La plantilla de Iveco Madrid planta cara a la empresa ante la compra por parte de Tata

CCOO y CGT convocan una manifestación entre las embajadas de Italia e India tras unos paros que reivindican un nuevo convenio que garantice la situación para los trabajadores en los próximos tres años.
Iveco Huelga
Una imagen de la manifestación convocada por CCOO y CGT entre las embajadas de Italia e India tras para reivindicar un nuevo convenio en IVECO. David F. Sabadell

La industria en el Estado español vuelve a estar en alerta. Tras la confirmación de compra por parte de la empresa india Tata de la compañía italiana Iveco por 3.8000 millones de euros, los trabajadores de las plantas españolas  sintieron la inquietud que ya notaron en los años 90 cuando la automovilística -gestionada por ENASA (Empresa Nacional de Autocamiones) que fabricaba los populares camiones Pegaso- fue comprada por el grupo italiano Fiat, al que pertenece Iveco. 

Desde entonces, la lucha fue amplia para garantizar ciertas condiciones y mejorar otras. El último capítulo, en la negociación del convenio de 2024 donde hasta la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, acudió a las manifestaciones de la plantilla, que finalmente logró firmar un convenio satisfactorio por ambas partes. Ahora, en plena nueva negociación del convenio que debería regir los próximos tres años de la empresa, llega la noticia de la compra por parte de Tata con su filial en los Países Bajos. Aunque la empresa india se ha comprometido a mantener la central en Turín y a conservar la plantila y la producción de las plantas de Madrid y Valladolid, los trabajadores no se fían hasta que esté por escrito el nuevo convenio. 

“No nos garantizan ni el IPC y las condiciones que quieren que firmemos para trabajar los sábados obligatorios no nos parecen correctas”, denuncia CCOO

Tras diez reuniones sin acuerdo por parte de la planta de Madrid, los casi 3000 empleados de esta planta están llamados hoy a manifestarse entre las embajadas de Italia e India en la capital para exigir a las empresas y a los gobiernos que garanticen sus empleos y la calidad de estos. CCOO y CGT, los convocantes, han endurecido las movilizaciones después de que los primeros paros parciales fueran secundados, según ambas organizaciones, por entre el 94% y el 96% de la plantilla de producción. 

“Las dos jornadas han sido un éxito. Se ha parado la planta por completo”, asegura a El Salto Rafael Regalado, secretario general de CCOO en Iveco Madrid. El dirigente sindical sostiene que la plantilla rechaza una propuesta de convenio que, a su juicio, consolida una pérdida de poder adquisitivo y empeora aspectos esenciales de la organización del trabajo. “No nos garantizan ni el IPC y las condiciones que quieren que firmemos para trabajar los sábados obligatorios no nos parecen correctas”, resume.

UGT se ha descolgado de los paros y movilizaciones que mantienen CGT y CCOO

La ruptura del comité de empresa se produjo cuando UGT, sindicato que ostenta la presidencia del órgano de representación, decidió desmarcarse de las movilizaciones tras aceptar la oferta final de la empresa. CCOO y CGT critican que esa decisión se adoptara sin trasladar la propuesta a una asamblea o a un referéndum entre la plantilla. Por parte de la planta de valladolid, han sido más receptivos con la propuesta de la empresa y no se movilizarán. 

La oferta empresarial contempla incrementos salariales del 2,5% más un 1% en agosto para 2026 —un incremento efectivo del 2,93%—, un 3,5% en 2027 y un 2,5% en 2028. También incorpora una cláusula de revisión salarial cuya aplicación quedaría supeditada a una negociación posterior. Para los sindicatos, esa redacción deja sin garantías el mantenimiento del poder adquisitivo, especialmente cuando las previsiones del Banco de España sitúan la inflación para este año en torno al 3,6%.

“Entendemos que este convenio tiene que garantizar las condiciones durante los próximos tres años y que no haya ningún problema cuando desembarque Tata”, insisten desde el comité de empresa.

“Quieren incluir una cláusula por la que, si el IPC se dispara, solo nos garantizan el 2,5%, y únicamente si ocurre un evento extraordinario”, denuncia Regalado. “Entendemos que este convenio tiene que garantizar las condiciones durante los próximos tres años y que no haya ningún problema cuando desembarque la nueva propiedad”, insiste.

Además del aspecto salarial, la representación sindical rechaza la obligación de realizar formación durante sábados inicialmente no laborables, la ampliación de 36 a 48 meses del periodo para compensar las bolsas de horas y la ausencia de soluciones para las jornadas industriales convocadas durante el periodo vacacional de diciembre. A ello se suma una de las principales reivindicaciones de la plantilla: limitar los ritmos de producción y regular los picos de trabajo.

“La dirección nos dice que los puestos no están saturados y que incluso nos sobra tiempo, cuando estamos trabajando con ritmos altísimos”, afirma Regalado. Los sindicatos consideran que esa intensificación del trabajo está detrás del elevado índice de absentismo registrado en la planta, una cuestión que también ha ocupado el debate político durante las últimas semanas. También rechazan el nuevo sistema de polivalencia y la posible entrada de una entidad privada para gestionar el absentismo laboral.

El recuerdo de la negociación anterior sigue muy presente entre la plantilla. En abril de 2024, Iveco vivió tres jornadas de huelga que concluyeron con una mejora de las condiciones laborales tras la mediación de la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que acudió entonces a respaldar a los trabajadores durante una de las protestas.

“En el convenio de 2024 hicimos tres jornadas de huelga y se consiguieron mejoras. Se llevaron las propuestas a Italia para estudiarlas y ahora han vuelto con una iniciativa que rechazamos”, recuerda Regalado. Según explica, la dirección mantiene que no negociará mientras existan convocatorias de huelga. “Nos dicen que no negocian bajo amenazas de huelga, y nosotros respondemos que retiramos los paros si se negocia de verdad, sin intentar imponer un convenio”.

“Desde 1993, desde que Pegaso se vendió a Fiat, no se hacía una manifestación. Hemos decidido hacerla para que nos escuchen”, explica Rafael Regalado

La compra de Iveco por parte de TATA también ha influido en el desarrollo del conflicto. “Es lamentable que el convenio se esté negociando desde Italia cuando la compra ya está hecha”, critica el secretario general de CCOO en la fábrica. Precisamente por ello, los sindicatos han decidido sacar el conflicto a la calle con una movilización simbólica entre las representaciones diplomáticas de ambos países. “Desde 1993, desde que Pegaso se vendió a Fiat, no se hacía una manifestación. Hemos decidido hacerla para que nos escuchen”.

Pese a la incertidumbre que suele acompañar a los cambios de propiedad, los representantes sindicales aseguran que no existe preocupación inmediata por una posible deslocalización. El objetivo, sostienen, es blindar las condiciones laborales antes de que se complete definitivamente el cambio accionarial.

Mientras tanto, la plantilla mantiene la presión y no descarta intensificar el conflicto si la negociación continúa bloqueada. “Si esto sigue atascado, nos va a tocar traer la lucha aquí. Habrá que utilizar más armas”, advierte Regalado en referencia a una posible escalada de las movilizaciones. Con una planta prácticamente paralizada durante los primeros paros y una fractura inédita dentro del comité de empresa, el convenio de Iveco vuelve a convertirse en uno de los principales conflictos industriales del verano en Madrid.

La protesta de Iveco también conecta con un fenómeno que se está repitiendo en la industria española. En los últimos meses, las plantillas de empresas inmersas en procesos de venta, reestructuración o deslocalización han recuperado una herramienta poco habitual en las últimas décadas: las marchas fuera de los centros de trabajo para trasladar el conflicto al espacio público y a las sedes donde se toman las decisiones. Si en Bridgestone los trabajadores recorrieron decenas de kilómetros entre Basauri y Bilbao para denunciar el cierre de líneas de producción y la destrucción de empleo. Lo mismo ha ocurrido en empresas como Tubos Reunidos, Tubacex, en Alcoa o en Nissan, donde la lucha sindical ha logrado afianzar las plantillas, conseguir un compromiso de permanencia o arañar meses o años de puestos de trabajo en territorio estatal. 

Laboral
Acuerdo en Bridgestone: “No es ninguna buena noticia, pero es hasta donde creemos que hemos podido llegar”
CCOO, UGT y BuB firman el acuerdo con la empresa, que reduce 126 despidos el ERE y aumenta la indemnización. Algo insuficiente para terminar de luchar para ELA y SITB.
País Vasco
Trabajadores de Tubacex: “Somos ejemplo y somos historia”
Ixone Retes, Aitor Bordagaray, Julen Cicero y Miguel Ángel Iglesias son cuatro de los 129 trabajadores que Tubacex despidió en febrero. Junto con todos sus compañeros —750 personas, toda la plantilla— han frenado el ERE con una huelga indefinida de 236 días que ha terminado hoy.
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