Tribunal Supremo
¿Es delito cagarse en el Poder Judicial?

El Tribunal Supremo, cierto juez de Pamplona, la Audiencia Nacional: los golpes que infringe el Poder Judicial son dolorosos no porque nos sorprendamos o seamos ingenuas, sino porque nos quedamos desarmadas
Sarah Babiker

publicado
2018-11-10 06:00:00

En el hipotético caso de que alguien se cagara —moderadamente— en el Poder Judicial ¿sería delito? Si alguien osase, siempre desde un plano teórico, a cagarse en quienes permiten que los chavales de Altsasu sumen 80 años de cárcel por una pelea de bar, ¿estaría incurriendo en un hecho delictivo? Desear lluvias de excrementos sobre quienes mantienen en la cárcel a políticos y líderes del independentismo catalán por convocar un referéndum, a quienes quieren verles encerrados durante años por una disputa política ¿está contemplado en el código penal?

Cagarse alto y fuerte en los 15 jueces que votaron a favor de la banca y en contra de la gente el pasado miércoles ¿está amparado por la libertad de expresión o infringe alguna ley interpretada en un amplísimo sentido? ¿Qué sorpresitas pueden encontrarse las personas que hoy salgan a manifestarse en todo el Estado contra estas togas a las que la imparcialidad se les presume, y cuya credibilidad se consume día tras día, crónica tras crónica? 

Pido humildemente una hoja de ruta para ver en qué nos podemos cagar, democráticamente hablando

En fin, son dudas que me asaltan desde el respeto total. Mera curiosidad científica. Ya sé que cagarse en dios, quemar retratos del rey y sonarse los mocos en la rojigualda son temerarias expresiones de la propia opinión, que se pagan. Me consta que allá donde yo veo títeres, donde escucho rap, o donde leo “Goku vive la lucha sigue” otros ven terrorismo. Así que solo pido humildemente una hoja de ruta para ver en qué nos podemos cagar, democráticamente hablando.

Como una parte importante de la población, tengo una economía precaria y familia a la que cuidar así que las decisiones del poder judicial (las que pueden acabar multándonos o encarcelándonos, o las que favorecen impúdicamente  a quienes nos precarizan la existencia) me las tomo un poco a pecho. Por eso pido disculpas preventivas si mis palabras pueden perjudicar el orden social y económico y cuestionar la tan necesaria credibilidad de las instituciones democráticas. Los tiempos son convulsos y el status quo se defiende a manotazos. Hay que blindar la autoridad, socorrerla con símbolos, preservarla con perímetros de seguridad, untarla en una pátina de respetabilidad.

Pero el suelo se mueve bajo nuestros pies. Muchas cosas nos atemorizan: la pobreza de la que cada vez es más difícil salir, el alquiler que sube, el precio de la vivienda que se despega temerario de la capacidad de compra de la gente, la extrema derecha que coloniza imaginarios, el futuro de nuestras madres o abuelos, los hijos que no sabemos cómo mantendremos. Constatar que la justicia se decanta una y otra vez contra la gente es una derrota férrea, no porque seamos inocentes o ingenuas sino porque nos deja desarmadas. 

Si no hay una separación de poderes efectiva la garantía de los derechos democráticos se revela como una ficción discursiva por donde se cuela la intemperie y el desasosiego.

Tener que llamar a las puertas de Estrasburgo, una vez tras otra, dice más de la democracia española que cualquier otra de sus falencias. Si no hay una separación de poderes efectiva, si la balanza está truncada sin remedio hacia el lado de siempre, la garantía de los derechos democráticos se revela como una cruel ficción. Una ficción discursiva por donde se cuela la intemperie y el desasosiego. 

Hay semanas en las que las redes sociales se llenan de indignación, los periódicos de revueltas columnas, las tribunas de profundos análisis. Y sin embargo, en estos tiempos que corren, defiendo que nada puede capturar mejor el panorama que vivimos que una canción de la Polla Records. Así que propongo que hoy, antes de dirigirse al punto más cercano de protesta, coreemos en nuestras casas hipotecadas, ante la perspectiva que nos claven una multa o algo peor, el siguiente himno: “Mogollón de gente vive tristemente van a morir democráticamente y yo, no quiero callarme. La moral prohíbe que nadie proteste ellos dicen mierda nosotros amén, amén, amén, a menudo llueve”.

Relacionadas

Exclusión sanitaria
La última batalla legal contra la exclusión sanitaria se libra en el Supremo

La Sala de los Social se reúne el 24 de abril para decidir sobre el acceso a la sanidad de los extranjeros reagrupados por sus hijos en España tras más de 70 sentencias que descartan la exclusión sanitaria.

Laboral
El viaje de ida y vuelta del derecho a indemnización para los interinos
El Tribunal Supremo sentencia que los trabajadores interinos no tienen derecho a indemnización en caso de finalización de contrato. Pero se refiere únicamente a los contratos celebrados legalmente...y éstos no son la mayoría
Juicio del 1 de Octubre
Objeción de conciencia frente al Supremo
¿Puede una testigo ejercer una objeción de conciencia en un juicio? ¿Está obligada a contestar a preguntas si le produce un perjuicio moral?
1 Comentario
#25871 16:34 12/11/2018

Yo me cago en el poder judicial.

Responder
0
0

Destacadas

Partidos políticos
La renuncia de Iglesias clausura una semana de bochorno

La correlación de debilidades entre PSOE y Unidas Podemos ha dado lugar a una semana de movimientos y declaraciones de pésimo gusto para una mayoría de votantes de izquierdas. Sánchez ha conseguido que Iglesias no esté en el Consejo de Ministros.

Educación
Medio siglo de escuela antifascista en el País Valencià

Cuando el proyecto de La Masia comenzó, aún estaba vivo Franco. Una docena de personas relacionadas con la pedagogía, el nacionalismo catalán y el antifascismo alquilaron un chalet en Vedat de Torrent en septiembre de 1968 y allí montaron una escuela construida sobre valores democráticos, humanísticos y laicos. Hoy, cincuenta años después, 350 alumnos aprenden y crecen en sus aulas.

Fiscalidad
La tasa Google torpedea el camino hacia el FMI a Nadia Calviño

La reunión de los ministros de finanzas del G7 se salda con un principio de acuerdo para gravar a los cuatro gigantes tecnológicos: Google, Amazon, Facebook y Apple.

Palestina
El dinero no compra la paz

Este “Acuerdo del siglo” para para Palestina no ha convencido a nadie, empezando por los más interesados.

Actualidad LGTBIQ+
Indignación por la homofobia del gobernador de Puerto Rico y otros titulares de la actualidad LGTBIQ

La ola de indignación por un chat sexista y homófobo en el que participaba el gobernador Ricardo Rosselló ha prendido la mecha de una protestas en Puerto Rico a las que se ha sumado Ricky Martin o Bad Bunny. La Cámara de los Comunes ha instado al Gobierno de Irlanda de Norte a aprobar el matrimonio igualitario lo que podría ser una vía para que este derecho fuese una realidad en todo el Reino Unido. La actualidad LGBT de las últimas dos semanas pasa también por Botsuana, EE UU, Ecuador y Polonia.

Bebés robados
Ni un paso atrás

Son sorprendentes algunas declaraciones de la prensa que dicen que este hallazgo puede dar un vuelco al relato sobre bebés robados. No debería ser así, ya que si algo se ha demostrado con este reencuentro es que el tráfico de bebés existía.

Últimas

Humor
Acuerdos

Octava entrega de las colaboraciones especiales de Mauro Entrialgo para El Salto.

La Rioja
Segunda investidura fallida en La Rioja

La falta de acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos imposibilita la investidura de la socialista Concha Andreu tras dos reuniones de urgencia en las últimas 24 horas. Por delante dos meses de negociaciones hasta el próximo intento.

Fascismo
La resurrección y el infierno

Las recientes disputas con el Vaticano a propósito de la exhumación de Franco, nos llevan a recordar los estrechos vínculos de la Iglesia con el fascismo y a ponernos de nuevo en guardia ante quienes buscan deshumanizar y exterminar al otro.

Obituario
Un sentido adiós a Paco López Jiménez
Este 16 de julio, de manera tan dolorosa como inesperada, nos abandonó Francisco López Jiménez, "Paquillo", militante ecologista de referencia
Fronteras
Grecia y la cuestión meridional de la Unión Europea

La perspectiva griega nos permite ver con mayor claridad la realidad del “Estado de seguridad”, que está surgiendo dentro de la UE, en la medida en que ese organismo está otorgando a las políticas neoliberales un estatus constitucional mediante un mecanismo liberado de cualquier forma de control democrático.

Venezuela
El ocaso de la insurrección de Guaidó

La reciente visita de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, y el avance de las negociaciones en Noruega han dividido a la oposición venezolana. Mientras tanto, una vez disipada la amenaza de una intervención militar, Maduro debe enfrentar los graves problemas internos y las corrientes chavistas críticas con su gobierno.