La embestida imperialista de Trump rescata a Sánchez

Tanto desde interior del PSOE como especialistas en ‘compol’ coinciden en que el presidente del Gobierno estaría recibiendo estos días un balón de oxígeno desde Washington que puede enderezar su legislatura. El pacto con ERC por la financiación catalana busca cohesionar al bloque de investidura.
Congreso 09.07.25 - 31
David F. Sabadell Pedro Sánchez.

“Sí, se respira otro ambiente”, comenta un alto cargo de Ferraz, mientras levanta las cejas y mira al cielo. Su respirar profundo retrata el momento de desahogo. “No se puede negar que esto va a ayudar al Gobierno y entre todos nosotros se siente el cambio de ánimo después de dos meses duros”, prosigue.

La fuente concurre todos los días al edificio de la calle del barrio Argüelles, sede federal del PSOE, partido que viene transitando los meses más difíciles desde que lidera el Consejo de Ministros hace ya siete años y medio. Las causas por corrupción y las denuncias por acoso sexual han abierto una herida sangrante.

“Somos europeos. España es proatlantista, pero eso no significa vasallaje: es cooperación de igual a igual con Norteamérica”, enfatizó el presidente este jueves

Pero no hay mal que dure cien años. Ha irrumpido con virulencia en la agenda pública la deriva neocolonial, con matices sanguinarios como se pudo ver en Caracas, de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos parece estar enfocado en lo que algunos especialistas llaman reencuadre narrativo, utilizando la alocada y volátil política exterior de la Casa Blanca para que los ojos de los norteamericanos hagan foco en ello y no en la política interna, con un paro creciente y un clima guerracivilista irrespirable.

El antagonista que cualquier progresista desearía tener en frente en tiempos tormentosos se coloca así en el centro del escenario y Pedro Sánchez, con el marcador en contra hace varios minutos, no va a dejar de intentar hacer un triple.

El perfecto enemigo

“Somos europeos. España es proatlantista, pero eso no significa vasallaje: es cooperación de igual a igual con Norteamérica. Queremos estar en el centro del rearme moral por dignidad, siendo referentes a nivel internacional”, ha dicho el presidente del Gobierno este jueves en la Conferencia de Embajadores y Embajadoras.

También ha recalcado que “es relevante que se escuche la voz de España a la hora de denunciar la amenaza sobre Dinamarca” y que ello “no puede aceptarse como país ni como Gobierno”. “No podemos callarnos ante esa amenaza al derecho internacional. Las palabras importan, allanan el camino a lo impensable. No hay que callarse”, enfatizó.

No ser vasallos y no callarse. Era un discurso para el cuerpo de diplomáticos pero parecía un calculado mitin. Son conceptos simples pero potentes que apuntan a la cohesión de la ciudadanía frente a un mal gigante y externo, incontrolable, y por tanto, más fácil de utilizar para la narrativa.

Sánchez se parece en algo a Trump: las promesas de campaña no las estaría cumpliendo del todo. Sin presupuestos, sin ley Mordaza reformada, el problema de la vivienda persistiendo y sin reducción de jornada aprobada, entre varias otras normativas que no ven la luz. Su hito fundacional, la lucha contra la corrupción y la ética en política, hecho añicos. Ni hablar del feminismo en los despachos que rodearon a Paco Salazar. Pero la embestida trumpista sobre Venezuela y Groenlandia (y quién sabe contra qué mañana) lo opaca todo. Más aún con una oposición de derechas que se muestra acrítica, y hasta aliada, con el estilo far west.

Toni Aira Foix: “Lo de Trump genera un movimiento a la contra y moviliza, y hay una parte del electorado que no se mueve a favor. sino básicamente a la contra cuando detecta un peligro frente a su estabilidad económica, laboral o de valores”

“Sí, es verdad, lo que puede le pasar a un líder de un país diferente, como son España y Sánchez, es beneficiarse de ese antagonismo. Lo que antes se circunscribía como política internacional se ha domestizado. No domesticado, domestizado. La política internacional entra en el terreno de disputa y la polarización. Los antagonistas en el plano internacional se leen en clave doméstica”, explica el periodista y profesor de comunicación política, Toni Aira Foix.

Autor de Mitólogos. El arte de seducir a las masas(Debate, 2025), Aira recuerda los casos de Canadá y Australia, en los que el apoyo de Trump al candidato de la derecha acabó mejorando los resultados del de la izquierda, aunque también ha ocurrido lo contrario en Latinoamérica, con el caso argentino como ejemplo más cabal. “Hay cambios de registros que hay que analizar”, señala.

“Sánchez ha sido hábil y puede serle una buena baza todo esto, sobre todo en tiempos que la política interna le está siendo tan incomoda”, explica Aira. “Se le ve hasta físicamente el desgaste, pero creo que ha sido hábil con el caso de Gaza, obteniendo allí un balón de oxigeno. Y en el caso de Trump y Estados Unidos, si sabe calcular, también lo será. No solo porque Trump se presta a una caricatura de todo lo que abomina el electorado progresista, sino porque está la sensación de que estos metidos del far west inquietan, cuando no generan repulsa, y ahí Sánchez puede tener habilidad, que ya la ha demostrado, para hacer brillar en los momentos de mas dificultad”, continúa.

Según Aira, la clave será si el líder del PSOE logra presentarse “como el gran antídoto contra un gran antagonista, contra un malo malísimo”. “Tiene que sacar provecho de esa idea de ‘quizás no me votes por lo que te gusto si no que me votas porque ahí afuera hay una entidad que es malísima y yo soy su gran antagonista, soy parte de ese antídoto’, digamos”.

La reacción de Génova a favor del secuestro de Maduro lo aparta de un partido de Estado de centro derecha tradicional y lo ha hecho parecer a una Marine Le Pen más centrada

Incluso señala que las encuestas podrían no reflejar ese apoyo, como en el 2023, cuando sobre los últimos días cambió la tendencia: “Las encuestas hoy sirven de poco o nada porque los escenarios son muy diferentes no ya a un año vista, sino a la semana. Lo de Trump genera un movimiento a la contra y moviliza, y hay una parte del electorado que no se mueve a favor sino básicamente se moviliza a la contra cuando detecta un peligro frente a su estabilidad económica, laboral o de valores”.

En este cuadro de situación hay un elemento clave para el análisis: la derecha, que es un conglomerado de diferentes actores partidarios, mediáticos, empresariales y de la judicatura, aunque quien intenta liderar toda esa cuadrilla antisanchista es Alberto Núñez Feijóo. La reacción de Génova a favor del secuestro de Maduro y el bombardeo a Caracas lo aparta de un partido de Estado de centro derecha tradicional y lo ha hecho parecer a una Marine Le Pen más centrada.

“En teoría Sánchez está acabado y es lo peor, pero el PP no se aprovecha nítidamente de eso y de hecho cae en votos. Están actuando con miedo ante la ola nacional populista, que sí está aprovechando Vox. Los de Abascal se sienten cómodos con el cabreo. No pretenden arreglarlo, se sienten bien desde fuera y llevan al PP a acentuar su vertiente más extrema, aunque no le van a ganar nunca en el exabrupto”, opina Aira.

El frente interno

El Gobierno ha tenido esta semana un logro parlamentario con las Cortes en receso. Básicamente, ha alcanzado un muy difícil acuerdo con Esquerra Republicana sobre una nueva financiación para Catalunya que aumentaría los recursos en 4.700 millones de euros y respeta el criterio de ordinalidad, muy polémico para algunos partidos progresistas, ya que implica que las autonomías que más aportan sean también las que más reciben. En el ranking del Estado español, los catalanes son los terceros mayores aportantes a Hacienda y quieren ser los terceros en recibir.

Más allá de los detalles de un pacto histórico para el soberanismo (y como bien recalcaba Oriol Junqueras, para todo “el arco mediterráneo muy infrafinanciado”), el acuerdo es importante para la semiótica de Sánchez, más aún en tiempos en que la simbología ha sustituido en buena parte a la gestión política.

Lo primero es lo más visible: el indultado Junqueras, uno de los dos más claros líderes del movimiento independentista catalán, ha sido recibido por el presidente del Gobierno en la Moncloa y se ha dejado fotografiar con una bandea española entre él y Sánchez. Los guiños a la normalidad institucional consolidada, frente al desbarajuste territorial que promete un gobierno PP-Vox, son evidentes.

Este acuerdo cohesiona el bloque de investidura acercando a ERC. Y si se acerca ERC se oxigena a EH Bildu, partido con el que funcionan en asiduo tándem

Por otro lado, lo menos visible: como hizo con EH Bildu y el acuerdo para modificar la ley Mordaza, el Gobierno ha permitido que sea Junqueras, presidente de ERC, quien haga el anuncio del pacto sobre financiación, cediendo la centralidad en la escena (algo que en política suele disputarse hasta el cansancio).

Este gesto con ERC viene a soldar lazos que estaban un poco desvencijados. En el partido soberanista se quejaban en voz baja cada vez con más intensidad de lo mal que quedaban frente a sus votantes cuando el Gobierno cedía ante Junts cuando Puigdemont ordenaba endurecer el tono y las represalias parlamentarias. El “a canvi de res” (a cambio de nada) que tanto han repetido portavoces de Junts encolerizaba (literalmente) a algunos dirigentes republicanos.

Este acuerdo cohesiona el bloque de investidura acercando a ERC. Y si se acerca ERC se oxigena a EH Bildu, partido con el que funcionan en asiduo tándem. También obliga a Junts a sumarse a la partida o, al menos, a pagar costes más altos.

En un mes se retomará la plena actividad legislativa y nada puede asegurar que seguirá este bucle imperialista activado o si mermará. La oportunidad del líder del PSOE la retrataban esta semana estos titulares de unas piezas publicadas en medios conservadores: “Sánchez contra Trump, otro año de legislatura”, decía Libertad Digital, mientras que una columna en El Español se titulaba “El preferido de Pedro Trump es Donald Sánchez”. Ya han aprendido que darlo por muerto acaba bumerán.

Venezuela
La guía integral del imperialismo en Venezuela
Una nota de urgencia para entender el asedio imperial en curso.
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