Colombia
Clemencia Carabalí: “Esta paz no es para las personas del territorio, sino para los capitalistas”

Lideresa afrocolombiana y defensora de los derechos de las mujeres y la población afrodescendiente, Carabalí carga ya con siete amenazas de muerte por su labor activista iniciada en 1997 contra la explotación del territorio y sus gentes en la región del Cauca.

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Clemencia Carabalí durante el encuentro "Mujeres y poder" en Sevilla. Alfonso Torres

publicado
2018-11-19 10:00

Bajo el epígrafe “conectando luchas y territorios”, la organización civil Alianza por la Solidaridad organizaba la semana pasada las jornadas “Mujeres y poder” para reivindicar la importancia del liderazgo social y político en femenino y aumentar el “diminuto 3% del espectro político” que la organización denuncia que ocupan las mujeres de media global.

En ese marco, hasta Sevilla acudió la lideresa Clemencia Carabalí, un justo ejemplo de esa conexión de luchas. Mujer y negra, Carabalí es una participante activa de la implementación de los acuerdos de paz entre las FARC y el Gobierno colombiano desde su posición de liderazgo sobre el terreno en la Asociación Municipal de Mujeres (ASOM) de Buenos Aires, en la región colombiana de Cauca, y en el Proceso de Comunidades Negras (PCN) de Colombia. 

En el centro social La Insumisa, en una sala llena de activistas del movimiento feminista sevillano, Carabalí hizo un llamado a la insumisión frente a la negación de derechos desde el poder. Y para que eso sea posible reclamó una sororidad internacional entre las mujeres para que “ustedes se constituyan en un gran aliado” ante la situación de su país y una “formación que moviliza” para que las mujeres aprendan a ejercer sus derechos y reclamarlos. 

¿Cómo ha afectado el regreso de la derecha uribista al poder en Colombia a las comunidades afrodescendientes y las mujeres?
Estamos en una situación muy complicada. Efectivamente el regreso de la derecha representada en el gobierno de Duque nos pone a los movimientos que trabajamos por la reivindicación de nuestros derechos en una situación de desesperanza, como si retrocediéramos muchísimo hacia atrás. Para nosotros, como mujeres especialmente, sentimos grandes preocupaciones por todos los cambios que tanto dijo en su campaña pero también por lo que hemos empezado a ver. Por ejemplo, con la implementación del Ministerio de Familia. Ese tema es preocupante porque significa la reversión de los derechos ganados como mujer en Colombia.

Así mismo el tema de hacer trizas los acuerdos de paz se constituye en una amenaza para nuestras vidas, para nuestro territorio y nuestros derechos étnicos y como mujeres. Entonces la situación es muy preocupante. Tenemos la esperanza de que la comunidad internacional siga abogando por que los acuerdos de paz sean una exigencia y el gobierno tome una decisión seria de avanzar en su implementación. 

Las comunidades afrodescendientes están además en las zonas más empobrecidas y más esquilmadas del país, ¿no?
Así es. En zonas donde el Estado colombiano poco hace presencia, entonces son zonas con muchas necesidades básicas insatisfechas, pero además zonas donde ejercer actividades como la generación de ingresos es muy complejo porque no hay vías adecuadas, no hay medios de transporte, no hay comunicación. La gente intenta avanzar hacia nuevos cultivos como el plátano, maíz, café. Pero nos encontramos con una gran barrera a la hora de sacarlos al mercado, porque no hay como hacerlo dadas las condiciones muy difíciles y por tanto resulta muy costoso y eso impide competir con los precios que llegan al mercado de otras zonas en mejores condiciones.

Además esta paz que se negocio entre el gobierno y las FARC, aunque significa un avance significa también un reto que tenemos. Parece que no sea una paz para las personas del territorio, sino para que los inversionistas y los capitalistas interesados en explotar el territorio ahora lleguen mucho más fácil. Vemos que el gobierno no ha hecho una presencia efectiva en el territorio a través de sus instituciones, principalmente a través de prestación de servicios y de acciones concretas y avances a la paz, sino que han llegado otros grupos a copar el territorio dejado por las guerrillas, grupos que igualmente generan desplazamientos, intimidación, violación a nuestros derechos humanos y especialmente a los de nuestras mujeres. Entonces la situación es muy compleja a pesar de que estamos en una época donde justamente la firma de los acuerdos debería garantizar mejores condiciones pero el asunto es que al gobierno pareciera no interesarle que así sea.

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¿Cree que sobrevivirán los acuerdos de paz que firmó el anterior gobierno de Santos con las FARC a la presidencia de Duque? Como usted ha indicado e informaciones que llegan desde Colombia corroboran, la vocación parece que sea desmontar y no avanzar con el ELN.
Total. Esa es la impresión que nos dan todas las acciones implementadas y, sin duda alguna, ya se han desmontado muchos de los aspectos que dejó el gobierno de Santos como plataforma para la implementación de los acuerdos. Sin embargo, seguimos creyendo que la postura de la comunidad intencional será muy importante para revertir sus intenciones e incluso para avanzar. Solo así este acuerdo sobrevivirá, si la comunidad internacional lo asume y lo hace suyo y lo defiende.

Pero por otro lado también necesitamos la fuerza de la población civil, la fuerza de la gente progresista y que realmente podamos hacer acciones contundentes para la defensa de este derecho. Porque la paz es un derecho y como tal debemos defenderlo. Y esa es parte del trabajo en que estamos las organizaciones de mujeres, las organizaciones etnicoterritoriales, estamos en esa lucha. La exigencia de ese derecho, la paz en nuestros territorios. Entonces nos toca asumir un papel muy protagonico en este momento histórico. Como población civil no lo podemos dejar pasar, muchos años viviendo en medio del conflicto, muchos años en que ese conflicto nos ha traído destierro, muchísimas violaciones a nuestros derechos humanos y étnicos y esta es una oportunidad que se abre para poder avanzar en la reivindicación de esos derechos. 

Los ciudadanos votamos hasta las cuatro de la tarde. Pero de las cuatro de la tarde en adelante vota la Registraduría. Una Registraduría que le pertenece a las élites. Las elecciones en Colombia fueron robadas

La actual situación se abre como consecuencia de unas elecciones históricas, donde las fuerzas progresistas, las organizaciones tuvieron un candidato claro en Gustavo Petro que no logró ganar. ¿Por qué ha fracasado la izquierda en Colombia? ¿Ve en este fracaso de la izquierda colombiana síntomas similares a la ola conservadora global?
Sin duda alguna, esa ola conservadora es un fiel reflejo de lo que está pasando a nivel global. Pero para responder de forma concreta al fracaso de la izquierda colombiana. Creo que de manera general ha faltado unidad. La izquierda debe avanzar en ejercicios concretos de unidad. Pero en el caso particular de la pérdida de las elecciones por la candidatura de Gustavo Petro, realmente nosotros no perdimos, las elecciones en Colombia fueron robadas. Nosotros como miembros de la campaña Colombia Humana no perdimos. Fue muy claro. No eran aún las cuatro de la tarde, no se habían contabilizados la gran mayoría de los votos, porque yo tuve la oportunidad de conectarme con gentes en diferentes regiones del país, y aún no se habían contado ni la mitad de las mesas y ya estaban dando por ganador a Duque. Para nosotros fue una clara manipulación de la Registraduría Nacional. Desafortunadamente en Colombia los ciudadanos votamos hasta las cuatro de la tarde. Pero de las cuatro de la tarde en adelante vota la Registraduría. Una Registraduría que le pertenece a las élites de este país, porque quien está ahí justamente solo representa a los ricos y a los cuatro grupos económicos y políticos que manejan el país.

Nosotros creemos que para que haya cambios verdaderos tendría que revisarse también el sistema electoral. De lo contrario, por muy avanzada que sea la propuesta, por muy pertinente que sea la propuesta para la reivindicación de derechos de la población, no vamos a tener la oportunidad de llegar. En ese sentido también se tiene un reto enorme al frente de buscar formas creativas para ver cómo hacer cambios o ejercer controles efectivos que garanticen una verdadera democracia. De lo contrario vamos rumbo a una dictadura.

Lo que está pasando en Brasil es un hecho claro de lo que quiere hacer la derecha en la región
¿Por qué es importante para el resto del mundo lo que está ocurriendo en Colombia y por qué debe prestarse atención?

Es importante para que no se repitan situaciones mucho más dolorosas. Para que no se profundice la pobreza, el destierro, las muertes y masacres. Y sobre todo es importante porque yo creo que los pueblos tenemos que tender redes que nos permitan la defensa de nuestros derechos, no solo de manera local, regional, nacional sino también internacional. Porque seguramente hoy es en Colombia o Brasil. Pero mañana será en otro lugar. La lista sigue ¿sí? Uno piensa que eso no me toca, eso no pasa acá, eso no es conmigo, pero no estamos exceptos a que el día de mañana efectivamente pase en nuestros países. Hay que pararle bolas porque tenemos que aprender de las experiencias y evitar que las cosas negativas para la humanidad se repitan. Entonces Colombia es una clara oportunidad para que actuemos de manera global. 

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Carabalí, junto a Dolo García de Mujeres de Negro de Sevilla, en La Insumisa. Alfonso Torres

Ante la victoria recientemente de Bolsonaro en Brasil, el país más grande de Latinoamérica y con influencia evidente en el resto del continente ¿qué nuevos temores le despierta a usted, a la comunidad de mujeres y afrodescentientes, la victoria de Bolsonaro?
Pues mira parece que fuera una arremetida regional e internacional por el posicionamiento de la derecha con su proyecto neoliberal que arrasa, que destruye con su capitalismo y patriarcado, que termina con el medio ambiente y la vida. Yo creo que a nosotras como mujeres, como comunidad afrodescendientes, como población con menores oportunidades en el país nos deja un mensaje claro y es que efectivamente la justicia no está a nuestro favor en nuestros países. Se impone la ley del más fuerte. Y por eso como sociedad civil debemos fortalecernos, es la única manera de hacer un poco de contrapeso y poder buscar la conquista de una vida digna y en paz.

Lo que está pasando en Brasil es un hecho claro de lo que quiere hacer la derecha en la región. Nos llena de preocupación, de temores pero también la esperanza está en la unidad. En un proyecto de nación, en un avance conjunto como pueblo. Aquí tenemos que unirnos los pobres, las mujeres, los afrodescendientes, los indígenas, la población civil sensible y tener claro que el derecho a la vida y los derechos humanos deben estar por encima de cualquier otro interés.

El territorio es la vida y para nosotros la vida no se vende; se ama y se defiende

Recientemente su compañera Francia Márquez ha recibido el premio medioambiental Goldman, otorgado a defensores de la naturaleza y el medio ambiente.
Es un motivo de esperanza, de apoyo. Es un un mensaje claro de que lo que estamos haciendo merece la pena.
Le preguntaría si se sienten más valoradas fuera de su país que dentro, al menos por las instituciones. Llama la atención que ustedes sean personas reconocidas a nivel internacional, con este premio, y sin embargo están bajo amenaza en su país. ¿Cómo siente esto?
Es una lectura excelente. Sentimos mucha más valoración por el trabajo que hacemos afuera que en el mismo país y una muestra de ello es este premio Goldman. Pero también una muestra es como las compañeras Sara y Julia por años han defendido el territorio en la región de Tumaco y han sido judicializadas y existen unas totales practicas de injusticias frente a su caso. Además sigue habiendo líderes y lideresas amenazadas inclusive asesinados, especialmente en el norte del Cauca. El caso más reciente es el de nuestro compañero Ibes Trujillo. Lo asesinaron hace dos meses, y en mi caso, junto a otras mujeres y hombres que trabajamos por la reivindicación de nuestros derechos y estamos amenazados, lo que se nos dice es que debemos irnos del territorio porque somos un obstáculo para el desarrollo. Y yo me pregunto, ¿somos un obstáculo para el desarrollo de quién?. Cuando nuestras comunidades viven en total abandono, en condiciones muy precarias y lo que estamos buscando es justamente eso, mejores condiciones para nosotros y las generaciones futuras.

Usted nos contaba que la última que ha recibido es la séptima amenaza de muerte. En una perspectiva más personal, le plantearía ¿no ha pensado nunca abandonar? ¿No le ha podido nunca ese temor por usted, por su familia, por sufrir represalias?
Las siete amenazas que he tenido es desde 2003. Yo tuve que salir un tiempo del país en 2004, cuando los paramilitares me mataron a mi hijo, y después regresé y he recibido amenazas luego en 2010, 2013, y ahorita en 2018. La última en el mes de junio. Se me notifica que tenia 48 horas para salir del territorio porque yo era un estorbo para el desarrollo. Han sido muy importante las redes, las hermandades que se han construido allí, en temas organizativos. Ese ha sido el elemento que nos blinda y nos da fuerzas para continuar. Y por ahora mi postura es no salir del territorio. El territorio es la vida y para nosotros la vida no se vende; se ama y se defiende. 

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