La alcaldía de Jon Insausti en Donostia: un laboratorio del PNV para girar a la derecha

Las políticas aplicadas por el Ayuntamiento de prohibir las cenas solidarias y de dar a conocer el origen de los detenidos chocan con las decisiones que el mismo partido ha adoptado en otros feudos. El joven regidor es la prueba de fuego para que una nueva generación de cargos públicos jeltzales tome las riendas y ate el voto de orden.
Jon Insausti
Jon Insausti, alcalde de Donostia y sucesor de Eneko Goia, del PNV, acude a Ajuria Enea a reunirse con el lehendakari Pradales pocos días después de ser investido. Irekia.eus
2 sep 2026 06:00 | Actualizado: 2 sep 2026 09:00

Lo que el PNV parece llevar a cabo en Donostia es una especie de experimento. La prueba de un modelo de gobierno que podría aplicar a nivel local a partir del próximo ciclo electoral del año 2027. Una gobernanza cada vez más despegada del modelo socialdemócrata para retener a un votante que se podría ver seducido por las políticas del PP y de Vox ante una creciente percepción de inseguridad (así lo dictan las encuestas de Euskadi). La Alcaldía de Donostia se mueve ya en esas claves con Jon Insausti al frente, que tras sustituir a Eneko Goia en el cargo sin haber pasado por las urnas, ha tomado las polémicas decisiones de prohibir las cenas solidarias y de dar a conocer el origen de los detenidos. Dos medidas más propias de la ultraderecha que de un PNV que se ha jactado durante los últimos años en sus discursos de impulsar políticas sociales.

El alcalde ha asumido que esos votos no eran los suyos y ha preferido decantarse por el vecino que se queja del reparto de comida porque “molestan” o generan “inseguridad”.

No es una decisión menor prohibir a un grupo de vecinos activistas repartir cenas en diferentes puntos de la ciudad para varios cientos de personas que viven en situación de calle. Tampoco lo es ordenar a la Guardia Municipal que vigile y evite que la ayuda llegue ahora a esas personas en forma de carro de la compra y un bocata envuelto en papel albal. Por que sí, en los últimos días se ha viralizado la imagen de esos agentes revisando los carros.

No es una decisión menor porque el alcalde, y todo su equipo, seguro que ha previsto que esto podía causar rechazo en un sector de la ciudadanía. Y quizás ha asumido que esos votos no eran los suyos y ha preferido decantarse por el vecino que se queja del reparto de comida porque “molestan” o generan “inseguridad”. Los delitos crecen un 70% en el centro de Donostia cuando se reparten las cenas según un informe realizado por el propio Ayuntamiento. Unos datos difíciles de contrastar.

Jon Insausti es el relevo que el PNV quiere para sus cargos públicos. Un hombre joven -tiene 37 años- deportista, euskaldun y comprometido con el euskera, sin discursos altisonantes y que se deje asesorar por el partido. En su caso, además, cuenta con una larga trayectoria política al llevar ya una década en el Ayuntamiento de Donostia. Entró en 2015 como concejal, en 2016 ya se sacaba un selfie con Arantxa Tapia en un viaje institucional a Washington y en 2018 fue nombrado como delegado de Cultura, Euskera y Turismo. Todos esos años bajo el mandato del anterior alcalde Eneko Goia, que ha sido el mentor de Insausti. Pero es que el joven regidor, antes de acceder al ayuntamiento, ya se dejaba ver en los actos de la formación jeltzale ayudando con la organización o en tareas de comunicación. Desde colocar sillas hasta grabar vídeos en los mítines.

Insausti no toma las decisiones por sí solo, cuenta en su despacho con el burukide Imanol Lasa, el encargado de planear las estrategias políticas y comunicativas de un Insausti que en los últimos meses ha intensificado sus apariciones en redes sociales

Pero Insausti no toma las decisiones por sí solo, cuenta en su despacho del Ayuntamiento con una persona clave. El burukide del Gipuzko Buru Batzar, Imanol Lasa, es el encargado de planear las estrategias políticas y comunicativas de un Insausti que en los últimos meses ha intensificado sus apariciones en redes sociales con vídeos que le monta una productora. Lasa, que fue uno de los hombres más cercanos a Markel Olano durante su mandato en la Diputación foral de Gipuzkoa, también fue con anterioridad, cuando apenas tenía 33 años, candidato a la alcaldía de Zarautz, su pueblo natal. Con una dilatada experiencia en la política local y territorial, sería el asesor clave a la hora de que Insausti tomase las decisiones de prohibir las cenas solidarias y de dar a conocer el origen de los detenidos.

Unas elecciones decisivas

El PNV se juega mucho en las elecciones municipales en Donostia y no quiere dar pasos en falso, aunque habrá que ver si con sus últimas decisiones no se ha pasado de frenada. La victoria va a estar muy apretada. En 2023 los jeltzales quedaron por delante de EH Bildu con apenas 1.200 votos más, una diferencia que, según las encuestas, se estaría reduciendo. La izquierda soberanista todavía no ha anunciado quien será su apuesta para liderar la lista, se conocerá durante el mes de septiembre, y entre las opciones posibles está la continuidad del exalcalde y hasta ahora portavoz Juan Karlos Izagirre o la llegada de una cara nueva como podría ser la coportavoz en el Parlamento Vasco, Nerea Kortajarena.

Quizás más que la decisión de EH Bildu, a Insausti (o al PNV) le inquieten los pasos que pueda dar el PSE. Y es que si bien desde el Ayuntamiento mantienen con firmeza que la actual portavoz, Ane Oyarbide, será la candidata, su poca participación en los últimos meses genera dudas. Porque a pesar de erigirse en muchas ocasiones como el ala “social” del ayuntamiento, la portavoz socialista no ha puesto peros, por lo menos públicamente, a la decisión de prohibir las cenas solidarias.

Los socialistas elegirán a su candidato a través de un proceso de primarias y ahí podría entrar en escena el actual consejero de Vivienda del Gobierno Vasco, Denis Itxaso, con un perfil muy centrado también en la exposición en redes sociales pero, sobre todo, conocido en Donostia por haber sido concejal entre el 2003 y el 2011 y teniente de diputado general de Gipuzkoa del 2015 al 2020. El PSE, con 5 escaños, se quedó en 2023 lejos de los 8 de EH Bildu o de los 9 del PNV y quiere esta vez pelear la victoria o, por lo menos, mejorar sus resultados.

El portavoz de los populares, Borja Corominas, con un estilo más propio de Ayuso que de la política vasca, ha aplaudido la medida de Insausti de prohibir las cenas solidarias. 

El PSE podría ser el partido que disputase al PNV el voto de centro, aunque sin grandes posicionamientos de su actual portavoz es complicado descifrar la estrategia que adquirirá el hasta ahora socio de los jeltzales en el ayuntamiento donostiarra. Lo que parece claro es que Insausti quiere comer terreno al PP, centrado en “la inseguridad”, “los robos”, “las peleas” o los asentamientos “ilegales”. El portavoz de los populares, Borja Corominas, con un estilo más propio al de Ayuso que al de la política vasca, ha aplaudido la medida de Insausti de prohibir las cenas solidarias. Esta por ver qué pasa con Vox, que en 2023 obtuvo el 2,3% de los votos, lejos de entrar al pleno del ayuntamiento, pero que podría ver incrementada esa cifra, aunque parece improbable que logre representación.

Criterios diferentes

Se ha mencionado anteriormente que la gestión en Donostia es una experimento, una prueba, porque el mismo partido ha tomado diferentes decisiones en otras ciudades en las que también gobierna. En Bilbao, el alcalde Juan Maria Aburto descartó dar a conocer el origen de los detenidos y su concejala de Seguridad, Amaia Arregi, alegó que dar a conocer esos datos “no aporta nada”. Una decisión sobre la que también podrían pesar las diferencias entre los diferentes Buru Batzar de cada territorio, con los guipuzcoanos desmarcándose de una senda vizcaína que tiene un peso mayoritario a la hora de tomar decisiones en el Euzkadi Buru Batzar. En todo caso, y a pesar de que Aburto no tomó la decisión de Insausti, esta Aste Nagusia ya se ha encargado de marcar un posicionamiento poco humanista al justificar el hostigamiento a manteros en que “detrás hay una organización criminal”.

Aburto está de salida y el futuro del PNV en Bilbao pasa por Mikel Hidalgo, un graduado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Deusto que inició su carrera profesional en la consultora PWC y que trabajó como auditor financiero antes de incorporarse a Seed Capital Bizkaia. Una sociedad gestora de entidades de inversión adscrita al Departamento de Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia. Un área de la diputación que entre los años 2011 y 2015 estuvo dirigido por el actual lehendakari Imanol Pradales. Pero Hidalgo no se quedó ahí y en 2022 dio el salto a Lehendakaritza, primero junto al lehendakari Iñigo Urkullu y actualmente en el equipo Pradales. Por supuesto, ya se ha sacado los fotos correspondientes con Insausti como valor de futuro del partido.

Las decisiones y declaraciones polémicas también han salpicado durante este verano a los cargos del PSE, partido clave para que el PNV siga gobernando. Más concretamente a la alcaldesa de Gasteiz, Maider Etxebarria, que tuvo que pedir perdón a Iñaki Kerejazu, Celedón, tras acusarle de “mezclar temas políticos con las fiestas” tras recordar a los asesinados en la masacre del 3 de marzo. Cabe resaltar que Etxeberria, como pocas veces se ve en la política, acabó rectificando y achacando su metedura de pata a la “aceleración política” y al “cansancio”.

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