Madrid
Los derribos en Cañada Real dejan a familias sin agua ni luz y las obligan a vivir entre escombros
En Cañada Real, los derribos de viviendas de quienes han optado al realojo están afectando también a las casas colindantes. Cortes de agua y luz, acumulación de escombros y desperfectos que afectan gravemente a quienes continúan viviendo en el barrio son las consecuencias que describen los vecinos. Y es lo que ha vuelto a suceder tras la demolición, el pasado martes 27 de octubre, de tres casas de una misma parcela del sector 4, intervención del Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid tras realojar a las tres familias que las habitaban.
“No puede ser que unos vecinos estén realojados y otros estemos sufriendo las consecuencias de los derribos”, lamenta una de las vecinas de las once casas que aún quedan habitadas en la parcela, la 125. Se trata de una calle cerrada con casas y un patio interior donde conviven y juegan una veintena de niños y niñas. “Llevamos un mes muy mal”, cuenta otra vecina de la parcela. “El día que hemos escuchado que iban a hacer el derribo no dormimos bien, no comemos bien, no nos avisan qué día van a venir”, agrega.
Fue el martes cuando todos los residentes vieron llegar las excavadoras a las 7:30 de la mañana. “Empezaron a hacer ruido con la radial, los niños aun en casa durmiendo”, describe la primera vecina, que en ese momento se encontraba en su casa y la notó vibrar. “Mientras derribaban las casas se sentía un temblor, era similar a un terremoto pequeño”. Incluso a la llegada de los niños del colegio, estos tuvieron que presenciar momentos de mucha tensión: “Ha vuelto del cole y seguían tirando un muro con un mazo, bruscamente, frente a los niños”. Según el testimonio vecinal, durante buena parte de la jornada tampoco se les permitió salir con normalidad de sus viviendas debido al dispositivo policial desplegado en la zona.
Comunidades heridas por las excavadoras
La demolición de las tres viviendas provocó cortes de agua y luz que afectaron al resto de hogares, y la destrucción de varios elementos de la finca que no formaban parte de las viviendas de realojo. Entre ellos, un muro externo que contenía los contadores de la luz, que fue precisamente lo que provocó los cortes de electricidad a varias familias. “Nosotros teníamos el contador en el lado derecho”, cuenta la vecina consultada por El Salto. Cuando supo que iban a producirse las demoliciones, por precaución, cambió el contador al muro izquierdo. Eso les libró de quedarse sin luz. Cuando fue derribado el muro del lado derecho por los operarios, aún había dos contadores de dos viviendas que han estado sin luz desde el martes hasta el sábado 31.
En el derribo también destruyeron el portón de la parcela, cuentan las vecinas “lo primero que hicieron fue quitarla, y no la dejaron a un lado: la rompieron y la tiraron debajo de los escombros”
Otro de los daños descritos es la destrucción del portón de acceso a la parcela, pese a que la actuación prevista se limitaba exclusivamente al derribo de las viviendas. “Les dijimos que por favor no quitaran la puerta, que eso es una seguridad para nuestros hijos, pueden salir de la parcela y salir corriendo a la carretera y los coches pasan volando”, relata la mujer. Sin embargo, “lo primero que hicieron fue quitarla, y no la dejaron a un lado: la rompieron y la tiraron debajo de los escombros”.
En una barriada en la que son habituales las viviendas autoconstruidas y adosadas, que comparten tabiques y paredes, un derribo puede afectar a toda la calle. En este caso, las vecinas denuncian que la demolición generó grietas en la vivienda que se encontraba a su derecha, aún habitada, y que ahora tienen miedo de que se venga abajo. No son ejemplos aislados: relatan otros casos de familias que se han quedado sin electricidad, parcelas sin orden de derribo que han sufrido desperfectos por el paso de las excavadoras y viviendas colindantes afectadas.
Un paisaje de escombros
Según el Pacto regional por la Cañada Real, el Comisionado de la Comunidad de Madrid es responsable de la conservación de los terrenos afectados por la Ley 2/2011, de 15 de marzo, y quien debe trabajar “en la limpieza y recuperación de las parcelas que van quedando desocupadas tras el realojo”. Sin embargo, una práctica que sus habitantes describen como habitual, y que puede comprobarse dando un paseo por el barrio, es la falta de recogida de escombros tras un derribo, que quedan acumulados junto a las viviendas con los peligros que ello conlleva: restos de obra, vigas y elementos metálicos, basura y otros materiales peligrosos en zonas donde hay muchos niños.
La situación se extiende a otras zonas de Cañada Real. Una vecina del sector 4, que vive desde hace más de veinte años varias casas más allá de la parcela afectada, describe el estado del barrio. “Nuestro sector parece Ucrania. Pienso que cuando van a hacer una foto de Ucrania pasan primero por la Cañada y la publican, así se ahorran hasta el periodismo”, bromea con resignación. “Hemos tenido parcelas que han estado un año con escombros”.
En cuanto a las casas demolidas, según afirma esta vecina, una de ellas perteneció a un matrimonio mayor que optó a un piso de realojo, “pero venían por la mañana varias horas todos los días a echar de comer a sus gatos. No les dejaron pasar a recoger a los gatos, la casa fue tumbada con los gatos dentro, no sabemos dónde están los gatitos”.
Las vecinas también protestan por la destrucción de un pasillo escolar que suponía el único acceso desde Cañada a la zona escolar de Rivas
También protesta por la destrucción de un pasillo escolar construido de forma comunitaria cerca de su casa, con un espacio cedido por un vecino de su propia parcela, que suponía el único acceso desde Cañada a la zona escolar de Rivas. “Podemos pasar pero no con la seguridad que estaba antes. Hay unos agujeros que por la noche alguien se puede caer”. El pasado mes de junio, además, dos juzgados de lo Contencioso-Administrativo de Madrid admitieron a trámite sendos recursos por presunta vulneración de derechos fundamentales por dos derribos que en abril de 2026 en el sector 4.
La lucha por quedarse en sus casas
Estos procedimientos se enmarcan en las reivindicaciones de colectivos vecinales como los que impulsan la campaña Cañada se queda, que cuestiona los realojos forzosos y defiende la posibilidad de quedarse en su barrio, una lucha que enmarcan dentro de la lucha por la vivienda: “Nuestra situación de vivienda es la misma que la de cualquier persona que viva en Madrid con problemas de desahucios. En nuestro caso son problemas de derribos. Son dos formas de hostigamiento y de empuje a la calle. Lo que está pasando en Cañada Real también tiene que ver con el problema de la vivienda y la especulación”, explican las mujeres de la campaña, residentes del sector 6.
Las vecinas de la parcela 125 del sector 4 también aseguran que quieren quedarse en su barrio: “Claro que queremos. Son casas limpias, bonitas, nuestros hijos están felices aquí, están limpios. La mayoría tenemos casas cuidadas, hemos gastado nuestro dinero en reformarlas, no estamos viviendo en malas condiciones”. Denuncian que reciben cartas “firmadas por el Ayuntamiento de Rivas” para “meterles miedo” con amenazas de multas y para hacer que abandonen sus casas. “Sospechamos que solo mandan cartas a marroquíes porque al no tener el idioma son más vulnerables”, valoran. También se quejan de que los servicios sociales les habían dicho que las familias que permanecían viviendo en la parcela no resultarían afectadas, cosa que no se cumplió.
“Sentimos ahora una enorme decepción y una profunda sensación de engaño y abandono”, dicen en una nota de prensa, donde añaden: “Consideramos que el Ayuntamiento de Rivas tiene la obligación de garantizar inmediatamente la seguridad y unas condiciones mínimas de habitabilidad para las familias que seguimos residiendo aquí”. También, “que se aclaren las responsabilidades de las personas encargadas de coordinar estas actuaciones, entre ellas Pedro del Cura, cuya actuación durante este proceso consideramos que debe ser explicada públicamente”.
Comunidad de Madrid
Admitidos a trámite dos recursos por vulneraciones de derechos fundamentales en demoliciones de Cañada Real
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