Opinión
La llegada de centros de datos a Extremadura (en cifras)
Doctor en Energías Renovables por la Universidad de Zaragoza.
Investigador predoctoral en el CSIC y la UC3M.
Hace cincuenta años que comenzó a construirse la Central nuclear de Valdecaballeros en la comarca de La Siberia extremeña. Esta central nuclear nunca llegó a entrar en funcionamiento. Sin embargo, dejó tras de sí una infraestructura eléctrica que se mantiene hasta nuestros días, como la Subestación de Valdecaballeros, construida para evacuar la energía de los dos reactores de la central. Medio siglo después, la inmobiliaria Merlín Properties ha proyectado la construcción de un centro de datos con una potencia de 1000MW, el equivalente a lo que producía cada reactor, sobre los antiguos terrenos de la central nuclear y conectándose a la misma Subestación de Valdecaballeros. Este es sólo uno de los ocho centros de datos proyectados en la región.
Los centros de datos son grandes naves industriales en las que se alojan los servidores que almacenan y procesan la información en la nube. Según fuentes de la industria, los centros de datos de Extremadura se especializarán en inteligencia artificial generativa y computación avanzada. Estos procesos son especialmente demandantes de energía eléctrica, motivo por el cual Extremadura se ha posicionado en el centro de la construcción de estas nuevas instalaciones.
Sin embargo, aún es difícil hacer estimaciones sobre el consumo eléctrico total de la industria en la región. La falta de información disponible y la constante aparición de nuevos proyectos hacen cambiar semanalmente los datos estimados sobre el consumo. Siguiendo el último informe de Colliers[i], la potencia total de los equipos IT (servidores, sistemas de almacenamiento, equipos de red...) será de 2.428MW, a los que habría que sumar los sistemas de refrigeración y otros equipos de respaldo, elevándose entre los 3.035MW y los 4.249MW. A diferencia de otros territorios como Madrid, donde hay instalados 35 centros de datos con un promedio menor a los 10MW, en Extremadura la potencia se acumularía en dos proyectos de 1.000MW de IT cada uno (en Navalmoral de la Mata y Valdecaballeros), el equivalente a la energía que producen los dos reactores nucleares de Almaraz. Los cuatro centros de datos de los que tenemos información podrían consumir, en fase de funcionamiento, entre 26.600 y 37.200GWh al año[ii], esto es, entre 5 y 7 veces el consumo actual de toda Extremadura [iii].
Según los datos de la Red Eléctrica de España[iv], la estructura eléctrica de Extremadura es muy distinta a la del resto del territorio. En 2025, casi la mitad (47%) de la producción eléctrica fue de origen nuclear y un tercio (34%) de solar fotovoltaica, mientras que la eólica fue prácticamente inexistente (0.7%). Dado que la energía nuclear no va a crecer en los próximos años, e incluso se plantea su desmantelamiento, la electricidad de estos centros de datos se consumirá bien en un mix cien por cien renovable, o bien en un mix híbrido junto a centrales térmicas.
En este segundo escenario, se emplearán seguramente centrales de ciclo combinado, que utilizan gas natural como combustible, debido a su actual desuso (en 2024 se emplearon únicamente un 9% del año) y el cierre casi total de las centrales de carbón en España. Aunque el territorio extremeño no cuenta directamente con centrales térmicas, asumimos que el “hueco energético” producido por el consumo de centros de datos deberá cubrirse a través de este tipo de infraestructuras en algún punto de la geografía española. En este escenario, se elevarían las emisiones de carbono y el consumo de agua.
En cuanto a las emisiones de carbono, el aumento de la demanda eléctrica es tan grande que, si se cubriera con ciclos combinados, se emitirían entre 14 y 20 millones de toneladas de CO2 al año[v], lo que representa un aumento de entre 2 y 3.5 veces las emisiones netas de CO2 de Extremadura en la actualidad (en torno a 6 millones de toneladas al año[vi]). Esto, sobra decirlo, es claramente incompatible con los objetivos de reducción de emisiones de carbono y con la transición energética. Respecto al agua, aún no hay información disponible acerca del consumo de estas compañías. Incluso en el caso de que su consumo hídrico para la refrigeración de los servidores sea nulo, como promete Merlin Properties, el consumo indirecto para refrigerar las centrales térmicas se situaría entre 37 y 52 hm3 de agua anuales[vii] (es decir, entre 37 mil millones y 52 mil millones de litros de agua), lo que equivale al consumo anual de agua de los hogares extremeños (unos 50 hm3[viii]).
El primer escenario, con un mix totalmente renovable, tampoco está exento de problemas. Si se mantuviera la proporción de energía eólica y solar de Extremadura, se necesitarán entre 3600 y 6600 hectáreas de parques eólicos y entre 37000 y 77575 hectáreas de placas fotovoltaicas[ix]. Esto supone que entre el 1.1% y el 2% de todo el suelo de Extremadura esté cubierto con parques renovables para alimentar estos cuatro centros de datos —sin contar los centros de datos de los que no tenemos información a día de hoy—, el equivalente a la superficie del término municipal de Jerez de los Caballeros. De instalarse, deberíamos elegir, por tanto, entre la ocupación de decenas de miles de hectáreas con placas solares, y el crecimiento exponencial de las emisiones y el consumo de agua, justo cuando más urgente es aplicar medidas para paliar la crisis climática. Este doble callejón sin salida se justifica, por parte del gobierno regional y las distintas compañías, aludiendo a la creación de empleo y el desarrollo regional.
Aún no hay publicada información integrada acerca del número de puestos de trabajo que se generarán a partir de este consumo de energía, agua y suelos. Según Merlin Properties, sus centros de datos podrán acoger hasta 250 empleados cada uno en su fase de funcionamiento. Esto es una tasa de entre 0.15 y 0.25 empleos/MW, significativamente más baja que la de otras áreas de la industria. Por ejemplo, en la industria extremeña de alimentación, esta cifra puede elevarse a los 360 empleos/MW, es decir, unas 2000 veces más de empleo. No obstante, la creación de esta cifra de puestos de trabajo y la promesa de la contribución como «tractor» a otros sectores de la economía les ha valido la concesión, por parte de la Junta de Extremadura, de la figura de PREMIA.
La figura de PREMIA (Proyecto Empresarial de Interés Autonómico), análoga a la figura del Plan de Interés General en Aragón y el Proyecto de Singular Interés en Castilla-La Mancha, les permite a las empresas así consideradas tener carácter prioritario y urgente para toda la administración autonómica —con la reducción de los plazos administrativos, incluido el de información y participación pública—, sustituir la licencia urbanística por un trámite de consulta, expropiar terrenos a vecinos, establecer y ampliar las servidumbres de paso para vías de acceso, líneas de transporte y distribución de energía, así como concederles de forma directa subvenciones al empleo.
En definitiva, los centros de datos son industrias muy intensivas en energía, agua y suelos que generan una cantidad muy baja de empleos directos y que se instalan en Extremadura bajo privilegios difíciles de justificar. Sin embargo, pese a las afecciones que podrían tener sobre el pueblo extremeño, la información que se ofrece al respecto es difusa, mezclando grandes cifras de inversión y empleo de distintas categorías, como las inversiones en construcción y en maquinaria, o los empleos directos, indirectos e inducidos. En los próximos artículos de esta pequeña serie, trataremos de desgranar la poca información disponible, ofreciendo una imagen más despejada de su instalación en nuestra tierra.
Referencias
[i] Podéis encontrar el último informe de la consultora Colliers, de forma gratuita, en https://www.colliers.com/en-es/research/data-center-snapshot-iberian-region-oct-2025-mar-2026.
[ii] Esta cifra se ha calculado con el PUE —proporción entre consumo energético total y consumo energético de los equipos IT— promedio de la industria, estimado entre 1.25 y 1.75.
[iii] Los datos del periodo 2005-2025 se han obtenido de los respectivos balances energéticos publicados por Red Eléctrica Española y los datos estimados de consumo en el periodo 2025-2035 de la prolongación de las estimaciones del Plan Extremeño Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PEIEC). Los plazos de consumo de los centros de datos no están disponibles, por lo que se han estimado a partir de proyectos similares.
[iv] Podéis encontrar los datos a los que hacemos referencia en el Informe del sistema eléctrico español 2025, de Red Eléctrica, y un resumen con los datos principales en https://www.ree.es/sites/default/files/07_SALA_PRENSA/Documentos/2026/np-extremadura.pdf.
[v] En este cálculo, asumimos una intensidad de carbono de 532 gCO2 por kWh producido, como podéis encontrar en el siguiente enlace: https://app.electricitymaps.com/.
[vi] Podéis encontrar esta y más información en los datos del Observatorio Climático: https://observatorioclima.seo.org/emisiones-netas-de-gei-mt-co2-eq/.
[vii] Esta cifra se ha calculado considerando un consumo de 1.4 litros por kWh producido, siguiendo los datos que ofrecen artículos revisados: http://dx.doi.org/10.1016/j.jclepro.2014.08.046.
[viii] Podéis encontrar esta y más información en los datos del Instituto Extremeño de Estadística: https://www.juntaex.es/ieex/banco-de-datos?vistaFactorId=24803515.
[ix] Tanto los datos como la metodología ha sido importada del siguiente artículo de la Universidad de Zaragoza, donde estudiaban el caso aragonés: https://doi.org/10.1016/j.enpol.2025.115061.
Crisis energética
Gentrificación energética y centros de datos
Tecnología
Centros de datos: así no
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