Israel relanza su estrategia de acercamiento a Europa tras la firma del acuerdo gasístico con Egipto

El régimen de Netanyahu firmó en diciembre el mayor acuerdo energético de su historia. Con él pretende aumentar sus vías de suministro a países europeos y romper cualquier intento de bloqueo por el genocidio de Gaza.
Campo de gas de Leviathan
Perforadoras del campo de gas de Leviatán.

El 17 de diciembre de 2025, el presunto criminal de guerra según la Fiscalía del TPI, Benjamin Netanyahu, anunciaba la aprobación definitiva por parte de su Gobierno del mayor acuerdo comercial de la historia entre su país y Egipto. Se trata de un negocio de 35.000 millones de dólares para la venta de gas fósil procedente del megayacimiento Leviatán, en el mar Mediterráneo. Este campo se encuentra al oeste de Haifa, a 90 kilómetros del norte de Tel Aviv, principal puerto del Gobierno palestino durante el Gobierno otomano y una de las ciudades barridas durante la Nakba de 1948.

El campo Leviatán es operado por Chevron, que posee una participación del 40%. Aunque el Estado de Israel interrumpió momentáneamente la extracción después de octubre de 2023, esta ya ha sido retomada. El yacimiento de Leviatán se extiende desde el mar hasta la tierra en áreas que aún no han sido exploradas y están bajo el control de los gobiernos de Hamás y la Autoridad Palestina.

Parte de los 130 mil millones de metros cúbicos (bcm) de gas que serán transportados hasta Egipto serán utilizados para la demanda doméstica del país dirigido por Abdelfatah El-Sisi, pero también está previsto que el gas de Leviatán se dirija hacia países de la Unión Europea después de un proceso de licuefacción que se llevará a cabo en plantas egipcias.

De este modo, Israel quiere presentarse como un exportador de energía a los países europeos, tocados en su suministro por las sanciones impuestas a Rusia después de la invasión de Ucrania lanzada por el Gobierno de Putin en 2022. La propaganda israelí asegura que el país tiene capacidad, a través de sus dos yacimientos, Leviatán y Tamar, de cubrir el 10% de la demanda europea de gas fósil.

Hasta la fecha, Israel ha orientado sus exportaciones a UE por medio del gas natural licuado (GNL) transportado en contenedores marítimos. Pero, el pasado mes de noviembre, The Jerusalem Post publicaba que el ministro de Energía e Infraestructura del Estado sionista, Eli Cohen, había confirmado que el proyecto de un tubo, el llamado gasoducto del Mediterráneo Oriental (EastMed), para conectar Israel y Europa volvía a estar encima de la mesa después de una reunión con sus homólogos de Grecia, Chipre y Estados Unidos.

Antes de 2012, Israel producía una cantidad ínfima de gas natural, pero en la actualidad es el segundo mayor productor del Mediterráneo Oriental

El acuerdo sobre Leviatán era uno de los objetivos estratégicos en materia energética planteado por EEUU, cuyo gobierno ha presionado a sus socios, El Sisi y Netanyahu, para su luz verde. El acuerdo se alcanzó en agosto, pero el ataque terrorista de Israel en Doha paralizó su refrendo hasta el pasado mes de diciembre. Desde EEUU se ve como una forma de fortalecer los acuerdos de Camp David entre Egipto e Israel, firmados en 1978. Asimismo se trata, naturalmente, de un acuerdo que beneficia a una energética estadounidense, Chevron, que transferirá el gas a Egipto.

Desde Israel, el acuerdo gasístico ha sido presentado como un triunfo en una estrategia política destinada a combatir los tímidos conatos de aislamiento que han surgido como consecuencia del exterminio planificado en Gaza. El think tank sionista Jerusalem Institute for Strategy and Security (JISS) ha celebrado el acuerdo como el seguimiento de una “doctrina de integración estratégica basada en la energía”.

Se trata de amarrar al régimen de El Sisi, también en lo que respecta a Gaza: “Si bien los líderes egipcios han declarado públicamente que no existe vínculo entre el acuerdo sobre el gas y las posturas políticas de Egipto respecto a Israel y el conflicto de Gaza, en la práctica resulta difícil separar por completo los intereses energéticos a largo plazo de las consideraciones estratégicas más amplias”, apunta ese think tank. 

El medio estadounidense Drop Site News ha publicado que Ehud Barak consultó extensamente y durante años con Epstein sobre acuerdos financieros relacionados con Leviatán

Pese a que las tensiones entre El Cairo y Tel Aviv se han mantenido a lo largo de los 47 años desde la firma del acuerdo bilateral, y han dado lugar a una serie de incursiones de drones en el Sinaí en los últimos meses, una de las consecuencias de Camp David, el aislamiento político de Palestina, se ha visto refrendado por la parálisis de El Sisi en la denuncia del genocidio en Gaza, algo que se puso de manifiesto en la dura represión de los activistas de la Marcha Global a Gaza.

Pero el pacto sobre Leviatán tiene otro objetivo: debilitar a Turquía. Al acuerdo le siguió la realización de una cumbre trilateral en Israel, el pasado 22 de diciembre, entre la entidad sionista y los gobiernos de Chipre y Grecia, en la que se exploró la posibilidad de una fuerza naval conjunta temporal en el Mediterráneo y la apertura de diálogo militar estratégico.

La apuesta de Israel por el control energético

Oriente Medio es el punto energético más importante del mundo. En ese área se encuentra casi la mitad de las reservas probadas mundiales de gas y petróleo. La situación de Israel, más si se produce la colonización completa de la Franja, es estratégica como punto de distribución. La apuesta extractivista se centra actualmente en los yacimientos de Tamar, que tiene reservas de 200 billones de metros cúbicos (bcm) y de Leviatán (600 bcm), descubiertos en 2009 y 2010.

Antes de 2012, Israel producía una cantidad ínfima de gas natural, pero en la actualidad es el segundo mayor productor del Mediterráneo Oriental, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).


En 2024, un informe del colectivo Gastivists señalaba las evidencias de que, desde el inicio del genocidio el 7 de octubre de 2023, seis países europeos (Francia, Reino Unido, Italia, Polonia, Grecia y Bélgica) han adquirido gas fósil de Israel. En ese documento se apuntaba el valor intangible del comercio del gas como activo para la perpetración del genocidio: “La venta de gas a socios como la UE otorga al régimen israelí fuerza financiera y políticaEn el contexto de las acciones militares en curso en Gaza, Líbano y la región en general, Israel se aferra más que nunca a su comercio de gas”.

Otra información publicada por los activistas de Global Energy Embargo for Palestine apuntó que los barcos MaranGas y Seapeak LCC han introducido el gas natural en repetidas ocasiones a través de los puertos de Piombino (Italia), Revanthussa (Grecia), Port Sur Mer (Francia) y Milford Haven (Gales), Rotterdam (Países Bajos), Zeebrugge (Bélgica), y Sagunto (España).

Independientemente de las consideraciones éticas, la cuestión detrás de estas ventas es si incumplen el derecho internacional. En 2022 Israel y Egipto firmaron un acuerdo con la Comisión Europea para el suministro de gas natural licuado, que puede hacer a la UE cómplice de violaciones del derecho internacional, dado que el suministro de gas pasa por aguas palestinas. Global Witness cartografió en 2025 el trayecto del gasoducto Ascalón para determinar que atraviesa “la zona contigua y la zona económica exclusiva de Palestina”, incumpliendo las normas internacionales sobre aguas soberanas.

No es el único episodio de pillaje por parte de Israel. El 29 de octubre de 2023, transcurridas tres semanas del inicio del genocidio en Gaza, el Ministerio de Energía israelí anunció que había otorgado licencias de explotación a un total de seis compañías israelíes e internacionales para la explotación de una serie de Áreas de Concesión de Israel entre las que se incluye una zona G que pertenece en un 62% a Palestina conforme a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar. 

La concesión fue para tres empresas, Eni S.p.A (Italia), Dana Petroleum (Reino Unido) y Ratio Petroleum (Israel) a pesar de que dicha explotación en aguas palestinas contravendría el derecho internacional humanitario. De las tres la más relevante es la licencia de explotación concedida a Eni, compañía cuya vinculación al Estado italiano ha atravesado océanos de tiempo.

Francesca Albanese señalaba a las empresas Chrevron y BP por la explotación de campos de gas y de licencias para la extracción de fósil como copartícipes de la economía del genocidio

La ONG italiana Recommon ha cuestionado que la licencia otorgada en octubre de 2023 ha sido uno de los motivos principales para que Italia haya sido uno de los países europeos reacios al reconocimiento de Palestina como acto simbólico de repudio hacia las acciones de Israel. En febrero de 2024, el bufete de abogados británico Foley Hoag envió cartas a Eni y a las otras dos concesionarias para que “desistiera de realizar cualquier actividad en el área de la Zona G que Palestina reclama, como actividades que constituirían una flagrante violación del derecho internacional”.

Recientemente, el 18 de diciembre, la propia Recommon anunciaba que Eni había comunicado el abandono de los planes de explotación en la Zona G, en una decisión achacada a la fuerte presión del movimiento proderechos humanos que llevó en septiembre a una histórica huelga por Palestina.

Según las estimaciones de Michael Barron, autor del libro “The Gaza Marine Story”, un futuro Estado palestino reconocido internacionalmente podría obtener 4.000 millones de dólares de la explotación de los yacimientos localizados en esa zona G.

Leviatán en los papeles de Epstein

Descubierto en 2010, el campo gasístico de Leviatán es la joya de la corona de la apuesta energética del régimen sionista. Como tal, su explotación ha estado en el centro de la disputa entre el actual primer ministro, Benjamin Netanyahu (Likud) y su némesis en el sistema de partidos israelí, Ehud Barak, primero en el Partido Laborista y actualmente en el minoritario Independencia.

En los documentos del financiero corrupto y condenado por la organización de una red de violencia sexual contra menores, Jeffrey Epstein, aparecen distintas referencias a Leviatán y a la pugna política entre Barak, amigo y socio de Epstein y Netanyahu.

El medio estadounidense Drop Site News ha publicado que Barak consultó extensamente y durante años con Epstein (fallecido en extrañas circunstancias) sobre acuerdos financieros relacionados con Leviatán. “El papel de Epstein en la política gasífera de Israel contradice la imagen, presentada en un reciente perfil del New York Times, de Epstein como un estafador visto con escepticismo por las élites financieras y políticas”, señala la investigación de Murtaza Hussain y Ryan Grim.

Alemania ha autorizado a ThyssenKrupp Marine Systems la exportación de cuatro buques de guerra Saar 6 Corvette y dos submarinos con los que Israel quiere proteger sus yacimientos fósiles

En 2014, pocos meses antes del inicio de la campaña de exterminio Margen Protector, en la que fueron asesinados alrededor de 2.500 palestinos, Netanyahu estableció que los campos gasísticos eran una prioridad para la seguridad nacional. Aquel año se produjo la firma de otro acuerdo, secreto, entre Israel y Jordania para el abastecimiento de gas a la monarquía Hachemita, con un coste de 10.000 millones de dólares. Israel abastece el 40 % de la demanda de gas de Jordania.


Una investigación del Transnational Institute estimaba que las exportaciones de gas natural han contribuido a financiar la maquinaria bélica israelí: “Desde el inicio de la producción de gas natural en Israel, el Estado ha recaudado 30.000 millones de séquel [8.000 millones de euros] en ingresos estatales procedentes de tasas, gravámenes sobre las ganancias e impuestos de sociedades. Sin embargo, aún más valiosos que los beneficios económicos son los consumidores árabes de gas israelí, con un aumento del 13,4 % en las exportaciones de gas natural a Egipto y Jordania en 2024.

El mismo informe resalta que la protección de los yacimientos de Israel, que fueron atacados por Hezbolá en 2024, ha llevado a Alemania a autorizar a ThyssenKrupp Marine Systems la exportación de cuatro buques de guerra Saar 6 Corvette y dos submarinos.

El informe De la economía de la ocupación a la economía del genocidio presentado en julio de 2025 por la relatora especial de las Naciones Unidas sobre los territorios palestinos, Francesca Albanese señalaba a las empresas Chrevron y BP por la explotación de campos de gas y de licencias para la extracción de fósil como copartícipes de la economía del genocidio. La relatora de Naciones Unidas aseguraba en ese informe que el bloqueo naval de Gaza está relacionado con que Israel asegure el suministro de gas desde los campos de Tamar y el gasoducto del Mediterráneo Oriental. “La naturaleza aparentemente civil de estas infraestructuras no exime a una empresa de su responsabilidad”, recordaba Albanese.

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