Brexit
Gibraltar ofrece cooperación y niega soberanía a España ante el Brexit

Su ministro principal, Fabian Picardo, reivindica en La Línea a la ciudad inglesa como un actor en la zona para la cooperación económica y de seguridad. Se muestra favorable a que Madrid otorgue un estatus de singularidad a La Línea. Sobre la soberanía: “Gibraltar nunca será español”.

Fabian Picardo, ministro principal de Gibraltar
El ministro principal gibraltareño, Fabian Picardo. Alfonso Torres

publicado
2018-05-17 17:30

El Brexit en la frontera sur es miedo de dos. La Línea de la Concepción teme ver arruinadas las relaciones laborales y comerciales que sostienen precariamente la ciudad. Gibraltar teme verse aislada de nuevo, como en 1969. Para conjurar esos fantasmas juntos, el ministro principal Fabian Picardo visitaba La Línea el pasado jueves 10 de mayo para impartir la conferencia “Brexit y futuras relaciones económicas”, organizada por la asociación linense de la pequeña y mediana empresa (Apymell).

Picardo se presentó en La Línea como ministro principal de una de las “partes constituyentes del Reino Unido”. Toda una declaración de intenciones con el correspondiente protocolo de llegada en coche oficial y saludo de autoridades a las puertas de un gran hotel junto a la frontera. Lo cierto es que la visita del premier gibraltareño era muy esperada desde hace meses en la ciudad. De hecho, el alcalde linense, Juan Franco, ya lanzó algún comentario airado en los plenos municipales antes sus visitas al número 6 de Convent Place (sede del gobierno gibraltareño) sin reciprocidad. Una visita tan esperada contó por tanto con una granada representación social y política.

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Su cercanía con Marruecos la ha convertido en un puerto de desembarco de droga, poniendo todos los focos sobre ella, pero es otra frontera la que explica la realidad de La Línea: Gibraltar.

El ministro principal interpeló a los 28 países de la UE, el suyo propio y los 27 restantes, a “asegurar un Brexit blando y que la frontera sea fluida”. “No es un tema para que los llanitos vayamos a comer los sábados a Marbella”, comentó Picardo con su cachaza habitual, sino que “implica a todos los líderes europeos porque hay ciudadanos de todos los países miembros de la UE que requieren de ese cruce de frontera. Es curioso que en estos pocos kilómetros vivan personas de toda Europa, pero se lo puedo garantizar”, afirmó el premier gibraltareño. Un requerimiento que Picardo se permitió previa defensa convencida del proyecto europeo, recordando en varias ocasiones que el 96% del pueblo gibraltareño votó a favor de permanecer en la UE. “Pero, por desgracia, la mayoría del pueblo de Reino Unido votó salir y Gibraltar sale de la Unión Europea, pero esa salida no tiene porque hacernos salir de la condición de ser buen europeo”. Para a continuación posicionarse a favor de las Cuatro Libertades de la UE —libertad de circulación de mercancías, trabajadores, servicios y capitales— así como de la jurisdicción de los tribunales comunitarios. Unos conceptos europeistas que “crean ampollas en Reino Unido”, como reconoció Picardo, pero que “Gibraltar quiere seguir formando parte de ese proyecto en espíritu”.

Una defensa de la UE para remarcar insistentemente la importancia de un Brexit blando en la frontera sur. Un Brexit blando que el ministro principal defendió por razones económicas, pero también humanas. “La fluidez de la frontera no solamente es necesaria por razones comerciales, es esencial por razones humanas. Antes de nada, ¿no somos humanos? ¿no tenemos lazos familiares a un lado y otro de la frontera?”. En un momento de endurecimiento de las fronteras europeas, apeló a los valores europeistas: “Gibraltar sigue creyendo en el proyecto europeo, que es de menos fronteras, no más; de más comunicación entre las personas, no menos. Debe haber más fluidez y crear complicidad”.

Cooperación versus soberanía

“Invité a Montoro en 2013 a que enviara técnicos de Hacienda al Income Tax Office de Gibraltar. Él, que yo sepa, no tomó la actitud de su colega Margallo, que decía que no visitaría Gibraltar hasta que fuera español, es decir, que nunca visitaría Gibraltar”. Con esta frase resumía Picardo su actitud ante el escenario post Brexit: cooperación con España, mucha; soberanía de España, ninguna.

Picardo buscó aliados para esa actitud cooperadora. El alcalde Franco y la exalcaldesa socialista de La Línea Gemma Araujo, con la que es conocida su buena relación. “Dicen que en política se hacen enemigos, nunca te dicen que también se hacen amigos. Si tengo dos amigos para toda la vida son Gemma Araujo y Juan Franco, los alcaldes de La Línea que han sido cómplices míos de que La Línea y Gibraltar se compaginen más, sean más cercanos en su soberanía y funcionemos más ágiles para nuestros ciudadanos. Y si nos permitieran a nosotros gestionar el Brexit, no estaríamos ninguno intentando vetar al otro. Seriamos cómplices en hacernos aún mejor”, expresó el ministro principal.

Para alejar los fantasmas del Brexit, un Picardo optimista puso las luces largas para enfocarse en “¿qué podríamos estar haciendo?”. Lo primero que citó fue el aeropuerto transfronterizo, cuya entradas desde La Línea nunca llegaron a construirse, en contra de lo redactado en los Acuerdos de Córdoba de 2006. “Ese aeropuerto magnífico sería bueno que fuera un motor económico para la zona, teniendo acceso al aire único europeo, que para eso se construyo pegado a la frontera, para darle entrada desde España”.

Sin embargo, Picardo negó la principal reclamación de Madrid, una gestión conjunta, ya que los terrenos sobre los que se asienta no fueron cedidos a la Corona Británica en el Tratado de Utrecht de 1715. “Una cosa es tener entrada a nuestro aeropuerto y otra cosa es ceder control, algo que no tiene recorrido en los acuerdos de Córdoba”. Pero el Picardo optimista se abrió a renegociar los términos del acuerdos. “Es una oportunidad para el Partido Socialista Laborista de Gibraltar y para el PP tratar aquellos aspectos con los que no estamos conformes”.

También ofreció cooperación tributaria, no en vano. La principal arma de Madrid contra Gibraltar es su condición de paraíso fiscal. “Se dice, se habla, se comenta de que en Gibraltar no existe la transparencia fiscal. Tenemos acuerdo de intercambio de datos fiscales con EE UU, con Francia, con Alemania, pero no con España. Existe un borrador de acuerdo que no hemos sido capaz de acordar firmarlo”, lamentó Picardo. Sin embargo, recordó que la existencia de una directiva europea ha permitido el intercambio de datos en este tiempo. “Bien, nos vamos de la UE. Gibraltar ofrece que sigamos intercambiando datos con España en materia fiscal”. “Y no es una cosa que el Brexit nos obligue a ofrecer”, se apresuró a señalar el premier gibraltareño para destacar su afán cooperador.

La visita del premier gibraltareño se produce en un momento difícil para La Línea y para la comarca por los recientes acontecimientos vinculados con el narcotráfico, algo que “por fin ha visto toda España”, decía Picardo, reclamando “que se impliquen más allá en La Linea para no ver los titulares recientes”. De ahí que Picardo ofreciese cooperación para que “haya una economía en la zona que no sea la narcoeconomía, que nos asusta a todos y en particular a los amigos de La Línea”, y para que “nuestras fuerzas de orden público trabajen más conjuntamente”. “Los policías y guardias civiles de España, de Gibraltar, de Marruecos también, son a veces mucho más sensatos que sus políticos y son capaces de trabajar conjuntamente aunque sus políticos no sean capaces de llegar a acuerdos. No somos capaces de hacerlo y ellos, sin embargo, son capaces de arriesgar sus vidas en el Estrecho para que no entre la droga”.

implicar a la línea

“En esto del Brexit estamos todos juntos en que sea algo que salga bien para la zona. Un Brexit duro y malo para Gibraltar es duro y malo para La Línea y todo el Campo de Gibraltar”. Una afirmación de Picardo que popularmente se secunda en La Línea con la repetida sentencia de que "Gibraltar es la única fábrica que tenemos”. Expresaba así el ministro principal que los destinos de ambos lados de la frontera están unidos, ante lo cual ofrecía cooperación económica para que la diferencia entre verjas disminuya. “Busquemos formas para que el negocio de las apuestas online sea más productivo en La Línea. Es un dato que no se conoce, pero Gibraltar mueve más del 70% de las apuestas del Reino Unido y lo mismo con el sector de aseguradoras. Dos de cada tres pólizas de seguro que se venden en Reino Unido se venden desde Gibraltar”. De hecho, en el turno de preguntas, Picardo se mostraba favorable a que La Línea recibiera una Carta Económica Especial desde Madrid, algo que considera “complementario”, no competitivo con la fiscalidad gibraltareña, y abriría nuevas oportunidades económicas.

El premier gibraltareño concluía con una pregunta retórica para él pero abierta para Madrid que determinará el futuro de La Línea y el Campo de Gibraltar. “En el momento en el que nos encontramos aquí y en el mundo, ¿qué le conviene más a La Línea y a sus pequeños empresarios, que sigamos cooperando en materia judicial, de transparencia fiscal, de cooperación policial, en materia de medio ambiente, en relación al aeropuerto, de tratar incluso los temas que irritan o que Gibraltar sea la primera parte de Reino Unido en salir de la UE sin un periodo transitorio?”. Por si acaso, Picardo respondió a Madrid: “Si fuera un político español, sabría que servir los intereses de La Línea y el Campo de Gibraltar es más cooperación y Gibraltar en la transición”. La sala, llena de linenses, aplaudió.

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