Opinión
La historia de Petro, mujer asesinada en Hortaleza: estigmatizada por los medios y desprotegida por el sistema

La mujer había pedido ayuda al Sindicato de Barrio de Hortaleza. El relato mediático la despojó de su humanidad mucho antes de que la mataran.
Sindicato de Barrio de Hortaleza
20 feb 2026 11:04

El pasado miércoles, en Hortaleza, el barrio se detuvo. En un local de este distrito madrileño fue asesinada Petronila a manos de su expareja, que tenía una orden de alejamiento y denuncias previas por malos tratos. Su muerte no es solo una tragedia personal, sino también el reflejo de un sistema que no protegió y de un relato mediático que la despojó de su humanidad mucho antes de que la mataran.

La mujer, de 33 años, era madre de dos menores. El autor confeso se acercó a primera hora de la tarde de este miércoles a una patrulla de la Policía Nacional en el distrito de Tetuán para confesar el crimen.

Muchos medios habían presentado a Petronila durante meses como una “inquiokupa”, un término que condensa la criminalización de la precariedad habitacional y el desplazamiento semántico con el que se construye miedo y estigma

Durante meses, buena parte de los medios habían presentado a Petronila como una “inquiokupa”, un término que condensa la criminalización de la precariedad habitacional y el desplazamiento semántico con el que se construye miedo y estigma. Su vida —sus relaciones, sus decisiones, sus deudas— fue reducida a un estereotipo útil para alimentar un discurso que mezcla clase, migración, género y desigualdad, olvidando que era ante todo una mujer, una madre y una vecina. 

La violencia también pasa por las palabras. Cuando los medios convierten a alguien en categoría, dejan de mostrar a la persona. Y cuando eso sucede, la empatía se extingue. La deshumanización mediática no solo distorsiona la realidad: también la hace digerible, neutraliza el horror y transforma el sufrimiento individual en consumo informativo.

La muerte de Petronila no puede entenderse al margen de esa violencia, la simbólica, que se ejerce desde los titulares. Mientras el relato dominante insistía en presentarla como un problema, pocas voces recordaron su historia y su nombre. La cobertura mediática proyectó una narrativa de conflicto y marginalidad, pero apenas se habló de sus miedos, de las denuncias que interpuso, o de la orden de alejamiento que no evitó su asesinato.

Petronila acudió un día a una asamblea del Sindicato de Barrio de Hortaleza porque ya no podía pagar el alquiler y su casera había iniciado una campaña de acoso mediático contando una versión alterada de los hechos

La realidad es que Petronila acudió en el verano de 2025 a una asamblea del Sindicato de Barrio de Hortaleza porque ya no podía pagar el alquiler y su casera había iniciado una campaña de acoso mediático contando una versión alterada de los hechos, que ocultaba una realidad que nunca supimos: que el echar a su expareja por la orden de alejamiento no podía hacerse cargo de las facturas. Decidió priorizar las necesidades básicas de sus hijos por encima de su casera.

A la presión que supuso la irrupción de este relato mediático se suma la de las brigadas ultraderechistas al servicio del bloque propietario que amenazan nuestros barrios. Como el pasado 25 de septiembre, cuando Petro nos avisó de que tenía a “desokupa” en la puerta de su casa. Esa insoportable presión hacía que aumentara el miedo y la vulnerabilidad en la que se encontraba. Aun así, con matones en la calle y matones en los medios Petronila aguantó.

Además, su hogar no cumplía con las condiciones necesarias para que una familia la habitara: Petronila había explicado a la asamblea que la vivienda no tenía cédula de habitabilidad. A ello se suma que la propietaria le mantenía la luz al mínimo, por lo que a penas se podía calentar o cocinar, o utilizar un deshumidificador que era imprescindible dado el alto nivel de humedad de la vivienda.

Según los datos judiciales conocidos, existían medidas de protección en vigor, lo que pone de nuevo sobre la mesa la incapacidad del sistema para hacer frente a la violencia machista. El marco legal establece recursos, protocolos y coordinación institucional, pero en la práctica continúan los fallos en la prevención y el seguimiento de casos con riesgo acreditado.

Mientras las políticas de vivienda se endurecen, los recursos de protección siguen siendo insuficientes o ineficaces, llegando a provocar la desprotección que las mujeres víctimas de violencia de género

“El Estado protege más a los propietarios que a las mujeres amenazadas”, lamentan desde el entorno vecinal. “Las instituciones no protegen la vida, y las redes de apoyo se convierten en la única posibilidad, aunque muchas veces no es suficiente”. La frase resume una percepción compartida por los colectivos feministas y de barrio: mientras las políticas de vivienda se endurecen, los recursos de protección siguen siendo insuficientes o ineficaces, llegando a provocar la desprotección que las mujeres víctimas de violencia de género sufren.

En el Sindicato de Barrio de Hortaleza entendemos que hay una relación entre la precariedad (falta de recursos, no poder pagar el alquiler) y que fuerza a emigrar, de la misma manera que esta precariedad también tiene un vínculo directo con la violencia machista. La protección frente a esta no puede recaer en el Estado y el sistema que de facto las perpetúa.

Más allá del dolor, el asesinato de Petronila deja abierta una herida colectiva. Pensarla desde el cuidado —de sus hijos, de quienes compartieron lucha y fragilidad, del propio entorno social que la sostuvo— es una forma de resistencia frente al aislamiento y al discurso del miedo. Porque el trauma no es individual: cuando una mujer es asesinada así, la comunidad entera sufre. El desafío es transformar ese dolor en vínculos y cuidado mutuo, en redes reales, no solo simbólicas. Podemos decidir qué hacemos con este dolor. Debemos negarnos a que su vida quede reducida a un eslogan televisivo y pasemos a denunciar lo sucedido como un asesinato social.

Petronila, Petro, tenía un nombre, una historia y unos hijos que hoy han quedado huérfanos. Tenía también un barrio que la recuerda y promete no callar. Seguiremos luchando en su nombre contra el negocio de la vivienda, los matones que nos amenazan, los medios del sistema y todas las violencias que sufrimos las mujeres.

Convocatoria este sábado
Entidades ciudadanas del distrito de Hortaleza se concentrarán este sábado a las 17.30 horas en el parque Alfredo Kraus (Calle Ayacucho, metro Mar de Cristal) para condenar el asesinato machista de Petronila, vecina del barrio y madre de dos hijos que fue estragulada en su domicilio el pasado miércoles por un hombre que tenía una orden de alejamiento.
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