La lucha contra los centros de datos, otra clave en la derrota de Trump en las midterms

Varios puestos de gobernador y senador en estados claves para la victoria de los demócratas como Texas, Ohio y Georgia han tenido las protestas contra estas infraestructuras necesarias para la Inteligencia Artificial en el centro del debate.
Trump Zuckerberg Huang Musk IA
Mark Zuckerberg (Meta), Jensen Huang (Nvidia), Donald Trump y Elon Musk (SpaceX, Tesla, X), durante el almuerzo con directivos de la industria de la inteligencia artificial celebrado en el East Room de la Casa Blanca, en Washington, el 29 de septiembre de 2026. Fuente: Casa Blanca.

Insta: @economiacabreada, coordinador de la sección de economía

6 nov 2026 06:30

Hace menos de un año, el gobernador de Texas, Greg Abbott, presentaba el estado como el “epicentro” de la Inteligencia Artificial (IA) y ofrecía exenciones fiscales a los gigantes del sector para atraer sus inversiones en forma de construcción de nuevos centros de datos. A pocos meses de las elecciones de medio mandato, Abbott cambió radicalmente el discurso y, tras empezar a poner el freno a la proliferación de estas instalaciones, en septiembre llegó a ordenar la suspensión de todos los permisos ligados a los centros e incluso propuso, ya en campaña, eliminar las exenciones fiscales que él mismo había impuesto hace tan sólo unos meses. En paralelo, ocurrió algo muy parecido con el senador republicano Ken Paxton. De ser el candidato apoyado por Trump, pasó a romper con su disciplina en este tema al proponer su propio plan para limitar el impacto de los centros de datos y prometer ser “un luchador” para “frenar su impacto negativo en nuestros barrios”.

¿Qué ocurrió entre medias? Una fuerte presión ciudadana contra la proliferación de los centros de datos y sus consecuencias sobre el terreno, el agua o la factura de la luz. Según el Texas Tribune, en el estado de Texas hay 335 centros de datos en funcionamiento y otros 248 planificados o en construcción. Casi la mitad de estos centros se encuentran en zonas rurales, por lo que han despertado un malestar entre los votantes. Unas protestas que se expandían entre el electorado republicano, siempre mayoría en Texas en las últimas décadas y que mostraban la posibilidad que el partido de Trump perdiera su feudo.

Llegaron tarde. Greg Abbott perdió el puesto de gobernador ante la demócrata Gina Hinojosa, una abogada de origen mexicano que se opuso a los centros de datos y que será la primera mujer gobernadora del estado. Ken Paxton perdió su escaño como senador contra el también demócrata James Talarico, uno de las nuevas y jóvenes figuras emergentes que tuvo que competir contra una campaña de Paxton financiada con 200 millones de dólares del hombre más rico del mundo, Elon Musk. Por último, el activista progresista y ranchero (al que no le falta ni el gorro de vaquero) Clayton Tucker ganó la carrera por el puesto a Comisionado de Agricultura con una campaña centrada en la oposición a los centros de datos y será el primer demócrata que ocupe el puesto en los últimos 40 años.

Donald Trump ha culpado al gobernador de Texas, Greg Abbott, de ser uno de los factores clave en la derrota y ha señalado su “cambio de estrategia política“ en los últimos meses

La derrota en el feudo republicano de Texas no ha sido, por supuesto, el único que ha modificado el mapa político en el “tsunami azul”, pero sí uno de los más decisivos. De hecho, el propio Donald Trump ha culpado a Abbott en un mensaje de su red social de ser uno de los factores clave en la derrota y ha señalado su “cambio de estrategia política” en los últimos meses. “Los centros de datos podrían ser más grandes que el petróleo”, dijo el propio Trump en agosto al conocer que Abbott había impuesto la moratoria a la nueva construcción de estas infraestructuras tecnológicas. 

Ohio y las moratorias municipales

No ha sido sólo la población de Texas la que se ha opuesto a los centros de datos y que ha puesto el debate en medio de la campaña electoral que ha arrasado con los republicanos. Según un informe de Axios Columbus, el estado de Ohio tiene unos 200 centros funcionando y otro centenar más planificados o ya en fase de construcción. Meta de Marck Zuckerberg y Amazon de Jeff Bezos han anunciado inversiones de 1.000 y 2.000 millones de dólares respectivamente en infraestructuras para desarrollar sus IA en este territorio.

Según una encuesta, el 55% de los habitantes de Ohio se opone a construir más centros de datos y el 65% rechaza sus exenciones fiscales

Aunque, igual que en Texas, no se puede afirmar que este haya sido el principal factor que ha hecho cambiar de color a un estado republicano y decido los asientos en las dos cámaras, unas consultas y encuestas muestran que ha podido tener un papel incluso más decisivo que en Texas. Tras decenas de protestas por parte de los activistas en plenos municipales, se realizaron 21 consultas ciudadanas sobre centros de datos en 18 municipios. Casi todas obtuvieron resultados que mostraban la oposición de la gente contra estas infraestructuras y 14 de los 18 municipios aprobaron o estudiaron moratorias temporales. En algunas de esas consultas, la oposición a los centros de datos obtuvieron apoyos de entre el 80 y el 88% de los votos contados. Según una encuesta, el 55% de los habitantes de Ohio se opone a construir más centros de datos y el 65% rechaza sus exenciones fiscales, que se calcula que suman 2.500 millones de dólares perdonados a las empresas.

Georgia contra OpenAI

El tercer mayor mercado para los centros de datos dentro del país es el estado de Georgia. Allí, la batalla contra estas infraestructuras ha tenido un nombre propio: la OpenAI de Sam Altman, una de las mayores empresas de IA, responsable de ChatGPT. A finales de julio, el medio WTOC publicaba que OpenIA, mediante una empresa pantalla con sede en Delaware, había estado negociando durante meses con las autoridades locales del condado de Effingham bajo un acuerdo de confidencialidad. El acuerdo supone 20.000 millones de dólares de inversión para construir un macrocentro de datos en 1.400 acres, a cambio de una rebaja del 37,5% en el impuesto sobre la propiedad durante 15 años y otras reducciones fiscales. 

Las protestas contra el proyecto de la macroinfraestructura de OpenIA que Altman quería construir en Ohio, sumado a las decenas de centros de datos construidos, han protagonizado la campaña de medio mandato

Las protestas contra el proyecto de la macroinfraestructura que Altman quería construir allí, sumado a las decenas de centros de datos construidos, han protagonizado la campaña de medio mandato. El senador demócrata Jon Ossoff, en el cargo desde 2021, ha centrado parte de su campaña en oponerse a estas instalaciones y proponer una moratoria. Ha repetido elección con casi un 60% de los votos. Mayor fue el giro demócrata en en la gobernación, donde su candidata Keisha Lance Bottoms puso la oposición al proyecto en el centro de su campaña electoral y le ha conseguido arrebatar el puesto a su oponente, el multimillonario Rick Jackson, y se convierte así en la primera mujer negra gobernadora de un estado en toda la historia del país.

¿Qué piden las protestas contra los centros de datos? 

Si el precio de la gasolina y el diesel ya han sido determinantes para la debacle republicano, en los estados donde se han instalado de forma masiva los centros de datos se ha sumado la subida de la factura de la luz. Los hogares tienen que competir por la oferta energética disponible con estos gigantes consumidores de energía y los precios de la factura de la luz se han disparado. Desde los movimientos ciudadanos exigen que estas empresas produzcan su propia energía y que no se construyen nuevos centros si no van a poder suplir esa demanda propia y, por lo tanto, van a aumentar los precios de las facturas de los hogares.

La segunda petición es la misma que ya está resonando en otros países como España: las ingentes cantidades de agua que consumen estas infraestructuras para sus sistema de refrigeración. Este ha sido otro de los factores clave en la campaña electoral en unos estados con grandes zonas y poblaciones rurales que se dedican a la agricultura y que sufren episodios de racionalización de agua debida a las sequías, lo que ha despertado el miedo a que estos consumos de agua de estas grandes empresas acaben por provocar más estrés sobre los sistemas hídricos, que terminen repercutiendo en la producción agrícola, sustento de millones de personas y miles de empresas en dichos estados. Al factor del agua, el sector de la agricultura también ha protestado por la ocupación de tierras que han sido utilizadas de forma histórica al cultivo y que ahora se han cedido a estas grandes multinacionales de la IA.

Miles de ventiladores y circuitos de aire funcionan las 24 horas del día los siete días de la semana para mantener las temperaturas de los centros controladas, emitiendo un zumbido constante que, según los vecinos de algunos de ellos, acaba provocando incluso mareos y nauseas

La contaminación lumínica y el constante ruido de las instalaciones también son parte de las molestias que provocan estos centros sobre la población. Miles de ventiladores y circuitos de aire funcionan las 24 horas del día los siete días de la semana para mantener las temperaturas de los centros controladas, emitiendo un zumbido constante que, según los vecinos de algunos de ellos, acaba provocando incluso mareos y nauseas. Ese ruido constante ha tenido otra consecuencia de índole económico para las personas que viven cerca de alguno de los centros: sus viviendas y propiedades han caído de precio. Nadie quiere vivir cerca de un centro de datos y aquellos que ya lo hacen ya no pueden vender o alquilar sus casas e irse a otro lado porque nadie quiere sufrir esa experiencia.

Por último, las ventajas fiscales ofrecidas a las grandes empresas también han centrado varias de las protestas ciudadanas y las promesas de políticos en plena campaña. Las moratorias para pagar impuestos o las rebajas en las tasas contrastan con un incremento en los precios de muchos productos importados por culpa de los impuestos a las importaciones de la guerra arancelaria de Donald Trump. Mientras las familias pierden poder adquisitivo, las empresas de Silicon Valley siguen amasando ingentes cantidades de capital atrayendo a inversores, al mismo tiempo que eluden y reducen su factura fiscal federal y estatal.

Las reacciones y la batalla continúan

Ni los 200 millones de dólares que gastó Elon Musk financiando la campaña republicana en Texas, ni los 500 millones en total, pudieron frenar la sangría republicana en las elecciones de medio mandato. La victoria de los demócratas, con mucha más sensibilidad con este tema y con el ojo puesto en los magnates de Silicon Valley que han sido claves en este segundo mandato de Trump, dificulta mucho los planes de expansión del sector de la IA. “Los centros de datos en el espacio empiezan a parecer una opción bastante atractiva ahora mismo”, ironizó en su red social X el magnate dueño también de Tesla tras conocerse los resultados de Texas.

“Los estadounidenses no quieren que los oligarcas de la gran tecnología arruinen el medio ambiente, destruyan empleos y amenacen el futuro de la humanidad”, Bernie Sanders

En el otro lado político y parlamentario, el senador Bernie Sanders se congratulaba en la misma red social de que una propuesta realizada por él y Alexandra Ocasio Cortez hace siete meses, una moratoria para centros de datos de IA, ahora era posible tras el vuelco demócrata de las cámaras y de otras votaciones locales sobre el mismo asunto celebradas en la misma fecha. “Los estadounidenses no quieren que los oligarcas de la gran tecnología arruinen el medio ambiente, destruyan empleos y amenacen el futuro de la humanidad”, afirmó Sanders tras el recuento de votos.

Esta claro que no se puede achacar la holgada victoria demócrata a la oposición de movimientos sociales y ciertos políticos a los grandes proyectos de infraestructuras de las multinacionales de la IA, pero la gran mayoría de analistas coinciden en que ha podido ser decisivo en el vuelco en estados clave y feudos republicanos que Trump ha visto como se le han escapado de las manos. Incluso, recordemos, el propio presidente ha señalado al senador saliente de Texas y su cambio de posición sobre los centros de datos como uno de los factores principales para que los republicanos perdieran las elecciones, colocándolo casi al mismo nivel que una guerra de Irán que nunca termina y que está mermando el poder adquisitivo de las familias.

La oposición estadounidense a los centros de datos muestra el camino a los movimientos sociales y partidos políticos que pretenden plantarles cara y frenar su desbocado desarrollo en otros países del mundo

Algunos de los candidatos demócratas que tomarán su cargo de aquí a principios de enero ya han anunciado acciones para frenar su avance y desarrollo, como el caso de Hinojosa, la primera mujer gobernadora de Texas, que ha prometido “una prohibición o moratoria de todas las licencias para centros de datos hasta que el poder legislativo apruebe nuevas protecciones”. La batalla se dará más a nivel municipal y en los gobiernos estatales, ya que Trump parece que seguirá con su apoyo a las infraestructuras financiadas por sus amigos de Silicon Valley y usará su poder de veto para que no salga adelante ninguna legislación que frene su avance. Lo que sí que queda claro es que la oposición a los centros de datos ha cobrado vital importancia en los países que han dado rienda suelta a su desarrollo sin ningún tipo de control y que va a formar parte de los debates políticos y las campañas políticas de los próximos años. Además, la oposición estadounidense a los centros de datos muestra el camino a los movimientos sociales y partidos políticos que pretenden plantarles cara y frenar su desbocado desarrollo en otros países del mundo.

Internet
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Inteligencia artificial
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