Opinión
Y lo que te rondaré, Moreno

Pase lo que pase la rabia social no va a desaparecer en una población que tiene la vida en juego por las políticas de la Junta de Andalucía.
Concentración Cáncer de Mama Andalucía
Miles de personas en la manifestación en Sevilla por la crisis de los cribados en el cáncer de mama Rafa del Barrio
18 may 2026 12:00 | Actualizado: 18 may 2026 12:54

La perspectiva del día después sobre el próximo Gobierno andaluz, asusta, y mucho, eso es innegable. El trazo gordo de la noche electoral no parece dejar atisbo al optimismo pero es entonces cuando atendemos los movimientos sutiles donde se encuentra la vida, como las flores quiebran el asfalto si el impulso de sobrevivir y crecer es mayor que la carga a soportar.

Tendremos un Gobierno más de derechas — sí, aún más— pero dentro de una paradoja: lo hará en un Parlamento un poco más de izquierdas que el de 2022. Un murmullo que amenaza con convertirse en grito.

Puede sonar a frivolidad, pero aunque la extrema derecha parece ser llave de la gobernanza en el territorio, estas elecciones han demostrado que Vox tiene un techo en el territorio, y lo ha alcanzado, como sus primos los de la fiesta; y aunque asuste mucho: es menor del que auguraban las encuestas, los medios y todo tipo de sondeos. Quizá se esté dando otra paradoja: la mayor relevancia que nunca en los pactómetros puede que conviva con el inicio de la desaceleración ultra.

Si algo se ha movido el mapa es por el descontento social que ha llevado a que la participación aumente casi en diez puntos, y no haya ido al respaldar a Moreno Bonilla.

Quizá peque de optimista, pero el margen de crecimiento se ha situado ahora en las izquierdas y no en las derechas, como ha demostrado también la pérdida de la mayoría absoluta del PP. Ese cambio de lógica no se dará en el margen centro del PSOE, donde tras un hundimiento paulatino y sin precedentes, cualquier subida próxima será un milagro.

En este Parlamento que quizá nazca en unos días, el bloque de las izquierdas alternativas (Por Andalucía y Adelante Andalucía) sumarán 13 diputados, cuando en 2022 fueron tan solo siete. El crecimiento- dicen inesperado de Despeñaperros para arriba pero bastante asumido y celebrado en el territorio- de Adelante ha logrado lo que hace años no se vivía: ensanchar los márgenes de las izquierdas sin reducir el lugar de la coalición de partidos progresistas estatales. 

Para Maíllo y los suyos esa repetición de resultados sabe a derrota por perder la referencialidad en el territorio. Esto demuestra, junto a la estrepitosa caída de Montero, que en los territorios de periferia y con identidad propia la estrategia de los paracaidistas políticos -por mucho que sean personas con amplia experiencia en Andalucía representan en la actualidad a Madrid- no funciona.

La gente no quiere explicaciones, análisis y acciones que se piensen y elaboren como una partida de ajedrez a cientos de kilómetros de donde sienten en su piel las políticas que afectan sus vidas y las de sus seres queridos. Quieren referencialidad, quieren ver a sus iguales y no a puestos técnicos que hablen un lenguaje ajeno a las asfixias materiales que les atraviesan.

Habrá Moreno para rato, seguramente, pero lo que se juega desde hoy es mucho más que lo que jugó María Guardiola o Jorge Azcón. Su sonrisa forzada no puede esconder hoy una figura más débil que nunca. Parte de su electorado le ha dado la espalda y ha decidido girar hacia la izquierda y aún así, parte de quien le ha votado siguen siendo votos prestados de un PSOE muerto. Por lo que el descrédito al que se enfrenta si tres días después de echar pestes de Vox les envía flores puede ser su sentencia de muerte.

Además, teniendo en cuenta que si algo se ha movido en el mapa ha sido empujado por el descontento social que ha aumentado la participación casi en diez puntos: nuevos votos que no han apostado por Moreno Bonilla. 

Pase lo que pase, el tiempo que le quede al presidente no será un tiempo feliz. Algo le rondará diariamente porque no le ha dejado de rondar desde que está en la presidencia. La campaña electoral puede cooptar los titulares pero no ha logrado que se esfume esa presencia que le ronda y es cada vez más insistente, aunque no se atreva a girar la cara cuando la nota.

Decenas de miles de andaluces seguirán en las calles, seguirán enjuiciando sus políticas de privatización criminal y se van a oponer a que sus vecinas y vecinos pierdan sus derechos y sufran aún más violencia por lo que decida junto a un grupo de ultras en San Telmo.

Decenas de miles de andaluces y andaluzas seguirán en las calles. Decenas de miles de andaluces van a seguir enjuiciando sus políticas de privatización criminal de la sanidad y la educación. Decenas de miles de andaluces van a seguir señalándole la destrucción del territorio. Decenas de miles de andaluces van a seguir defendiendo la vivienda para todas, intentando parar desahucios y señalando las (des)políticas habitacionales de su Gobierno. Y sobre todo decenas de miles de andaluces se van a oponer a que sus vecinas y vecinos pierdan sus derechos y sufran aún más violencia por lo que decida junto a un grupo de nazis en San Telmo. Un número de personas que irá en aumento.

Así que sí, hoy solo hay una evidencia, pero quiero recordarla y hacer hincapié: la vida de las andaluzas y andaluces sigue en juego por las políticas neoliberales. Es imparable. La rabia social no va a decrecer, y lo que te rondaré, Moreno.

Elecciones andaluzas
Elecciones andaluzas
El PP pierde la absoluta, el PSOE se va a pique y la izquierda se territorializa
Juan Manuel Moreno Bonilla tendrá que sostenerse en la extrema derecha si quiere gobernar en un Parlamento andaluz menos virado a la derecha que en 2022, y tras una noche electoral con otro ganador: Adelante Andalucía.

Los artículos de opinión no reflejan necesariamente la visión del medio.

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