai: aceptarla desde la complicidad o combatirla desde la rebeldía. Si queremos mostrar nuestra rebeldía en cómo se usa nuestro dinero, podemos combatir desde la objeción fiscal.

El estado tiene poca perspectiva social. No es nada nuevo asegurar que vela más por los intereses económicos que por la vida. Y ante esto, tenemos una buena baza para esta jugada. Si no nos gusta lo que hacen con nuestro dinero, si creemos que se destina a desarrollar iniciativas que, lejos de poner en el centro la sostenibilidad, generan destrucción, pobreza y desigualdad; podemos pararnos, reflexionar y actuar conscientes del poder que tenemos como colectividad. No soy yo sola reivindicando un buen uso de mi dinero; somos nosotras haciendo lo que creemos correcto. Defender lo legítimo, frente a lo legal… Nada nuevo para la lucha feminista.

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2 Comentarios
Rosa Parks 9:30 29/5/2018

100% de acuerdo. También es importante resaltar la labor pedagógica y efectiva que se lleva a cabo con los proyectos que respalda la Objeción Fiscal al Gasto Militar. Por eso este año varios colectivos antimilitaristas y pacifistas proponen como proyecto internacional el respaldo a la organización feminista siria Women Now, que, precisamente, cuenta entre sus aliadas desde hace años a la Liga Internacional de las Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF en su siglas en inglés), una de las organizaciones pacifistas más antiguas de la historia: https://enpiedepaz.org/objecion-fiscal/

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Josemi 9:19 29/5/2018

Para hacer Objeción Fiscal a los Gastos Militares: https://www.nodo50.org/objecionfiscal/

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