Opinión
El cordero 'Juanma'

Detrás de cada “Juanma” no hay otra cosa que querer que cada política de condena a nuestra tierra sea asumida con mejor ánimo.
Juan Manuel Moreno Bonilla canta
Juan Manuel Moreno Bonilla en el videoclip de su canción de campaña.
14 may 2026 14:00 | Actualizado: 14 may 2026 16:02

Los peligros no siempre se presentan a través de monstruos con dos cabezas, garras y dientes afilados. Las amenazas no siempre llegan con ceños fruncidos, dedos acusadores y una voz que te grita en la oreja mientras expulsa un aliento caliente y pútrido. En muchas ocasiones el riesgo aparece detrás de una sonrisa, gestos educados, voz pausada, percha de moderado y un aspecto de bonachón que no ha roto un plato en su vida. Pero, detrás de esa imagen amable, hay mucha falsedad. Detrás de ese rictus cordial hay pechos amputados, sanidad desmantelada, privatización de lo público, chantaje electoral y toda una estrategia de seguir blanqueando la piel del lobo disfrazado de cordero que tenemos desde hace ya ocho años viviendo en San Telmo.

Moreno Bonilla llegó a presidente de la Junta y pidió a la prensa lo que nunca antes ningún presidente había hecho: que lo llamaran con su nombre de pila. Y no estamos hablando sólo de su nombre con el que sus padres proyectaron una vida plena o el que pronunció el cura mientras le echaba agua bendita sobre la cabeza mientras rezaba por su alma, sino de su diminutivo: “Juanma”. Y esto no es solo una preferencia. No es una decisión aleatoria. Es una voluntad clara y -además- política. ¿Nos imaginamos a Manuel Chávez pidiendo que los periodistas lo llamaran “Manolo”? ¿A Susana Díaz “Susi”? Evidentemente es una licencia que ningún otro presidente, ni andaluz ni de ninguna otra comunidad autónoma, se ha tomado. 

Entre fotos sonriendo, campañas personalistas y la construcción de un personaje amable que puede caer bien a todo el mundo, te está quitando especialistas del hospital mientras engrosa las listas en la privada y riega con dinero público a las empresas que hacen negocio con nuestro miedo

Desde el primer minuto que juró su cargo en el Hospital de las Cinco Llagas se esforzó en construir su marca personal y comenzó con algo tan simple, tan común, tan fácil de asimilar y de repetir hasta la saciedad como es el nombre. Y a través de ese gesto, que puede parecer menor, se ha esforzado cada día en levantar a pulso una imagen adulterada con el fin de tapar todas las vergüenzas que salen a relucir de su gestión. Y es que, detrás de cada “Juanma” no hay otra cosa que querer que cada política de condena a nuestra tierra sea asumida con mejor ánimo. Porque claro, “Juanma” le llamas a tu amigo de toda la vida, al chaval con el que te echas un “futbito” el domingo, con el que te tomas una cervecita antes de comer… Moreno Bonilla quiere que lo veas como alguien cercano, que conoces y al que no te importaría dejar las llaves de tu casa para que vaya a regarte las plantas mientras estás de vacaciones.

Y claro, aunque cuando vuelvas tengas las plantas anegadas, asumes que te ha hecho un favor y no le puedes reprochar nada a quien llamas “Juanma” porque nadie que llamas con cariño te ahogaría tus plantas con mala intención, traición y alevosía.

La cordialidad y cercanía despierta a grandes monstruos. “La confianza da asco”. Pues eso. Entre fotos sonriendo, campañas personalistas y la construcción de un personaje amable que puede caer bien a todo el mundo, te está quitando especialistas del hospital mientras engrosa las listas en la privada y riega con dinero público a las empresas que hacen negocio con nuestro miedo. Pero claro, es tan simpático, que se olvida. ¿Que no os he dado la cifra de mujeres que han visto su diagnostico de cáncer de mama retrasado y han tenido consecuencias desastrosas para su salud? Pero mirad cómo me hago una foto con un chaval con una enfermedad rara para anotarme el tanto ¿Que no sabéis cuántas mujeres han muerto por culpa del retraso y en los errores en los cribados de cáncer de mama? Pero mirad cómo lloro diciendo que tengo que ir al psicólogo por lo duro que es mi trabajo. ¿Que estoy al límite de perder la mayoría absolutísima porque la gente está viendo como la patita que estoy metiendo en Quirón no es de piel de borrego? Pero mirad lo preocupado que estoy por todo el “lío” que os voy a meter si no alcanzo los objetivos que tengo. El chantajista de Bonilla siempre tiene una excusa, una evasión de preguntas o una cara de compungido para ablandar tu voto.

Además del gran trabajo de marketing y construcción del personaje que han realizado, gran parte del éxito de Moreno Bonilla se lo debe al contraste con sus propios compañeros de partido. “Las comparaciones son odiosas”. Pues eso. Su falsa moderación no viene solo a través del ejercicio constante de comunicación política, también a que los límites de lo tolerable se han desplazado preocupantemente a la diestra gracias al trabajo incansable de toda la fauna de la derecha y ultraderecha de este país. Lo que antes eran políticas liberales de castigo a la clase trabajadora, hoy son de centro. El gran trabajo de Moreno Bonilla es “desideologizar” cada medida que tiene una clara voluntad política mientras sus amigos de partido cada vez tratan de politizar hasta el último suspiro del gobierno de coalición o cualquier declaración que pronuncie una persona mínimamente progresista. Quien ayuda a coser el traje de “moderado” no es solo un Vox cada vez más exacerbado, sino una Ayuso que es capaz de mentir diciendo que el narcotráfico mexicano la estaba persiguiendo con tal de tratar de salpicar mínimamente al Gobierno o una Guardiola u Azcón a los que no les ha temblado el pulso al comprar la tramposa fórmula de la suerte de Vox de “prioridad nacional”.

El presidente de la Junta hace el esfuerzo constante y consciente para que nadie piense que comparten partido. Tanto es así que la marca del PP es casi residual en la campaña, Feijóo tan solo ha aparecido junto a Moreno Bonilla en una ocasión. Quedan pocos días hasta que Andalucía acuda a las urnas y todo apunta a que la cercanía no se intensificará. Todo el equipo de Moreno Bonilla lo sabe: cualquier cosa que huela al alcanfor del PP, resta. Cada posible votante que pueda poner a Ayuso y a Bonilla en el mismo saco, es un voto menos, un paso más lejos de la “absolutísima” y uno más próximo al “lío”. 

Aunque suene contraintuitivo después de 8 años de gobierno del PP Andalucía es un pueblo progresista. La destreza de Moreno Bonilla ha sido construirse una imagen amable que hasta un antiguo votante del PSOE andaluz pueda votarle sin que le pese en exceso en la conciencia

Aunque suene contraintuitivo después de 8 años de gobierno del PP Andalucía es un pueblo progresista. La destreza de Moreno Bonilla ha sido construirse una imagen amable que hasta un antiguo votante del PSOE andaluz -no pensemos en un PSOE empujado a apoyar medidas progresistas por las lógicas parlamentarias sino en aquel que empezó a engordar las cuentas de resultados de las empresas sanitarias- pueda votarle sin que le pese en exceso en la conciencia y que la gente corriente piense antes en su faceta cercana que en que fue el primer presidente autonómico que pactó con Vox abriéndole las puertas a nuestras instituciones y dándoles una normalidad democrática a un partido que directamente está en contra de nuestra autonomía. 

Andalucía seguirá presa del lobo mientras no lo miremos como tal. Toda la izquierda andaluza tiene el deber de despegar cada pellejo de cordero para que se vea su verdadera piel. Ponerlo sobre las cuerdas para que se entienda que la sonrisa que tiene cosida a la cara no es de simpatía, sino la de quien sabe que está ejecutando a la perfección su plan. No sobredimensionar cualquier gesto como positivo solo por la diferencia. Esto no es una elección entre lo malo y lo peor. La gestión de las dos graves crisis que hemos sufrido como pueblo -el accidente ferroviario de Adamuz y las inundaciones en la Sierra de Cádiz- no son un gran éxito gracias a Bonilla. Es un éxito a pesar de él. Porque a pesar de tener maltratadas a las trabajadoras y trabajadores del 112 con convenios basura y condiciones precarias, respondieron. Pero si nos ponemos nosotras mismas la zancadilla y jugamos a hacer comparaciones con otros espécimen que estaban en el Ventorro mientras la gente se ahogaba, Moreno Bonilla pasa a ser un héroe nacional. Y no, esa es la trampa perfecta que nos quiere construir “Juanma”. Porque “Juanma” es el héroe que con el rostro preocupado tiende la mano mientras con la otra Moreno Bonilla te recorta servicios y le hace regalos fiscales a los más ricos.

No voy a pecar de ingenua ni de exceso de optimismo. Arrebatarle la presidencia a Moreno Bonilla es complejo. Pero tenemos unos pocos días para romper con esa falsa confianza que quiere proyectar. Tenemos unos pocos días para arañar cada trozo de falsedad.

Tenemos unos pocos días para borrar la falsa sonrisa y retratarlo como lo que es: un señor que lleva 8 años debilitando los servicios públicos, regalándole nuestra Andalucía a los fondos de inversión y aullando en la luna llena para reunirse con su manada de empresarios a los que les hace regalos fiscales, les pone en bandeja universidades, FP y trabajos precarios.

Tenemos pocos días para las elecciones, pero tenemos por delante mucho más tiempo para seguir quitando caretas y repitiendo hasta la saciedad que alguien que no le pesa en la conciencia y trata de ocultar el número real de las mujeres muertas por la crisis de cribados nunca será ni buena persona, ni buen presidente, ni merece que lo llamemos “Juanma”. El lobo se llama Juan Manuel Moreno Bonilla. 

Andalucía
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Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.

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