Opinión
Justicia y reparación para Anabel y todas las personas afectadas por retrasos diagnósticos
Profesora de Teoría del Periodismo en la Universidad de Sevilla
El SAS te hace una mamografía y durante muchos meses no te dice que puedes tener cáncer. Cuando te enteras, la enfermedad ha evolucionado y necesitas una cirugía más agresiva, quimioterapia e inmunoterapia. Pierdes un pecho, se te cae el cabello y te pasas meses sufriendo los rigores de los tratamientos oncológicos. Lo superas todo, y ves la luz al final del túnel, pero no. Debido al retraso se han generado daños en otras partes del cuerpo que no te dejan seguir con tu vida. ¿No sería justo que te atendiesen esas dolencias que el propio sistema te ha echado encima sin dilación y con esmero?
Mi compañera de Amama Anabel lleva desde mediados de octubre con un dolor intenso en el hombro derivado de su mastectomía, estamos a finales de marzo y aún pueden transcurrir meses hasta que pueda volver a dormir tranquila. Es víctima de los cribados y sigue teniendo que luchar por cada cita médica, con tiempos de espera que oscilan entre 3 y 9 semanas y van acumulando meses de retraso. En primer lugar, no la citaron para rehabilitación hasta finales de enero. Luego le dieron medicamentos opiáceos para el dolor y hace pocos días le han diagnosticado un tendón roto que precisa una operación.
Anabel no tendría un dolor profundo y sordo en el hombro cada segundo si el SAS hubiera respondido a las alertas y contratado a los radiólogos que necesitaba hace tres años. No hubiese perdido el pecho y se hubiera ahorrado también la quimioterapia.
Estamos a finales de marzo y aún no tiene cita para que la vea el cirujano, ni mucho menos para el quirófano. La dilación constante de cada una de las citas médicas hace que el proceso de diagnóstico de esta nueva dolencia ya sea de 6 meses y si nada cambia, con visos de alargarse otro número de meses. Las personas con un tendón roto en el hombro sufren un dolor profundo y sordo en la cara anterolateral (frente y lado), que empeora notablemente al levantar el brazo o intentar alcanzar objetos por encima de la cabeza. Es muy frecuente experimentar dolor nocturno que impide dormir sobre el lado afectado, acompañado de pérdida de fuerza.
La Junta de Andalucía presentó un superávit presupuestario en 2025 y en 2024. No faltaba dinero y por tanto debemos preguntarnos por qué no se aprobaron las contrataciones de radiólogos.
Anabel no tendría un dolor profundo y sordo en el hombro cada segundo de las 24 horas del día y de la noche desde hace 6 meses si el SAS hubiera respondido a las alertas y contratado a los radiólogos que necesitaba hace tres años. No hubiese perdido el pecho y probablemente se hubiera ahorrado también la quimioterapia e inmunoterapia. En 2023 la propia Junta publicó el informe: Mortalidad por tumores en el siglo XXI: diferencias entre Andalucía y España coordinado por Sofía Villalobos. Según los datos presentados en el informe, Andalucía tiene menos cáncer de mama que España pero mayor mortalidad y por ello aconsejaba mejorar los programas de detección precoz y cribados. En este mismo año, según una información de El País, los radiólogos responsables del Hospital Virgen del Rocío avisaron al SAS de que estaban desbordados por falta de personal y no daban abasto con las mamografías y propusieron un plan de acción y contratación que fue denegado. En abril de 2025 volvieron a insistir y los servicios centrales no autorizaron la contratación del personal que necesitaban.
La Junta de Andalucía presentó un superávit presupuestario de 1.310 millones de euros en el 2025 y de 1.581 millones de euros en 2024. No faltaba dinero y por tanto debemos preguntarnos por qué no se aprobaron las contrataciones de radiólogos e incluso, ¿A qué otros servicios sanitarios se denegaron contrataciones similares y no ha trascendido a la opinión pública? El caso de los cribados de cáncer de mama es terrible en sí mismo, pero insisto, es el canario en la mina. El deterioro de la sanidad pública es condición necesaria para el negocio de la sanidad privada, que necesita personal y clientes. Y las personas como Anabel, como yo, como mis amigas médicos sobre las que el sistema coloca cargas inasumibles o como tú pagamos en nuestra carne y alma las consecuencias.
El derecho a la protección de la salud está reconocido en el artículo 43 de la Constitución Española. No es un derecho fundamental de aplicación inmediata, sino un principio rector de la política social y económica, lo que significa que obliga a los poderes públicos a organizar y tutelar la salud pública mediante medidas preventivas y la prestación de servicios sanitarios. El derecho a la protección a la salud de Anabel, de las mujeres afectadas por el retraso de su diagnóstico de cáncer de mama y de miles de andaluces está siendo vulnerado de manera sistemática.
La justicia y reparación son pilares fundamentales para las víctimas de delitos o violaciones de derechos humanos. La justicia busca establecer la verdad y determinar responsabilidades, mientras que la reparación (material, simbólica o psicológica) pretende restaurar la dignidad de la víctima, sanar el daño causado y garantizar la no repetición de los hechos. Por eso es importante que reconozcamos los casos particulares en lo que el retraso de diagnóstico por la dilación de los plazos ha vulnerado el derecho a la salud de ciudadanos andaluces , para poder repararlos en la medida de lo posible. Y sobre todo, que no tengan que luchar por cada cita médica . La sociedad siempre va por delante y por eso Amama ha recibido este año el cariño y reconocimiento de cientos de asociaciones, peñas culturales y deportivas. Esto contrasta con el maltrato de la Junta de Andalucía y la frialdad del SAS, que debería reconocer a los afectados por retrasos diagnósticos para, como mínimo, reparar los daños causados.
Esta figura permitiría contabilizar cuantas personas han sufrido negligencias en forma de retrasos diagnósticos y sería un medidor más de la salud del sistema que entronca tanto con las demandas del personal sanitario que ahora mismo se están manifestando, como de los pacientes en general. Requeriría reforzar plantillas y mayor transparencia con los protocolos que estipulan los tiempos de espera para cada cita médica, para que tanto los usuarios como el SAS monitoricen que los procesos diagnósticos se realizan en tiempos adecuados y corrijan cada retraso, para que no se acumulen. Insisto: las cuentas andaluzas tienen superávit, sólo falta voluntad, empatía y ganas de cuidar a profesionales y pacientes.
Opinión
Toros para todos, sanidad para nadie: unos apuntes en pleno escándalo del cribado de cáncer de mama
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