Retirar la concesión del estadio: un paso decisivo para cambiar de modelo de gestión tras la remodelación

Ante la negligencia del presidente del equipo y la urgencia de mejorar las instalaciones deportivas de la avenida Albufera, el gobierno madrileño cancelaba el pasado martes la concesión al club para acometer las reformas. Las obras no han podido comenzar porque no han dejado entrar a los técnicos. Jugadores y afición viven en la incertidumbre.
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Fachada de una de las puertas del Estadio de Vallecas, ubicado en la avenida Albufera. Susana Albarrán Méndez

El Rayo Vallecano y su afición se han quedado sin estadio a dos semanas de que comience la nueva temporada de fútbol de primera división. El equipo de Vallecas tuvo una última temporada extraordinaria que le llevó a disputar la final de la Conference League, en mayo pasado, pero las cosas se han torcido. Alegando falta de condiciones “de seguridad y de salubridad”, la Comunidad de Madrid retiró el martes pasado la concesión al club con la intención de hacerse cargo de las reformas del estadio, desde esta misma semana, para “arreglar lo que el club no ha arreglado”, declaraba Mariano de Paco Serrano, consejero de Cultura, Turismo y Deporte el martes pasado.

Durante años, los aficionados, e incluso personal del cuerpo técnico, han denunciado las graves deficiencias de seguridad, salubridad y mantenimiento en las instalaciones del campo de Vallecas, y en varias ocasiones se han hecho algunas intervenciones. Pero ha sido hasta este mes de julio que la Comunidad de Madrid ha movido ficha porque “el club no estaba cumpliendo con el mantenimiento necesario”. A propósito del proyecto de reforma integral del Estadio de Vallecas, el ejecutivo regional realizó una auditoría del inmueble que, según palabras del consejero arrojó “unos resultados demoledores” con respecto al mantenimiento y la seguridad del inmueble, que es obligación directa del club que dirige Raúl Martín Presa, por el que paga un canon de 80.000 euro al año.

A partir del incumplimiento por parte de la directiva al no presentar documentación que se le requería, el ejecutivo madrileño dictó una orden de extinción de la concesión que impone como medida cautelar la suspensión de la misma. “El Rayo ahora mismo ya no es el concesionario del estadio y la Comunidad de Madrid va a actuar con urgencia para garantizar la seguridad, que es el resultado final de esta auditoría que nos dice que no se podía garantizar la seguridad de las personas y tampoco la salubridad”, explicaba el consejero de la cartera de Deportes, a la vez que defendió la obligación de la Comunidad “de intervenir de inmediato para hacer las reformas pertinentes para que el Rayo vuelva a jugar en el menor tiempo posible”.

De acuerdo a las declaraciones de De Paco no ha habido interlocución directa con el club sino que ha sido a través del apercibimiento de una serie de documentos para que pudiera subsanar la situación, pero “el club ha hecho caso omiso de todos los requisitos”. Explicó que la dirección del equipo solicitó ampliar el plazo y que, a pesar de que se le concedió, no entregó ningún documento, incumplimiento por el cual se le ha cancelado temporalmente la concesión del estadio.

In extremis, a última hora del viernes trascendió por medios deportivos que el estadio alternativo para disputar los partidos del Rayo como local sería El Plantío, el campo del Burgos 

Las obras del estadio que planea la Comunidad estaban previstas para comenzar el pasado miércoles, pero los operarios se encontraron con nadie que les abriera –hecho que la Comunidad denunció ante Policía Nacional– y que quedó constancia ante notario el jueves, segundo día que les impidieron la entrada. Mientras tanto, la dirección del Rayo Vallecano no se había pronunciado en toda la semana por lo que jugadores se quedaban sin saber dónde tendrían que jugar, y la afición, dónde ir a ver al equipo del barrio, a solo quince días de que comience la Liga. In extremis, a última hora del viernes trascendió por medios deportivos que el estadio alternativo para disputar los partidos del Rayo como local sería el del campo del Burgos, El Plantío, después de no llegar a acuerdos ni con el Leganés ni con el Getafe, que serían las opciones más lógicas por cercanía. Otras opciones contempladas por el club fueron los campos de Valladolid y Albacete.

Jugadores desconcertados, afición molesta

Los seguidores del equipo llevan años denunciando la dejadez de Martín Presa, y cada indecisión les llena de indignación. Su queja más reciente ha sido que hace tan solo unos días antes del anuncio de la Comunidad de Madrid, el club sacó los abonos de la nueva temporada, entre 40 y 50 euros más caros que el año pasado y ahora se quedan si estadio. La peñas lo denunciaron inmediatamente: “la entidad no puede seguir haciendo como si la problemática del estadio no afectase a los abonados”, advertía la Plataforma Asociación Deportiva Rayo Vallecano en un comunicado. Y es que alegan que la situación del recinto la conocía de antemano el club y aún así puso en marcha la campaña de abonados. Las peñas exigen “la paralización inmediata de la campaña de renovaciones y nuevas altas de abonados”, así como el “reembolso económico a quienes hayan renovado su abono”.

Las peñas exigen “la paralización inmediata de la campaña de renovaciones y nuevas altas de abonados”, así como el “reembolso económico a quienes hayan renovado su abono”

Una vez que se sepa con certeza dónde se jugarán los partidos del Rayo como local, mientras duren las obras, proponen se reactive la campaña con la posibilidad de ampliar plazos debido a los inconvenientes provocados por el propio club. Así las cosas, la afición se debate entre seguir apoyando al equipo –que es más que su presidente–, o quedarse sin verles aunque sea trasladándose cientos de kilómetros cada 15 días. El estadio burgalés se encuentra a 243 kilómetros de distancia de Vallecas, lo que implicará mayores costes para la afición por los desplazamientos.

Los jugadores llegaron también a pronunciarse a través de un comunicado publicado en las redes sociales del excapitán y recién retirado Óscar Trejo y del actual capitán Óscar Valentín. El primero expresaba que el Rayo, “tiene una esencia única que no debería perderse nunca pero también merece estabilidad, ambición y un proyecto que haga justicia a todo lo que representa”. Por ello, lamentaba que “el club no siempre esté a la altura”.

Por su parte Valentín ponía voz de la actual plantilla que cuyo “deseo y voluntad de seguir jugando en Vallecas” junto a una afición que consideran ”fundamental“ y que merece todas las garantías de seguridad. Los jugadores siempre han tenido alta consideración de sus seguidores y por tanto reconocen que han sido los que vienen denunciando la “decadencia” del estadio, y que ni el club ni la Comunidad de Madrid habrían escuchado a tiempo sus ruegos.

“Esto se podía haber evitado”, señalaba el jugador rojiblanco con el dorsal 23. A su vez, expresaba que la plantilla solo quiere “estabilidad y tranquilidad para seguir compitiendo” y reclama urgencia en la toma de decisiones por “el bien del Rayo Vallecano y de toda su gente”. Es del todo sabido que la relación entre Presa y las peñas es nula, en este sentido, los jugadores han lanzado una baza, de nuevo, en favor de la afición “que para nosotros es uno de los activos más importantes de este club y nos encantaría desde dentro que la gestión y la armonía con ellos cambiara de rumbo”.

La oportunidad de la Comunidad de Madrid para el cambio de gestión

Ante la medida cautelar de retirar la concesión a la directiva del Rayo Vallecano, el club comenzó a hacer trabajos desde el miércoles, lo que no había hecho meses antes, para intentar poner a punto el estadio y así poder recibir el visto bueno de La Liga. Sin embargo, lo último que ha transcendido, después de cinco días sin que la dirección del Rayo se pronuncie, es que la Comunidad de Madrid ha citado a Raúl Martín Presa el próximo lunes para tratar los impedimentos a la intervención de la Comunidad para la remodelación del estadio, y en todo caso, si la Comunidad autoriza jugar en Vallecas.

“Haremos las obras y después será necesaria una nueva concesión una vez entendamos que todo está en orden y con garantías de mantenimiento. El club desaparece de la ecuación”, sostuvo el consejero de Deportes

En todos estos meses la dejadez de Presa ha dejado la puerta abierta para el cambio de modelo de explotación por parte del ejecutivo autonómico. “Haremos las obras y después será necesaria una nueva concesión una vez entendamos que todo está en orden y con garantías de mantenimiento. El club desaparece de la ecuación”, sostuvo el consejero de Deportes el día martes. Es su alocución puso de ejemplo el modelo del del Movistar Arena, en el que la Comunidad de Madrid cede el espacio a una tercera empresa que a su vez alcanza compromisos, en su caso con equipos como el Real Madrid y el Estudiantes. Este modelo implica que la compañía asume las obligaciones de un contrato con la Comunidad y así acordar la explotación deportiva con el Rayo. “Sería lo ideal”, replicó el consejero. Una situación buscada si el plan es afrontar la reforma integral del estadio vallecano de cara a que sea una de las sedes en el Mundial de 2030.

En los planes de remodelación de la Comunidad de Madrid está ampliar su aforo actual de 14.500 espectadores con 4.000 asientos más, adaptar las dimensiones del terreno de juego a los estándares de La Liga y modernizar la funcionabilidad y accesibilidad incluida la reforma de la fachada, con el fin de poder albergar “nuevos usos deportivos y sociales”. Para las obras el gobierno de Ayuso planea invertir 60 millones de euros con un tiempo estimado de ejecución de las obras es de 24 meses.

Es importante recordar que el Estadio de Vallecas figura en el Catálogo de Edificios Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid con grado de protección parcial, circunstancia que garantiza la conservación de sus elementos esenciales y de su configuración arquitectónica. Por ello, suena remota la especulación, si el estadio cambiara de sitio, de convertir los terrenos del actual recinto en suelo urbanizable y con ello un nuevo pelotazo inmobiliario. Pero todo puede ser posible en una ciudad que ha ganado en despojo de suelo dotacional en otros barrios.

En todo caso las mejoras para ampliar los usos del estadio implicaría que esta zona de Puente de Vallecas sufra transformaciones en su entorno, ya solo pensando en que se incrementarían los eventos y la circulación de personas. En este sentido también ha hablado la asociaciones vecinales federadas dentro de la FRAVM.

Cualquier modelo que se proponga, expresa la FRAVM, debe “conciliar el ocio de los espectadores con el derecho al descanso y a vivir con tranquilidad de la población residente”

Si bien la federación ha celebrado la retirada de la concesión al club ante la gestión “temeraria y negligente de su actual dirección”, se muestra inquieta ante la futura gestión del equipamiento deportivo si se concede el permiso de explotación a una empresa privada, como el caso del Palacio de los Deportes de la Comunidad de Madrid, actual Movistar Arena. Ante el temor de que el Estadio de Vallecas se convierta en un nuevo “eventódromo” en la ciudad, con profusión de conciertos y otros grandes eventos que se alternarían con las competiciones deportivas, la FRAVM ha acordado con la Consejería que dirige Mariano de Paco celebrar en septiembre una reunión para dialogar en torno al modelo de concesión.

La federación vecinal llama la atención sobre el modelo eventos masivos que “ha de tener muy presente la proximidad de los centenares de viviendas que rodean al estadio y las afecciones de sus eventos en la movilidad, la seguridad y el medio ambiente”. Cualquier modelo que se proponga, expresa la FRAVM, debe “conciliar el ocio de los espectadores con el derecho al descanso y a vivir con tranquilidad de la población residente”. Por ello apuesta por un número de eventos “limitados en número e intensidad, y disponer de planes sostenibles (de movilidad, control de ruido, horarios...). Además, defiende que la explotación del estadio consiga un retorno económico para los clubes deportivos y entidades culturales del barrio, tal y como sucede en otras ciudades con equipamientos similares. La cuestión está en no repetir los modelos de otros recintos cercanos a densas  zonas  habitacionales y con vías de circulación limitadas como sucede especialmente en esta zona de Vallecas.


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