Josu Jon Imaz se postra ante Donald Trump: Repsol triplicará su explotación en Venezuela

El consejero delegado de la compañia de energía fósil, vinculado históricamente al nacionalismo vasco, se presenta ante el presidente estadounidense como punta de lanza del extractivismo corporativo tras la intervención militar en el país caribeño.
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Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, cuenta sus planes de futuro en un encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca
10 ene 2026 10:56

El pasado viernes, la Casa Blanca se convirtió en escaparate de las ambiciones de los capitalistas fósiles sobre Venezuela. Entre los ejecutivos de compañías petroleras convocados por Donald Trump para repartirse el botín energético del país sudamericano destacaba un rostro conocido en Euskadi: Josu Jon Imaz, expresidente del PNV y actual consejero delegado de Repsol, dispuesto a capitalizar la crisis venezolana en beneficio de la petrolera española.

La intervención de Imaz ante Trump no dejó lugar a dudas sobre el papel que Repsol pretende jugar en este nuevo escenario de ocupación energética.  “Gracias por abrir la puerta a una Venezuela mejor”, comenzó el directivo vasco, en un ejercicio de adulación que precedió a su oferta comercial. “Estamos listos para invertir más en Venezuela. Hoy producimos 45.000 barriles diarios, en total, y estamos listos para triplicar esta cifra en los próximos tres años, invirtiendo con fuerza en el país”, prometió Imaz, transformando la crisis humanitaria y política venezolana en una oportunidad de negocio.

“Gracias por abrir la puerta a una Venezuela mejor”, comenzó el directivo vasco de Repsol, en un ejercicio de adulación que precedió a su oferta comercial. “Estamos listos para invertir más en Venezuela”.

Pero el ejecutivo vasco no se limitó a ofrecer un aumento de la extracción petrolera en Venezuela. También dedicó parte de su intervención a recordar la apuesta de Repsol en territorio estadounidense, donde la compañía ha invertido 21.000 millones de dólares desde 2008. Y aquí llegó uno de los momentos más reveladores de su sumisión al trumpismo: Imaz adoptó literalmente la retórica del presidente estadounidense al referirse al “golfo de América” —la imposición toponímica de Trump sobre el golfo de México— como si se tratara de una denominación legítima y no de un acto de colonialismo semántico.

Venezuela como botín

Trump fue explícito sobre sus expectativas: exigió a las petroleras reunidas que inviertan 100.000 millones de dólares “de su propio dinero, no del Gobierno” para reactivar la producción venezolana, que quedará bajo supervisión estadounidense. El mensaje es claro: Venezuela dejará de controlar sus propios recursos naturales, y serán las corporaciones —con Washington como garante militar— quienes dictarán los términos de la explotación.

Repsol lleva más de 30 años operando en Venezuela, donde sus reservas probadas alcanzan los 294 millones de barriles, el 15% del total de la compañía. Pero la relación nunca ha sido sencilla: en mayo de 2024, Washington revocó las licencias de Repsol para exportar crudo venezolano, dejando a la empresa con importantes activos bloqueados y deudas que Venezuela salda en forma de barriles que solo pueden comercializarse con permiso estadounidense.

“Estamos en Venezuela, señor presidente, produciendo el gas que garantiza la estabilidad de la mitad del suministro eléctrico en Venezuela”, declaró Josu Jon Imaz

La intervención militar ha cambiado el tablero. Ahora, con Maduro secuestrado y un gobierno de transición tutelado por Estados Unidos, empresas como Repsol ven la oportunidad de recuperar el control total sobre sus operaciones y multiplicar la extracción. Imaz no escatimó elogios al nuevo orden: “Estamos en Venezuela, señor presidente, con nuestros socios de Eni, produciendo el gas que garantiza la estabilidad de la mitad del suministro eléctrico en Venezuela”, declaró, presentando la dependencia energética venezolana como un activo estratégico de Repsol para con la “estabilidad” que propugna Trump.

Mientras Imaz prometía triplicar la extracción petrolera en Venezuela y Trump celebraba el acuerdo con un escueto “buen trabajo”, el pueblo venezolano afronta un escenario incierto. La “estabilidad” de la que hablan Repsol y la Casa Blanca es, en realidad, la estabilidad de los márgenes empresariales y el flujo de crudo hacia los mercados internacionales. Poco importa que Venezuela haya sido sometida a una intervención militar contraria al derecho internacional o que sus ciudadanos pierdan la soberanía sobre los recursos que les pertenecen.

El caso de Imaz y Repsol es un recordatorio de que las élites vascas, por mucho que se envuelvan en el manto del nacionalismo progresista, no dudan en alinearse con el imperialismo más brutal cuando está en juego el negocio petrolero

El caso de Imaz y Repsol es un recordatorio de que las élites vascas, por mucho que se envuelvan en el manto del nacionalismo progresista, no dudan en alinearse con el imperialismo más brutal cuando está en juego el negocio petrolero. Las puertas giratorias entre el PNV y las grandes energéticas no solo han servido para privatizar beneficios y socializar costes en Euskadi, sino que ahora participan activamente en el expolio de los recursos de otros pueblos.

Cerca de una treintena de cargos del PNV han protagonizado este tipo de saltos institucionales hacia Repsol e Iberdrola, compañías que entre ambas acumulan miles de millones de euros en beneficios, mientras las familias vascas y españolas veían dispararse el precio de la luz. Expresidente del partido jeltzale, exconsejero de Industria del Gobierno Vasco y expresidente de Petronor antes de saltar a la cúpula de Repsol, Imaz encarna esa frontera difusa entre lo público y lo privado que ha permitido al nacionalismo vasco gestionar el capitalismo energético sin apenas fisuras.

Privatizaciones
Las puertas giratorias entre el PNV y el oligopolio energético
El salto de la Administración pública a la empresa privada en el sector energético llega a una treintena de casos. Entre los más destacados, el número 2 del PNV, varios extesoreros, dos exvicelehendakaris, un expresidente del Parlamento Vasco y otros tantos exconsejeros del Gobierno Vasco.
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