Las 23 familias de la Avenida Europa en Málaga se niegan a abandonar su hogar por la especulación inmobiliaria

El próximo sábado 14 de marzo, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Málaga ha organizado una manifestación para apoyar al bloque.
Avenida Europa Málaga
Aurora Báez Boza Parte del vecindario del bloque de Avenida Europa, 15 en Málaga.

En Málaga la palabra vecina y vecino está al borde de la desaparición. El alquiler medio en la ciudad es, según el portal Idealista, 400 euros más caros que lo que debería ser para ser asumible por una familia malagueña. La capital de la Costa del Sol lleva años a la cabeza en el alza del precio de la vivienda en Andalucía.

Gran parte de los vecindarios que aún quedan viven amenazados por la presión inmobiliaria que puede destrozar sus proyectos de vida. “Tienes ilusiones, esperanzas, sueños de formar una familia de estar bien”, expone Jessica vecina del bloque número 15 de la Avenida de Europa en la ciudad.

La familia de Jessica junto a otras 22 están a punto de perder su casa tras que la empresa Gesslau, comprara el edificio hace dos años. El propietario de la compañía que ha comprado el edificio es además propietario de la empresa farmacéutica Gesfarma y de la app especializada en gestión de farmacias Gesbotik.

“Los vecinos malagueños tenemos derecho a poder vivir”, se queja Jessica, vecina del bloque en lucha.

“Hemos intentado llegar a un acuerdo con la propiedad, pero solo hemos recibido coacciones, dejación de funciones e incluso chantajes”, explica Jessica. Ella y su familia han intentado buscar alternativas habitacionales, pero es inviable por los precios en la ciudad: “No puedo elegir entre darle un techo a mi hija o darle de comer”. Un informe de Idealista sostiene que en los últimos cinco años los precios de la vivienda en Málaga han subido hasta un 121%. Las casas en la ciudad han alcanzado su precio máximo histórico, y la tendencia al alza no parece tener fin. “Una persona que trabaja seis días a la semana, se parte el lomo de sol a sol y no puede pagar el alquiler, es increíble, somos dos trabajando y ni con esas”, explica el marido de Jessica sobre la situación de la vivienda.

“Los vecinos malagueños tenemos derecho a poder vivir”, se queja Jessica, que expone que hasta no le ha pasado a su familia: “No era consciente del problemón que tenemos en Málaga con la vivienda”. La historia de la familia de Jessica se repite puerta a puerta en este bloque malagueño, donde, como en cualquier ciudad, se encuentran familias con menores, personas dependientes y todo tipo de trabajadoras y trabajadores que ya emplean más del 55% de su salario, el mayor esfuerzo de todo el Estado, como señala un informe elaborado por Infojobs.

Las casas son para vivir

“Mi hija sería la quinta generación que viviera en este bloque”, explica Jessica; la familia de su marido lleva desde el año 1958 en el edificio. “Estamos hablando de que es toda una vida; al final lo que están haciendo es echar a la gente de los barrios”. La situación de este bloque se repite en toda la ciudad; es el reflejo de una presión inmobiliaria que está convirtiendo vivir en Málaga en un imposible. El próximo 14 de marzo, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Málaga ha convocado una manifestación en apoyo al bloque en lucha con un mensaje claro: “Las casas son para vivir”.

La portavoz del sindicato, Carmen Olmedo, explica que la situación por la que están pasando estas vecinas y vecinos es “un ejemplo paradigmático de cómo la gentrificación y la turistificación están fagocitando la ciudad; empezó en el centro y se extiende a todos los barrios”.

Olmedo insiste en señalar a los responsables de esta crisis habitacional sin precedentes: “Parece que la crisis de la vivienda es una plaga de la que nadie tiene culpa, pero hay responsables: las instituciones que permiten que se ponga por delante que unos especulen y ganen mucho dinero al derecho de las vecinas a vivir en sus casas”. Todos los niveles de institución, local, regional o estatal “tienen responsabilidad en materia de vivienda que no están utilizando”, explica la portavoz. Desde el sindicato ponen el foco en que políticas como la caída de la moratoria de desahucios o la nueva ley de vivienda andaluza agudizan el problema.

“No es una cuestión de mala suerte, es un problema estructural”, apunta Olmedo. Jessica invita a participar en la manifestación: “Hoy me toca a mí, mañana podrías ser tú”, expone, dejando claro que, aunque hoy sea un bloque en concreto, se trata de una problemática colectiva.

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