Galicia
Una explotación minera a menos de 40 metros de un núcleo rural en A Coruña: la lucha por salvar Coéns
“Si esto sale adelante, tendremos una mina prácticamente en medio de las casas. En Gundar, el hueco minero quedaría a unos 35 metros de las viviendas; en Coéns, a unos 70”. Así resumen desde la Plataforma Contra a Mina de Coéns la principal preocupación del vecindario ante el proyecto de explotación minera de caolín —una arcilla blanca— previsto en el concello coruñés de Laxe.
La tranquilidad de los núcleos rurales de Coéns y Gundar podría verse alterada por la apertura de dos minas a cielo abierto promovidas por Caolines de Vimianzo S.A.U. (Cavisa). Según el Estudio de Impacto Ambiental, redactado en enero de 2022, la explotación permitiría extraer 264.808 toneladas de caolín a lo largo de tres décadas, con una producción anual aproximada de 9.000 toneladas. Sin embargo, la población afectada denuncia que el documento minimiza los impactos reales de la actividad y carece de información clave.
Uno de los puntos que más alarma al vecindario es la proximidad de la explotación a las casas. En las alegaciones presentadas por la Plataforma Contra a Mina de Coéns se subraya que los dos huecos mineros —de 64.114 y 14.790 metros cuadrados respectivamente— estarán a escasos metros de las viviendas y “en un entorno totalmente humanizado con actividad agropecuaria y forestal”.
La plataforma critica que el proyecto no concrete las distancias reales ni establezca medidas de protección eficaces para la población residente. “Las únicas medidas preventivas propuestas en el proyecto son el riego de los caminos para reducir la suspensión de partículas y el aprovechamiento de las pantallas vegetales para disminuir el ruido y la presencia de polvo”, denuncian.
Un ecosistema amenazado
La historia del caolín en Laxe no comienza ahora. La antigua mina, explotada por la empresa Kaolines de Laxe, S.L. entre 1930 y 1982, dejó como legado una laguna que, tras más de 40 años de abandono, conformó un ecosistema completamente naturalizado. Este espacio, precisamente, se encuentra ahora en el centro de la polémica ambiental.
La reciente catalogación de la laguna Redondelo en el Inventario de Humidais de Galicia pone en evidencia una de las principales debilidades del estudio de impacto ambiental del proyecto minero: su desactualización respecto a las figuras de protección del territorio.
“Hablamos de un humedal que tenemos la obligación de conservar y proteger”, señalan desde la asociación ecologista Contramínate. Según explican, su reciente inclusión en el inventario autonómico cambia por completo la visión del conjunto natural que forman el Val do Aplazadoiro, los Penedos de Traba y el Val de Traba, tres espacios que consideran amenazados por el proyecto.
La organización denuncia que no se evaluaron correctamente los posibles impactos sobre este entorno. “En el estudio ambiental el promotor dice que no es necesario hacer un informe específico, pero la ley obliga a hacerlo”, afirman.
Además, recuerdan que la zona tiene un alto valor para la fauna. La laguna de Coéns es lugar de paso y cría de aves migratorias, está incluida en un área de gestión del lobo y en ellas son habituales los avistamientos de mamíferos como el corzo.
Contaminación atmosférica
El propio Estudio de Impacto Ambiental del proyecto minero, al que este medio tuvo acceso, reconoce que la actividad estaría catalogada como “potencialmente contaminadora de la atmósfera”. En las alegaciones presentadas, el vecindario alerta de que tres décadas de explotación de una mina a cielo abierto supondrían “una elevada emisión de polvo y otras sustancias nocivas, con efectos directos sobre la salud de las personas y de los animales”.
A estas emisiones se suman los gases procedentes de la maquinaria pesada, como retroexcavadoras, camiones y palas cargadoras. “Los días de viento no vamos a poder abrir una ventana, colgar la ropa fuera a secar, o poder hacer vida en el exterior”, denuncian desde la plataforma vecinal.
En sus alegaciones advierten además de la contaminación acústica debida al impacto constante de los motores, sistemas de bombeo, el paso continuo de camiones y el rozamiento de los neumáticos con el terreno. Las voladuras también generan especial preocupación, ya que, pese a que la empresa aseguró públicamente que no estaban previstas, la Plataforma Contra a Mina de Coéns señala que el propio proyecto recoge la realización de explosiones periódicas.
La gestión hídrica es otro de los aspectos más cuestionados por los vecinos. “En el proyecto se contempla que no afecta a Augas de Galicia, pese a que Rego de Gundar se encuentra a 600 metros y el Rego de Soesto a 380 metros”, denuncian.
Además, advierten de que el proyecto no contempla las fuentes ni los pozos que existen en la zona. Esta omisión es especialmente grave en un área donde muchas viviendas dependen de pozos y manantiales propios para el abastecimiento.
Cuando la Plataforma contactó con Augas de Galicia, el organismo respondió que no tenía constancia del proyecto, una circunstancia que, según denuncian, evidencia la “falta de transparencia” en el procedimiento administrativo.
Opacidad administrativa
La Plataforma Contra a Mina de Coéns acaba de presentar un escrito ante la Consellería de Medio Ambiente y Cambio Climático en el que denuncia la falta de información pública sobre el proyecto. Según señalan, la iniciativa no fue publicada en el Diario Oficial de Galicia, pese a tratarse de un procedimiento con impacto ambiental, ni se realizó ningún trámite de consulta ni comunicación previa a las personas potencialmente afectadas.
Para la Plataforma, esta ausencia de publicidad y de información directa al vecindario supone una vulneración de los principios de transparencia y participación pública recogidos en la legislación vigente. “A nosotros no nos llamó ni la empresa ni el Concello para darnos información”, denuncian.
Según explican, el alcalde tenía conocimiento de los trabajos previos, ya que se realizaron catas, movimientos de tierra y mejoras en pistas de acceso. “Para hacer más de veinte sondeos, en el Concello tuvieron que estar al tanto, pero dicen que no saben nada”, aseguran.
Por otra parte, en las alegaciones presentadas, el vecindario advierte del riesgo que el proyecto supone para el patrimonio histórico y cultural de la zona. Entre los elementos afectados figuran dos cruceros de Coéns protegidos como bienes patrimoniales, el yacimiento arqueológico del Monte do Castro, el conjunto etnográfico de Gundar junto a los batanes de Mosquetín y el dolmen de la Fornela dos Mouros. También señalan la posible afección a la estación de arte rupestre de la Pedra Xestosa, en la Biqueira, a la Pedra do Avión y a otras rocas singulares que conforman una unidad paisajística y geológica con los Penedos de Pasarela y Traba, así como a las iglesias de Sarces, Nande y Traba.
Frente a la promesa de tres empleos durante 30 años, el vecindario defiende un territorio vivo, con una economía diversificada basada en la agricultura, la ganadería y el turismo sustentable, y con un patrimonio natural y cultural que consideran irrenunciable.
Este medio ha intentado contactar con la Consellería de Medio Ambiente y Cambio Climático de la Xunta de Galicia para conocer el estado actual del procedimiento, así como también con el Concello de Laxe, pero no ha obtenido respuesta hasta la publicación de este artículo.
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