Granada
Colombia presenta en Granada las memorias de las comunidades que resisten al olvido
“Saberes, resistencias y co-creación de futuros“, es el I Simposio Internacional sobre Memorias Participativas que ha reunido a cerca de 60 expertos, artistas y activistas —principalmente de España y Colombia— para abordar la memoria histórica desde una perspectiva colectiva, crítica y transformadora.
El simposio es el resultado de más de año y medio de trabajo colectivo impulsado conjuntamente por la Universidad de Granada y el Observatorio Europeo de Memorias (EUROM) de la Fundación Solidaridad de la Universidad de Barcelona. También ha colaborado el programa España en Libertad. 50 años y el Instituto Navarro de la Memoria.
Andrea García-González, investigadora Marie Skłodowska-Curie y una de las impulsoras del proyecto, ha puesto en valor el proceso de construcción del encuentro como un ejercicio de colaboración sostenida en el tiempo. “Es el resultado de ejercer la voluntad de reunir saberes diversos —académicos, artísticos, institucionales y comunitarios— y de trasladar al centro del debate conversaciones que a menudo quedan en los márgenes”.
Este enfoque ha dado lugar, entre otras iniciativas, al Museo de Memorias Vivas, concebido como un espacio abierto a la ciudadanía y una herramienta para activar nuevas formas de relación con el pasado. La exposición reúne más de 25 proyectos provenientes principalmente de Colombia y el Estado español, con presencia también de Portugal, Cuba, Argentina, Chile y México.
La muestra ha presentado formatos muy diversos: archivos ciudadanos, proyectos radiofónicos, experiencias inmersivas de realidad virtual, reconstrucciones digitales en 3D, realidad aumentada, cartografías y fotografía participativa, memoriales digitales y procesos artísticos comunitarios. Entre los proyectos destacan Puebloagua: Universo Anfibio, una experiencia transmedia desarrollada junto a comunidades palafíticas del Caribe colombiano; Proyecto 6402+, memorial digital impulsado por Wikimedia Colombia y MAFAPO para dignificar a las víctimas de ejecuciones extrajudiciales; y Ruta al Exilio, una iniciativa educativa que acerca la memoria del exilio antifranquista a jóvenes generaciones.
Durante las jornadas que terminan hoy, viernes 19 de junio, el simposio ha abordado la elaboración de memorias colectivas, las estéticas y poéticas de la memoria, y los marcos normativos e institucionales de las políticas públicas en este ámbito, para la construcción colectiva de un decálogo de buenas prácticas. El programa ha incluido un taller de creación en las calles de Granada a través del lenguaje fotográfico, facilitado por la Escuela Social de Fotografía ‘La Ampliadora’, y el acto de clausura estará dedicado a la memoria del Cerro de San Miguel Alto junto a la Asociación de Vecinas del barrio.
Memoria, Dignidad y Esperanza
Saia María Vergara Jaime, viceministra del Ministerio de las Culturas, los Patrimonios y la Gobernanza de Colombia, ha presentado en el simposio celebrado en Granada el resultado de cuatro años del ‘Gobierno del cambio’ a través del Ministerio de las Culturas en referencia a la memoria. Un trabajo, según la viceministra, enfocado a reconocer y proteger saberes, prácticas, procesos y lugares asociados a las memorias, en plural. “Porque la memoria es un cambio, un campo de disputa donde el estado toma partido y cuando ha habido gobiernos que no han sido populares pues la memoria se centraliza en ciertos temas que le interesan. Nosotros hemos abierto este espectro e incluido memorias indígenas, afrocampesinas y populares”.
Saia puntualiza que este proceso de memoria del Gobierno no ha querido narrar “desde la arrogancia institucional o académica”, sino que han tratado de proporcionar los medios y las herramientas, “para que sean las personas las que narran desde su cosmovisión, su voz, sus referentes, sus estéticas, como sientan que deban narrarse”.
Como parte de ese proceso han mostrado inventarios de memorias con personas que han sido altamente afectadas por el conflicto armado, declaratorias de bienes de interés cultural como el monumento a la resistencia en Cali, “proyectado para infundir fuerza a la gente que ha luchado por sus derechos, pero también a los que han sido asesinados en esa misión”; así como el reconocimiento de antiguas haciendas esclavistas como lugares de memoria afro. La viceministra nos explica que muchas familias descendientes de personas esclavizadas permanecieron durante generaciones en esos territorios porque allí descansaban sus ancestros, “convirtiendo estos espacios en lugares de profundo valor cultural y espiritual”.
La protección del patrimonio inmaterial ocupa también un lugar destacado dentro de esta estrategia. Colombia ha impulsado ante la UNESCO el reconocimiento de los sistemas de conocimiento indígena vinculados a la planta de coca, considerada sagrada por numerosos pueblos originarios. La diversidad lingüística constituye otro de los ejes fundamentales de esta política pública. Con decenas de lenguas indígenas vivas y varias lenguas de origen africano, las autoridades culturales consideran imposible hablar de memoria sin abordar la preservación de los idiomas que transmiten los conocimientos ancestrales, “Estamos protegiendo ese tipo de manifestaciones asociadas a memorias que no necesariamente tienen que ver con el conflicto armado”, puntualiza Saia.
En el Simposio de Memoria de Granada el ministerio de Culturas ha presentado el resultado de un proyecto desarrollado a partir del trabajo del fotoperiodista Jesús Abad Colorado. La iniciativa además reunió a víctimas de diferentes episodios de violencia reconocidos por sentencias judiciales contra el Estado colombiano. “Lejos de situarse únicamente como sujetos de reparación, el proyecto las convirtió en protagonistas de un proceso de intercambio de saberes y creación artística”, nos explica.
“Admiramos a las tejedoras de Mampuján, mujeres alquimistas del trauma, que exigen al Estado justicia, verdad y garantías económicas para las poblaciones empobrecidas por el conflicto armado”, Saia Vergara.
Las comunidades participantes asumieron el papel de maestras y transmisoras de conocimiento en un encuentro celebrado en Cali bajo el título “Memoria, Dignidad y Esperanza”. El proceso culminó con una serie de retratos fotográficos destinados a devolver visibilidad y reconocimiento a personas que han sobrevivido a décadas de violencia.
Actualmente el ministerio de Culturas, Patrimonios y Gobernanza está trabajando en laboratorios creativos impulsados junto a las madres de las víctimas de los llamados “falsos positivos”, las ejecuciones extrajudiciales por parte del Estado cometidas durante el conflicto colombiano. Saia comenta que en todos estos procesos se ha trabajado con las comunidades indígenas y afro en materiales audiovisuales que han generado más de 150 horas grabadas con cantos, saberes y rituales de los pueblos indígenas incluidos en un repositorio de lenguas del Instituto Caro y Cuervo, adscrito al Ministerio de las Culturas.
Para la ministra y ante la incógnita del resultado de las próximas elecciones en el país, “la cultura no muere cuando una institución deja de apoyarla. Se debilita, porque no es lo mismo tener presupuestos que no; eso le corresponderá a la gente defenderlo en las urnas”. Para ella, visitar territorios que han sido olvidados históricamente en su país le ha demostrado, “que la gente va a seguir adelante contra viento y marea, porque así lo han hecho desde siempre; como las tejedoras de Mampuján, mujeres alquimistas del trauma, quienes no solo buscan una reparación simbólica y visibilidad internacional, sino que exigen al Estado justicia, verdad y garantías económicas para las poblaciones empobrecidas por el conflicto armado o las personas en Bojayá que fueron víctimas de una lucha entre guerrilleros y paramilitares; que han llevado sus casos con la ayuda o sin la ayuda del Estado hasta las cortes internacionales”.
El “MeToo Colombiano”
El movimiento #YoTeCreoColega sacudió recientemente la opinión pública con más de 200 denuncias de acoso y violencia sexual en medios de comunicación, algunas de ellas referidas a hechos ocurridos desde la década de los noventa. Varias periodistas denunciaron además la falta de apoyo institucional y psicológico tras hacer públicos sus testimonios.
En este contexto, Saia Vergara explicó que el Ministerio de las Culturas impulsó la creación de la Colectiva de Género, un espacio orientado para atender situaciones de violencia y trabajar desde la prevención y la transformación cultural. “Generamos contenidos que permitan reflexionar sobre los patrones machistas y la deconstrucción que todavía necesitamos como sociedad. Además, trabajamos junto a organizaciones feministas y colectivos de víctimas para incorporar la perspectiva de género en todos los programas del ministerio”, señala.
La viceministra reconoce, sin embargo, que se trata de un problema profundamente estructural que atraviesa tanto a las instituciones como a los medios de comunicación. En este sentido, criticó la narrativa mediática que victimiza al agresor y cuestiona a la víctima por no denunciar a tiempo u otros motivos y destacó el papel de medios como ‘Volcánicas’, que analizan la realidad nacional bajo una perspectiva feminista, sirviendo de refugio y plataforma de denuncia.
El futuro ante las elecciones
La viceministra considera que este escenario obliga a replantear el papel social del periodismo y de la educación en la construcción de sociedades democráticas. Frente al avance de los discursos de odio y la polarización, reivindica la necesidad de recuperar valores como la empatía, el pensamiento crítico y la convivencia.
Pese a las incertidumbres que atraviesan Colombia y buena parte del mundo, Vergara deposita gran parte de su confianza en las nuevas generaciones, a las que considera fundamentales para defender los derechos humanos, la diversidad cultural y los principios democráticos. “Tengo mucha fe en las juventudes. Son ellas quienes tendrán que sacar adelante este proyecto de humanidad. Frente al odio, tendrán que imponer algo mucho más poderoso: la capacidad de construir futuro desde el respeto, la memoria y el amor”.
Amoratorio de creación
Luz Marina Bernal es una activista colombiana, integrante fundadora del colectivo Madres de Soacha, activista por la paz en Colombia y defensora de los derechos humanos. Fue nominada al Premio Nobel de la Paz en 2016 y abandera la lucha de las mujeres cuyos hijos fueron asesinados y hechos pasar como guerrilleros por miembros del Ejército colombiano en los llamados ‘falsos positivos’.
Luz Marina ha participado en uno de los proyectos expuestos en el Simposio: ‘Amoratorio de creación: Cenizas, Flores y Faroles para No Olvidar’, una práctica artística comunitaria desarrollada junto a mujeres buscadoras de personas desaparecidas forzadamente en Colombia. A través de retratos en ceniza, faroles y composiciones florales, el proyecto activa la memoria como experiencia viva, ritual y colectiva. La propuesta comparte una metodología de creación que transforma el duelo en acción simbólica, pedagogía de la memoria y resistencia afectiva.
Para Luz Marina Bernal, este simposio representa una oportunidad crucial para visibilizar a nivel internacional la realidad de Colombia tras décadas de un conflicto marcado por las desapariciones forzosas, las torturas, los genocidios, las masacres, la violencia sexual contra mujeres y menores de edad, el reclutamiento forzado y el exilio. Para ella, el encuentro funciona como una plataforma para invitar a la comunidad internacional a actuar como “veedora” de un proceso de paz histórico y ampliamente reconocido en el mundo, advirtiendo a su vez que, paradójicamente, la violencia en el país se ha acrecentado tras la firma de los acuerdos.
Actualmente, Colombia atraviesa un momento histórico y de gran tensión ante la expectativa por la próxima elección presidencial. En este escenario destaca la figura de Iván Cepeda, actual senador e hijo de Manuel Cepeda, el líder político de la Unión Patriótica asesinado en los años 90. Luz Marina comparte que Cepeda fundó el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice) utilizando los recursos de la indemnización por el homicidio de su padre para crear un espacio de apoyo comunitario, y condicionó su postulación presidencial al respaldo directo de las organizaciones de damnificados por el conflicto, quienes le dieron su aprobación unánime. Luz Marina nos cuenta: “Nosotros dijimos sí, queremos que usted sea nuestro próximo presidente, nunca imaginamos como presidente a un abogado que fue representante durante mucho tiempo de Álvaro Uribe Vélez, una de las personas que tiene una alta responsabilidad de todas las grandes violaciones a los derechos humanos en nuestro país”.
Luz Marina señala que las organizaciones de víctimas en Colombia expresan un profundo temor ante la posible candidatura de Abelardo de la Espriella, a quien vinculan con sectores cuestionados por violaciones a los derechos humanos y con la defensa de líderes paramilitares. Para estos colectivos existe una seria preocupación por el discurso de De la Espriella, al que perciben como violento y represivo hacia los sectores de oposición y la protesta social, lo que enciende las alarmas sobre la legitimidad de un eventual proceso electoral.
El gobierno de Gustavo Petro, “nos ha permitido respirar en el país y denunciar muchas cosas que lamentablemente no habíamos podido hacer en otros gobiernos”, Luz Marina Bernal.
Por el contrario, los defensores de derechos humanos y los movimientos sociales proyectan en una posible presidencia de Iván Cepeda la continuidad de las políticas del gobierno de Gustavo Petro, una gestión “que nos ha permitido respirar en el país y denunciar muchas cosas que lamentablemente no habíamos podido hacer en otros gobiernos”. Para Luz Marina, la propuesta de Cepeda es la única que busca dar continuidad a la búsqueda de personas desaparecidas, garantizar la justicia y asegurar la no repetición del conflicto para proteger a las futuras generaciones.
Colombia
María José Pizarro
“No solo Colombia, también Europa debe estar alerta sobre su propia soberanía”
Colombia
El modelo económico que está en juego en Colombia
Colombia
La motosierra de Abelardo
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!