Euskadi ante el espejo del colonialismo energético

¿Cambio de modelo o nueva dependencia? El debate de la transición energética vasca abre algunas preguntas incómodas mirando hacia fuera: consumimos mucho, producimos poca energía renovable y dependemos de recursos lejanos.
Eólicas CAV
La CAV está a la cola en descarbonización: la energía eólica cubre el 2% de su demanda eléctrica, mientras en Navarra supera el 46%. En la foto parque eólico de Baldizarbe (Navarra) Mikel Romeo Ruiz
20 ago 2026 05:21 | Actualizado: 20 ago 2026 06:19

Durante siglos, el colonialismo organizó una geografía desigual de la riqueza. Los centros de poder consumían recursos extraídos en territorios periféricos; las metrópolis concentraban la industria y la capacidad de decisión, mientras las colonias aportaban materias primas, energía y mano de obra. Los beneficios quedaban en unos lugares y los costes ambientales y sociales se desplazaban a otros.

Esa lógica no desapareció del todo con el final formal de los imperios coloniales durante el siglo XX. Hoy adopta nuevas formas a través de la extracción, el transporte y el consumo global de recursos naturales. Petróleo, gas, carbón, minerales estratégicos y electricidad, recorren miles de kilómetros desde los territorios productores hasta los grandes centros de consumo.

La Unión Europea sigue dependiendo de este circuito. Según los datos citados por el Consejo de la UE y los Ministerios españoles de Asuntos Exteriores y Defensa, parte de los proveedores clave de gas natural y petróleo son Argelia, Libia y Nigeria; en carbón, Colombia aparece como exportadora para Estados Unidos y Canadá por la alta calidad del mineral, según fuentes de la Agencia Nacional de Minería de Colombia; y la exportación desde puertos de aguas profundas del Caribe que favorecen la logística, indica la fundación Rosa Luxemburg.

Además, la UE ha ampliado sus importaciones de carbón colombiano tras cortar el suministro ruso, según el Consejo de la Unión.  La República Democrática del Congo (RDC) ocupa un lugar central en esa cadena de suministro: indica la ONU que concentra más del 70% del suministro global de cobalto y es una de las mayores productoras de cobre y litio de África. Tres minerales esenciales para baterías, almacenamiento energético e infraestructuras renovables.

¿Estamos sustituyendo un modelo fósil por otro sistema que mantiene la misma lógica de dependencia territorial? El debate es especialmente relevante en una Comunidad Autónoma Vasca proporcionalmente mucho más industrializada que España

El problema de fondo es que las regiones que más energía consumen no suelen ser las que soportan el impacto ambiental y social de producirla. La Unión Europea produce aproximadamente el 43% de la energía que consume y el 57% restante procede de importaciones, indica el informe de Eurostat sobre el consumo de Energía en 2025. Además, este informe matiza que la mayor parte de esas compras corresponde a combustibles fósiles: petróleo y gas natural. Según la Organización Internacional del Comercio, China y Estados Unidos tienen una dependencia exterior menor, pero también participan en la extracción y comercialización internacional de recursos en países del Sur Global, indican análisis del Ministerio de Defensa español.  

En ese contexto, la transición energética abre una pregunta incómoda: ¿estamos sustituyendo un modelo fósil por otro sistema que mantiene la misma lógica territorial? El debate es especialmente relevante en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV), proporcionalmente mucho más industrializada que España y, al mismo tiempo, una de las comunidades más dependientes energéticamente del exterior.

Mapa de la geografía energética de Iberdrola

Pocas empresas simbolizan mejor esta contradicción que Iberdrola. La compañía tiene su sede en la torre más alta de Bilbao y es uno de los principales actores energéticos del mundo. Opera en más de 40 países y cuenta con filiales estratégicas como ScottishPower en Gran Bretaña, Avangrid en Estados Unidos y Neoenergia en Brasil. Iberdrola indica en su web que además de generar energía, participa en el transporte y la distribución eléctrica. Según su informe de resultados del primer trimestre de 2026, el gigante energético con sede en Bilbao, dispone de activos superiores a 150.000 millones de euros y obtiene beneficios netos anuales de más de 6.000 millones.

Su dimensión global permite observar esa dinámica clásica de las economías coloniales: el control económico se concentra en un centro, mientras una parte importante de la producción material se desplaza a otros territorios. La energía se genera en unos lugares, se transporta a través de grandes redes y se consume en otros.

Además, esta relación entre empresariado vasco, territorio y energía no es nueva. En 1918, Horacio Echevarrieta fundó Saltos del Duero, germen de Iberduero, una de las compañías que en 1992 daría lugar a Iberdrola tras su fusión con Hidroeléctrica Española. Desde entonces, la industria energética vasca ha mirado con frecuencia fuera del territorio para encontrar recursos, emplazamientos o infraestructuras de generación.

La comparación con otras comunidades autónomas subraya el desajuste: Castilla y León lidera la generación renovable en España y la primavera de 2026 ha alcanzado a ser el 97,2%. En la CAV sólo se cubre actualmente el 7,9%.

La comparación con otras comunidades autónomas subraya el desajuste. Castilla y León y Andalucía lideran la generación renovable en el Estado. Los informes oficiales del sistema eléctrico nacional señalan que el parque de generación procedente de fuentes renovables en Castilla y León ha alcanzado el 97,2% del total en primavera de 2026. Mientras tanto, la demanda eléctrica anual de Castilla y León ronda el 5,3% del total nacional, 12.524 gigavatios hora (GWh), frente a los 15.000 GWh de la CAV, el 6% de la demanda anual española, según Red Eléctrica.

Según esta misma fuente, la generación renovable vasca no llega al 20%. La producción propia de electricidad renovable en la CAV cubre actualmente el 7,9% del consumo total de electricidad de la comunidad. Si se incluye la generación mediante autoconsumo tanto industrial como residencial, este porcentaje ronda el 19,6%.

Las estadísticas de comercio exterior muestran que el petróleo crudo continúa siendo el principal producto importado por Euskadi. Según Eustat, en 2025 las importaciones de crudo superaron los 3.700 millones de euros.

Orígenes de la dependencia del crudo

La dependencia energética de la CAV no es una novedad. Su desarrollo industrial se construyó históricamente sobre la importación masiva de combustibles fósiles. El petróleo sigue ocupando hoy una posición central en ese modelo. Las estadísticas de comercio exterior muestran que el petróleo crudo continúa siendo el principal producto importado por Euskadi. Según Eustat, en 2025, las importaciones de crudo superaron los 3.700 millones de euros, lo que lo convierte en la mercancía más importada de la comunidad autónoma.

La razón es clara: Euskadi carece prácticamente de recursos petroleros propios y depende casi por completo del suministro exterior. La refinería de Petronor, en Muskiz, procesa crudo procedente de mercados internacionales para abastecer tanto al territorio vasco como a diversas zonas de España. Durante décadas, esta dependencia se asumió como parte inevitable del modelo industrial. La transición energética obliga ahora a formular otra pregunta: si Euskadi importa casi todo el petróleo que consume, ¿acabará importando también buena parte de la energía renovable que necesita?

Una potencia industrial con escasas energías renovables

Los datos apuntan a una situación preocupante. Euskadi es una de las comunidades autónomas con menor peso de las renovables en su sistema energético. A través del Ente Vasco de la Energía (EVE), el Gobierno Vasco reconoció que la producción eléctrica renovable autóctona apenas cubría el 7,9% del consumo eléctrico en 2024. Incluso con métricas más favorables, la comunidad autónoma sigue lejos de los objetivos marcados. El informe final del Plan de Transición Energética y Cambio Climático constató que Euskadi no alcanzó el 20% de renovables previsto para el periodo 2021-2024 y se quedó en torno al 17%.

La diferencia resulta llamativa porque Navarra comparte condiciones geográficas y climáticas con parte del territorio vasco: En 2024, produjo el 67,5% de su electricidad a partir de fuentes de energía renovables.

El contraste con Navarra es significativo. En 2024, Navarra produjo el 67,5% de su electricidad a partir de fuentes renovables y alcanzó máximos históricos. Además, en 2025, las renovables representaban casi el 65% de la potencia instalada navarra, fuentes del medio Energías Renovables.

La diferencia resulta llamativa porque Navarra comparte condiciones geográficas y climáticas con parte del territorio vasco. Por eso, el debate no puede reducirse a una supuesta imposibilidad técnica. La cuestión es también política: qué ritmo de implantación se permite, qué modelo se prioriza y cómo se reparten los impactos.

Importar electricidad renovable puede resultar políticamente más cómodo que desplegar instalaciones propias. Pero esa comodidad tiene costes: mantiene la dependencia exterior, desplaza impactos a otros territorios y puede encarecer.

El riesgo de caer en un colonialismo renovable

La escasa producción renovable vasca plantea un escenario paradójico. Mientras Europa avanza hacia la electrificación, Euskadi corre el riesgo de sustituir una dependencia por otra. Durante décadas importó petróleo. En el futuro podría importar electricidad renovable generada en otras regiones.

Desde el punto de vista climático, la energía renovable es mucho más sostenible que los combustibles fósiles. Sin embargo, la cuestión territorial permanece abierta. Si los parques eólicos y solares se concentran fuera de Euskadi, mientras el consumo energético continúa creciendo en los núcleos industriales vascos, la relación de dependencia puede reproducirse bajo una forma nueva.

El transporte de electricidad tampoco es neutro. Parte de la energía se pierde durante su recorrido por las redes de alta tensión. Las pérdidas reales dependen de la distancia, la red y la tecnología utilizada, pero la idea central es sencilla: cuanto más cerca se produce la energía de donde se consume, más eficiente puede ser el sistema. En el transporte se puede llegar a perder el 10% de la energía. La probabilidad de pérdida es mayor cuanto mayor es la distancia y menor la tensión a la que transportamos esa energía eléctrica, explica la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. 

Importar electricidad renovable puede resultar políticamente más cómodo que desplegar instalaciones propias. Pero esa comodidad tiene costes: mantiene la dependencia exterior, desplaza impactos a otros territorios y puede encarecer el sistema en un contexto de competencia industrial creciente.

Modelos energéticos basados en la generación distribuida, el autoconsumo y las comunidades energéticas, nos permitirían explorar nuevas instalaciones renovables de forma más ajustada al entorno ecosocial de la CAV.

Defender otras alternativas más ecosociales

Uno de los argumentos más frecuentes en contra del despliegue de energías renovables en Euskadi, argumenta que el territorio es pequeño, densamente poblado y ambientalmente sensible. Pero esa explicación no basta. Investigadores como Cristóbal Gallego han participado en estudios sobre modelos energéticos basados en generación distribuida, autoconsumo y comunidades energéticas. Esa vía reduciría la necesidad de transportar grandes cantidades de electricidad a largas distancias y permitiría explorar nuevas instalaciones renovables de forma más ajustada al entorno social y ambiental de la CAV. Los resultados de la investigación de Gallego se exponen en el libro Potencial de energía eólica en zonas de baja sensibilidad ambiental de España: una evaluación regional (2026).

A ello se suma la existencia de herramientas cartográficas, capaces de identificar emplazamientos compatibles con la conservación de la biodiversidad y de evitar espacios especialmente sensibles, como la Red Natura 2000. La cuestión, por tanto, no parece ser solo la ausencia de lugares donde instalar renovables, sino la voluntad política con la que se aborda el problema. La transición energética no consiste únicamente en cambiar una fuente por otra: también implica decidir quién produce, dónde se produce, quién consume y quién asume los impactos.

El envejecimiento demográfico, las dificultades para atraer inversiones y la transformación del sector industrial tradicional forman parte de un contexto en el que la energía puede convertirse en un factor decisivo.

Energías limpias contra una decadencia económica obscura

La lentitud de la transición energética coincide con otro fenómeno: la pérdida relativa de peso de la economía vasca en el conjunto europeo. Aunque Euskadi continúa siendo una de las regiones más industrializadas y con mayor renta per cápita, algunos indicadores apuntan a una reducción de su dinamismo respecto a décadas anteriores. El envejecimiento demográfico, las dificultades para atraer determinadas inversiones y la transformación de sectores industriales tradicionales forman parte de ese debate. La energía puede convertirse en un factor decisivo dentro de esa discusión.

Durante la revolución industrial, el acceso a recursos energéticos abundantes fue una de las claves del crecimiento económico. Hoy ocurre algo parecido con las renovables. Las regiones capaces de producir electricidad barata, abundante y descarbonizada tendrán ventajas competitivas para atraer nuevas industrias. La dimensión climática refuerza esa urgencia. Si faltan entre 15 y 20 años para evitar escenarios de calentamiento especialmente graves, señala el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, la transición energética no puede quedarse reducida a una cuestión de competitividad económica. También es una cuestión de justicia climática.

Navarra, Castilla y León y otras comunidades ya están aprovechando parte de esa oportunidad. Euskadi corre el riesgo de quedarse rezagada si mantiene una posición de gran consumidor industrial con baja producción renovable propia; de esta manera convertirse en una metrópolis del colonialismo renovable, como analiza Achille Mbembe en Necropolítica (2011) y otras obras. 

El futuro energético de Euskadi dependerá de la respuesta dada a esa tensión, pudiendo comportarse como una vieja metrópoli que importa recursos y desplaza impactos, o como un territorio que aspira a producir la mayor parte de la energía que consume.

Un reflejo gris y contaminado de las viejas metrópolis

Muchas metrópolis coloniales comenzaron su declive cuando dejaron de controlar directamente los recursos que alimentaban su prosperidad. Durante un tiempo conservaron riqueza e influencia, pero perdieron capacidad para adaptarse a los cambios estructurales de la economía mundial.

Las sociedades que consumen recursos sin producirlos pueden desarrollar una ilusión de autosuficiencia. Mientras los suministros llegan desde fuera, el problema permanece oculto. Cuando cambian las condiciones económicas o geopolíticas, la dependencia se hace visible.

El futuro energético de Euskadi dependerá, en parte, de la respuesta dada a esa tensión. Puede comportarse como una vieja metrópoli que importa recursos y desplaza impactos, o como un territorio que aspira a producir una parte mayor de la energía que consume. La decisión marcará buena parte de su posición económica, climática y política en las próximas décadas.

Privatizaciones
Las puertas giratorias entre el PNV y el oligopolio energético
El salto de la Administración pública a la empresa privada en el sector energético llega a una treintena de casos. Entre los más destacados, el número 2 del PNV, varios extesoreros, dos exvicelehendakaris, un expresidente del Parlamento Vasco y otros tantos exconsejeros del Gobierno Vasco.
Energías renovables
Petro Herria: breve radiografía del fosilismo en Euskal Herria
La realidad material de Euskal Herria bien podría representarse con la chimenea de Petronor de Muskiz porque nuestro mix energético es grande, fósil y dependiente, lo que es injusto, contaminante y peligroso en el presente contexto geopolítico.
Energías renovables
La autosuficiencia energética renovable en Euskal Herria es posible para 2050
Un estudio sostiene que es técnicamente viable un sistema energético 100% renovable y autosuficiente, con nueva potencia en manos públicas y comunitarias y utilizando el 2,1% del territorio.
Energías renovables
Goiener explora en su asamblea general cómo participar en instalaciones energéticas de envergadura
La cooperativa vasconavarra de comercialización y generación de energía considera que “es necesario abandonar los combustibles fósiles y sustituirlos por fuentes renovables".
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...