¿Son las personas mayores de 55 años las nuevas precarias?

El desempleo sénior se sitúa por encima del juvenil por primera vez en la historia, según un estudio, mezclando paro de larga duración y retraso de la jubilación, a pesar de que los expertos advierten de que hay trampa en la comparativa.

La brecha entre la generación Z y los llamados boomers es visible en muchos aspectos de la vida: desde la capacidad de comprar una vivienda, hasta la permanencia en un mismo trabajo o los salarios. Esa estabilidad laboral se está empezando a poner en duda con los nuevos datos de empleo de los mayores de 55 años. Un estudio del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie) en conjunto con la Fundación BBVA arrojaba que los datos de desempleo de esta franja de edad ha superado por primera vez en la historia al paro de los trabajadores entre 25 y 54 años. No solo eso: son las personas con mayor paro de larga duración (superior a dos años) y con peores condiciones laborales una vez que logran superar un período sin trabajar. 

“La precariedad laboral que sufren los mayores de 55 años es mayor que la de los menores de esa edad y sus posibilidades de volver a emplearse y las condiciones de los puestos a los que logran acceder son también peores que las de cohortes más jóvenes”, explican los autores del estudio, que sitúan en un 57,9% el porcentaje de mayores desempleados de larga duración, mientras que es de un 36,1% entre los 25-54 años y de un 17,8% entre los menores de 24 años. Pero un trabajo después de mucho tiempo parado tampoco soluciona la situación de los mayores de 55 años ya que, muchos de ellos, encontrarán un empleo temporal (el 52,6% según el estudio), contratos inferiores a tres meses (10%) o fijos discontinuos (4,5%). Algo muy distinto de los de esa franja de edad que no se han quedado descolgados del mercado laboral nunca, que siguen manteniendo empleos de calidad. 

“Las empresas tienen la perspectiva de querer desembarazarse de trabajadoras y trabajadores con mucha experiencia y con salarios elevados”, explica Mikel de la Fuente

Las razones por las que una persona se queda fuera del mercado laboral pueden ser personales, como los cuidados, pero también externas, como ERE y despidos masivos. “Mi intuición, basada en experiencia en varios sectores, me dice que las empresas tienen la perspectiva de querer desembarazarse de trabajadoras y trabajadores con mucha experiencia y con salarios elevados”, explica Mikel de la Fuente Lavín, del comité de redacción de Viento Sur y ex decano de la Facultad de Relaciones Laborales de EHU. El experto en pensiones y profesor jubilado cree que si estos trabajadores de más de 55 años son sustituibles por trabajadores jóvenes y precarios, les facilita a las empresas debitar indemnizaciones costosas a la hora de despedir.

“Incluso después de la reforma laboral del 2012, resulta muy barato deshacerse de trabajadores con poca experiencia”, explica De la Fuente, que resalta que en los sectores de telefonía y banca pasó en las últimas décadas con los trabajadores séniors. “No era una crisis del empleo, porque tuvieron que ser o sustituidos o incluso a volver a contratarles de manera mercantil, constituyéndose en empresa”, explica, en el caso de sectores muy concretos de la banca o de medios de comunicación. 

La ausencia de empleo tampoco está detrás de esta falta de oportunidades para el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. “Ha mejorado mucho la situación de los mayores de 55 años, hay menos que adelantan la jubilación no voluntariamente, solo el 3,1%, cuando en 2017 era del 15,6%, y eso es porque hay empleo” explican a El Salto fuentes del ministerio, que desconfían de la imparcialidad de estudios hechos por entidades bancarias,  que tienen productos como los fondos de pensiones privados.

Desde esta cartera también explican que es importante resaltar que los datos del empleo juvenil de los que se partía antes de la reforma laboral eran “nefastos”. “Tanto la ocupación de los jóvenes como la de los mayores de 55 años y más, ha crecido por encima del 23% desde antes de la reforma laboral: 26,7% entre los menores de 30 años y un 23,7% en los de 55 años y más”, indican, teniendo una cifra del crecimiento conjunto de la media del mercado laboral de un 11,8%.

“El problema no es falta de empleo, lo es que las empresas no quieren a personas de cierta edad”, refuerza esta idea el secretario general del sindicato CGT, Miguel Fadrique, que indica a este medio que “si le das a elegir a una empresa una persona joven, que igual no tiene tantas bajas o que no va a estar tantos años, le interesará más”. Para CGT, la situación de los mayores de 55 años es “el mayor problema que tenemos en el mercado laboral” y aboga por frenar el retraso en la edad de jubilación. “En lugar de jubilarnos cada vez antes, lo hacemos más tarde y eso es un problema cuando te encuentras con un ERE con 55 años”, indica Fadrique. 

 “A ver quién vive con 480 euros durante 13 años”

Para evitar este desempleo y la falta de oportunidades para los trabajadores sénior el estudio del Ivie apuesta por la formación y acabar la discriminación por edadismo. “Los candidatos jóvenes serán cada vez más escasos, las jubilaciones más frecuentes y las dificultades para cubrir vacantes más intensas, es fundamental superar los estereotipos basados en la edad y lograr que las propias empresas inviertan más en formación de los trabajadores sénior”, explica. Para CGT esta falta de compromiso de las empresas con esta franja de edad se equilibraría si desde la normativa se impusiera a empresas “con cierta envergadura” que tuvieran que tener reservada una serie de plazas para las personas mayores de 55 años. Con esta y otras propuestas, el sindicato espera que así se deje de “mendigar” por subsidios y ayudas hasta poder tener una jubilación digna. 

Una situación que podría dejar a alguien con 56 años en el limbo sin saber qué hacer hasta llegar a los 67 de la actual jubilación. “Justamente cuando hay necesidades no cubiertas por el capital privado, deben ser cubiertas por el empleo público, esto vale para todos los sectores”, apunta Mikel de la Fuente como solución. 

CGT propone que las empresas “con cierta envergadura” tuvieran que tener reservada una serie de plazas para las personas mayores de 55 años

Tras agotar los dos años de desempleo que puede tener como máximo un trabajador,quienes con más de 52 años están en paro de larga duración tienen derecho a cobrar el subsidio. “Este subsidio ha tenido varias vicisitudes ya que durante el gobierno de Mariano Rajoy en 2013  se introdujeron muchas limitaciones”, explica Mikel de la Fuente. Entre ellas está la de retrasar de 52 a 55 años la edad para acogerse al subsidio, que solo pudiera durar hasta la edad de jubilación más temprana posible -aunque supusiera una pérdida de cuantía a la larga en la pensión- o vincular la posibilidad del subsidio con los ingresos a la unidad familiar, en lugar de a los ingresos del individuo. “Esto afectó durante unos cuantos años y afectó significativamente a las mujeres, que les limitaba a tener este derecho al ingreso de su pareja”, indica el experto en pensiones, que recuerda que fue Pedro Sánchez quién recuperó la edad de 52 años, que se valorara solo por ingresos propios y que se pudiera extender hasta la edad ordinaria de jubilación (actualmente en 66 años y diez meses).  

Pese al refuerzo de este derecho, lo cierto es que el panorama de vivir hasta 15 años -entre los 52 y los 68 (edad máxima de jubilación que se alcanzará entre 2044 y 2046)- con el subsidio es insostenible. “A ver quién vive con 480 euros durante 13 años”, indica Mikel de la Fuente, que recuerda que por eso se permite compaginarlo con un trabajo a tiempo parcial, siempre y cuando no se supere el 65% del Salario Mínimo Interprofesional, es decir los 880 euros de ingresos totales. 

“Los salarios son clave: hemos asumido que a mayor empleo mayores salarios y esto no se corresponde en España”, afirma el economista Fernando Luengo

Además, De la Fuente recuerda que un trabajador que no tiene los años cotizados suficientes para recibir la pensión contributiva no pasa directamente a una pensión no contributiva. “De hecho, gracias al subsidio para mayores de 52 años muchas personas no hubiera podido seguir cotizando para tener derecho a la pensión contributiva”, indica, y recuerda que, aunque cada vez menos, fueron muchas las mujeres que pese a haber trabajado fuera de casa, no lo hicieron en los últimos años, dependiendo de la pensión contributiva del marido. “Esto les deja sin independencia económica de ningún tipo hasta llegar a la viudedad”, indica.

Volviendo al estudio, otros expertos recuerdan que las cifras de estudios o de fuentes oficiales deben ser valoradas de forma detenida. Para el economista Fernando Luengo Escalonilla, los datos “positivos” de desempleo deben mirarse con escepticismo porque el infraempleo está ahí. Este dato no solo son los que están apuntados al paro y son demandantes activos de empleo, si no que hay que sumar a los desempleados no registrados y a todos aquellos que tienen trabajos parciales involuntarios. “Batimos el récord de la Unión Europea”, indica Luengo, que también apunta a la remuneración para tomar el pulso del mercado laboral. “Los salarios son clave: hemos asumido que a mayor empleo mayores salarios y esto no se corresponde en España”, asegura. 

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