Especulación urbanística
Lluís Fontelles: “¿Qué nos queda por hacer?, ¿ponernos delante de las máquinas?”

El propietario del forn de Barraca, patrimonio cultural de l'Horta Nord que será destruido con la ampliación de la V-21, cuenta los últimos movimientos de expropiación y se pregunta qué más queda por hacer para intentar salvar la huerta.

Lluís Fontelles, propietario del forn de Barraca que será destruido por la V-21
Lluís Fontelles en el forn de Barraca, bajo el mural de Diego Mir. El Salto País Valencià

publicado
2019-08-01 07:00

El forn de Barraca, construido en 1906 y que funcionó durante siete décadas en plena huerta de Alboraia, es una de las dos edificaciones que desaparecerán con la ampliación de la autovía V-21 cuyas obras están previstas para comenzar el próximo otoño. Junto a ellas, también desaparecerán unas 200 parcelas más del término de Alboraia, restando a la huerta unos ochenta mil metros cuadrados. La obra conlleva la ampliación de la autovía y la reestructuración del camino de acceso a las parcelas que corre paralelo a ella. El plan contempla también el acceso norte al puerto, conectando la carretera desde Port Saplaya con los Poblados Marítimos a través de la calle Fausto Elio y la construcción de la plataforma de lo que podría ser el futuro AVE a Barcelona.

Este es el proyecto aprobado por el Ministerio de Fomento, que el pasado día 16 de julio citó a los propietarios de los terrenos para hacer oficial las actas de expropiación definitivas. Entre los expropiados está la familia de Lluis Fontelles, vecino de Alboraia y miembro de Per L’Horta.

Urbanismo
L’enderrocament de l’històric forn de Barraca
La supervivència del mític forn de Barraca, que durant 70 anys va abastir de pa a tota l’horta d'Alboraia, està amenaçada per l'ampliació de la V-21.


Además del antiguo horno, Lluís perderá también la casa donde crecieron su mujer y sus cuñados, así como los campos colindantes. Le visitamos en el forn de Barraca por la tarde, después de la citación con los funcionarios ministeriales. Nada más llegar nos hace una reflexión: “Ahora mismo estamos aquí de okupas, oficialmente esto ya no es nuestro”.


¿Cómo estáis?

Estamos tristes. Esta mañana hemos pasado horas muy malas. La comparecencia ante los delegados del Ministerio ha supuesto el paso definitivo de un proceso que comenzó en 2015. Ahora tenemos dos meses para desalojar y recoger nuestras pertenencias, en septiembre entra ya la empresa adjudicataria para comenzar la obra. En principio no caben más recursos una vez finalizado el proceso de la vía administrativa, únicamente cabría apelar a la Audiencia Nacional.


¿Puede ser todavía ésta una posibilidad para detener la ampliación?
No lo sé, en principio el Ministerio tiene ya todo a favor para llevarlo a cabo. Nosotros ahora necesitamos serenarnos y repensar si podemos seguir y cómo. ¿Qué nos queda por hacer?, ¿ponernos delante de las máquinas? Llegarán en septiembre u octubre y ya hay algunas voces que desde las redes sociales animan a la resistencia.

Ahora tenemos dos meses para desalojar y recoger nuestras pertenencias, en septiembre entra ya la empresa adjudicataria para comenzar la obra

¿Qué papel ha jugado, o ha dejado de jugar, el gobierno valenciano en la aprobación de este proyecto?

Tanto el Ayuntamiento como la Generalitat lo han tenido todo en sus manos para proteger la huerta. El proyecto se inició con el gobierno del PP pero ellos no han estado a la altura. La sociedad civil sí se ha movilizado y hemos ido a hablar con las autoridades, con todas. El PSOE ha girado la cara, Compromís ha titubeado cuando tenía que haber dicho firmemente que no. Más aún cuando se supone que están haciendo políticas por un modelo de movilidad diferente y respetuoso ambientalmente. Por su parte el ayuntamiento de Alboraia hizo propuestas de reforma al plan pero no se opuso, ni tampoco avisó a los vecinos afectados, por lo que no llegamos a tiempo de recurrir en su momento. El proyecto se ha decidido aquí y si las instituciones y la sociedad civil valencianas hubiéramos juntado la suficiente fuerza, el Ministerio podía haberse echado para atrás.


¿Qué argumentos se han presentado para agrandar la autovía?
La justificación pasa por acabar con las retenciones de acceso a la ciudad, facilitar el acceso al puerto y mejorar la curva a la altura de la Patacona para procurar una mejor seguridad al tráfico, justificaciones muy discutibles todas ellas. Lo único que se va a conseguir es incentivar la velocidad en la llegada a la ciudad. El proyecto de otro tipo de movilidad como pueda ser el ferrocarril o el metro, no se ha contemplado. Este proyecto que se va a llevar a cabo nace como única propuesta, no se han estudiado otras alternativas.

Cuando hablamos de coste medioambiental, tenemos que señalar también el coste humano que conlleva. Quitarle espacio a la huerta implica quitarnos la posibilidad de vivir de la huerta.
¿Cuáles son los costes ambientales que puede traer consigo la nueva infraestructura?

El mayor volumen de tráfico afectará a la calidad del aire. La reducción del espacio de huerta, contribuye a la desvertebración del territorio, pues muchas parcelas cultivables se verán degradadas por la dificultad que van a tener para acceder a trabajarlas. También es un golpe a la denominación de origen de la chufa. Además, estiman que la ampliación puede tener una vida de 30 o 35 años, es decir que prevén que en el futuro pueda haber más retenciones y por tanto habría que volver a ampliar la autovía. Ese es su modelo, un modelo depredador.


Además, cuando hablamos de coste medioambiental, tenemos que señalar también el coste humano que conlleva. Quitarle espacio a la huerta implica quitarnos la posibilidad de vivir de la huerta. En el momento en que se resiente nuestro entorno, nosotros nos resentimos; en el momento en que le quitamos al entorno la posibilidad de estar y de vivir, estamos quitándonos posibilidades de vida a nosotros también. El territorio y las personas están unidas, la huerta es lo que nos ha dado vida. Hemos vivido, crecido, jugado y trabajado en esta tierra, nuestros recuerdos y nuestra memoria están aquí, y de pronto todo desaparece. Comprobar que los modelos son siempre los mismos nos quita vida.

Hemos estado al frente y lo seguiremos estando para defender nuestro futuro y el de nuestro territorio

El progreso y el desarrollo son las palabras que acompañan siempre la idea de futuro, sin embargo desde Per L’Horta defendeis que el futuro es la huerta. ¿Cómo puedes explicar esta idea?
Hoy nos han dado un dinero como parte de la indemnización de los terrenos: pan para hoy hambre para mañana. Si la huerta sigue viva es pan para siempre. Eso es el futuro. La huerta que hoy ves no está ahí por casualidad, es fruto del trabajo de muchas generaciones que durante siglos han sido capaces de aprovechar las aguas del Turia para vivir dignamente y de abastecer a la ciudad de los frutos de la tierra. ¿Cómo se calcula eso? ¿Cómo se calcula el valor de que las próximas generaciones puedan seguir viviendo dignamente del trabajo de su tierra? ¿Cuánto dinero vale esto? La gente puede y quiere vivir de la tierra, disfruta de su trabajo y produce alimentos buenos y de proximidad para todos. Sin embargo, se nos impone el modelo de crecer por crecer sin ningún sentido, pero hemos estado al frente y lo seguiremos estando para defender nuestro futuro y el de nuestro territorio.

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