Sánchez decide este lunes su futuro político y pone en aprietos al Frente Amplio

El líder del PSOE indicó a su equipo que haya “un fin de semana de reflexión” para analizar el adelanto electoral y las reacciones tras el fracaso en el Congreso. La izquierda confederal, sin candidato anunciado, se ve obligada a pisar el acelerador y teme ser víctima del voto útil.
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Sánchez, aplaudido por su bancada durante el debate de los decretos Maricarmen de viviend el 2 de octubre de 2026. David Canales

No hubo botón nuclear el viernes por la tarde. Las quinielas se orientaban a que el presidente del Gobierno iba a anunciar un adelanto de las elecciones generales tras el fracaso de los dos reales decretos sobre vivienda, que eran hijos de la conmoción social y política que ha provocado el desahucio de Maricarmen.

Pero Pedro Sánchez, conocido por ser un obsesivo del control de los tiempos y siempre abonado a sorprende, decidió postergar casi tres días la decisión, a pesar que desde el jueves por la noche había importantes dirigentes que empezaban a hablar de la conveniencia de convocar a las urnas.

Ese clamor creció más aún el viernes por la mañana, cuando altos cargos socialistas filtraban abiertamente su voluntad a favor de ir a votar el 29 de noviembre para aprovechar la movilización del electorado progresista con el tema de la vivienda y el sopapo moral que representa para buena parte de los votantes el rechazo de PP, Vox y Junts.

El presidente ha preferido templar y analizar. Un especialista en estrategia y comunicación con vínculo fluido con el equipo del jefe de gabinete Diego Rubio lo graficaba así: “Han decidido un fin de semana de valoración”.

“Sánchez es un estratega y cabeza fría. Estas decisiones requieren silencio para ver el cruce antes de dar el paso. Siempre todo puede cambiar y puede darle la vuelta a esa tortilla”, añade. También señala que el calendario juega a favor de la prudencia.

Esto es por que la disolución de las Cortes activa la hoja de ruta electoral y si el Gobierno quiere que se vote el último domingo de noviembre tiene tiempo hasta el 5 de octubre para que el BOE lo refleje.

Desde el equipo de comunicación de Moncloa también explicaban luego del pleno del viernes que se abría un “fin de semana de reflexión”. Una palabra con una connotación simbólica muy cargada para el Gobierno y en especial para Sánchez: en aquellos cinco días de abril en los que el país estuvo en vilo, el presidente había pedido días “de reflexión” para decidir si continuaba o dimitía, en pleno acoso judicial creciente contra su esposa, Begoña Gómez.


Desde Moncloa no creen que haga falta autocrítica. “La autocrítica la tiene que hacer Junts, no nosotros. Nosotros llevamos el decreto que tenía el apoyo de ellos y no lo votaron”, recalcan. Pero algo ha salido mal en esa negociación in extremis de los pocos días que transcurrieron entre el cruel desahucio a Maricarmen y la firma en el Consejo de Ministros.

El plot-twist activado por Junts rechazando el decreto con las medidas que despertaban más consenso (nadie creía que apoyarían el de la prorrogación indefinida de alquileres) todavía no ha sido explicado, salvo que se acepte la mera traición de lo dicho en un principio. Pero toda reflexión muy simple en política suele ser, como mínimo, incompleta.

La negociación del PSOE con Junts, que se hizo en paralelo con los otros socios parlamentarios, fue a puerta cerrada y solo ellos saben lo que hablaron. El desenlace exhibe un enorme problema de confianza entre las formaciones y que, evidentemente, alguien no ha dicho toda la verdad.

No son pocos los dirigentes de las izquierdas que empiezan a creer que todo esto ha sido un gran escenario teatral abocado al fracaso para poder pulsar el botón electoral, aprovechando la movilización progresista y que la crisis en Ceuta y los casos de corrupción fueron casi arrasados del tope de la agenda mediática.

“Los pálpitos con este secretario general no tienen sentido. La decisión la sabe él y solo él”, respondía a El Salto un alto cargo de Ferraz

Otros apuntan más contra los ‘posconvergents’ y su relación con algún poderosísimo banco catalán con miles y miles de propiedades en su haber. La entidad bancaria habría ejercido una notable presión en las últimas horas. Cuando Gabriel Rufián pregunta en el atril del hemiciclo por “quién paga” la casa donde reside Carles Puigdemont en Waterloo apuntaría a este tema.

Un inciso sobre Junts: no sería descabellado pensar que esa formación vea con buenos ojos elecciones antes de las Navidades porque podrán contar con el impacto emocional del regreso del expresident cesado a Catalunya. Aunque como advirtió Conde Pumpido esta semana, el TC será “claro y preciso” en fallo “pero los plazos los decidirá el Supremo”.

“Los pálpitos con este secretario general no tienen sentido. La decisión la sabe él y solo él”, respondía a El Salto un alto cargo de Ferraz. Nadie se atreve a hacer apuestas pero la mayoría de los dirigentes socialistas consultados opinan que habrá anticipo de las generales básicamente porque la campaña está servida.

La posibilidad del 29N satisface a dos sectores de la dirigencia intermedia y territorial del PSOE: a los que quieren que los comicios sean antes de las municipales y autonómicas para no padecer el descontento con la figura de Sánchez, y a los más vinculados con el poder central y desean una movilización masiva para retener Moncloa.

“Nosotros estamos listos”, ha dicho el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, aunque su rostro parecía indicar lo contrario. No ha sido una buena semana para el PP: las encuestas indican que en septiembre, a caballo de la crispación migrantefóbica disparada por la crisis en Ceuta, la fuerza alfa de la derecha española perdió 1,1 millón de votantes en dirección hacia Vox. Nunca debería Génova olvidar el axioma político ya multicomprobado: abrazar el discurso ultra solo acaba beneficiando a los propios ultras, que votan las opciones reales y no las copias.

Además, con los casos de corrupción y la crisis de Ceuta durante semanas protagonizando las portadas, la oprobiosa imagen del desahucio de una anciana con salud precaria ha dado la vuelta al mundo y ha copado la agenda mediática en un tema que al PP lo pone en un sitio simbólico por demás incómodo. Es difícil de creer que Feijóo quiera el adelanto.


 ¿Y la extrema derecha? Santiago Abascal sabe que las encuestas le sonríen y su electorado no le penalizaría las contradicciones. Vox se permite un ‘malismo’ político pocas veces visto. Un ejemplo: la diputada Martina Velarde (Podemos) ha afirmado que durante las cinco horas de pleno varios diputados de ese grupo estuvieron “riéndose de los desahuciados y gritando Maricarmen y sus muñecos”. Insana impunidad.

No hay más tiempo

Los sucesos de estos días y el posible anticipo electoral encuentra al Frente Amplio de Más Madrid, Izquierda Unida, Comuns y Movimiento Sumar sin un candidato o candidata definido. De hecho hasta su marca electoral ha sido anticipada hace una semana por El Salto pero ellos aún desean no darla por cierta delante de las cámaras.

“No puede ser que no tengamos un candidato con la que está cayendo”, se quejaba un diputado de Sumar, preocupado por la inmediatez que están cobrando los acontecimientos. El papel destacado que ha tenido el ministro Pablo Bustinduy vuelve a poner los ojos sobre él pero fuentes de su entorno más próximo han respondido a El Salto, por vigésima vez, que su ‘no es no’ se mantiene. Colaborará en la campaña en todo lo que pueda pero no desea ser quien encabece el frente.

Este domingo habrá un nuevo cónclave entre las cuatro formaciones en el que se espera que pisen el acelerador. Desde el Frente Amplio aseguran que el esquema jurídico de la plataforma está casi listo y queda pendiente el nombre principal y acordar alianzas electorales con Compromís, Ara Més de Balears y la Chunta Aragonesista. Además, claro, de definir la relación que habrá con Podemos (prima la idea de un acuerdo en casi todos los territorios a excepción de Madrid).

Siendo malpensado, el adelanto de Sánchez sería también una forma de encender la aspiradora de votos en detrimento del Frente Amplio. Con una campaña breve y la fecha anticipada, Sánchez se beneficiaría del voto útil. No solo él: también las formaciones que tiene las cosas ya asentadas, como EH Bildu, ERC y el BNG.

“A nosotros nos da igual, prefiero tener solo tres diputados y un gobierno progresista en el Estado que ocho diputados y que estén PP-Vox en Moncloa”, comentaba un diputado de la izquierda abertzale. Es que como está la sociología electoral en el Estado, de poco sirve un Sánchez resiliente si no hay una investidura posible por no tener con quién pactar.

Derecho a la vivienda
Mapa | Cincuenta movilizaciones por la vivienda recorrerán el Estado este fin de semana
La Confederación de Sindicatos de Inquilinas e Inquilinos, junto a cientos de organizaciones más, hacen un llamado a una asistencia masiva como preámbulo de la huelga general: “Exigimos contratos indefinidos, bajada de precios, expropiación a fondos buitres y fin de todos los desahucios”.
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Crónica emocional desde la concentración en el Congreso
Más de un millar de personas ha avanzado hasta donde ha podido cerca del Congreso, mientras dentro del hemiciclo avanza el debate de los dos decretos de vivienda. Entre estas personas se mueven muchos pareceres y emociones.
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