Laboral
Estrategias para no perder poder adquisitivo en Hego Euskal Herria mientras no se renuncia al SMI propio
Llegar a fin de mes, mantener el poder adquisitivo y evitar que una subida salarial quede inmediatamente absorbida por el coste de la vida vuelven a estar entre las principales preocupaciones de las organizaciones sindicales de Hego Euskal Herria. El debate se produce además en un contexto de beneficios empresariales elevados y mientras la reivindicación de un salario mínimo propio recupera espacio después de años formando parte de las demandas sindicales. No existe, sin embargo, una única propuesta sobre cómo hacerlo.
El salario mínimo interprofesional (SMI) estatal se sitúa en 2026 en 1.221 euros mensuales en 14 pagas, 17.094 euros anuales. La subida respecto a 2025 fue del 3,1%, según el real decreto aprobado por el Gobierno español. La propia norma establece que el SMI es competencia estatal. En Hego Euskal Herria, los sindicatos mantienen la pelea por el SMI propio después de la huelga de marzo y actualmente sitúan en 1500 euros mensuales. Llevan 145.000 firmas y están dialogando con partidos políticos como Bildu para que lo lleven al Congreso de los Diputados. Pero mientras llega a ese punto, las propuestas continúan.
Desde el sindicato ELA se ha presentado una propuesta para provocar un suelo de 1600 euros en los convenios colectivos. Esta cifra intenta compensar el incremento de la cesta de la compra, la vivienda, la energía o el precio de la vivienda, que no se ve reflejada en la misma propio en las nóminas. El secretario general de ELA, Mitxel Lakuntza, indica que esta propuesta viene de una coyuntura “en la que la clase trabajadora se empobrece, determinadas empresas están aprovechando la coyuntura para mantener e incluso aumentar sus márgenes”. Unos márgenes que se han disparado en empresas tanto estatales como vascas y navarras.
Iberdrola cerró 2025 con un beneficio neto reportado de 6.285 millones de euros, un 12% más que en 2024. En 2024, la compañía había comunicado un beneficio de 5.612 millones, un 17% más que el año anterior. En el sector financiero, Laboral Kutxa obtuvo en 2024 un beneficio de 274,5 millones de euros, frente a los 222,7 millones del ejercicio anterior. Kutxabank pasó de 510,7 a 535,8 millones y CIE Automotive de 320,2 a 325,7 millones, según los datos recogidos en el material utilizado para este reportaje.
“Las empresas están aprovechando la inflación para alcanzar máximos históricos en beneficios”, sostiene Mitxel Lakuntza, secretario de ELA
Fuera de Euskadi también pueden encontrarse ejemplos de grandes compañías con resultados récord. Mercadona cerró 2025 con un beneficio neto de 1.729 millones de euros, un 24,9% más que en 2024, mientras que Lidl España obtuvo en su ejercicio 2024-2025 un beneficio récord de 227 millones, un 24% más que el año anterior, según los datos recopilados en el documento. “Las empresas están aprovechando la inflación para alcanzar máximos históricos en beneficios”, sostiene Mitxel Lakuntza, secretario general de ELA. El sindicato cita datos del Observatorio de Márgenes Empresariales según los cuales el margen sobre ventas de las empresas de refino de petróleo alcanzó el 41,5%, frente al 14,2% del mismo trimestre del año anterior, mientras que el comercio mayorista de combustibles mantenía márgenes superiores al 34%.
ELA también señala que las empresas del Ibex 35 obtuvieron 39.380 millones de euros de beneficios durante el primer semestre de 2026, un 20% más que un año antes, y que los márgenes empresariales alcanzaron el 13,8% en el segundo trimestre. Son cifras agregadas y no permiten extrapolar automáticamente la situación de todas las empresas ni de todos los sectores, pero sirven para situar el debate sindical sobre los márgenes y la distribución de las ganancias.
“En los últimos cinco años se ha dado un encarecimiento de la cesta básica en un 40% mientras que los salarios habían crecido un 22%, un empobrecimiento generalizado”, indican desde ESK
“Siempre ha sido una línea roja, el mantener el poder adquisitivo. No entramos en acuerdos que empeoren ni este ni otras condiciones laborales”, explica Oihana Lopetegi, responsable de Acción Sindical y Negociación Colectiva de LAB, sindicato impulsor de la propuesta del SMI propio para vasconavarros. Desde ESK, Txejo Ortega sitúa el problema en una evolución más amplia de los precios y los salarios. “En los últimos cinco años se ha dado un encarecimiento de la cesta básica en torno a un 40% aproximadamente, mientras que los salarios habían crecido en torno al 22%, un empobrecimiento generalizado, en todas las capas y sectores productivos”, sostiene. Para el sindicato, la pérdida de poder adquisitivo no se limita a quienes tienen un empleo: “Va más allá de los asalariados, del personal activo, los desempleados, los pensionistas, etc”, indica.
Mayor coste de la vida, mayor salario
En este contexto vuelve a cobrar fuerza una reivindicación que las organizaciones sindicales vascas llevan años planteando: que Hego Euskal Herria pueda contar con un salario mínimo propio. ELA y LAB han convertido los 1.500 euros en su referencia actual y en 2026 han impulsado nuevas movilizaciones y actuaciones políticas para tratar de avanzar en esa dirección. En marzo, ELA, LAB, Steilas, Hiru y Etxalde reclamaron a los partidos que diesen pasos para conseguir un salario mínimo propio. En julio, ELA y LAB anunciaron que llevarían la iniciativa al Congreso y reclamaron al Gobierno Vasco que se implicara en el proceso.
“Queremos las consecuencias por tener un SMI propio que cubre a toda la población”, explica Lopetegi en referencia a barómetros como ayudas sociales. La responsable de LAB recuerda que el salario mínimo no afecta únicamente a quienes están sujetos a convenios colectivos. “Esta fórmula nos permite llegar a todas las personas por debajo de 1.500 euros, que son una mayoría mujeres con trabajos con convenios estatales o que están fuera de convenio, como pueden ser las trabajadoras del hogar”, recuerda. “Desde Confebask (la Confederación Empresarial Vasca) y CEN (la Confederación Empresarial Navarra) siguen negándose a negociar un suelo de convenios”, indica la representante de LAB, que asegura que pese a este “freno” estamos “en un buen momento por el impulso social para lograrlo”.
La reivindicación no cuenta con una única formulación entre las organizaciones sindicales. Juanjo López Díez, secretario de Acción Sindical de la Comisión Ejecutiva de CCOO de Euskadi, diferencia entre el SMI estatal y un suelo salarial acordado mediante negociación colectiva. “Nos hemos encontrado de todo: que el SMI debe ser un salario de negociación colectiva, poniendo un suelo mínimo a todos los convenios, porque el convenio colectivo es el campo de juego de patronal y sindicatos”, explica.
El objetivo que plantea CCOO también pasa por que nadie quede por debajo de 1.500 euros, pero mediante la negociación colectiva. “Un SMI al uso, como el del Estatuto, la única potestad de gobernarlo es del Ejecutivo estatal. Nosotros solo podemos negociar un SMI para todos los convenios y es lo que estamos llevando a todas las mesas”, señala López Díez. Recuerda, además, que la realidad de los convenios es desigual: “Ha habido convenios donde no se ha pactado un mínimo, otros con 1.400, otros 1.500, otros 1.600, etc”. En Euskadi, alrededor del 60% de los convenios estaban en plena vigencia y el 40% restante prorrogados o en negociación, según sus datos.
“Es cierto que a todos nos gustaría que el SMI fuera más ambicioso porque con 17.000 euros al año una familia no puede vivir”, afirman desde CCOO
El debate sobre el salario mínimo se mezcla con otra cuestión: cuánto deben crecer los salarios cuando el coste de la vivienda y de otros bienes básicos aumenta. CCOO considera que la evolución salarial de los últimos años ha sido positiva en términos de incremento del SMI, pero reconoce que la situación económica de los hogares introduce otros factores. “Es cierto que a todos nos gustaría que el SMI fuera más ambicioso y reflejara la realidad de la economía, porque con 17.000 euros al año una familia no puede vivir”, afirma López Díez.
El representante sindical introduce también la vivienda en la ecuación. “Efectivamente hay que tener otros factores como la vivienda, donde estamos asistiendo a un drama social”, señala. Y añade que, si se incorporase únicamente el coste de la vivienda a la ecuación salarial, “tendríamos que multiplicar por diez los salarios para tener acceso a una vivienda digna”.
Energía, vivienda y cesta de la compra
Para ESK, el debate tampoco puede limitarse a la negociación colectiva. Ortega plantea medidas sobre precios, impuestos a energéticas y bancos y un plan de emergencia por parte de las instituciones. “Todo lo que vaya en garantizar el poder adquisitivo es prioritario en este curso”, afirma. ELA, por su parte, ha presentado un decálogo que incluye subidas salariales vinculadas al IPC, un salario mínimo de convenio de 1.600 euros y la reivindicación de un SMI propio de 1.500 euros, además de propuestas sobre precios, beneficios empresariales, fiscalidad, vivienda y prestaciones sociales.
En su propuesta, el sindicato plantea que el suelo de 1.600 euros se aplique a todos los convenios colectivos que pasen por su negociación y mantiene los 1.500 euros como referencia para un SMI propio. ELA plantea dos posibles vías para conseguirlo: un acuerdo interprofesional o una modificación del Estatuto de los Trabajadores que permita decidir el salario mínimo en Hego Euskal Herria.
LAB mantiene la presión para elevar los salarios y garantizar el poder adquisitivo. “Con todo esto podremos mover a la patronal para lograr un acuerdo más amplio”, afirma Lopetegi
La cuestión competencial es precisamente uno de los principales elementos del debate. CCOO considera que para establecer un SMI estatal diferenciado sería necesario modificar el Estatuto de los Trabajadores y posteriormente transferir esa competencia a las comunidades autónomas. “Si fuera por la vía política, debería modificarse el Estatuto de los Trabajadores y después, hacer la transferencia a las comunidades autónomas, algo que con el panorama que tenemos actualmente parece más fantasía que realidad”, señala López Díez.
El mismo dirigente sindical advierte que “fragmentar el SMI creemos que no es bueno, porque marca un suelo para todos”. Su posición no impide, sin embargo, que defienda incrementos salariales y un mayor peso de la negociación colectiva. Mientras tanto, LAB mantiene la presión para elevar los salarios y garantizar el poder adquisitivo. “Con todo esto podremos mover a la patronal para lograr un acuerdo más amplio”, concluye Lopetegi.
La reivindicación de un SMI propio vuelve así al centro de la agenda sindical vasca, pero lo hace dentro de una discusión más amplia sobre salarios, precios y distribución de la riqueza. Por encima de las fórmulas, el problema que atraviesa el debate es compartido: qué mecanismos pueden permitir que las personas trabajadoras no pierdan capacidad de compra cuando el coste de la vida aumenta y qué parte del crecimiento económico termina llegando a las nóminas.
Huelga general
Huelga General en Euskal Herria
El Salario Mínimo Interprofesional es una causa común de toda la clase trabajadora vasconavarra
Economía
Las energéticas en España, con su récord de beneficios y márgenes, provocan un tercio de la inflación
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!