Veganismo
Y yo que soy de los malos…

Por más que me esfuerce, no hay nada heroico ni trepidante en comerse a un animal criado en una granja, ejecutado, despiezado, envasado, transportado, comercializado en una bandeja de poliestireno con una etiqueta en la que ponga “4,35 €” y una fecha de consumo.

macrogranjas cerdos industrial espacio
El tipo de alimentación, la limitación de la socialización de los animales o el abuso de antibióticos son críticas y debates pendientes. Noah Ortega / FILMING FOR LIBERATION

publicado
2019-04-24 06:21

La disonancia cognitiva hace referencia a la tensión psicológica que nos ocurre cuando tenemos dos pensamientos en conflicto. Cuando nuestra hipótesis es desmentida por los datos, cuando nuestro deseo no se ajusta a nuestro sistema de valores, cuando es culpa nuestra —y lo sabemos— o cuando queremos tener razón —y no lo sabemos—.

Cuando conocí a Manuel, hace seis años, había decidido hacerse vegano y dejar de fumar. Empezó dejando de comer carne y de comprar tabaco. Hoy sigue sin comer carne, pero su hermana le dijo que, o volvía a comprar tabaco, o dejaba de robarle cigarrillos todos los días. Manuel le dio muchas explicaciones al respecto, algunas muy bien elaboradas, incluso apelando a supuestos “estudios científicos” que demostraban que dejarlo de golpe le podía provocar un ictus o que minimizaba su incidencia de cáncer.

El sesgo de confirmación es la corrección selectiva de la evidencia para confirmar o justificar las apetencias, los fallos de carácter, las suposiciones, las ideas preconcebidas y las hipótesis propias para resolver la ansiedad de la disonancia. Pero sigue sin comer carne. Manuel me explica que hay tres cuestiones ineludibles:

1. Para comer carne, hay que matar a un animal.
2. La industria cárnica es tremendamente destructiva y tiene un coste ecológico altísimo.
3. Se puede vivir sin comer carne.

Y todo lo que dice es verdad. Pero yo soy inconstante, indisciplinada. Caigo y recaigo. Y me callo. Porque no puedo rebatirle nada. Porque es cierto e indiscutible todo lo que dice. Y me conozco el argumentario. Lo he leído. Aparece siempre que se menciona el tema. Pero también se que no se sostiene.

Retuerzo los datos hasta que encajen y me señalo los caninos y digo que somos cazadores. Nosotros, que arrastramos carritos de plástico en suelos pulidos bajo las luces de los fluorescentes

Surge la incomodidad de la culpa. Esa culpa incómoda, no dramática, de cuando nos tomamos una Coca-Cola o cuando nos compramos algo que no necesitamos… Y entonces retuerzo los datos hasta que encajen y me señalo los caninos y digo que somos cazadores. Nosotros, que arrastramos carritos de plástico en suelos pulidos bajo las luces de los fluorescentes… Por más que me esfuerce, no hay nada heroico ni trepidante en comerse a un animal criado en una granja, ejecutado, despiezado, envasado, transportado, comercializado en una bandeja de poliestireno con una etiqueta en la que ponga “4,35 €” y una fecha de consumo.

Y trato de justificarme… Somos carnívoros. Carnívoros como los gatos. Los gatos que no generan amilasa, tienen un intestino cortísimo, sus colmillos son seis veces más largos que sus incisivos.
Como no puede ser que Manuel, que siempre ha sido un desastre, tenga razón y yo no, mi narcisismo busca el golpe ético y pragmático. Planeo cómo devolverle la culpa y aparecen los pesticidas, la transgénesis y la soja de Monsanto. Como si el 98% de la soja no estuviese engordando el jamón york bajo en sodio, las salchichas de oferta, los yogures de fresa… Como si no supiese que la mayor parte de los veganos que conozco están también en grupos de consumo ecológicos, cooperativistas y locales. Como si no supiese que necesitamos plantas, y no transporte a motor para mover vacas, cerdos, pollos, buques de redes de arrastre que esquilman la costa africana… Así que, en un giro dramático, apelo a la clase, a la cultura, saco de la chistera el hambre de mi abuela en la posguerra... pero, por pudor, vuelvo a meterla. Pienso: “¡Qué barbaridad…! ¿Cómo te atreves a comparar tu ‘me apetece algo y no sé qué es’ con lagartos de campo y mondas de patata”. Y casi, casi, se me escapa el eurocéntrico, el ilustrado mito del buen salvaje, como si yo conociese más cultura que la mía, como si yo viviese igual que un yanomami.

Ya solo queda una: justificar la muerte. Y claro, es que no es una persona. Y mientras escribo esto, una de mis ratas juega con mi pelo. Hace poco tuvo una torcedura en una pata y, aunque es vieja y las ratas viven poco, ese mes gasté más en veterinarios que en comida. Y el caso es que tampoco le tengo tanto respeto a la jurisprudencia como para darle estatus jurídico de persona a quien ni lo es ni lo requiere. Pero está viva, claro, y en una manera extraña, por sencilla, nos queremos; es decir, no nos tememos, nos gusta estar juntos y no nos hacemos daño. Ya es más que muchas relaciones de pareja. Y está viva. Está indiscutiblemente viva. Mucha más hambre tendría que pasar yo para ser capaz de matarla con mis manos. Un hambre que no he tenido nunca.

Antiespecismo
Así es la vida de los cerdos explotados por su carne
Jaulas tan estrechas que impiden a las cerdas darse la vuelta; lechones a los que se mutila la cola y se castra de forma rutinaria sin anestesia.

No cabe cuestionamiento mordaz de su renuncia. No hay batalla dialéctica posible. Y aunque el ego me empuje a revolverme, porque... ¿cómo voy a estar yo equivocada?, ¿cómo voy a no estar yo en ‘lo correcto’?, ¿cómo voy yo a no ser buena persona?… lo cierto es que yo sé que me equivoco.

No hay victoria posible. Solo puedo reconocer a Manuel y respetarle, y dejar de defender mis malos vicios como si fueran una parte de mí misma, y asentir y admirar esa coherencia y esa disciplina de la que yo adolezco, y agradecerle que me haga un poco más consciente y, aunque a veces caiga y recaiga en mis apetitos más primarios y pida una Coca-Cola, o viaje en coche, o vaya a la casa materna una vez al mes a comer cocido y dar las gracias; aunque use teléfono y luz eléctrica, y nunca vaya a ser adalid de la salvación del mundo ni baluarte del fin de todas las explotaciones en la tierra, la evidencia me cala y me contengo, y a veces no me compensa el disfrute a ese precio, el de la carne —que es cuerpo— y el de la explotación de los mares y los montes.

El narcisismo en la punta de los dientes me tienta a convertir a quien es mejor en enemigo. Sin mentirnos, sin mentirme, sé que es mejor imitarle que derrocarle. Y dejar las disonancias para el arte, para la escultura barroca, para Onetti, las distorsiones del punk, los corifeos y las coplas de abandonos (que me encantan).

Maltrato animal
Animalistas protestan contra la ‘McCrueldad’
La asociación animalista Igualdad Animal protesta frente a un restaurante McDonalds en el Día Mundial Sin Carne.

Relacionadas

Veganismo
“El veganismo debe articularse como movimiento político”
“Si llego a saber cómo iba a ser el programa de Cuatro, no hubiera habido entrevista, no me esperaba ese juego sucio”.
Antiespecismo
El veganismo ¿una moda pasajera?
Es frecuente escuchar en los medios opiniones que tratan de reducir al veganismo a una nueva moda propia de «milenials» caprichosas/os e idealistas.
Veganismo
El Día Mundial del Veganismo ya está aquí
El 1 de noviembre, activistas antiespecistas de todo el mundo sacan músculo (vegano) celebrando actos de protesta contra el especismo.
1 Comentario
Thaís 11:21 25/4/2019

Me encanta!! y por supuesto me veo. Mucho

Responder
2
1

Destacadas

Violencia machista
El negocio tras la violencia machista

Muchos medios de comunicación ven en los feminicidios oportunidades para aumentar sus
ingresos, vulnerando los derechos de las víctimas e ignorando sistemáticamente los códigos deontológicos. Las presiones y la misoginia en los medios, la precariedad y la falta de especialización dificultan la buena praxis de las y los periodistas.

Salud
Las víctimas de la talidomida en España se sienten estafadas por el Estado

Es un caso histórico inédito globalmente que se ha arrastrado desde el franquismo a los sucesivos gobiernos democráticos. Los afectados que aún viven, siguen reclamando justicia mientras muchos fallecen sin resarcimiento, con graves malformaciones, tras una existencia condenada a la dependencia y a la invisibilidad.

Kurdistán
“Así como acabamos con el Daesh vamos a acabar con Erdogan”

Integrantes del Movimiento de Mujeres Libres del Kurdistán, Gülcihan Simsek y Besime Konca, consideran que la ofensiva del Gobierno turco contra el pueblo kurdo no va de fronteras ni de nacionalismo, sino de atacar un modelo radicalmente alternativo al sistema capitalista.

Industria
Peugeot Fiat-Chrysler: ¿Un matrimonio para mejor o para peor?

El matrimonio Peugeot (PSA) Fiat-Chrysler (FCA) ha sido anunciado con el aval del Estado francés. Fortalecidas por la experiencia pasada en materia de acercamiento entre empresas, las inquietudes surgen respecto a esta “fusión entre iguales”. A pesar de las fuertes expectativas respecto a las sinergias y economías de escala esperadas, los riesgos de ver pasar a una nueva empresa francesa a control extranjero, o de hacer nacer un gigante del automóvil que se volvería ingobernable, fomentan el escepticismo en el panorama de una industria nacional francesa ya dañada.

Corrupción
El juez pide juzgar a Ignacio González por desviar 1,6 millones de euros

El ex presidente de la Comunidad de Madrid podría sentarse próximamente en el banquillo por el caso Lezo, debido a una posible malversación y fraude a las arcas públicas en la compra de la empresa brasileña Emissao por el Canal de Isabel II en la que supuestamente hizo desaparecer 1,6 millones de euros.

Bolivia
“Hay negociaciones entre el MAS y los golpistas”
Ha sido ministro durante los últimos once años. Vive en la clandestinidad desde el golpe de Estado y habla desde su escondite con ARGIA y Hala Bedi sobre las “complejas” negociaciones entre el MAS y los golpistas que acaban de comenzar.

Últimas

Humor
Banalizando

Vigésimo tercera entrega de las colaboraciones especiales de Mauro Entrialgo para El Salto.

Chalecos amarillos
El legado imborrable de los chalecos amarillos

Un año después de la irrupción explosiva del malestar, el número de manifestantes ha decaído de forma significativa en Francia. Pero la solidaridad y la construcción de lo común persisten como herencia de las protestas.

Senegal
Encontrar ‘El Dorado’ sin salir de Senegal

La asociación Hahatay, sonrisas de Gandiol, es una entidad 100% senegalesa creada por Mamadou Dia, un senegalés que hizo el camino hasta España en cayuco y decidió retornar a su tierra para informar a sus compatriotas de lo que hay tras la dura travesía. El objetivo es fomentar migraciones conscientes y seguras, así como alternativas de futuro en su entorno.

Laboral
Los veterinarios toman las calles de Madrid para exigir ser considerados profesionales sanitarios

En torno a 2.200 personas procedentes de todos los puntos del Estado se han unido para llevar al Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad una larga lista de demandas para dignificar su profesión.

Refugiados
El Estado español incumple sus compromisos en materia de protección internacional

Una plataforma integrada por 16 organizaciones que participan en el sistema de acogida señala en un informe falencias en todas las fases de los procedimientos de protección internacional.

Sanidad
Multirresistencia en la compra y en el medio ambiente
Más vale prevenir que curar, por lo que evitar las infecciones supondría una contención de la proliferación de cepas resistentes a los antibióticos.
Sanidad
Antibióticos, armas de doble filo
Los antibióticos insuflan enormes dosis de esperanza diaria. Si bien, la paradoja se adueña de un nuevo paradigma. Su eficacia queda entre las cuerdas por la proliferación de bacterias invulnerables a sus efectos.