Los Vagabundos, los pintores que desapareció Europa

El gran arte refleja el carácter (ethos) social y los cambios en la conciencia de un pueblo. Y estos cambios son reflejados en la obra de los grandes artistas, prácticamente de inmediato, o incluso llegan a anticiparse a él. Los escritos de Dostoievski y Tolstoi y la pintura de los Vagabundos, son un tratado piscológico, sociológico y político de las causas de la Revolución de 1917.


publicado
2018-01-12 09:37:00

En 1861, un grupo de pintores rusos exigieron a la Academia Imperial de las Artes la entrega de la calificación que habían obtenido y se alzaron contra ella por conservadora. Fue la denominada Rebelión de los Catorce. Todos ellos habían obtenido el premio a la excelencia en esa academia. El motivo es que exigieron cambiar los motivos de sus cuadros para optar a becas, querían introducir motivos sociales y no se les concedió ese derecho.

En Rusia se había producido un movimiento en favor de la liberación de los esclavos campesinos rusos, que estaban vinculados a la tierra y cuyos dueños tenían poder sobre sus vidas. Conformaban el 80% de la población rusa. La razón de esta servidumbre data de las razias que siglos antes realizaban los vikingos, y que empujaban a los campesinos a abandonar las tierras atacadas. Se les obligó a permanecer en ellas para que pudieran ser cultivadas. En 1861 el zar Alejandro II emprendió la reforma de emancipación, liberando a los campesinos de unos amos. 

Enormes cantidades de campesinos se agolparon en las ciudades o vagabundearon por los campos porque les habían otorgado la libertad, pero no el trabajo para hacerla efectiva. Ahora eran esclavos de un amo terrible: el hambre. La situación aceleró los acontecimientos y el zar Alejandro II fue asesinado (en el lugar donde se ubica hoy la Iglesia de la Sangre Derramada en San Petersburgo) y su sucesor, Alejandro III, utilizó una dura represión para controlar la situación.

Los Catorce, (trece pintores y un escultor) querían dar rienda suelta a su genio, desatándose de los rigores academicistas que habían asimilado en el grado de excelencia, que les obligaba a los motivos religiosos, míticos o históricos de ensalzamiento al Zar. Sin trabajo y sin dinero, se fueron a vivir a una misma casa. Diariamente formaban una tertulia en la que intercambiaban ideas nuevas sobre el arte y siempre contra la Academia. Es aquí donde adquirieron un ideario común.

En 1870, con ayuda de mecenas crearon la Sociedad de Exposiciones de Arte Itinerantes (peredvízhniki, que puede traducirse también como vagabundos y peregrinos). Curiosamente, en esa misma década, un grupo de pintores franceses se alzó contra el conservadurismo de la Academia Francesa y formó el grupo que hoy conocemos como impresionismo. Rusia, desde Pedro el Grande, ha estado unida culturalmente a la Europa que estaba ahora en pleno cambio, anunciando drásticos cambios sociales, con la Comuna de París.

El gran arte refleja el carácter (el ethos) social y los cambios en la conciencia de un pueblo. Y estos cambios son reflejados en la obra de los grandes artistas, prácticamente de inmediato, o incluso llegan a anticiparse a él. Los escritos de Dostoievski y Tosltoi y la pintura de los Vagabundos, son un tratado piscológico, sociológico y político de las causas de la Revolución de 1917.

Los Vagabundos fueron recibidos con un clamoroso éxito en las ciudades donde expusieron. No había entonces libertad de expresión o de imprenta y supieron reflejar la crítica política a un pueblo al que pintaron con singular empatía. Ocho de ellos, con el tiempo, fueron miembros honoris causa de la mismísima Academia Imperial de la que desertaron y a la que volvieron con honores. Europa los despreció o los relegó. Internet es un medio extraordinario para hacer justicia a este grupo de excelentes artistas. Hoy los europeos se rinden al arte de los Vagabundos, en cuanto los conocen.

Su última exposición fue en 1923. Entre sus miembros están Iliá Repin, Vasili Súrikov, Valentín Serov, Iván Aivazovski. Ivan Kramskói, Vladímir Makovski, Leonid Pasternak, Vasili Perov, Konstantón Savitski, Alekséi Savrásov, Ivan Shishkin, Viktor Vasnetsov, Nikolái Yaroshenko. Muchas de sus obras se pueden admirar en la Galería Nacional Tretiakov de Moscú y en el Hermitage.

Analicemos alguna de sus obras: