Una ofensiva militar pone en peligro la autonomía kurda en Siria

Desde hace algunos días, el ejército sirio se enfrenta a las SDF lideradas por los kurdos. A pesar del alto el fuego, los combates han continuado.
Kurdistan 2026 - 4
En medio del continuo asedio en los barrios de Al-Ashrafiyah y Al-Sheikh Maqsoud en Alepo, los residentes sufren de terribles condiciones de vida y bloqueo de suministros esenciales. Foto: SOHR.
21 ene 2026 13:37

Después de más de una década de la creación de una amplia zona autónoma en las regiones kurdas del noreste de Siria, conocida como Administración Autónoma Democrática del Noreste de Siria (AANES), una ofensiva militar del Ejército sirio lanzada el pasado fin de semana ha hecho que este se haga con el control de buena parte de la región, bajo la amenaza de poner fin a cualquier tipo de autonomía kurda.

El pasado domingo, 18 de enero, el presidente sirio, Ahmed al Sharaa, y el líder militar kurdo, Mazlum Abdi, sellaron un acuerdo de alto el fuego que incluía la integración de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), la milicia dominada por las facciones kurdas, en el Ejército, así como la integración de las instituciones políticas de la AANES en las estructuras del Gobierno central. Sin embargo, la tregua tan solo duró unas pocas horas y el futuro de la región está ahora en el alero. Los muertos ya se cuentan en decenas.

Al Sharaa, determinado a recuperar el control de todo el territorio sirio

“El rápido éxito del Ejército sirio se debe a factores militares, sociales e institucionales. Ha mejorado mucho su estrategia, y tuvo el apoyo de algunas tribus sobre el terreno”, sostiene Muhsen Mustafá, experto del think tank sirio Omran Center for Strategic Studies. La absorción de la AANES era una de las grandes prioridades del presidente al Sharaa, determinado a recuperar el control de todo el territorio sirio poco más de un año después de la caída de la dictadura de Bashar al Asad.

Hasta hace una semana, la AANES representaba más de un tercio de toda la superficie siria. Además, Turquía, un aliado fundamental del Gobierno sirio de transición, hace tiempo que presionaba para poner fin al experimento de autonomía kurdo en Siria al considerarlo afín al PKK, la guerrilla que durante más de 40 años luchó por la soberanía kurda.

Otro territorio que escapa al control del Gobierno central es la provincia de Sueida, habitada por otra minoría, la drusa. El pasado verano, Damasco intentó ocupar de forma unilateral la provincia de Sueida, lo que desembocó en unos combates muy violentos que dejaron más de 1.000 muertos, la mayoría civiles. Un balance de víctimas parecido tuvo lugar en abril en otro estallido sectario en las provincias alauíes de Latakia y Tartús, en la costa occidental del país. Y es que encontrar un acomodo a kurdos, cristianosdrusos y alauíes, se ha convertido en el principal reto de la transición en Siria.

El papel de Ankara y Washington

Bajo la presión de Ankara, la cuestión kurda ya fue una de las más apremiantes en las semanas posteriores a la toma de Damasco por parte de las milicias rebeldes liderada por al Sharaa. El pasado 10 de marzo, el presidente sirio y el general Abdi ya firmaron un vago acuerdo que recogía la integración de las FDS en el Ejército sirio. Aunque el plazo de aplicación del pacto era el 31 de diciembre de 2025, las conversaciones entre ambas partes se hallaban encalladas. Entre los principales escollos se encontraba la definición de la futura estructura de seguridad en el noreste del país una vez disueltas las FDS, y la tipología de régimen de autonomía política que tendría la región. Los líderes de las FDS querían que se mantuvieran intactas las estructuras de mando, mientras que Damasco exigía que la integración fuera individual.

A finales de diciembre, estallaron choques violentos en los barrios de Ashrafie y Sheij Maqsud, en la ciudad de Alepo —ambos de mayoría kurda— y que estaban bajo control de las SDF, aunque no formaban parte de la AANES. Después de varios días de enfrentamientos, que dejaron una decena de fallecidos y provocaron el desplazamiento de más de 140.000 personas, las tropas leales a al Sharaa fueron capaces de expulsar a los milicianos kurdos. “Durante las hostilidades nos fuimos del barrio. Pero ya hemos vuelto, y la vida normal ha recuperado su pulso. Tan solo algunos edificios que estaban en la línea del frente quedaron dañados por los combates”, señala Tahar, un comerciante kurdo del barrio de Ashrafie, a través de una conversación telefónica. Aquel episodio, y sobre todo, la victoria relativamente fácil de Damasco, ya se interpretó como una anticipo de una próxima ofensiva en la AANES.

Además de Ankara, un actor que desempeña un papel clave en el noreste sirio es Washington, pues mantiene desplegados a cerca de 1.000 soldados en la región con la misión de evitar el resurgimiento del Estado Islámico —ISIS, por sus siglas en inglés— en Siria. De hecho, el partenariado entre EEUU y las tropas kurdas, los peshmergas, fue clave para desmantelar el autoproclamado “califato” del Estado Islámico en 2019, que había llegado a abarcar varias provincias de Siria e Irak.

Estructuras con más de una década a sus espaldas se hundieron como un castillo de naipes

Durante meses, Washington había desempeñado un papel de mediador entre Damasco y las FDS, si bien siempre había dejado claro que apoyaba la unidad territorial de Siria. La inacción de las tropas estadounidenses durante la operación militar contra la AANES hace pensar que Washington dio luz verde a la ofensiva de Damasco, a cuyo nuevo Gobierno considera como un aliado más importante que las FDS. La cordial llamada el lunes por la noche entre Donald Trump y Ahmed Sharaa confirmó la tesis del cambio de estrategia y aliado de EEUU.

El rápido éxito de la ofensiva del Ejército sirio, que en cuestión de horas se apoderó de buena parte de las provincias de Deir Zor y Raqqa, esta última ciudad, capital oficiosa de la AANES, sorprendió a algunos observadores. No en vano, estructuras con más de una década a sus espaldas se hundieron como un castillo de naipes . En buena parte, la explicación reside en el hecho de que estas zonas son de mayoría árabe, y una parte de la población resentía el dominio kurdo de las estructuras de la AANES, y le retiró su apoyo. “El factor social fue decisivo. Las tribus árabes se movieron para ‘liberarse a sí mismas’, y prepararon el terreno para la llegada del Ejército. En las unidades del Ejército desplegadas servían ‘hijos de la zona’, lo que aumentó la legitimidad de la ofensiva y la coordinación con la población”, apunta Mustafá.

Por su parte, el pasado 9 de enero, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, visitaron Damasco para abordar la renovación de las relaciones bilaterales con Siria. Se reunieron con el presidente sirio, Ahmed al-Shaara, para abordar este nuevo capítulo en las relaciones bilaterales centrada en tres pilares: una nueva alianza política que contemple la reintegración regional del país, una mayor cooperación comercial y económica y un paquete financiero para la recuperación socioeconómica del país. Para ello, von der Leyen prometió la concesión de un paquete de apoyo financiero de aproximadamente 620 millones de euros para los años 2026 y 2027, algo que ha sido muy criticado dada la situación actual. 

¿Una claudicación de las ambiciones kurdas?

Las condiciones del alto el fuego entre al Sharaa y Abdi fueron percibidas como muy favorables para Damasco, prácticamente una claudicación de las aspiraciones kurdas. La integración de las FDS en el Ejército se llevará a cabo a nivel individual, como exigía Damasco, y las instituciones políticas en las provincias de Deir Zor y Raqqa se integrarán completamente en el Gobierno central. En cambio, el redactado del acuerdo es más vago sobre la gobernanza de la tercera provincia incluida en la AANES, la de Hasake, donde los kurdos sí representan el grueso de la población.

Quizás fueron estos flecos, o bien las tensiones sobre el terreno entre los combatientes de ambas partes lo que provocó que horas después de la tregua se renovaran las hostilidades. Entre los puntos de mayor tensión, las cárceles de al Shaddadi i al Aqtan, donde están recluidos prisioneros del ISIS y sus familias. El lunes, tanto el Gobierno central como las FDS se acusaron mutuamente de haber roto el alto el fuego, así como de haber propiciado la liberación o fuga de centenares de prisioneros vinculados al ISIS. Las FDS siempre habían advertido que una confrontación bélica pondría en peligro las prisiones donde aún se alojaban más de 20.000 personas con algún tipo de afiliación con el ISIS. Esta era una de sus cartas en las negociaciones con Damasco del último año, así como su ocupación de los pozos petrolíferos de Deir Zor. Sin ellas, los kurdos se hallan en una posición de debilidad.

Así las cosas, no está nada claro cuál será la posición de la minoría kurda en la nueva Siria. Apenas un par de días antes de la ofensiva contra la AANES, el presidente al Sharaa firmó un decreto que, por primera vez en la historia del país, reconocía sus derechos lingüísticos y culturales. Por ejemplo, el texto abre la puerta a la enseñanza de la lengua kurda en las escuelas tanto públicas como privadas, y establece la inclusión de la celebración del Nouruz, el año nuevo kurdo, en el calendario de fiestas nacionales. No obstante, en los ambientes nacionalistas kurdos existe una profunda desconfianza respecto a al Sharaa y su Gobierno, y se subraya que, sin una Constitución que garantice estos derechos, se pueden convertir en papel mojado.

De la capacidad de al Sharaa y los líderes kurdos para encontrar una fórmula satisfactoria para todas las partes en esta cuestión dependerá la estabilidad del noreste sirio

“Creo que lo más probable es que avancemos hacia un sistema centralizado, en lugar de uno federal o con entes autonómicos. Eso sí, habrá una descentralización administrativa con amplios poderes para los entes municipales o locales. Pero esto será así para todo el país, no para ninguna región específica”, augura Mustafá. De la capacidad de al Sharaa y los líderes kurdos para encontrar una fórmula satisfactoria para todas las partes en esta cuestión dependerá la estabilidad del noreste sirio. Si no, podría nacer una nueva insurgencia kurda, la enésima en la historia de Oriente Medio.

Siria
Kurdos, entre el sueño y el pragmatismo
Los kurdos representan aproximadamente un 10% de la población siria y fueron marginados por el régimen de los Al Asad, de ideología panarabista.
Siria
La Administración del Noreste de Siria reclama su voz en el futuro del país
Después de la caída de Bashar Al Assad, Siria vive una etapa de incertidumbre. La AANES de Siria, que comenzó a andar bajo el impulso kurdo, quiere negociar sobre el futuro del país con el islamismo del HTS que domina Damasco.
Siria
Entre las bombas turcas y las negociaciones con el Gobierno: Rojava ante la construcción de la nueva Siria
La Administración Autónoma del Norte y Este de Siria presiona al nuevo Gobierno para crear un Estado que respete los derechos de las mujeres, descentralizado, tolerante y multiétnico.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...