Partidos políticos
Emilio Delgado apunta al Congreso de los Diputados en un Más Madrid en disputa
Más de 615.000 votantes eligieron en 2023 que Más Madrid liderara la oposición a Díaz Ayuso, votos incluso superiores a los obtenidos en las generales con la coalición Sumar. Por eso es importante entender lo que está sucediendo al interior de la principal formación de izquierda en la región capital, que por estos días vive por primera vez desde su fundación una pugna de poder explícita de uno de sus dirigentes en contra de su Ejecutiva.
Si bien el diputado Emilio Delgado hace tiempo viene buscando un perfil propio más potente, participando de múltiples tertulias y entrevistas, días pasados la tensión llegó a límites hasta ahora no vistos en ese partido, con la polémica entrevista del mostoleño en ElDiario.es en la que pedía un cambio de discurso y de enfoque, y para más inri, al día siguiente el superdifundido evento con Gabriel Rufián.
Lo sucedido fue una demostración de fuerza, en cierta manera, de la envergadura del reto que plantea Delgado, quien cuenta con el apoyo de algunos dirigentes como los diputados Jorge Moruno y Emilia Sánchez, el hasta hace poco legislador Pablo Gómez Perpinyà, varios concejales, militantes agrupados en la corriente interna disidente Más Madrid Abierto y algunos exdirigentes de Podemos Madrid, como el exatleta Roberto Sotomayor.
En política una demostración de fuerza suele tener dos respuestas posibles: la admisión de la misma con la consecuente negociación, o la negación con confrontación. Mónica García y algunos de los que se sienten parte de su línea interna han optado por la segunda.
Quienes conocen al partido regionalista dicen que tiene dos perfiles de militantes: los que nunca habían militado antes en ninguna fuerza porque el ruido de la interna de la izquierda les espantaba, o quienes sí habían militado pero salieron espantados de las cuitas cainitas en la etapa previa a 2019. Un ejemplo de ello es que nadie desea hablar de este tema delante de un micrófono y piden discreción al comentar. Por tanto, la pugna interna expuesta en los medios, por emisión u omisión, provoca rechazo y desconcierto.
Es por eso que llama la atención que el liderazgo del partido no busque contener a Delgado y a quienes lo apoyan y no establezca una instancia de negociación para exhibir una imagen de unidad. O al menos, en la estética, intentar parecerlo. “Si miras el perfil de Instagram del partido, parece que Emilio no existe. Hay un ninguneo evidente”, comenta un concejal de una de las ciudades fuertes del ‘cinturón rojo’ madrileño.
“Creer que Mónica o Manuela quieren castigar a Delgado es no conocerlas. Ambas en privado expresan que quieren que tenga un rol importante en el ciclo electoral”, aseguran a El Salto
También sorprende que en un acto en Getafe el 12 de febrero pasado, convocado bajo el lema de “Hablemos del sur”, no haya sido invitado Delgado ni aparecido en sus afiches. “Bueno, se hacen muchos actos en el sur”, comenta sin mucha imaginación uno de los diputados más afines a la portavoz Manuela Bergerot.
Los que se sienten aliados al tandem García-Bergerot se pueden dividir en halcones y palomas. Están quienes han reaccionado con furia al reto de Delgado, como la diputada Jimena González, quien en una reunión parlamentaria hace pocos días le pidió al propio Delgado que dejara la coportavocía porque ya no representaba la ideología del partido, ante la mirada del resto de legisladores, según comentaron a El Salto personas presentes en la discusión.
Pero también están quienes creen que es absolutamente factible llegar a un acuerdo de unidad, que creen legítima la aspiración de candidaturas de Delgado aunque opinan que ir a unas primarias no sería beneficioso. “Creer que Mónica o Manuela quieren castigar a Delgado es no conocerlas. Ambas en privado expresan que quieren que esté en el partido y tenga un rol importante en el ciclo electoral”, aseguran a El Salto en un despacho de la Asamblea.
“Emilio se equivocó planteando una carrera interna electoral demasiado pronto. La diferencia política e ideológica es sutilmente distinta, tiene un enfoque distinto y la mayoría de nosotros creemos que se equivoca, porque cuestiona poner el énfasis en algunos de los pilares identitarios del partido, aunque tampoco creo que proponga un cambio de políticas”, explica un aliado de García. La ministra no opina lo mismo y dejó trascender a allegados que Delgado plantea un cambio ideológico. Desde el sector afín al mostoleño lo descartan: “El cambio es de discurso y de enfoque, no de políticas”.
Al Congreso
Por debajo del desacuerdo de estrategia y discurso, está la disputa de poder. Delgado y los suyos se quejan de que el triunvirato García-Bergerot-Maestre asfixia el crecimiento de otros dirigentes, cuestionan que no haya debate interno sobre el nuevo frente que se está negociando para las generales, y les preocupan los cambios de los últimos estatutos que según ellos coartan la participación de la militancia, cambios que provocaron la renuncia de cuatro miembros del Comité de Garantías en su momento por disconformidad. También debe ser dicho, la actual Ejecutiva ganó por amplio margen en el congreso partidario de 2023 y 21 de los 30 puestos de la Mesa Regional, y el cambio en los estatutos fue refrendado.
¿Pero qué es lo que desea Delgado? Quienes hablan con él frecuentemente huelen las ganas de dar un salto cualitativo y pasar a la primera división.
Sobre la mesa de negociación, Delgado está dispuesto a ofrecer tres posibilidades. La primera es que él se aparta de la contienda autonómica a cambio de ser el número uno por su partido en la circunscripción Madrid en el Congreso.
La segunda opción es que Mónica García sea candidata a las Cortes Generales en la primavera-verano de 2027 y que él lidere la postulación a presidente autonómico. La tercera alternativa, la que menos ilusión genera a propios y ajenos, es la de ir a unas primarias (Delgado quisiera que fueran abiertas para que puedan votar extrapartidarios, lo que implicaría un cambio estatutario) para dirimir quién iría a combatir a Díaz Ayuso.
La opción de Delgado yendo al Congreso y pasando a la política estatal es congruente con la táctica de acercamiento con Rufián, con quien aspiran a hacer un tándem con el republicano liderando en Barcelona. La fuerte ambición lo ha llevado a plantear una especie de órdago anticipado, seguramente pensando que las generales podrían ser antes (otoño o invierno de 2026) y entonces podría quedarse sin la baza de negociación. Tampoco ayuda que no hay una encuesta que muestre siquiera un atisbo de que las derechas perderían la mayoría en las elecciones autonómicas que serán en 14 meses (aunque sí quizás la mayoría absoluta del PP).
Además, el congreso partidario para dirimir la candidatura autonómica se desarrollará probablemente en octubre o noviembre, según fuentes de la formación, lo que para Delgado es demasiado cerca de las fechas de votación y preferiría que fuera antes del verano.
Por ahora, Delgado continúa en la construcción de su perfil, aprovechando el nivel de popularidad que le da la continua participación en tertulias y su impacto en redes sociales, logrando una penetración que solo puede empatar Mónica García, quien al fin y al cabo, es la dueña de los tiempos de este conflicto. Porque aunque Más Madrid rechace el internismo y sea una formación joven, es imposible olvidar que la mayoría de sus integrantes vienen con esquirlas de Izquierda Unida y de Podemos.
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