Petróleo
Los vencedores de la guerra de EEUU en Irán: 41 magnates de la energía aumentan su riqueza en 23.500 millones
“Me encanta la inflación”, dijo Donald Trump este pasado miércoles tras conocerse que el índice de precios se ha disparado hasta el 4,2% en mayo, la tasa más alta en los últimos tres años. Los exabruptos del presidente de Estados Unidos suelen parecer ilógicos, pero la expresión tiene todo el sentido si lo vemos desde el lado del pequeño sector de población al que Trump siempre defiende: los milmillonarios. Mientras el precio del galón de gasolina alcanza cotas nunca vistas para los estadounidenses, los grandes magnates del petróleo y el gas no dejan de aumentar sus beneficios y riqueza aprovechando los precios del mercado energético global.
Que esos beneficios y las cotizaciones de esas empresas energéticas están haciendo más ricos todavía a sus dueños no es ningún secreto, pero ahora un informe de Oxfam Intermon ha monitoreado el aumento de la riqueza de esos empresarios de la energía y las cifras dan verdadero vértigo. Según la organización, 41 milmillonarios de la energía de los países del G7 (Alemania, Canadá, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido) han aumentado su riqueza en 23.500 millones de dólares desde que comenzó la guerra ilícita de EEUU e Israel contra Irán.
Por cada día que Israel y Estados Unidos atacaban Irán, estos 41 milmillonarios han aumentado su riqueza en 300 millones de dólares
Si reducimos el foco temporal, las cantidades suenan todavía más escandalosas. Por cada día que Israel y Estados Unidos atacaban Irán, estos 41 milmillonarios han aumentado su riqueza en 300 millones de dólares. Mientras los precios del petróleo y el gas se disparaban por el cierre del comercio que atraviesa el estrecho de Ormuz, estos ricos ganaban “1.000 dólares en el tiempo que se tarda en parpadear”, como explican desde Oxfam.
No sólo aumenta su riqueza personal, medida mediante el valor bursátil de sus participaciones en las empresas, sino que las cuentas de resultados no paran de engordar, lo que les prometerá suculentos dividendos en un futuro cercano. Se prevé que las ganancias de seis de las principales corporaciones petroleras y de gas se disparen en un 80%, o lo que es lo mismo 68.000 millones de dólares, por encima de los pronósticos previos a la guerra. Sus beneficios podrán alcanzar nada menos que los 152.000 millones de dólares en 2026. O lo que es lo mismo, las seis principales empresas energéticas del mundo ganarán unos 416 millones de dólares al día de media en 2026.
Se espera que tres de las corporaciones de fertilizantes más importantes del mundo vean crecer sus ganancias en un 23%, 928 millones de dólares, en comparación con las estimaciones anteriores a la guerra
El petróleo y el gas no es lo único necesario para la vida cotidiana que está atascado en el estrecho de Ormuz y que ha puesto patas arriba la inflación de medio planeta. Aproximadamente un tercio del suministro mundial de fertilizantes pasa por esa vía comercial, sobre todo de aquellos nitrogenados que se usan en la mayoría de huertas e invernaderos del todo el mundo. Uno de ellos es la urea, fertilizante nitrogenado muy usado en la agricultura. Si la tonelada de urea cotizaba en los 400 dólares antes de que Estados Unidos e Israel empezaran la guerra ilegal contra Irán, su precio ha llegado a superar los 850 dólares la tonelada. En la actualidad el mercado se ha relajado y la tonelada se encuentra en los 490 dólares, pero el precio de los picos que ha tenido durante dos meses se han trasladado a los agricultores y, desde ahí, a las estanterías de los supermercados.
Desde la organización también han puesto el foco en las grandes empresas de fertilizantes y los beneficios que han obtenido gracias a la escalada de precios. Según señala Oxfam, se espera que tres de las corporaciones de fertilizantes más importantes del mundo vean crecer sus ganancias en un 23%, 928 millones de dólares, en comparación con las estimaciones anteriores a la guerra. “Mientras las familias se saltan comidas y los gobiernos recortan la ayuda humanitaria vital, asistimos a una grotesca bonanza para los multimillonarios”, ha declarado el director ejecutivo de Oxfam Internacional, Amitabh Behar.
El G7 ignora el sufrimiento en el Sur global
Si el incremento de los precios en las gasolineras o en los estantes de los supermercados supone una precarización de las vidas de la población en los países del norte, en los del sur puede suponer hambrunas, desnutrición y miles de muertes. Los incrementos de los fertilizantes o los carburantes arrasan con las economías de los países más pobres. Esta nueva crisis se suma a la retirada de ayudas por parte de los países del G7, sobre todo de Estados Unidos. Se calcula que el cierre de la agencia de cooperación estadounidense USAID por parte de Trump en 2025 puede provocar 14 millones de muertes de hambre hasta 2030.
“A diferencia de la acción internacional coordinada que se vio después de la pandemia de COVID-19 y de la invasión rusa de Ucrania —cuando los gobiernos suspendieron temporalmente los pagos del servicio de la deuda y el Fondo Monetario Internacional otorgó préstamos de emergencia—, los líderes del G7 están haciendo menos que nunca para ayudar a los países más pobres”, lamentan desde Oxfam. Entre 2024 y 2025, el G7 adoptó la mayor reducción de la ayuda oficial al desarrollo de su historia, recortando la ayuda a los países más pobres del mundo en 48.000 millones de dólares. Esto equivale a la riqueza acumulada por los multimillonarios del G7 en tan solo nueve días durante ese mismo período.
Oxfam ha exigido al G7 que grave las ganancias excesivas de corporaciones y súper ricos, suspenda la deuda con países de ingresos bajos y medianos, aumente la ayuda al sur global y aumente la liquidez
Es por ello que desde Oxfam quieren aprovechar la cumbre del G7 que arranca este lunes en Evian, Francia, para dirigirse a los mandatarios de las siete potencias, “y al G6 de manera independiente si es necesario”, apuntan desde la organización en referencia a la más que posible negativa de Trump, a implementar de inmediato una respuesta de cuatro puntos para proteger de la crisis a la gente común de la crisis: gravar las ganancias excesivas de las corporaciones y los súper ricos para reducir la desigualdad. Suspender y cancelar la deuda con los países de ingresos bajos y medios que solicite el alivio, y utilizar mecanismos legislativos para obligar a los acreedores privados a hacer lo mismo. Aumentar la ayuda cumpliendo los compromisos al desarrollo y regresando a la meta del 0,7 % del Ingreso Nacional Bruto.
Por último, aumentar la liquidez global respaldando una nueva emisión inmediata de Derechos Especiales de Giro a través del FMI para inyectar la liquidez que tanto necesitan las economías en dificultades sin aumentar la carga de su deuda, además de usar las instituciones financieras internacionales para desplegar préstamos de emergencia libres de condicionalidades, tal y como se hizo durante la pandemia. “El G6 no puede alegar impotencia”, añade Behar. “Pueden proporcionar ayuda a los países más pobres. Negarse a actuar simplemente porque Washington no se unirá a ellos no es diplomacia: es cobardía. Y esto solo acelerará la pérdida de relevancia del G6 a nivel global”, finaliza el director de Oxfam.
Petroleras
Tras Repsol, llega Shell: las petroleras europeas hacen su agosto con la guerra de Trump
Agricultura
Desde el estrecho de Ormuz al supermercado: el precio de los fertilizantes ahoga a agricultores y familias
Venezuela
Josu Jon Imaz se postra ante Trump: Repsol triplicará su explotación en Venezuela
Crisis climática
Deudas que ahogan y un Plan Marshall contra la crisis climática
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!