“No solo me apoyan mis paisanas marroquíes, también lo hacen mis vecinas gitanas. El barrio lucha unido”

El barrio almeriense de El Puche lucha contra el abandono institucional en varias materias, incluidos problemas de vivienda. La agencia andaluza de vivienda (AVRA) amenaza con el desahucio a 25 familias sin alternativa habitacional por irregularidades. Entrevistamos a Suad, una de las afectadas. 

El Puche no al desahucio
Protesta de vecinas contra los desahucios. Foto cedida por la Asociación vecinal "El Puche".

publicado
2017-11-30 11:16:00

El barrio de El Puche en Almería, con apenas 40 años de antigüedad, ha sido desde sus comienzos territorio olvidado por las administraciones. Una situación que no acobarda a las vecinas del barrio almeriense, que aseguran estar hartas del ninguneo institucional y no van a permitir convertirse en “un barrio de segunda categoría”.

En los últimos meses se han organizado diferentes movilizaciones gracias al surgimiento de un importante movimiento vecinal en colaboración con la Plataforma por los Derechos y la Justicia Social dentro del barrio. Los problemas y necesidades a los que se enfrenta el barrio son múltiples y de muy diversos tipos, aunque destaca el déficit en los servicios de limpieza, la falta de transporte público por la zona y las irregularidades en la vivienda.

El Puche cuenta con 170 viviendas gestionadas por la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA) adscrita a la Consejería de Fomento y Vivienda de la Junta de Andalucía, 25 de ellas se encuentran con avisos de desahucio o en situación irregular. El Salto ha tenido la oportunidad de conocer el caso de una de las familias afectadas, Suad, Brahim y sus dos hijas, que viven un calvario desde que en octubre de 2016 les acusaron de ocupar ilegalmente una vivienda pública. Hoy comienza una cuenta atrás de dos meses, en los que puede producirse el lanzamiento de su vivienda cualquier día.

Entrevista a Suad B., realizada en árabe y traducida por Nadia A.B.

¿Cuándo llegaste a España desde Marruecos?
Mi marido, Brahim, emigró en el año 2001. En cambio, mi hija mayor (7 años) y yo vinimos en el año 2012, fecha en la que mi esposo pudo alquilar un pequeño apartamento en el barrio El Puche. Mi hija pequeña, que ahora tiene dos años, nació aquí en España.

¿Dónde habéis vivido durante este tiempo?
Al principio vivimos en un pequeño apartamento de alquiler, hasta que en 2015 compramos una vivienda en el mismo barrio y fue a partir de ahí cuando comenzó lo que ahora es nuestro infierno.

La persona a la que le habíamos comprado la casa nos había estafado. Se había llevado todos nuestros ahorros y los de nuestra familia

¿Qué pasó para que esa compra sea hoy día vuestro infierno?
Una persona [no revela su identidad por temor a represalias] nos vendió un apartamento en la calle Antonio Mairena por valor de 20.000 euros . Todo parecía perfecto.

Ni mi marido ni yo sabemos leer en español por lo que decidimos llevar el contrato a un despacho de abogados para que nos confirmara que todo estaba correcto, y así fue, según los abogados todo estaba en orden.

Como no podíamos pedir préstamo, ya que mi marido trabaja en los invernaderos con un contrato precario, entregamos todos nuestros ahorros más 14.000 euros que nos prestaron diferentes miembros de nuestra familia y vecinos de Marruecos. A día de hoy seguimos devolviendo ese dinero.

Hace aproximadamente un año comenzaron a llegarnos cartas de la Junta de Andalucía advirtiéndonos que estábamos ocupando una vivienda pública. Absortos, nos dirigimos a la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA), para informarnos sobre qué estaba pasando, y fue ahí donde comenzó nuestro infierno.

¿Qué pasó?
La mediadora intercutural y la abogada de AVRA nos comunicaron que esa vivienda era pública y que no teníamos derecho a permanecer en ella. Desde ese momento comenzaron las amenazas “sino os vais de la casa os vamos a echar con la policía”, “protección de menores os va a quitar a vuestras hijas si no hacéis caso…”, etc.

Cuando nos lo explicaron fuimos conscientes de lo que pasaba: la persona a la que le habíamos comprado la casa nos había estafado. Se había llevado todos nuestros ahorros y los de nuestra familia.

¿Intentasteis arreglar la situación?
¡Claro! En cuanto nos explicaron que eran viviendas para personas en una situación de exclusión social decidimos solicitar a la Junta de Andalucía que nos pusiera un alquiler. Reiteradamente nos dijeron que no, que no alquilarían a okupas [explica entre lágrimas].

Nosotros no somos okupas. Nosotros somos el resultado de una estafa y de la dejación de funciones de la administración, ya que ni en la vivienda había una placa de la Junta para identificar que fuera una vivienda pública ni nunca supervisaron que nosotros estábamos viviendo allí.

Al principio pensábamos que la Junta de Andalucía iba a tener consideración con nosotros e iba a regular nuestra situación, pero fuimos unos ilusos

¿Cómo ha sido este año?
Una tortura. Al principio pensábamos que la Junta de Andalucía iba a tener consideración con nosotros e iba a regular nuestra situación, pero fuimos unos ilusos.

Desde este verano, las vecinas y vecinos del barrio, que nos conocen desde que comenzamos a vivir allí, primero de alquiler y después “supuesta propiedad” junto a dos organizaciones se volcaron en nosotros. Se unieron con mi dolor y me prometieron que siempre iban a estar de nuestro lado. Emociona mucho ver que un barrio como El Puche que han convertido en un gueto, olvidado por todos, nos ayude como lo están haciendo. Y así fue como comenzamos a manifestarnos diariamente en la puerta de AVRA para reclamar una solución. No nos hicieron caso, creían que nos cansaríamos, pero no ha sido así.

¿Qué habéis hecho además de concentraros en la puerta de AVRA este verano?
Con el apoyo de todo el barrio y estas dos organizaciones hemos realizado tres movilizaciones de más de 400 personas desde el barrio hasta la capital. Hicimos paradas en la Subdelegación del Gobierno en Almería, en la Delegación de la Junta de Andalucía y en el Ayuntamiento donde registramos un escrito donde aparecen las demandas del barrio abandonado por estas administraciones, incluido mi desalojo y el de otros vecinos. La respuesta ha sido nula, ni nos han contestado.

También nos hemos reunido con la Directora de AVRA, Ana Vinuesa Padilla, que aunque entiende que es difícil dejar en la calle a una familia con dos niñas pequeñas, no me ha ofrecido ninguna solución. ¡Ah! Bueno sí, me pasó el teléfono de una persona que trabaja en una inmobiliaria de esas que se quedan vivienda que los bancos se han quedado, no recuerdo como se llama.

Nuestro problema ha llegado al Parlamento Andaluz, también estamos hablando con el equipo del Defensor del Pueblo Andaluz, hemos intentado contactar con todos los medios de comunicación, con diferentes organizaciones, en fin, en el barrio no paramos de luchar.

¿Cómo está siendo el apoyo de los vecinos y vecinas?
Es muy emocionante ver como un barrio tan precario y olvidado me apoye como lo están haciendo, este apoyo pasa fronteras, aunque sea marroquí, no sólo me están apoyando mis paisanas, también lo hacen mis vecinas gitanas de la misma forma. El barrio lucha unido.

¿Y en casa?
Mal, muy mal. Mis hijas no paran de llorar, cuentan en el colegio que nos vamos a quedar sin casa y no tenemos donde ir. Es muy duro ver a tus hijas cómo se asustan cada vez que viene alguien a casa pensando que es la policía. Están cogiendo miedo a la policía porque son ellos los que siempre vienen a casa, para ellas son los malos porque son los que nos quieren echar.

Yo no puedo trabajar porque sufrí un accidente y mi espalda está llena de placas que me impiden desarrollar un trabajo con normalidad y mi marido cuenta con un trabajo precario en los invernaderos. Si esta situación fuera diferente, nos hubiéramos buscado cualquier alquiler.

Y tú, ¿cómo lo estás viviendo?
Yo…. Sufriendo mucho. El otro día intenté quitarme la vida, pensé que era la única forma para que me hagan caso, pero en ese momento vino una vecina y paró mis intenciones. Ahora quieren que vaya al psicólogo pero lo único que necesito es una alternativa habitacional acorde a nuestra situación. No necesito nada más.

5 Comentarios
Malika 22:22 30/11/2017

A ver si lo entiendo estas casas no son para las personas que le hace falta ?una familia con dos menores trabajadores que lo único que quieren una solución estamos en Europa por favor estamos en fechas muy sagradas normalmente se suavizan lo corazón que se haga algo con esta familia que estamos en inviernos la madre enferma dos niñas lo único que quieren un alquiler social

Responder
6
1
#4241 8:58 7/12/2017

Esto no es justo que saquen esta familia con dos niña menores y la culpa no la tiene esta familia la tiene el vendedor que le dijo que esta casa no tiene ningún problema y ella lo a comprado para tener a dos niñas menores debajo de un techo para que ahora lo saquen a la calle esto no es justo y ahora lo que pido que hagan alguna solución con esta familia

Responder
2
0
#4025 9:42 2/12/2017

Los problemas de éste barrio son grandísimos, desde hace muchísimos años. El artículo se queda muy corto para reflejar el transfondo de lo que en El Puche acontece.

Responder
4
0
#3951 17:53 30/11/2017

حرام

Responder
3
0
#3947 16:39 30/11/2017

es verdad toda esta situación que están sufriendo estas familias, no tienen culpa de la dejadez de las administraciones publicas .Pedimos una solución a estas familias que la única culpa que tienen es comprar un techo para sus familias.

Responder
14
1

Destacadas

Democracia participativa
E-democracia: la innovación democrática que no termina de arrancar

Varios países han avanzado mucho en la participación ciudadana a través de mecanismos de e-información, consulta y toma de decisiones. Sin embargo, sus expertos alertan de la dificultad de implicar a la ciudadanía en herramientas que pueden hacer de dique ante la progresiva reducción a lo representativo de la política institucional.

Culturas
Los últimos templos de la Barcelona canalla

La transformación urbanística y comercial de Barcelona en los últimos años, agravada por la masificación turística y la gentrificación, pone en peligro la idiosincrasia de la ciudad. Los bares tampoco han sido inmunes a la capitulación del dinero y a los cambios en los gustos y hábitos de los ciudadanos.

Global
Pierre Rousset: “La globalización neoliberal no es una herencia de Mayo del 68, sino de nuestra derrota”

Pierre Rousset, uno de los protagonistas de Mayo del 68, activista hasta el día de hoy, miembro de la Cuarta Internacional y especialista en los movimientos de lucha asiáticos, habla sobre los éxitos, derrotas y herencias de 1968.

Trabajo doméstico
Empleo abre una puerta a que las trabajadoras domésticas reduzcan su brecha de cotizaciones en 2019
El ministerio estudiará las propuestas de las trabajadoras domésticas para aumentar sus tramos de cotización un mes después de que una enmienda en los Presupuestos retrasara la equiparación plena a la Seguridad Social hasta 2024.
Partidos políticos
Casado, nuevo presidente del PP
El vicesecretario de comunicación del PP se impone a Soraya Sáenz de Santamaría en las primeras primarias del Partido Popular.

Últimas

España no es (solo) blanca
Lucía Asué Mbomío: “Que al feminismo se le tenga que apellidar ‘interseccional’ significa que no cuentan con nosotras per se”

Camino de convertirse en una de las caras más conocidas de la comunidad afroespañola, aunque rehúya esa condición, la periodista Lucía Asué Mbomío indaga en la comunicación.

Deportes
Ahora Madrid y la remunicipalización simulada de los polideportivos público-privados
1

Alegando el mantenimiento de los puestos de trabajo —que continúan precarios— y la ficción de colocar un administrador público al frente de cada entidad, el ayuntamiento simula una inexistente remunicipalización de servicios en cinco polideportivos municipales.

Arte
Una artista denuncia al director del CAC de Málaga, que ya fue señalado por “abuso de poder”
La artista plástica Marina Vargas ha interpuesto una denuncia contra Fernando Fernando Francés, director del Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC).
Falsos autónomos
Huelga indefinida en Sueca tras la inspección que declara Servicarne falsa cooperativa
Inspección alega que la empresa principal en la que prestan servicios ha utilizado los servicios de Servicarne para evitar la contratación directa de las trabajadoras.