Cañada Real
“Maricarmen no está solo en Retiro”: la lucha de Cañada Real también acampa en Sol
“Tenemos miedo de que el día de mañana desaparezcan nuestras casas”. Houda Akrikez lo dice en una de las mesas redondas en la Puerta del Sol. Es lunes 28 y la plaza se ha convertido en el centro de las movilizaciones avivadas por el desahucio de Maricarmen del pasado 23 de septiembre. Entre tiendas de campaña, pancartas, proclamas contra el rentismo y debates en torno al decreto exprés de vivienda del Gobierno, también ha habido lugar para recordar la situación de este barrio ubicado a apenas 14 kilómetros de Sol.
Akrikez es portavoz de Tabadol, la asociación de mujeres marroquíes del sector 6 de Cañada Real. Participa en la mesa redonda para compartir la campaña Cañada se queda, impulsada por las mujeres de Tabadol y varios colectivos de vivienda, y que hace apenas una semana ha logrado frenar un derribo de una vecina de ese sector.
“Aún no nos quieren reconocer como ciudadanos sujetos de derecho, no nos permiten hablar de Cañada Real como un barrio, porque somos moras y gitanas quienes vivimos en este territorio”
“La Comunidad de Madrid, con el acuerdo del Ayuntamiento y el respaldo de la Delegación del Gobierno, ha decidido que una de las estrategias políticas para que Madrid siga creciendo hacia el sureste es echarnos de nuestro territorio y de nuestras casas”, explica. Una de esas estrategias, asegura, fue el corte de suministro eléctrico, que el próximo día 2 de octubre cumplirá seis años.
“Llevamos 60 años viviendo en este territorio y aún no nos quieren reconocer como ciudadanos sujetos de derecho, no nos permiten hablar de Cañada Real como un barrio, porque somos moras y gitanas quienes vivimos en este territorio”, dice la portavoz de Tabadol, que señala tanto al Gobierno central como al autonómico como culpables.
“Luchamos porque el territorio pertenece a quien lo habita, igual que la casa pertenece a quien lo habita”, enfatiza, y sostiene: “Ha sido Maricarmen la que movió todo esto, pero ojalá tengamos la conciencia de que Maricarmen no solamente está en el Retiro, sino en cada rincón, casa y barrio de esta ciudad”.
Una campaña para evitar los derribos
La lucha por el territorio y la vivienda en Cañada Real viene de lejos: se desarrolla en paralelo al Pacto Regional de Cañada de 2017, que contempla el desmantelamiento del sector 6 y el realojo de sus habitantes. Desde entonces, distintos colectivos vecinales llevan años defendiendo otra posibilidad: quedarse.
Las mujeres de Tabadol son un ejemplo. Aunque su lucha también suma años, se “reactivó” en octubre de 2025. Varias de ellas habían recibido notificación por carta de que sus casas serían derribadas, algunas firmadas por Julio César Santos, funcionario del Ayuntamiento de Madrid que había sido inhabilitado en septiembre de 2025 precisamente por un derribo ilegal (sentencia que no era firme en el momento y podía ser recurrida).
A raíz de esto, varias mujeres interpusieron recursos contenciosos para detener dichos derribos. De ese modo, redirigieron la lucha, que se había centrado en recuperar el suministro eléctrico, hacia la defensa del territorio y de sus viviendas, y se creó la campaña Cañada se queda.
Acompañadas por colectivos como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) de Vallecas o la Laboratoria, llevan casi un año organizándose para quedarse en su barrio, tanto por vía legal como con acciones directas, como la multitudinaria marcha a Cañada Real del 31 de enero, en la que participaron unas 3.000 personas. Recientemente, han tenido un importante avance: la admisión a trámite de dos recursos por presunta vulneración de derechos fundamentales por dos demoliciones en el sector 4, sucedidas en abril de 2026.
El derribo de la casa de Pili, frenado
La casa donde reside Pili, una vecina del sector 6, tenía fecha de derribo el pasado jueves 24 de septiembre. La mujer asegura que le había sido informado apenas dos días antes y, a pesar de la poca antelación, la actuación provocó la movilización de una docena de vecinos y colectivos de defensa de la vivienda después de que Pili comunicara de su situación a la Asociación Tabadol, que lo difundió por redes sociales. A partir de las 8:00 del jueves se personó el Comisionado del Gobierno de la Comunidad de Madrid para la Cañada Real Galiana, acompañado de un dispositivo policial. Finalmente, el Ayuntamiento de Madrid no ejecutó el derribo de la vivienda.
“Al ver nuestra campaña en redes, automáticamente llegó el Comisionado a la casa de Pili a decirle que estuviera tranquila, que no van a derribar su casa”, refiere Akrikez
Pili reside en una de las dos viviendas situadas dentro de su finca. En ella vivía anteriormente su hijo, que fue posteriormente realojado. Tras su salida, la vecina pasó a ocupar esa vivienda, porque la otra construcción de la finca se encontraba en muy malas condiciones.
Las asociaciones que estuvieron presentes en la zona valoran que la difusión y la movilización social pudieron estar detrás de la paralización del derribo. “Al ver nuestra campaña en redes, automáticamente llegó el Comisionado a la casa de Pili a decirle que estuviera tranquila, que no van a derribar su casa”, refiere Akrikez, que estuvo presente. “Había varios coches policiales y algunos furgones de UIP (Unidad de Intervención Policial)”, cuenta Sonia García, de la PAH Vallekas. A su juicio, el despliegue podía responder a que preveían una concentración mayor de personas.
Según los testimonios, una de las dos construcciones de la finca de Pili, la que presentaba peor estado, no pudo ser demolida porque colinda con la otra, pero fue “picada” para evitar que alguien entrara a habitarla. García también recuerda que desde el Comisionado “han repetido mucho lo de ‘cómo vamos a derribar nosotros una vivienda con una familia dentro’”.
El episodio ocurre, sin embargo, cinco meses después de que el Ayuntamiento de Madrid demoliera cuatro viviendas en el sector 6, dos de ellas habitadas (aunque el Ayuntamiento afirmó que todas eran infraviviendas vacías). En ese caso, también hubo una concentración de personas para evitar los derribos, pero no se consiguió. Además, a raíz de esos derribamientos, cinco casas colindantes resultaron afectadas, sufriendo cortes de agua que dejaron a los vecinos y vecinas sin agua durante los meses de verano.
“Expulsar no siempre significa llegar un día con una orden y sacar a una familia de su vivienda, también se expulsa cuando las condiciones de vida se vuelven insoportables”: Houda, de Tabadol
Además, en un comunicado la Asociación Tabadol informa de que se han producido varios incendios en el barrio durante el verano. “El primer camión de bomberos tardó 25 minutos en llegar, quedando varias viviendas completamente ennegrecidas”, denuncian. “En Cañada Real, los incendios tienen un responsable más directo que el cambio climático: el abandono institucional. No solo se nos niega los servicios básicos de saneamiento y recogida de basuras que merecemos como barrio de Madrid, sino que se realizan derribos tras los cuales quedan parcelas con escombros, residuos y materiales que no son retirados. Esto multiplica exponencialmente el riesgo de incendios, plagas e insalubridad”. Para ellas, “expulsar no siempre significa llegar un día con una orden y sacar a una familia de su vivienda, también se expulsa cuando las condiciones de vida se vuelven insoportables”.
Para Tabadol y la PAH Vallekas, que el derribo de la vivienda de Pili no se haya ejecutado supone una victoria: “A pesar del despliegue policial y gracias al apoyo popular de distintos colectivos dentro de la campaña Cañada se queda, se ha conseguido parar el derribo de la casa de Pili”, añaden desde Tabadol. “Hay que seguir organizándonos y apoyándonos”.
Comunidad de Madrid
Las mujeres de la Cañada mantienen viva la lucha por el territorio
Comunidad de Madrid
Admitidos a trámite dos recursos por vulneraciones de derechos fundamentales en demoliciones de Cañada Real
Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.
Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!