Estados Unidos
Caen las armas, las cárceles y el petróleo: los efectos económicos de la derrota de Trump en las midterms
Insta: @economiacabreada, coordinador de la sección de economía
“La economía va mejor que nunca y la inflación no es para tanto”. Ese ha sido uno de los mantras que ha repetido sin parar Donald Trump durante la campaña de las midterms que le han llevado a la derrota. Pero los electores no viven en la misma burbuja que el presidente y su familia, que ha triplicado su fortuna en tan sólo dos años de mandato mientras el poder adquisitivo de los hogares estadounidense sucumbía al incremento de los costes de la vida y a los precios de los carburantes, clave en una sociedad atada a su automóvil y que ha visto el galón de gasolina y diesel tocar precios nunca antes vistos debido a la guerra que su presidente lleva meses librando contra Irán y que sigue bloqueando el estrecho de Ormuz.
Las urnas han hablado y han castigado la gestión económica y política del republicano que ahora se enfrenta a dos años en los que su mejor baza, por no decir la única, sea el poder de veto que tiene el presidente en Estados Unidos y que condena a la política del país a casi una situación de bloqueo. Los mercados saben que las políticas de la gran potencia no se pueden revertir tan fácilmente, pero también son conscientes de que muchos de los planes de Trump para estos dos años no se podrán llevar a cabo y eso ha puesto nervioso a muchos de los inversores en las industrias beneficiadas de las políticas trumpistas.
Las reacciones en la bolsa neoyorkina empezaron el día con unas ligeras caídas, pero fueron retomando el vuelo durante el día hasta cerrar como “el mejor día de los mercados tras una elecciones de medio mandato en 44 años”, tal y como explica la CNN. Los tres principales selectivos acabaron en verde, con un Dow Jones que cerró el día con una subida histórica que superó el 3%, el S&P 500 y el Nasdaq rondaron incrementos de punto y medio. Incluso los principales aliados de Trump en esta primera mitad de su segundo mandato, las grandes tecnológicas, se apuntaron cuantiosas subidas. Meta de Zuckerberg subió casi un 9%, Microsoft un 6,6% y el 5,3% de Apple muestran que los inversores siguen mirando con buenos ojos a Silicon Valley, aunque muchas de ellas venían de una semana teñida de roja ante los temores de los mercados de que la burbuja de la Inteligencia Artificial esté agotando su ciclo y sus inmensas inversiones no den, ni de lejos, los retornos prometidos en los próximos años.
Trump Media & Technology Group ha caído cerca del 25%, dejándose unos 400 millones de dólares de capitalización y mermando la fortuna del magnate que habita la Casa Blanca
El enriquecimiento de la fortuna de Trump, mientras la población sufría las consecuencias de sus guerras, ha sido clave en el cambio radical de color en el resultado de los comicios. El castigo en las urnas también ha tenido su traducción empresarial. No es significativo de los mercados estadounidenses, pero hay un dato económico que ha hecho las delicias de los detractores del presidente: su grupo empresarial, Trump Media & Technology Group, ha caído cerca del 25% en una jornada, dejándose unos 400 millones de dólares de capitalización y mermando la fortuna del magnate que habita la Casa Blanca.
Cae la industria de la guerra
Si hay un sector que se ha visto beneficiado de las constantas amenazas, cuando no directamente bombardeos, de Donald Trump ha sido la industria del armamento. No sólo por las compras de la administración estadounidense, sino por la campaña de la Casa Blanca para que el resto de los países de la OTAN incrementen sus gastos en defensa hasta el 5% de su PIB. Los rearmes de estos países, los envíos de armamento a Ucrania para que se siga defendiendo de Putin y los conflictos en Oriente Medio, con la guerra de Trump y Netanyahu contra Irán en el centro, han hecho las delicias de las principales empresas de armamento del mundo, la mayoría estadounidenses, que llevan un par de años subiendo en bolsa y apuntándose beneficios de récord, como los 1.650 millones que ganó Lockheed Martin en los primeros tres trimestres del año, un 14% más que el mismo periodo del año anterior.
Los inversores han reaccionado de inmediato y, como si se hubiera firmado un acuerdo de paz mundial, el cierre de los mercados ha marcado uno de los peores días de la historia para la industria de las armas
Pero el cambio de color en las dos cámaras presenta un futuro diferente para la industria de la guerra. Por un lado, la falta de apoyo de las cámaras pondrá freno a las ansias bélicas y expansionistas del habitante de la Casa Blanca y, por otro, le corta las alas para usar su guerra arancelaria u otras técnicas de presión sobre otros países para que incrementen sus presupuestos destinados a comprar armas. Los inversores han reaccionado de inmediato y, como si se hubiera firmado un acuerdo de paz mundial, el cierre de los mercados ha marcado uno de los peores días de la historia para la industria de las armas.
“Los programas con la ‘marca’ Trump están muertos”, afirman expertos de Toronto-Dominion Bank en declaraciones recogidas por Investing, en referencia al escudo antimisiles Golden Dome y a los acorazados de la Golden Fleet, lo que relaja las expectativas y sueños de los inversores de esta industria, desatando las ventas. Lockheed Martin y L3 Harris cayeron un 6,9% y un 6,4% respectivamente, Huntington Ingalls un 4,9%, Northrop Grumman un 4,5%, RTX un 3,1% y General Dynamics un 2,5%, borrando miles de millones de dólares de capitalización bursátil. En Europa, por la mañana BAE cedía un 4% y Rheinmetall, Thales y Saab entre un 2% y un 3,5%.
Tras la derrota de Trump, las dos principales empresas de cárceles privadas GEO Group y Core Civic caían un 7,6% y un 5,2% respectivamente
La posible paralización de la guerra hacia afuera no es la única que ha golpeado a los mercados. También lo ha hecho la guerra interna contra la población migrante que está llevando a cabo el presidente de Estados Unidos de la mano de su ejército fronterizo ICE, “el tercero con más presupuesto del planeta”, según el profesor y autor del libro Antifa, Mark Bray. El cambio de color en la política estadounidense y el bloqueo de algunas de las acciones de la Casa Blanca contra la población migrante han golpeado a un sector que había visto como este nuevo mandato del republicano aumentaba sus expectativas de ingresos y beneficios: las penitenciarias privadas. Tras la derrota de Trump, las dos principales empresas de cárceles privadas GEO Group y Core Civic caían un 7,6% y un 5,2% respectivamente.
El precio del petróleo ve más cerca el fin de la guerra en Irán
Los mercados energéticos llevan meses, por no decir años si ponemos el foco desde la invasión Rusa en Irán, con una alta volatilidad. Desde que Estados Unidos e Israel bombardearan Irán, la gráfica de los precios del barril brent y WTI parecen montañas rusas que suben y bajan con cada post de Trump en su red social y con cada desafiante respuesta de Irán. Los anuncios de paz reducen el precio del crudo que vuelve a dispararse cuando los acuerdos quedan en papel mojado. Por lo que es posible que lo ocurrido durante las primeras 24 horas tras la derrota de Trump se pueda revertir en los próximos días.
Las empresas energéticas estadounidenses, que igual que a las de armamento nos les sienta bien la posible paz, se han llevado un buen varapalo con la derrota de Trump y la caída de los precios del crudo
Pero poniendo la lupa sobre estos primeros compases de los mercados energéticos, la realidad es que los inversores han considerado que la derrota de Trump acerca la paz en Oriente y el precio del barril brent ha caído un 8,7%, hasta los 94,62 dólares, y el WTI, referencia para Estados Unidos, se ha hundido un 8,3%, hasta 88,12 dólares. Las empresas energéticas estadounidenses, que igual que a las de armamento nos les sienta bien la posible paz, se han llevado un buen varapalo con la derrota de Trump y la caída de los precios del crudo, tiñendo de rojo sus acciones en los parqués.
No todas las empresas energéticas pierden con la caída en desgracia del presidente. El sector de las energías renovables, siempre en el ojo de las críticas y desprecios de Trump, se ha teñido en las bolsas de su color favorito, el verde. La única política que se podría etiquetar como ecológica de la Casa Blanca fue la de promocionar la empresa de coches eléctricos de Elon Musk, Tesla, que también se ha dejado un 3,3% tras conocerse los resultados electorales. Pero, en general, Trump ha apoyado incondicionalmente a las industrias fósiles mientras despreciaba a las renovables.
El giro demócrata de Estados Unidos ha impulsado la cotización de las principales empresas de energías renovables del país apuntándose subidas de hasta el 10% en el caso de las fotovoltaicas
El giro demócrata de Estados Unidos ha impulsado la cotización de las principales empresas de energías renovables del país apuntándose subidas de hasta el 10% en el caso de las fotovoltaicas First Solar y Sunrun (+10%). En Europa también parece que soplan nuevos tiempos para las renovables con Trump mermado en la casa blanca y empresas como Vestas suben en torno a un 5%, Ørsted un 7% y EDP Renováveis un 4,4%.
El dólar pierde fuerza
Más allá de las valorizaciones de la bolsas, la victoria demócrata también pone a prueba la principal herramienta geopolítica de Estados Unidos: el dólar. Su moneda se ha debilitado en las últimas 24 horas y, en la madrugada de este jueves, el índice que mide su valor frente a las otras grandes monedas marcó una caída del 0,4%. Los mercados saben que un gobierno con las cámaras controladas por los demócratas pero con el poder de veto de Trump no acometerá grandes políticas de gasto ni paquetes de estímulo fiscal. A ello se suma la caída en el petróleo explicada antes, que alimenta las expectativas de los mercados a que la Reserva Federal Estadounidense (FED) baje los tipos de interés y reste atractivo al dólar.
Con un dólar más débil, la renta del bono estadounidense a 10 años bajó al 4,89%. En cambio, el oro, valor refugio en momentos de indecisión geopolítica y dudas sobre el dólar, subió más de un 3%, hasta unos 4.135 dólares la onza a primera hora del jueves. El euro ha subido hasta alrededor de 1,126 dólares. La depreciación de la moneda encarece las importaciones, pero puede aumentar las exportaciones de las industrias estadounidenses. Exactamente lo contrario a lo que pasa en la Unión Europea o en Asia, donde la caída del dólar y del petróleo podría abaratar las importaciones, sobre todo las energéticas, suavizando las cotas de inflación elevada que están atravesando los estados miembro. Pero, de igual forma, puede frenar las exportaciones a Estados Unidos afectando a algunos sectores concretos que dependen fuertemente de las compras norteamericanas.
¿Qué depara los próximos meses?
Los demócratas controlarán con bastante holgura las dos cámaras una vez tomen cargo el 3 de enero de 2027, pero Donald Trump seguirá teniendo el poder de veto, por lo que es muy probable que las políticas en materia económica se bloqueen y que los nuevos congresistas y senadores no lo tengan fácil para revertir algunas de las políticas más nocivas de Trump. Los paquetes de estímulo fiscales es bastante probable que se paralicen porque, pese a que los dos grandes partidos creen que sean necesarios, tienen una concepción muy distinta de cómo se debe gastar para favorecer la economía. La caída de las empresas de armas o de centros de datos mientras suben las de renovables nos dan buenas pistas de por dónde tiran cada uno de ellos.
La One Big Beautiful Bill y la guerra arancelaria estarán en el centro de los debates de las dos cámaras y entre los propósitos de nuevo año para los demócratas
Los demócratas no podrán legislar, pero sí podrán bloquear, investigar y usar el control del presupuesto para negociar con Trump ciertas políticas. La One Big Beautiful Bill, ley por la que se articularon recortes a Medicaid, su seguro médico público para rentas bajas, y la guerra arancelaria estarán en el centro de los debates de las dos cámaras y entre los propósitos de nuevo año para los demócratas. Los mercados tendrán que decidir dónde pueden encontrar beneficios, si es que los hay, en un poder totalmente dividido entre unos hemiciclos mayoritariamente azul y un presidente republicano dispuesto a paralizar la economía del país con sus pataletas en forma de veto.
Lo que está claro es que la derrota de Trump modifica completamente el tablero económico para muchos mercados y sectores, abriendo una nueva era en la que los detractores del todavía presidente y los países afectados por sus ataques arancelarios no desaprovecharán la ocasión para recuperar lo perdido ante magnate inmobiliario neoyorquino convertido en presidente.
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