Censura
Podrán tachar todos los murales, pero no detendrán la solidaridad

El dibujo de Elías Taño que dio color al muro pintado de manera colectiva el pasado 22 de julio, con permiso municipal tras borrarle uno previo en València, no ha durado ni 24 horas sin ser mutilado. Ese domingo, el artista y la compañía A Tiro Hecho, organizaron un evento para pintar el mural solidario que contó con el testimonio de dos de las madres del caso Altsasu.

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Assistents a la jornada organitzada per A Tiro Hecho pinten de manera col·lectiva el mural en suport al jovent d'Altsasu. Violeta Cortijo
24 jul 2018 08:25

Desde las ocho de la mañana, la pintura blanca sobre la pared empezaba a encarnar los albores de una nueva transformación, en la forma y el mensaje, de lo que se puede llegar a expresar sobre el cemento. Ese muro del Cap i casal, situado dónde se cruzan el Paseo de la Petxina y la Gran Vía Fernando el Católico, que durante tantos años ha servido de lienzo a manifestaciones artísticas callejeras, pero también de altavoz a reivindicaciones sociales -en especial, a la sonada lucha de la plataforma Salvem el Botànic-; el pasado domingo, se convertía en un punto de encuentro también para la solidaridad. La jornada, organizada por el colectivo y compañía de teatro político A Tiro Hecho, trataba de postularse como una respuesta simbólica a la censura a la que se han visto expuestos dos de los murales del artista y diseñador Elías Taño -durante el último mes y medio-, pero también para reivindicar, justamente, el mensaje que los múltiples censuradores han tratado de acallar: la libertad de los y las jóvenes condenados por el caso Altsasu.

No obstante, la buena voluntad de las cerca de setenta personas que se aproximaron al evento, para participar en el mural solidario que, ante todo, apelaba a la fraternidad de los pueblos frente a las injusticias de los grandes poderes; no fue suficiente para quienes tienen la necesidad de evidenciar el despotismo de su espíritu. Ayer por la mañana, a plena luz del día, las partes del dibujo que exigían verbalmente, tanto la libertad de los presos políticos, como la de los jóvenes de Altsasu (también, presos políticos), fueron tachadas por un individuo de metro ochenta, cuyo rostro permanecía oculto con un casco de moto, según muestra el vídeo publicado en la cuenta de Facebook de El Palleter, desde la que califican la acción como “primera respuesta ciudadana al vergonzoso mural etarra autorizado por Joan Ribó”.

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Participants del mural col·lectiu en suport al jovent d'Altsasu i als presos polítics. Violeta Cortijo

Pese al empeño de algunos en desatar la alarma social, señalando como amenaza los anhelos de libertad y las muestras de apoyo de quienes se unen para empuñar los pinceles, la jornada fue aprovechada y disfrutada por las personas asistentes. Las madres y padres de dos de las personas afectadas por el caso sucedido en Altsasu, en el otoño de 2016, bajaron el pasado fin de semana a esta parte del Ebro para compartir, durante el evento del domingo, los sentires y el forzado aprendizaje que les ha ocasionado la situación que están viviendo desde la noche de aquel 15 de octubre.

Altsasu
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Els pares i mares del jovent d'Altsasu conten el seu testimoni durant la jornada organitzada per a pintar el mural. Violeta Cortijo

Ahora, de las ocho personas acusadas, siete están en la cárcel, también en preventiva, y pueden pasar hasta seis años de prórroga -cuya aplicación se ha adelantado varios meses- hasta que se ratifique una sentencia absolutoria. “Si el último recurso los absuelve, ¿quién les devuelve a esos chavales de 21, 22 y 23, esos seis años de vida? Eso no tiene vuelta, ni a sus familias, ni a nadie”, lamentaba Edurne Goikoetxea, madre de una de las acusadas, que califica lo sucedido el día uno de junio como “pseudojuicio”. “La presidenta del Tribunal ha sido condecorada por la guardia civil y es mujer de un alto cargo de la guardia civil; los guardias civiles que eran peritos, luego han sido los testigos… Sabíamos que el juicio iba a jugar en contra nuestra y tampoco nos admitieron todas las pruebas ni a todos los testigos”, explicaba.

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Más o menos hacia las diez de la mañana comenzaba a llegar la gente a la boca del metro de la parada Túria. Allí es dónde tendría lugar el evento solidario que invitaba a participar en la elaboración de una expresión artística colectiva al aire libre. Un mural, que acabaría ocupando varios metros de longitud y que doblaría la esquina de dos grandes avenidas, dotando de color a la escala de grises y tonos apagados que predomina en las calles anchas de las ciudades. La jornada, sin embargo, empezó antes para Elías Taño, que desde primera hora comenzó a clarear la pared, para que a lo largo del día fuera coloreada por la multitud de asistentes que acudieron a secundar la causa.

Son cabezas de turco. Las marionetas de un juego de estado que nos viene muy grande

Sobre el mediodía, los jardines del antiguo cauce del Túria, colindantes a la zona donde se dibujaba y pintaba el mural, fueron el escenario elegido para atender las reflexiones que compartieron las dos madres. Comentaron cómo había sido la primera reacción por parte de las autoridades españolas casi inmediatamente después de que se nombrara la palabra ‘terrorismo’ en lo relativo al caso, y explicaban que entendieron la vasta presencia policial que ocupó el municipio como una operación en la que se buscaba “implicar a parte de la juventud del pueblo, darle un escarmiento al resto y ponerse en los parámetros de antes, con los beneficios que esto les podría seguir generando [al Estado]”.

“Son cabezas de turco. Las marionetas de un juego a nivel de estado que nos viene muy grande”, califica Edurne, que entiende que a los acusados se les está utilizando como rehenes. “Es luchar contra un enemigo que sabes que, mientras él no abra la mano, no tienes nada que hacer”, añadía, y explicaba que los padres y madres de las y los jóvenes temen que se esté buscando una provocación para suscitar un clima de tensión y violencia. “Queda muy claro quienes quieren estar en esa situación y quienes queremos vivir tranquilamente, y no nos dejan”, afirmaba.

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Participants del mural col·lectiu en suport al jovent d'Altsasu i als presos polítics. Violeta Cortijo

La difícil situación que están viviendo las familias de las jóvenes alsasuarras presas no impide, sin embargo, que madres y padres rompan muros mentales para el optimismo. Los apoyos de ayuntamientos por todo el estado, del gobierno de Navarra y de su parlamento, pero también del de Guipúzcoa y Álava, entre otros; además de los de cientos de personas juristas, parlamentarias, senadoras, europarlamentarias, de alcaldías, etc., les hacen sobrellevar más fácilmente las circunstancias.

Estamos conociendo la solidaridad más digna que se podría conocer de la sociedad

Igone Goikoetxea, madre de Jokin, que está desde el principio del caso en prisión, nos contaba que en Navarra los organismos sociales y los sindicatos también las han apoyado, y que cada vez más medios internacionales se están haciendo eco del asunto. “Nos sentimos muy queridos donde vamos. Nos ha costado, porque ha sido un trabajo de mucho tiempo y de todos los días, pero estamos contentas.”, admitía. “Estamos conociendo a una gente estupenda, que te abre su casa sin conocerte que se pega un curro de días por ayudarte... Estamos conociendo la solidaridad más digna que se podría conocer de la sociedad”, añadía Edurne en este sentido.

Música popular vasca y valenciana amenizaron durante largo rato el acto, y fueron interpretadas canciones tradicionales de ambas culturas. La colla Estrela Roja, del barrio de Benimaclet, puso a punto sus dolçaines y tabalets, y sus integrantes tocaron melodías que iban desde el ‘Bella Ciao’, hasta la ‘Muixeranga’. Por su parte, los integrantes del conocido grupo de punk, Boikot, cantaron y tocaron la canción 'Aurrera Altsasu' (‘Adelante Alsasua’), símbolo del rechazo a la condena que recae sobre las presas alsasuarras, y el cantautor Pau Alabajos interpretó ‘La Flama’, de Obrint Pas; aunque más tarde también se animó a entonar algunas de sus propias canciones que, sin haberlo premeditado, contribuyeron a enriquecer de mayor variedad musical la jornada.

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Colla Estrela Roja, del barri de Benimaclet, tocant cançons tradicionals valencianes amb dolçaines i tabalets. Violeta Cortijo

No faltó tampoco la comida popular, en la que participaron algunas de las personas asistentes con platos preparados en sus propias casas; ni el intercambio de palabras y pareceres entre quienes allí se encontraban. Se generó un ambiente de convivencia, que alejaba momentáneamente a la gente de la cruda realidad que la había llevado a pasar el dia a los bordes del emblemático Jardín de las Hespérides. Un cuaderno, en el que firmó y escribió quién allí quiso, fue la síntesis de lo que significó la jornada, pero también un regalo y una inyección de fuerza más para las que, desde la cárcel, siguen sufriendo los resquicios de un franquismo, que aprovecha su impunidad para intentar resurgir a golpe de spray.

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4 Comentarios
#20960 18:27 24/7/2018

Continuidad del relato vencedores y vencidos,no se puede resolver un conflicto de esta manera tan mal,pasara a la historia y se estudiara en las universidades de lo ke no ke no se tiene ke hacer.
Solidaridad con los presos y sus familiares.
Ke asco de francoland.

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#20940 15:29 24/7/2018

Estamos locosiiiiiii Y QUE PASA CON EL POLICIA QUE CASI MATAN

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#20947 17:27 24/7/2018

Tarado voy! tarado vengo, vengo. Por el caminooooooooooo yo me entretengoooooo....

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#20946 17:26 24/7/2018

Denunsiennnnnnnn!

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