València
Diecisiete fusilados por el franquismo en Paterna son identificados y entregados a sus familias
En un emotivo acto en el Memorial impulsado por las familias de víctimas del franquismo en el cementerio de Paterna, este domingo 20 de septiembre se hizo la entrega de los restos óseos de los últimos cuerpos identificados a sus familiares. Un acto que puso en valor la resiliencia y perseverancia de las familias que han sido afectadas de manera transversal en diferentes generaciones y que en esta ocasión fueron acompañadas por más de doscientas personas y la música del cantautor Pau Alabajos. 17 familias que por fin recibieron los restos óseos de sus abuelos, personas que fueron juzgadas sin posibilidad de defensa por consejos militares y asesinadas por fascistas golpistas una vez finalizada la guerra.
De las 2.238 personas que fueron fusiladas en Paterna por la dictadura franquista se han recuperado ya más de 1.600 cuerpos, de los cuales menos de 300 han podido ser identificados. Los nuevos avances en la secuenciación masiva de ADN (NGS - Next Generation Sequencing) permiten nuevas identificaciones en las fosas comunes del cementerio de Paterna (València). Esta tecnología puntera ha permitido resolver identificaciones que con los métodos genéticos tradicionales no eran posibles, debido al alto nivel de degradación de los huesos tras más de 80 años enterrados.
Es el caso de la fosa 111 donde se han identificado a siete personas de diferentes sacas. En esta fosa se enterraron tres sacas prácticamente completas que corresponden a los represaliados fusilados los días 27 de marzo, 6 de abril y 1 de mayo de 1940. Los trabajos de exhumación se desarrollaron entre el 13 de mayo y el 11 de septiembre de 2020, en plena pandemia del Covid, y se recuperaron 151 cadáveres de los 153 previstos inicialmente. El 15 de mayo de 2022, 21 familias recibieron los restos de sus familiares identificados.
Las siete familias de esta fosa que han recibido los restos óseos de sus abuelos fusilados lo hacen gracias a la segunda ronda de identificaciones del ADN
Hoy, gracias a los avances del ADN, siete personas más han podido recuperar a sus abuelos. Es el caso de Vicenta Juan Escobar, presidenta de la fosa. “En la primera identificación teníamos el ADN de mi madre, que entonces estaba viva, pero no coincidió con el del abuelo. Yo pedí una segunda identificación y ahora por fin, seis años después, sí ha coincidido”. Vicenta es la nieta de Juan Bautista Escobar Fenollosa jornalero y analfabeto. “Mi abuelo era una persona muy querida en Manises, todo el mundo decía que era demasiado bueno. Él veía a una persona que no llevaba camisa, se quitaba su camisa y se la daba. Al final se apuntó a la UGT, junto a su íntimo que sí que sabía leer y escribir. De hecho, cuando encontramos los papeles de la sentencia de muerte, estaban los seis amigos y mi abuelo detrás”, relata.
Las siete familias de esta fosa que han recibido los restos óseos de sus abuelos fusilados lo hacen gracias a la segunda ronda de identificaciones del ADN. “Sé que los 151 que salieron en la fosa no los vamos a poder recuperar porque no tenemos el ADN de las 151 personas, pero que salgan por lo menos unos 50, sí “, manifiesta esperanzada Vicenta. “Todo esto depende de Fisabio y de que se mantenga Fisabio, por eso deseo que continúe haciendo segundas identificaciones o terceras o las que sean necesarias para encontrar a las personas que faltan, porque todos tienen derecho a encontrar a su familiar para cerrar este duelo, que, si no, no se puede cerrar”, concluye.
Estas nuevas identificaciones se deben a los avances en el ADN, pero también a la creación del Biobanco IBSP-CV de FISABIO, una reclamación histórica de los familiares que ve ahora sus frutos
Además de Juan Bautista Escobar Fenollosa, los otros cuerpos recuperados de la fosa 111 han sido los de Salvador Marco Badenes (29 años) recaudador de profesión y vecino de La Pobla de Vallbona, Bernardo Ortiz Bono (52 años), chófer de Carlet, Germán Sanz Esteve (41 años), maestro, militante de PSOE-UGT y natural de La Font de la Figuera, Pedro Mayor Bono (43 años) labrador, comunista y vecino de Tavernes de la Valldigna, Alfonso Martínez Olivares (42 años), labrador de Yecla; y de Francisco Tarazón Muñoz (21 años) un joven que trabajaba como dependiente y era de Tuéjar.
Estas nuevas identificaciones se deben a los avances en el ADN, pero también a la creación del Biobanco IBSP-CV de FISABIO (Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana), una reclamación histórica de los familiares que ve ahora sus frutos. Amparo Belmonte, presidenta de la Plataforma de Asociaciones de Familiares de Víctimas del Franquismo de las Fosas Comunes de Paterna, nos cuenta el trabajo realizado por la Plataforma para impulsar el banco de ADN, clave para las identificaciones. “Después de varios años conseguimos conjuntamente con la Conselleria y Fisabio que todas las muestras de ADN que tenían las distintas empresas científicas fueran cedidas al banco de ADN, que es donde se centralizó todo. Hicimos un gran trabajo recopilando todas las autorizaciones de las familias y todas las muestras que tenían las empresas, tanto de las exhumaciones impulsadas por la Diputación como por la Generalitat”.
Para Belmonte esto es clave ya que “gracias a esta centralización y al trabajo continuo con los datos, se están logrando nuevas identificaciones de manera constante, a cuentagotas, pero con resultados positivos”. La Ley de Memoria Democrática de 2022 ordena la creación del Banco Estatal de ADN de Víctimas de la Guerra y la Dictadura para ayudar a identificar a los desaparecidos durante la Guerra Civil y el franquismo, que aún no ha sido implementado y que Belmonte reclama. “El éxito del banco de ADN en la Comunidad Valenciana refuerza la reivindicación de crear un banco de ADN a nivel nacional para la identificación de víctimas”, asegura.
El 12 de septiembre de 1940, tuvo lugar la ejecución más grande en número de víctimas republicanas de la localidad de Torrent en un solo día en el Terrer de Paterna. Diez torrentinos fueron asesinados, uno de ellos, Lluís Benlloch Aguilar, fue sepultado aparte en un nicho del Cementerio de Paterna, los otros nueve fueron enterrados en la Fosa 119 de dicho cementerio, junto a dos personas de Massanassa, una de Silla y otra más de Albal.
Carmen Garrigues, es la presidenta de la asociación de víctimas de la fosa 119, ella creó la asociación en 2023 y ha estado impulsando la memoria de estos hechos y la búsqueda de otros familiares para poder llegar a la exhumación que tuvo lugar en septiembre de 2024. “Mi abuelo Alberto Sanchis Barat, era chófer y militante de la CNT y un vecino lo denunció al acabar la guerra. En un principio le condenaron a 30 años y tras ser recluido en la prisión de la Torre de Torrent, otro preso republicano lo acusó a él y a otros, con el fin de exculparse”, nos cuenta. Es así como fue condenado a pena de muerte y trasladado a la Cárcel Modelo de València a la espera de ser fusilado.
“Había un grupo que les llamaban los torrentinos en la Cárcel Modelo, en vez de arrojarlos a la fosa 126 los pusieron a todos en esta fosa más pequeña y el enterrador le dio la opción las familias de poder enterarlos con caja. Todos fueron enterrados con caja menos mi abuelo, porque mis abuelas habían pagado para que le dejaran escapar en el camino entre la cárcel y el Terrer, cosa que no sucedió.” Carmen nos explica las dificultades que tuvieron para encontrar a otros familiares y que por eso en la asociación apenas son seis familias.
“Justamente han identificado a cinco. Es un dato de éxito muy alto con el ADN”, aunque el que no ha sido identificado sea precisamente su abuelo. “Esa fosa se inundó y el que no llevaba caja es el cuerpo en el que menos se ha conservado el ADN”, se lamenta. “Yo como presidenta he arreglado el proceso de los cinco, pero esto no puedo darlo por cerrado hasta que no lo traiga al cementerio con mi abuela, tengo esperanza con los avances con el ADN”. Y concluye recordando que este en un proceso todavía abierto: “Si alguien leyera este articulo y pensara que su abuelo está en esa fosa podría adherirse y hacerse la prueba de ADN.” Las personas identificadas de la fosa 119 han sido: Enrique Aviñó Mateu (37 años) chófer, José Miquel González (44 años) albañil y Vicente Mora Simó (49 años) zapatero y Francisco Gallud Marco (39 años) militante de Izquierda Republicana, todos vecinos de Torrent, junto con Francisco Peris Romeu (48 años) labrador, militante de la CNT y procedente de Silla.
En el verano de 1940, 243 personas fueron fusiladas por las tropas franquistas en Paterna, València y arrojadas a la fosa 126
De la Fossa de la Terra, la 126, han identificado un nuevo cuerpo: el de Salvador Bou Sanchis (22 años), asesinado el 29 de agosto de 1940 años. Labrador, de Cullera, tenía una novia, embarazada, de la que nada se sabe. En el verano de 1940, 243 personas fueron fusiladas por las tropas franquistas en Paterna, València y arrojadas a esta fosa. Esta ha sido la cuarta ceremonia de entrega de cuerpos desde que finalizó la exhumación en 2022, ya se contabilizan 44 víctimas identificadas.
De la fosa 96 se han recuperado los restos de Eliseo Sanchis López (47 años), fusilado el 8 de noviembre de 1939. Trabajaba como contramaestre, estaba afiliado al PSOE y era de Sagunto. En la fosa 20, los del ebanista de Carcaixent, Manuel Máñez García (52 años), fusilado el 29 de junio de 1942. En la fosa 19 se han recuperado los restos de José Andreu Esteve (41 años) asesinado el 23 de junio de 1939, de profesión botero y militante de la CNT-FAI, su último domicilio registrado figura en Torrent.
De la fosa 120 se han identificado los restos de Matías Iborra Ferrer, fusilado el 23 de octubre de 1940 a los 27 años, mecánico de profesión, poeta y de Massamagrell. Su sobrina Pepita Iborra recogía los restos visiblemente emocionada, acompañada de su familia y vecinos que han querido acompañarla hasta el cementerio municipal de su pueblo. Allí, junto a la dolçaina y el tabalet, le han dado sepultura en un sencillo acto que clausuraba las jornadas de Memoria Democrática de Masamagrell.
A pesar de que Pepita exhumó a su padre del nicho familiar para poder extraer una muestra de ADN que le ayudara a identificar a su tío, los resultados iniciales fueron no concluyentes debido a que el porcentaje de cromosoma requerido para una identificación definitiva no se alcanzó, aunque se intuía el parentesco. Ha sido ahora, seis años después, que ha podido ser identificado. “Matías sirvió en la milicia y se reenganchó durante la República, tenemos pruebas de su inocencia, ya que de los delitos de los que se le acusa a él, no se encontraba en ese momento en el pueblo, sino en Madrid, poseemos también la carta de un aserrador de Burriana en la que se declara que cuando eso ocurrió, Matías estaba en un hospital de Alicante. El vino de permiso a casa y fue detenido al final de la guerra. Fue una lucha muy grande para su madre que estuvo buscándolo meses por las diferentes prisiones hasta que lo encontró justo cuando lo iban a fusilar y no le quisieron dar el cuerpo”, Pepita, de 73 años, nos cuenta que su tía y su madre siguieron viniendo al cementerio de Paterna hasta el año 1965, en que perdieron a otro hijo.
La inhumación de Matias Iborra provocó un iracundo ataque por parte de Vox en el último pleno municipal de Massamagrell .“Hizo ocho minutos seguidos de preguntas, una detrás de otra, en la que me preguntaba si yo era conocedora de las acusaciones —falsas— que le hicieron”
Este acto se enmarcaba en las jornadas Fem Memòria, con actividades culturales y un homenaje a las 43 personas de Massamagrell fusiladas en el Terrer de Paterna en 1940. La concejala de Memoria Democrática de esta localidad, Araceli Munera ha declarado a El Salto que “estas jornadas nos permiten mantener viva la memoria de quienes sufrieron la represión y acercar nuestra historia a las nuevas generaciones”.
Justamente la inhumación de Matias Iborra provocó un iracundo ataque por parte de Vox en el último pleno municipal .“De hecho está grabado, es público, hizo ocho minutos seguidos de preguntas, una detrás de otra, en la que me preguntaba si yo era conocedora de las acusaciones —falsas— que se le hicieron a Matías y sobre otras muchas cosas a nivel personal, político y religioso completamente improcedentes, muy lejos de tener absolutamente nada que ver con mi gestión municipal, ni mi área ni en ninguna otra área”, nos cuenta la concejala.
“Está muy enfadado, él se define como católico, de una familia de derechas católicas, él lo dice, no estoy poniendo yo palabras en mi boca que no haya dicho él. Sabe que hasta el día en que me muera estaremos homenajeando a estas personas y que no es otra cosa más que, este acto en concreto, dar sepulcro a un cuerpo. Además de que Pepita también es católica y también tiene derecho. Él nos señala y desde luego estamos enfrente de él, pero no por ser o no católicos, sino porque por supuesto nunca estaremos de su lado por diferencias ideológicas fundamentales”, expone la edil.
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