Andalucía
La sanidad pública de Andalucía, la peor valorada: radiografía de diez años de crisis y privatizaciones
La sanidad va a ser sin duda uno de los grandes temas que coparán los discursos, intervenciones y promesas de la precampaña y campaña electoral que concluirá el 17 de mayo cuando las andaluzas y andaluces vayan a votar.
Por un lado Juanma Moreno Bonilla, que busca revalidar su puesto como presidente de la Junta de Andalucía, está sacando pecho de su gestión sanitaria, a pesar de escándalos tan graves como el cribado de cáncer de mama, que considera que “no solamente ha mejorado” sino que “ha pasado de estar entre las últimas comunidades en inversión por habitante a situarse “por encima de la media”. Una oda que se desmonta con datos, según el último informe sobre el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad, publicado en 2025, Andalucía sigue la última en cuanto a gasto sanitario por habitante, 1.533 euros.
Por otro lado, María Jesús Montero está centrando su precampaña y campaña en ser la cabeza de “un plan urgente para salvar la sanidad pública andaluza” que viene a “rescatar a los ciudadanos del desgaste de los servicios públicos”. Montero olvida en su discurso las críticas que recibió cuando era consejera del ramo con el Gobierno de Susana Díaz. Por últimos las izquierdas, Por Andalucía y Adelante Andalucía tiene como objeto claro la denuncia, en los últimos años han participado en las movilizaciones por la salud pública y pretenden ser las papeletas en las que se vuelque este descontento y está crisis social que llevan años enquistada.
Según el informe elaborado por la Coordinadora de Marea Blanca de Andalucía la comunidad es la primera en muerte por enfermedad cerebrovascular y la cuarta por cáncer.
El Próximo 12 de abril la Coordinadora Andaluza de Marea Blanca ha convocado una movilización en todas las provincias andaluzas para seguir denunciando la privatización del sistema sanitario “los presupuestos siguen derivándose a la sanidad privada”. El movimiento quiere redoblar sus fuerzas de cara a las elecciones para acabar con un sistema que está “desmantelando la sanidad pública”.
Andalucía, la sanidad peor valorada de todo el Estado
Los informes, barómetros y estudios no paran de señalar el frágil estado de la sanidad en el territorio. El último Barómetro sanitario publicado este marzo por el Ministerio de Sanidad expone que el sistema sanitario andaluz es el peor valorado. Andalucía se encuentra a la cabeza en el porcentaje de personas que valoran de forma negativa el estado del servicio y a la cola en porcentaje de personas que consideran positivo el estado del mismo.
Una opinión negativa que es especialmente grave en cuanto a como perciben las consultas en atención primaria en centros de salud pero que es de las peores también en cuanto a asistencia en hospitales públicos que solo la supera, por lo bajo, Ceuta y Melilla.
En un 23,8% las andaluza y andaluces consideran que los servicios que ofrecen son inferiores en calidad con respecto a los que ofrece la sanidad en el resto de comunidades y en el caso de la financiación el 38,6 considera que el sistema económico andaluz es peor que el del resto de autonomías.
En cuanto a días de espera para ser atendidos en la Atención Primaria, es decir en los centros de salud, las andaluzas y andaluces esperan de media según el barómetro unos 11,16 días. Por encima de la media estatal que se encuentra en 9,15, y muy lejos de Navarra donde la gente tan solo espera cuatro días, si no le atienden de forma inmediata.
Andalucía también está en el podio en cuanto a número de habitantes que se encuentran esperando una intervención quirúrgica, 191.034 según los últimos datos de Sanidad. De este número un 26,9 % llevaba más de seis meses esperando.
Según el INE en 2025 Andalucía supero en un 11.6% la tasa de Mortalidad media del Estado. Según el informe elaborado por la Coordinadora de Marea Blanca de Andalucía el territorio tiene una tasa de mortalidad ajustada por edad por encima de la media estatal de forma especial “en cinco de las seis causas más frecuentes”. Siendo en cáncer la cuarta comunidad con mayor mortalidad y la primera por enfermedad cerebrovascular.
En cuanto al número de profesionales de la sanidad, Andalucía también muestra una clara deficiencia. Según el Estudio de demografía médica 2025 elaborado por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos la comunidad es la cuarta con menos médicos y médicas por cada 100.000 habitantes.
También tiene de las ratios más bajas de enfermeras, por cada mil habitantes tan solo hay 5,51, siendo la media en el Estado de 6,28. El Sindicato de Enfermaría Satse, cifra el déficit de enfermas en 34.000. Un estudio elaborado en 2023 por CCOO exponía que además faltaban en el sistema sanitario andaluz al menos 8.000 auxiliares de enfermería.
Diez años de crisis sanitaria
El descontento por el estado de la sanidad pública a alcanzado en el último año un punto álgido que es sin duda la mayor crisis social, junto a la vivienda, que atraviesan en su día a día las andaluzas y los andaluces.
Sin embargo, no hace falta tener una memoria prodigiosa para saber que esta situación se lleva años gestando y que aunque son los siete años de Gobierno del Partido Popular los que han llevado a este abismo sanitario el origen de estos malestares se encuentra en la gestión sanitaria del Ejecutivo de Susana Díaz.
En 2016 comenzaron las grandes manifestaciones por la sanidad pública a raíz de las fusiones hospitalarias realizadas por el Gobierno de Susana Díaz.
María Jesús Montero abandonó en 2013 la Consejería de Salud tras nueve años al frente de la misma y dejando como legado años en los que al menos el 4% de los presupuestos andaluces en sanidad iban destinados a conciertos con empresas privadas, los que defendía como “servicios complementarios”. También fue la impulsora de las fusiones hospitalarias que se realizaron a partir de 2014 en distintas provincias andaluzas.
Un computo que sembró la semilla del descontento que empezó a brotar en 2016. Ese año el desarrollo de las fusiones hospitalarias en Huelva, Málaga, Cádiz y sobre todo en granada hicieron saltar la chispa para que decenas de miles de andaluzas y andaluces salieran a la calle a denunciar estos procesos de unión y los recortes en la sanidad pública. Fueron las primeras grandes movilizaciones, que llegaron a convocar a más de 50.000 personas en las provincias andaluzas. Este movimiento consiguió que la Junta de Andalucía paralizase las fusiones, en 2017 derogó las fusiones hospitalarias. A nivel interno supuso la dimisión de altos cargos del SAS.
A pesar de ello, las movilizaciones aunque menos multitudinarias que las que se dan actualmente no cesaron con el objetivo de recuperar la calidad de la sanidad “ la joya de la corona de Andalucía”. Unas movilizaciones que tuvieron mucho que ver con la caída del Gobierno de Susana Díaz.
En 2020 antes de la pandemia y transcurrido un año del primer Gobierno de Moreno Bonilla las manifestaciones multitudinarias volvieron a reactivarse, con un parón entre marzo de 2020 y 2022 donde las acciones eran reducidas. Llegando al punto álgido en abril de 2025 donde más de 100.000 personas, según las organizaciones, se manifestaban en Sevilla contra la privatización sanitaria. Un movimiento que en estos años ha devenido de grito de alerta a alarido de auxilio.
La sanidad según Juanma Moreno
A una presión en las calles cada vez más intensa se le añade decisiones políticas continuas por parte del Gobierno de Moreno Bonilla que han aumentado la llama de la indignación.
En 2023 la Junta de Andalucía aprobaba una orden histórica que “regula la posibilidad de colaboración de sujetos privados en la prestación del servicio sanitario público a través de una doble vía, el concierto y los convenios de vinculación”. Es decir, ampliaba la privatización sanitaria para que las empresas, entre otras cuestiones puedan utilizar los hospitales públicos.
A finales de 2025 el Gobierno andaluz ponía en marcha un macro concierto de 533 millones de eruos a empresas privadas como Quirón, VHL o Vithas. Desde la propia Junta, lo anunciaban como una “contratación del servicio de asistencia sanitaria complementaria para procedimientos quirúrgicos a usuarios del Servicio Andaluz de Salud (SAS) en centros sanitarios y servicios privados”.
Ambas cuestiones unidas a cientos de conciertos ordinarios con estas compañías privadas que son el tipo de políticas que la Junta emprende en esta materia. Algunas de estas contrataciones están puestas en el ojo público por un posible fraude de ley. En 2024 la Intervención de la Junta de Andalucía denunciaba el fraccionamiento indebido de contratos en el SAS por el que repartió “a dedo” 458 millones de euros a empresas vinculadas a la sanidad privada en 2021.
“Los testimonios y consultas recibidos describen una sanidad sometida a una triple tensión: dificultad de acceso, incertidumbre prolongada y debilidad de los canales de información y orientación”, explica el Defensor del Pueblo Andaluz en su informe de 2025.
El caso que más daño ha hecho a la reputación del Gobierno ha sido sin duda la crisis de los cribados de cáncer de mama. A finales de 2025 la Asociación de Mujeres con Cáncer de Mamá denunciaba que la Junta de Andalucía había dejado a miles de mujeres sin diagnosticar de cáncer de mama. Un caso que la Junta de Andalucía ha querido encubrir a través de la censura y de una versión oficial llena de vaivenes y silencios.
El propio defensor del pueblo andaluz en su informe de 2025 denunciaba la opacidad de la Junta en cuanto a informar sobre el caso y a dar respuesta a las personas afectadas algo que tampoco está realizando. “La Administración debe evaluar las consecuencias y activar, cuando proceda, mecanismos de reparación, evitando trasladar íntegramente a las afectadas la carga de iniciar procedimientos complejos”, expone el informe.
Ese mismo documento explica al respecto de las más de 3.000 quejar emitidas por las andaluzas y andaluces en 2025 en torno a la sanidad que “los testimonios y consultas recibidos describen una sanidad sometida a una triple tensión: dificultad de acceso, incertidumbre prolongada y debilidad de los canales de información y orientación”.
La cartografía de la sanidad andaluza deja una imagen clara, un descontento que ha alcanzado su limite ante un sistema que no tiene en cuenta la salud de las personas.
Andalucía
¿Qué empresas se benefician de las privatizaciones en sanidad de la Junta de Andalucía?
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