Extrema derecha
La “Doctrina Donroe” señala a Groenlandia y la primera ministra danesa advierte del “fin de la OTAN”
Un tuit y una frase de Trump a la salida de una sesión de golf han aterrorizado a la Unión Europea. “Necesitamos a Groenlandia, sin duda. La necesitamos para nuestra defensa”, esta frase de Donald Trump citada en una entrevista con The Atlantic publicada el domingo 4 de enero puso en palabras lo que la esposa del asesor presidencial Stephen Miller, Katie Miller, había lanzado en su cuenta de la red de extrema derecha X. Poco después del secuestro de Nicolás Maduro, Miller publicaba un post con el mapa de Groenlandia pintado con las barras y estrellas de la bandera estadounidense y el texto “pronto”, en mayúscula.
En la cascada de declaraciones posterior, Trump dio un plazo “Nos ocuparemos de Groenlandia en unos dos meses. Hablemos de Groenlandia en 20 días”. Unas palabras que abren todo tipo de especulaciones y dejan al borde del ataque de nervios a una Comisión Europea que dio su plácet a la operación ilegal contra Venezuela. Hasta el momento, ni la máxima representante de la UE, Ursula Von der Leyen, ni la responsable de Exteriores, Kaja Kallas, se han referido a estas amenazas.
“A pesar de las afirmaciones de (...) Trump sobre la presencia de buques de guerra chinos y rusos 'por todas partes' cerca de Groenlandia, dicha presencia no se ha materializado”, afirmó el DIIS
La isla, un territorio de dos millones de kilómetros cuadrados, autónomo pero vinculado a Dinamarca, es una vieja obsesión estadounidense. Lo es por dos motivos, los recursos naturales, especialmente las tierras raras, y la posición geográfica entre los océanos Atlántico Norte y Ártico. Un estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) publicado en 2019 estimó que Groenlandia tiene reservas que pueden alcanzar los 31.400 millones de barriles equivalentes de petróleo, gas natural y líquidos de gas natural, algo que en dinero ronda los dos billones (trillions) de dólares.
No es la primera vez que Trump se refiere a una posible toma de Groenlandia, pero la violación del derecho internacional perpetrada el primer fin de semana de enero con el secuestro de Nicolás Maduro y la pretensión de dirigir el cambio de régimen en Venezuela, ha abierto en canal las especulaciones sobre los próximos pasos de la Casa Blanca, en la consecución de la Doctrina de Seguridad presentada a principios de diciembre de 2025.
La carpeta blanca: Groenlandia
Marzio G. Miran, autor de Guerra blanca (Ediciones Ned, 2025) refiere como Groenlandia es al mismo tiempo el nuevo El Dorado y, al mismo tiempo, una plasmación catastrófica de la crisis climática: la isla pierde 30 millones de toneladas de hielo por hora, debido al derretimiento “irreversible y rápido” de su hielo con impactos “desastrosos” para el planeta. “Cada cubito de hielo derretido en Groenlandia es una piedra que lapida nuestra civilización, se convierte en polvo en el Sahel y genera refugiados climáticos, causa sequías que hacen evaporarlos ríos, se transforma en bombas de agua que matan y camiban el aspecto de paisajes milenarios. Groenlandia llama, los océanos responden".
Groenlandia se estableció como país bajo la corona danesa en 1814. En 1979 recibió el estatus de nación autónoma y, a diferencia de Dinamarca, nunca se ha integrado en la Unión Europea, pero sí forma parte de la OTAN y del Consejo de Europa. Los asuntos exteriores, las competencias de seguridad y defensa y la política financiera siguen siendo dirigidas desde Copenhague.
Pese a la vieja obsesión estadounidense con ese territorio, Groenlandia no ha estado en los planes de ninguna administración hasta la llegada de Trump. Pese a sus múltiples intervenciones militares y a través de las agencias de inteligencia, EEUU no se ha anexionado territorios desde finalizada la II Guerra Mundial.
El 22 de diciembre, Trump designó al senador de Luisiana, Jeff Landry, representante de la extrema derecha Maga como enviado especial de la Casa Blanca para Groenlandia. Landry no tiene experiencia en asuntos exteriores. En su post de agradecimiento tras el nombramiento, Landry expuso la línea principal de su cometido: “Es un honor servirle como voluntario para que Groenlandia forme parte de EEUU”.
A priori, Trump ha esgrimido que la conquista de Groenlandia será presentada como un acuerdo y se ha remitido a que Landry tiene perfil de negociador: “Es un tipo con gran capacidad de negociación”. Sin embargo, desde su regreso a la Casa Blanca no ha descartado una intervención militar para hacerse con el país.
Lo que pasa en Groenlandia se queda en Groenlandia
Tanto el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, como la primera ministra danesa, Mette Frederiksen han rechazado que la soberanía de la isla pueda negociarse.“Ya basta”, expresó el lunes 5 Nielsen en un post en la red social Facebook: “Estamos abiertos al diálogo. Estamos abiertos a las conversaciones. Pero tiene que ser a través de los canales adecuados y respetando el Derecho Internacional. Y los canales adecuados no son publicaciones aleatorias e irrespetuosas en las redes sociales (...) Las amenazas, la presión y los rumores de anexión no tienen cabida entre amigos”, defendió Nielsen: “Groenlandia es nuestro hogar y nuestro territorio. Y así seguirá siendo”.
Por su parte, Frederiksen, expresó en su discurso de año nuevo los temores que hoy en día atenazan a su país. Lo hizo sin referirse directamente a EEUU ni a Trump: “Asumimos nuestras responsabilidades en el mundo y no somos nosotros quienes buscamos el conflicto.Pero que nadie tenga ninguna duda: pase lo que pase, nos mantendremos firmes en lo que es justo y lo que no lo es”.
Trump ha dirigido sus misiles retóricos a la Unión Europea. “La UE necesita que tengamos [Groenlandia] y ellos lo saben”, expresó a bordo del Air Force One
El lunes, 5, sin embargo, la primera ministra danesa fue más rotunda:“EEUU no tiene derecho a anexar ninguna de las tres naciones del reino danés”. Frederiksen recordó que Groenlandia está cubierta por la garantía de seguridad de la Alianza Atlántica y advirtió de las consecuencias de un ataque: "Si Estados Unidos decide atacar militarmente a otro país de la OTAN, entonces todo se parará, incluida la OTAN y, por lo tanto, la seguridad que se ha establecido desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, añadió Frederiksen. El artículo 5 de este tratado establece que si un país miembro es atacado, los demás lo considerarán como un ataque a todos, pero apenas hay literatura ni precedentes sobre ataques entre Estados miembro.
Tras el nombramiento de Landry, y sus declaraciones “completamente inaceptables”, desde el punto de vista del titular danés de Exteriores, Dinamarca llamó a consultas al embajador estadounidense.
No obstante, Trump ha dirigido sus misiles retóricos a la Unión Europea. “La UE necesita que tengamos [Groenlandia] y ellos lo saben”, expresó a bordo del Air Force One. La Casa Blanca plantea su deseo de dominio de la isla desde el punto de vista de la seguridad: “Está llena de barcos chinos y rusos por todas partes. Necesitamos a Groenlandia por razones de seguridad nacional. Dinamarca no podrá con la tarea”.
Un artículo de julio de 2025 del Instituto Danés de Estudios Internacionales (DIIS) explicaba que la presencia de barcos chinos en el Ártico era limitada. El derecho sobre aguas internacionales permite a China explorar el océano, pero en la práctica debe tener el respaldo de algunos de los países que rodean el Ártico. Uno de ellos es Rusia.
En noviembre, el ejército estadounidense informó de que el USS Gerald Ford, el buque de guerra más grande del mundo, había entrado en las aguas del Caribe bajo control del Comando Sur
No obstante, como señala ese Instituto público: “Si bien China ha obtenido acceso a zonas previamente restringidas del Ártico gracias a su alianza con Rusia, no ha expandido significativamente su presencia global en la región durante este período. Esto se debe en parte al mayor escrutinio y rechazo a la inversión china en otros estados árticos, una tendencia que comenzó a surgir algunos años antes de la invasión rusa de Ucrania en 2022”. La cooperación, explicaba este informe, se ha limitado principalmente al Ártico ruso, cerca del territorio ruso“. Más claro aún: “A pesar de las afirmaciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre la presencia de buques de guerra chinos y rusos 'por todas partes' cerca de Groenlandia, dicha presencia no se ha materializado”.
La tensión provocada por Trump añade incertidumbre sobre un territorio poblado por tan solo 57.000 personas, en el que hasta ahora parecía haber amplio consenso sobre la necesidad de independencia de Dinamarca. Jens-Frederik Nielsen, del partido liberal Demokraatit, fue elegido en la primavera de 2025 gracias a su agenda de independencia ralentizada. El segundo partido, Naleraq, que obtuvo más del 24% de los votos en marzo es partidario de una independencia rápida. Las discusiones, no obstante, tratan del nivel de ayudas que Groenlandia, cuyo principal recurso económico es la pesca, debe recibir de la metrópolis, así como de la celeridad del proceso de independencia.
Amenazas a otro países
Trump ha adoptado el concepto de la “Doctrina Donroe” que lanzó hace justo un año el periódico amarillo New York Post haciendo un juego de palabras entre el nombre del presidente y el de la famosa Doctrina Monroe, una ideología de dominio colonial sobre Centro y Sudamérica procedente del siglo XIX.
El equipo de Trump ha sido consecuente con esa doctrina de dominación y ha llevado a cabo amenazas desde el minuto uno de la vuelta del empresario neoyorquino a la Casa Blanca. El secretario de Estado Marco Rubio hizo uno de sus primeros viajes oficiales a Panamá, con la amenaza bajo del brazo de una posible intervención militar para la toma del Canal que conecta Atlántico y Pacífico. La amenaza llevó al Gobierno panameño a romper sus compromisos con la Iniciativa Franja y Ruta china, conocida como “la nueva ruta de la seda”.
En noviembre, el ejército estadounidense informó de que el USS Gerald Ford, el buque de guerra más grande del mundo, había entrado en las aguas del Caribe bajo control del Comando Sur, una fuerza que tiene encomendada las operaciones en América Central, del Sur y el Caribe. Venezuela ha sido la primera gran operación en este vector, pero las amenazas son claras para Cuba, país del que Trump dijo “está a punto de caer”, y para Colombia.
El 4 de enero de 2026, en una de las habituales comparecencias informales a bordo del avión presidencial, Trump volvió a amenazar a Gustavo Petro con una operación como la perpetrada en Venezuela: “Colombia está gobernada por un hombre enfermo, que le gusta hacer cocaína y venderla a Estados Unidos, pero no va a seguir por mucho más tiempo”. No es la primera vez que se refiere así a Petro, primer presidente de izquierda en la historia del país cafetero. En octubre, ya le calificó como “un líder del narcotráfico”.
La situación con México es aun más compleja, habida cuenta de que Claudia Scheinbaun ha conseguido frenar el ataque económico que Trump quiso asestar a su país a través de los aranceles. Pese a que la propia Scheinbaun recordaba hace pocos días que su país es el que menos aranceles paga en el mundo, el entendimiento entre las administones no impidió que Trump sumase al país vecino a su lista de amenazados:“Algo va a haber que hacer con México”, señaló.
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