Educación pública
El Gobierno Vasco envía al instituto a 40 estudiantes de Zaldibia por una carretera sin acera ni visibilidad
El Departamento de Educación del Gobierno Vasco comunicó, recién acabado el curso, que el alumnado de DBH3 y DBH4 de Zaldibia ya no tendrá transporte escolar público y gratuito para ir al IES Oianguren de Ordizia. El recorte afectará a unas 40 familias que llevan a sus hijos e hijas al instituto que les toca por cercanía. Se escudan en el decreto 164/2023, que establece que el estudiantado de Educación Secundaria Obligatoria de tercer y cuarto curso deben estar, al menos, a 4 kilómetros del centro educativo. Según el área que dirige Begoña Pedrosa (EAJ-PNV), el pueblo está a 3,8 kilómetros. Es decir, niños y niñas de 13 a 15 años perderían ese derecho por apenas 200 metros.
Balones fuera: Educación alega que no es su responsabilidad la falta de seguridad vial para ir caminando o en bici ni las frecuencias y condiciones del bus regular
Recibió la noticia la dirección del IES Oianguren de Ordizia, que enseguida se puso en contacto con la escuela pública Ladizabal de Zaldibia. Enviaron una queja firmada por las familias, direcciones de los centros y consistorio en la que alegaban la peligrosidad de la vía para ir a pie o en bici, la baja frecuencia del autobús público de línea y su incapacidad para garantizar que todos los escolares puedan viajar sentados y con el cinturón de seguridad, teniendo en cuenta que es un recorrido interurbano. Además, denunciaban que eliminar el transporte escolar incrementará el uso de vehículos privados, el tráfico y las emisiones contaminantes.
Sorprende la respuesta del Servicio de Transporte Escolar del Gobierno Vasco, a la que ha tenido acceso Hordago, ya que elude toda responsabilidad. Para empezar, establece que entre Zaldibia y el IES Oianguren de Ordizia hay 3,8 kilómetros, sin especificar qué referencias toman (caminando, desde la plaza, sería algo menos; desde muchos barrios, algunos con alumnado en DBH 3 o 4, excede los 4 km). En cuanto a que la ruta a pie no es factible por sus malas condiciones de seguridad vial, alegan que el Departamento de Educación no es responsable de la gestión de la infraestructura interurbana ni de la seguridad vial entre municipios”. Sostienen que es responsabilidad de los ayuntamientos y de la diputación “garantizar rutas seguras para peatones y ciclistas” (bidegorris).
El mencionado decreto hace referencia a que “se considera transitable en condiciones mínimas de seguridad vial aquella vía apta para la circulación, por la que es viable el desplazamiento diario de los alumnos y alumnas, sin que ello suponga un riesgo para su integridad física”. Pese a ello, en la práctica, Educación se lava las manos cuando esas condiciones no se cumplen.
Respecto a la frecuencia y condiciones de la línea regular de autobús, desde Educación consideran que “son correctas” y que, en cualquier caso, su planificación depende de la Diputación, que debería “reforzar el servicio” o “poner autobuses más grandes”. Concluyen el correo electrónico subrayando que “el Departamento de Educación no es responsable de gestionar ni de sufragar el transporte específico de estos alumnos” y que informará a la Diputación de Gipuzkoa y al Ayuntamiento de Zaldibia de la solicitud “para que puedan estudiar la adaptación del transporte público regular (refuerzos o cambios en los horarios) y las mejores en la seguridad vial dentro de sus áreas de competencia”.
Indignación en Zaldibia: una declaración institucional y una concentración de protesta
La indignación en Zaldibia, un pequeño pueblo enclavado a las puertas del parque natural de la Sierra de Aralar, ha sido monumental. El pasado 2 de julio, el Ayuntamiento aprobó una declaración institucional por unanimidad (EH Bildu y EAJ-PNV) “a favor de garantizar el transporte escolar”. En ella, denunciaban que la decisión se ha tomado “sin tener en cuenta el impacto directo que tiene en el día a día de los jóvenes zaldibitarras y sus familias, en la igualdad de oportunidades, en el derecho a la educación, en la sostenibilidad y en el desarrollo de las zonas rurales”.
Consideran que las alternativas de transporte hasta el instituto serían “inadecuadas y perjudiciales”, entre lo que citan “depender del coche privado de las familias, no caber en el transporte público en algún momento o tener que ir andando o en bicicleta por una carretera diseñada para coches”. La semana pasada unas 300 personas se concentraron en una protesta en la plaza de Zaldibia y han recogido unas 400 firmas de apoyo.
Una carretera sin acera, con arcén estrecho, sin luz y con poca visibilidad
Son muchas las dudas que se ciernen sobre la decisión del Departamento de Educación de retirar el transporte escolar público en Zaldibia. La primera, la distancia. Nadie tiene claro de dónde sale esa cifra de 3,8 km. Cualquier persona puede entrar en Google Maps y comprobar que la plaza del pueblo está a 3,2 km; en cambio, barrios como Arruegi pueden pasar los 5 kilómetros (otros, como Saturdi, más de 6 km).
Al margen de si son unos metros más o menos, el quid de la cuestión son las condiciones de esos kilómetros: es una carretera sin acera, con un arcén estrecho y resbaladizo en algunos tramos cuando llueve, con curvas sin visibilidad, buena parte sin alumbrado público y con bastante tráfico (también de furgonetas y camiones). Con este escenario, Izaskun Mendizabal, representante de la Guraso Elkartea del IES Oianguren, recuerda que los menores acuden al instituto “de noche en invierno”, con “mochilas muy pesadas” y, a veces, con meteorología adversa (como lluvia u olas de calor). De hecho, el municipio lleva más de 30 años luchando por conseguir un bidegorri que conecte Zaldibia con Ordizia.
“No es lo mismo vivir en Donostia y tener autobuses cada 10 minutos para ir y volver que tener uno cada hora”
Naiara Etxeberria, madre de un alumno de Zaldibia, lamenta que desde el Gobierno Vasco hablan de “escuela sostenible, desarrollo rural y cohesión” al mismo tiempo que “quitan recursos”: “Sus acciones entran en contradicción con lo que dicen”. Cree que usar la línea de autobús regular no es una solución: “No es lo mismo vivir en Donostia y tener autobuses cada 10 minutos para ir y volver que tener uno cada hora”. Además, no les parece adecuado ni por frecuencia ni por seguridad: “Si viajan 40 alumnos deberían ir sentados, y eso no está garantizado en el bus de línea para tanta gente. Y coger el coche privado no nos parece apropiado. Estar pendiente de si cabrán en el bus o no, improvisar cada día... supone una presión adicional para las familias”.
Hace un año, había dos servicios de autobús escolar público gratuito para el alumnado de Zaldibia, tanto de ida como de vuelta. Pero el último curso ya lo recortaron a uno. El próximo se suprimirá directamente el servicio. Para Etxeberria esto implica “por encima de todo” que están “perdiendo un derecho como pueblo”. “El transporte escolar durante las etapas obligatorias debe ser gratis y es responsabilidad de Educación. No hablamos de alumnado que va a un centro que han elegido sus familias por cuenta propia, sino del instituto más cercano al que les toca ir de manera natural porque no existe esa etapa en Zaldibia. No queremos privilegios, solo el derecho que tienen en otros pueblos como Zegama o Legorreta, por ejemplo”, defiende.
Para Mendizabal, la decisión “es un recorte más” a la escuela pública. Etxeberria admite que están “cabreados” porque ven cómo “están dando muchas ayudas a las concertadas para hacer piscinas o grandes edificaciones, mientras quitan recursos básicos a la escuela pública”. No cierran la puerta a seguir con las protestas y acudir, si hace falta, a las Juntas Generales de Gipuzkoa. Otro obstáculo, suspira Mendizabal, es que han comunicado la decisión prácticamente en julio, con el curso acabado: “Es una estrategia intencionada para que no hagamos nada”. “Para mí ha sido indignante que se haya dicho ahora, cuando ya estás desconectando, medio de vacaciones... Saben que ahora la gente lo tiene más complicado para reunirse y organizarse”, zanja Etxeberria.
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