Sevilla
Estudiantes se encierran en la residencia Flora Tristán ante la amenaza de cierre de la UPO
La Residencia Flora Tristán lleva desde 2003 formando parte del día a día del Polígono Sur en Sevilla. La Universidad Pablo de Olavide lo define en su pagina web como “una iniciativa pionera y novedosa en Andalucía y en España” con un “compromiso social” con el territorio. Sin embargo, como denuncian diversos colectivos sociales, alumnado y trabajadores las últimas decisiones de la universidad a la que pertenecen ponen en peligro más de veinte años de trayectoria y su continuidad.
“Durante los últimos años, y de manera especialmente visible en los tres últimos ciclos académicos anuales, hemos sido testigos de un deterioro progresivo tanto de las condiciones materiales de la residencia como del sentido comunitario que dio origen a este proyecto”, explican desde la asamblea en defensa del proyecto. Los habitantes de este espacio exponen que se han reducido las becas de colaboración, el deterioro en las instalaciones y el mobiliario, la subida de un 16% “sin avisar” y la disminución del enfoque social.
Los residentes y trabajadores explican que se han tenido que enterar “por terceros” del cierre de la residencia por obras durante verano. La institución no ha permitido a quienes allí viven dejar sus pertenencias como en años anteriores lo que “ha hecho aumentar la incertidumbre sobre la renovación de los contratos laborales y del espacio residencial de 150 personas”.
“Hablan con todo el mundo menos con nosotras, se reúne con las entidades y a nosotros no nos dan respuesta”, expone Jaime, residente
Desde la Asamblea de Residentes ponen el foco no en la realización de las obras sino en la falta de información y de seguridad sobre la continuación del proyecto. Según fuentes oficiales de la Universidad Pablo Olavide, sostiene que la organización atraviesa una “profunda inestabilidad financiera hace difícil que se puedan acometer las obras de acondicionamiento de manera integral e inmediata”. Lo que pone en peligro que las labores de rehabilitación se puedan compaginar con el día a día de la residencia. El rector Francisco Oliva ha querido zanjar la polémica asegurando que la residencia tendrá una continuidad de al menos diez años, aunque apostillando que “la universidad no tiene dinero para afrontar eso”.
Jaime es residente y lleva en la flora desde hace dos años y se queja de la falta de comunicación de la UPO con quienes habitan la Flora “hablan con todo el mundo menos con nosotras, se reúne con las entidades y a nosotros no nos dan respuesta”. En la última, y única, reunión que tuvieron el pasado martes 9 de junio “no respondieron a ninguna de nuestras preguntas ni nos dijeron que iba a ser de nosotros, solo que están buscando financiación para las obras, queremos saber qué tipo de concesiones van a hacer si buscan financiación privada tienes que hacer concesiones”.
Fernanda lleva cuatro años en la residencia y expone que en alguna ocasión la UPO “nos han dicho que no somos rentables y que hay que buscar otra financiación”. La residente además pone el foco sobre la diversidad de personas que viven allí y cómo puede facilitar tener un techo en un contexto de crisis habitacional, y expone que un proyecto así “es súper valioso considerando la situación de la vivienda y que es complejo para gente migrante extranjera que pueda conseguir pisos”.
Sobre el proyecto social que representa la residencia expone “toda la residencia saca adelante el proyecto, los colectivos sociales van a perder una gran fuente de apoyo, sentimos que nos están sacando silenciosamente”.
Años de relación con el barrio
Tanto Por Andalucía como Adelante Andalucía se han acercado al proyecto para mostrar su repulsa al cierre de la Flora. “Hay iniciativas que quizá no sean rentables desde el punto de vista económico, pero sí lo son para la sociedad, para la clase trabajadora y para un barrio obrero”,
La Flora Tristán ha atravesado en diversas ocasiones señalamientos públicos. En 2024 las trabajadoras de esta residencia denunciaron un conflicto laboral que estaban atravesando con la UPO como “un castigo por declarar como testigo en un juicio de otra compañera contra la empresa”. Las propias trabajadoras organizadas en una sección sindical de CNT expusieron en ese momento que bajo las dos últimas direcciones “se fulmina de un plumazo décadas de sinergias entre residencia y vecindad, fundamentales para el éxito de este proyecto”.
La Plataforma Nosotros También Somos Sevilla y la Coordinadora de Educación del Polígono Sur también han mostrado su rechazo al posible cierre del proyecto: “Nos duele comprobar, una vez más, que el Polígono Sur solo les sirve para esconder la pobreza y la exclusión de Sevilla. Decimos esto porque siempre hacen lo mismo: nos quitan recursos necesarios y nos traen pobreza y exclusión. La lista es larga”.
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