Ayuso lanza un programa para sacar rentabilidad a los colegios mayores en plena crisis de infrafinanciación

A través de un convenio firmado con la Asociación de Colegios Mayores de Madrid, vinculada al Partido Popular, la Comunidad ha desarrollado un plan para ofrecer plazas de alojamiento en colegios mayores privados en pleno verano, además de cursos de dudosa calidad. Docentes y estudiantes sostienen que se trata de un intento más de destinar fondos públicos a actividades elitistas que favorecen la intromisión de empresas en los consejos sociales de los centros.
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Varios estudiantes se encuentran en la facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. David F. Sabadell

Cursar estudios universitarios en la Comunidad de Madrid se ha convertido en los últimos años en un lujo para quienes vienen de otros territrorios del Estado: compartir piso en zonas como Ciudad Universitaria, donde se ubican gran parte de los centros de educación superior, puede alcanzar los 700 euros mensuales por una habitación. Históricamente los colegios mayores habían supuesto una opción relativamente viable para aquellos que arrancaban sus carreras académicas fuera de su región, tanto por asequibilidad como por localización.

A día de hoy, fruto de su rápido encarecimiento, estos espacios han ido elitizándose y convirtiéndose en nichos donde conviven estudiantes de un perfil socioeconómico muy concreto. Pese a haberse consagrado durante décadas como lugares donde se respiraba diversidad e incluso se organizaban con frecuencia jornadas vinculadas a la lucha social estudiantil, actualmente la mayoría muestran una clara sintonía con la Comunidad de Madrid y sus grupos políticos de afinidad. “El hacer comunidad y el trabajo de base no se lo plantea nadie, cada vez hay menos gente con un perfil militante o que no sea de derechas”, destacan varios ex alumnos consultados para este reportaje.

Mientras aumentan las tarifas y se reduce el número de estudiantes que tienen acceso a estos alojamientos comunitarios, Isabel Díaz Ayuso (Partido Popular)inauguró un programa de verano para rentabilizarlos al máximo de espaldas a las demandas del alumnado. A través de un convenio firmado con la Asociación de Colegios Mayores de Madrid, se ha llevado a cabo la primera edición de Madrid Campus 365, del 6 de julio al 28 de agosto, “con el objetivo de mantener activos los Colegios Mayores durante el verano y ofrecer a jóvenes de entre 16 y 35 años nuevas oportunidades de formación y acercamiento al entorno universitario”.

Voces de la comunidad docente y estudiantil apuntan reiteradamente a que se trata una vez más de un intento de especular con la enseñanza sin ofrecer oportunidades reales al grueso de los alumnos

Se trata de un programa piloto destinado a vender plazas para pernoctar en colegios mayores en las vacaciones escolares, por un lado, y cursos cortos con certificación, por otro. La inversión alcanzó los 700.000 euros y el proyecto fue promovido a bombo y platillo por la consejera de Educación, Mercedes Zarzalejo. Ésta se refirió al mismo como un plan puntero “orientado a consolidar el sistema de educación superior madrileño como referente mundial de excelencia”. Sin embargo, numerosas voces de la comunidad docente y estudiantil apuntan reiteradamente a que se trata una vez más de un intento de especular con la enseñanza sin ofrecer oportunidades reales al grueso de los alumnos.

La oferta de estas formaciones de pago se produce durante los dos meses en los que la mayoría del alumnado reside fuera de Madrid y no pretende hacer uso de estos centros, a excepción de los estudiantes extranjeros. No existía una demanda de alojamiento de verano previa. Carlos (pseudónimo), estudiante de quinto curso de Sociología y Relaciones Internacionales y excolegial del colegio Santa María de Europa, uno de los colegios mayores adheridos a este programa, estima que el perfil que busca la Comunidad de Madrid para este tipo de programas es el extranjero adinerado: “Lo que interesaba era que viniese gente de otros países a pagar un pastizal por recibir una formación bastante mala, porque los estudiantes de la pública aquí no van”, destaca.

Además, Enrique García, profesor en la Universidad Complutense (UCM) y portavoz de UCM por la Pública, añade que todo ello se enmarca “en esa pulsión que tiene Madrid de convertirse en ciudad global, en capital del español y en atraer cada vez más extranjeros de cierto nivel económico, con el impacto que puede tener por ejemplo en la vivienda o en la propia salud de los barrios”. Desde que la Comunidad se ha ido entronizando poco a poco en los colegios mayores a través de programas como este, el perfil ideológico y la estratificación social del alumnado que acude a estos alojamientos se han ido homogeneizando.

El dinero público invertido en el programa ha ido a parar mayoritariamente a colegios mayores privados. Participaron un total de 19 colegios, de los 15 donde se ofrecía alojamiento, 14 eran privados y en muchos casos estaban adscritos a órdenes religiosas. Algunos de estos como el Colegio Mayor Elías Ahuja o el Mendel, segregado por género, han estado envueltos en múltiples polémicas durante años por los comportamientos misóginos y violentos de sus estudiantes durante las novatadas.

Los cuatro colegios restantes, que cedieron sus instalaciones para llevar a cabo las actividades del programa sin opción a alojamiento, eran de carácter público. La Asociación con la que se ha firmado el contrato para las formaciones estivales, que aglutina y representa a los 38 Colegios Mayores Universitarios de la Comunidad de Madrid, ha tenido convenios con la Fundación Miguel Ángel Blanco, íntimamente ligada al Partido Popular.

Debido a que los 41 cursos que incluían pensión completa costaban más de 330 euros, a diferencia de los cursos sin pernocta que rondaban los 30, las plazas se adjudicaron prioritariamente entre los solicitantes de la modalidad con estancia residencial. La estrategia de mantener abiertos estos alojamientos universitarios de la región ha provocado una tormenta de críticas contra una posible “malversación de fondos públicos.

Muchos estudiantes precarizados critican el fomento del “turismo universitario” mientras tanto los colegios mayores públicos como las propias facultades sufren carencias materiales severas

Muchos estudiantes precarizados critican el fomento del “turismo universitario” mientras tanto los colegios mayores públicos como las propias facultades sufren carencias materiales severas. Buena parte de los universitarios hace serios esfuerzos para asumir las tasas de las matriculas, por lo que a penas acceden a este tipo de programas. Muchos estudiantes consultados ni siquiera tenían información sobre la existencia del programa de cursos. En este sentido, este año el barómetro de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin) reflejaba que el crédito destinado por las familias a los estudios de sus hijos llega a representar este año el 14,2% del total, con desembolsos próximos a los 2.000 euros en el caso de estudios de grado en Madrid. Además, la demanda de préstamos por habitante para cursar estudios superiores ha crecido un 61,5% desde 2020.

Entre los cursos que se han llevado cabo, gran cantidad de ellos impartidos por docentes procedentes de centros privados a través de procesos de contratación poco transparentes, figuran 'Big data para entender el mundo', 'Automatización sin programar e IA generativa para creación de contenidos' y 'Emprendimiento para No Emprendedores'. Asimismo, la Comunidad de Madrid también ha anunciado otros para adquirir conocimientos de streaming, videojuegos y cultura gamer. “El objetivo de esta medida es dar vida todo el año a estas instalaciones, y que durante julio y agosto puedan ofrecer, tanto a los jóvenes interesados en cursar sus estudios en la región como a sus familias, actividades que les permitan conocer la ciudad, los campus y el entorno antes del inicio del curso”, presumía Zarzalejo.

Al finalizar, los estudiantes disponen de un certificado de “aprovechamiento” que carece de validez académica, mientras que en las universidades continúan clausurándose grados en plena crisis de infrafinanciación. “Es ir metiendo poco a poco la idea neoliberal de que lo público se puede vender. Es el modelo de Reino Unido, donde de repente llegas a la facultad y hay un evento de una empresa privada. Se parte de que lo público es de quien tiene el dinero para poder ocupar esos espacios”, confiesa Carlos.

El programa se inserta dentro del llamado plan Madrid Región Universitaria, cuya medida estrella era el “impulso de la IA en los centros académicos”. No sorprende, pues, que la enseñanza sobre algoritmos esté presente tanto en los cursillos desarrollados en estos colegios, como en las aulas.

Voces consultadas inciden en que empresas tecnológicas como Nvidia y otras como el Banco Santander tienen cada vez más presencia en los consejos sociales hasta llegar a condicionar los recorridos formativos

Tanto a través de cursillos extraoficiales como de programas formales en la universidad, la Comunidad de Madrid ha mostrado en los últimos meses un interés especial en impulsar esta tecnología en los centros. Desde la Plataforma X la Pública relacionan esta inclinación por la IA y la creciente injerencia de empresas privadas en los centros. En esta línea, las voces consultadas para este reportaje inciden en que empresas tecnológicas como Nvidia y otras como el Banco Santander tienen cada vez más presencia en los consejos sociales hasta llegar a condicionar los recorridos formativos.

La Consejería de Digitalización pretende así acelerar las conexiones público-privadas a través de la intromisión progresiva de empresas tecnológicas en los campus. Este plan educativo plantea además novedades fuertemente cuestionadas por la comunidad universitaria como la implantación de computadores cuánticos en las aulas, la construcción de colegios mayores privados en suelo público y la creación de un sello propio para certificar el español como lengua extranjera sin contar con el Instituto Cervantes.

Plan Vive Universitario, el temido “pelotazo urbanístico” de Ayuso

Este último año la presidenta de la Comunidad de Madrid no sólo ha anunciado estos planes planteados de cara a rentabilizar las plazas de los colegios universitarios como si se tratase de habitaciones de hotel. También ha prometido la ampliación de la oferta de estos centros a través del llamado Plan Vive Universitario: “Un plan para construir residencias de estudiantes y facilitar su acceso a la educación universitaria, atraer el talento, mejorar el bienestar de los jóvenes y reducir la presión sobre el mercado residencial”, publicitaba Díaz Ayuso en la Asamblea regional. Este programa de vivienda todavía en cocción pretende emular al Plan de vivienda homólogo ya que replica el modelo de colaboración público-privado sin ofrecer precios populares pese a venderse como “asequible”.

“Sospechamos que va a convertirse en otro pelotazo urbanístico para obtener viabilidad económica y favorecer a constructoras amigas edificando residencias privadas en terrenos públicos, sin que esto vaya a traer beneficio para las universidades públicas en su conjunto”, infiere García. La propia Comunidad de Madrid defiende que uno de los objetivos de estas futuras edificaciones es “poner suelo a disposición para movilizar inversión, participando en todo el proceso para garantizar su planificación y calidad”.

“Es completamente necesario que los colegios mayores sean el garante de que cada estudiante de cualquier parte del Estado pueda estudiar fuera de su región

Están prevista la construcción de 14.000 viviendas, 5.500 de las cuales estarían destinadas exclusivamente a menores de 35 años. Actualmente los precios de un colegio mayor con pensión completa rondan los 1.100 euros por habitación (a veces hasta rozando los 1.600), una tarifas cada año más prohibitivas. “Es completamente necesario que los colegios mayores sean el garante de que cada estudiante de cualquier parte del Estado pueda estudiar fuera de su región. Hay habitaciones compartidas por 1.500 euros, ¿quién puede pagar eso realmente?, concluye Carlos con preocupación. El diagnóstico es compartido por buena parte de las estudiantes de la pública: cada vez es más notoria la presencia de la Comunidad de Madrid en estos centros.

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