Gas fósil
EEUU se hace con el pastel de las importaciones europeas de gas y ya es el segundo proveedor español
Coordinador de Clima y Medio Ambiente en El Salto. @pablorcebo.bsky.social, pablo.rivas@elsaltodiario.com
Estados Unidos se está quedando con el pastel de gas fósil que dejó de comerse Rusia tras la guerra de Ucrania. La gran potencia imperialista del siglo XXI ya es responsable del envío del 30,8% del total de gas que se consume en España, un porcentaje un 13,3% mayor que el año pasado. El dato lo ha dado este lunes la red Gas no es solución, una coalición formada por una treintena de organizaciones sociales que acaba de publicar su Anuario crítico del gas fósil del Estado español 2025.
Las cifras del pasado año señalan que las importaciones de gas natural licuado (GNL) son incluso superiores al pico que vivieron en 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania llevó a los países europeos a intentar reducir el grifo del gas ruso a pesar de su dependencia.
“A nivel europeo se ha querido realizar esa salida de los combustibles fósiles rusos, pero lo que se ha hecho es cambiar la dependencia por la de Estados Unidos”, denuncia Marina Gros
El resultado es que, si bien Argelia sigue siendo el principal proveedor español, con un 35,5% del total, su peso ha decaído en favor de EEUU: en 2015 el 60% del total de gas que entraba en España provenía del país magrebí vía gasoducto y las importaciones mediante barcos metaneros estadounidenses eran residuales, mientras que hoy la nación que lidera Donald Trump ya provee casi un tercio del total que se consume en España.
De las manos rusas a las estadounidenses
“Hay un cambio de la forma física en la que viene el gas: bajan las importaciones por medio de gasoductos para aumentar aquellas procedentes de gas fósil licuado. Y también cambian los proveedores, y esto es realmente importante”, señala Marina Gros, coautora del informe y coordinadora del Área de Energía de Ecologistas en Acción.
El imparable ascenso de las importaciones de gas estadounidense tiene su origen en el plan REPowerEU, lanzado por la Comisión Europea en 2022 para eliminar la dependencia de la UE de los combustibles fósiles rusos, diversificar el suministro y acelerar la transición energética. “Aquí nosotras somos muy críticas, porque a nivel europeo se ha querido realizar esa salida de los combustibles fósiles rusos, pero lo que se ha hecho es cambiar la dependencia por la de Estados Unidos”, apunta Gros, quien remarca que el consumo de gas ha vuelto a incrementarse en 2025.
A pesar de la tendencia a la baja de los últimos años, el consumo de gas aumentó en España un 6,2% en 2025
Si bien España era una de las excepciones en el continente, pues su suministro principal provenía del norte de África, desde 2022 se produce un aumento sustancial de gas proveniente de EEUU. Las exigencias estadounidenses y el contexto geopolítico han hecho que el Estado español haya sido en 2025 el cuarto importador de gas fósil licualdo del mundo. De hecho, si se excluye el gas que llega vía gasoducto y solo se mira el gas licuado que entra vía buques metaneros que descargan su carga líquida en plantas regasificadoras —un proceso más caro que su transporte vía gasoductos— Estados Unidos provee el 45,8% del total, seguido de Rusia (17,5%), Nigeria (11,1%), Argelia (8,75%) y Angola (8,47%).
Al respecto, desde Gas no es Solución alertan de la falta de seguridad de suministro con un socio como Estados Unidos y sus erráticos vaivenes en sus relaciones internacionales. “Es un país que, aparte de estar detrás de guerras y cuestiones bélicas como estamos viendo a nivel internacional, es un socio muy poco fiable en cuanto a la seguridad, pues vemos cómo la política de Trump está muy relacionada con poner aranceles, contratos de compraventa de combustibles y otro tipo de cuestiones que lo hacen realmente inseguro”.
Se da la circunstancia de que el gas estadounidense proviene, en su totalidad, de las terminales de licuefacción del Golfo de México, vinculadas al gas de fracking, una técnica prohibida en España debido a sus impactos sociales y ambientales. Empresas como Naturgy, Endesa, Repsol o bancos como Santander, BBVA y La Caixa son señalados en el informe como cómplices de este modelo.
Más gas, menos transición energética
A pesar de la tendencia a la baja de los últimos años, el consumo de gas aumentó en España un 6,2% en 2025, lo que, en cifras de la red Gas no es solución, ha supuesto un aumento del 39% en la generación de electricidad con gas frente al año anterior y unos sobrecostes para los consumidores estimados entre 422 y 1.500 millones de euros.
La principal razón de esto hay que buscarla en la Operación Reforzada, el conjunto de medidas que tomó el Gobierno a raíz del apagón de abril de dicho año para garantizar la estabilidad de la red y prevenir futuros fallos.
El incremento del consumo de gas en las centrales de ciclo combinado ha supuesto que en 2025 hayan aumentado un 16% el CO2 equivalente emitido para generar electricidad
“Lo que ha sucedido es que ha habido miedo”, apunta Gros. “Antes de saber cuáles eras habían sido las problemáticas concretas, directamente se lanza la Operación Reforzada: vamos a tener una base de gas para que se pueda producir la estabilidad de la red y de la tensión cuando en el propio paquete de medidas del Gobierno ya hay otras medidas encaminadas a la estabilidad de la red mediante la producción de tensión a través de las renovables”, señala la responsable de la red de ONG, para quien se está priorizando el consumo de combustibles fósiles frente a otra medidas que ya están encima de la mesa.
Además, a pesar de los objetivos de reducción del Gobierno, en lo relativo a emisiones de gases de efecto invernadero el incremento del consumo de gas en las centrales de ciclo combinado ha supuesto que en 2025 hayan aumentado un 16% el CO2 equivalente emitido para generar electricidad respecto a 2024.
Por ello desde Gas no es Solución abogan por “una planificación para el abandono de los combustibles fósiles en línea con el Acuerdo de París, una de las obligaciones a nivel internacional a las cuales se ha suscrito el Estado español, y en línea también con la reciente Conferencia de Santa Marta, a la cual ha asistido la ministra de Transición Ecológica", sostiene Gros.
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