La prórroga de la central nuclear de Almaraz, a estudio: “Alivio momentáneo, daño estructural”

Una investigación coordinada por dos universidades españolas alerta de que una prorroga en la vida operativa de la nuclear extremeña supondrá más emisiones y mayor coste para el consumidor debido al retraso en el desarrollo de renovables que supondría.
Nuclear de Almaraz
Central nuclear de Almaraz (Cáceres). Fotografía: Wikimedia Commons.

Coordinador de Clima y Medio Ambiente en El Salto. @pablorcebo.bsky.social, pablo.rivas@elsaltodiario.com

4 feb 2026 14:57

La prórroga en la vida útil de los reactores I y II de la central nuclear de Almaraz hasta junio de 2030, una medida que piden las propietarias de la planta –Iberdrola, Naturgy y Endesa– y que alargaría su vida operativa hasta los 45 y 46 años, respectivamente, tendrá algunos efectos positivos a corto plazo pero a medio supondrá más emisiones, mayor coste para el consumidor y una dependencia de los combustibles fósiles muy superior que en un escenario de cierre de la planta entre 2027 y 2028, tal como está programado a día de hoy. Es la principal conclusión del informe Cierre nuclear y transición energética: El caso de Almaraz, encargado por Greenpeace y presentado este martes por los investigadores Eloy Sanz Pérez, director de la Cátedra de Transición Energética de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), y Víctor García Carrasco, de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).

“La extensión de la central nuclear de Almaraz afectaría estructuralmente al sistema eléctrico ofreciendo una estabilidad y unos menores precios a corto plazo, pero limitando con mucho los resultados futuros no ya a largo plazo, sino a partir del año 2031”, primer año tras el cierre definitivo, señala Sanz. El informe realiza una simulación del mercado eléctrico entre los años 2026 y 2033 con tres escenarios: el primero con el cierre de la planta tal como está estipulado hoy en día –el reactor I en noviembre de 2027 y el II en octubre de 2028–, el segundo contando con la aceptación de la prórroga propuesta por el oligopolio eléctrico por parte del Consejo de Seguridad Nuclear y el Gobierno, y un tercero en el que el mercado asume que la prórroga de Almaraz será superior al plazo solicitado y que el resto de centrales nucleares se acogerán progresivamente a prórrogas similares. Al respecto, las conclusiones de Sanz y García son claras respecto a efectos económicos y emisiones: “Alivio momentáneo, perjuicio estructural”.

El informe alerta de que a partir de 2031 los escenarios con prórroga serían mucho más caros, con un sobrecoste acumulado que podría llegar hasta 3.831 millones de euros en 2033

Los datos que apunta la investigación señalan que prorrogar la vida útil de Almaraz tres años más tendría un efecto desincentivador en el desarrollo de las energías renovables y la inversión en las mismas cuyos efectos generarían, a medio plazo, consecuencias negativas en términos económicos. Los números que maneja el equipo detrás del informe indican que a partir de 2031 los escenarios con prórroga serían mucho más caros, con un sobrecoste acumulado que podría llegar hasta 3.831 millones de euros en 2033 y unas pérdidas de inversión en renovables de hasta 26.129 millones de euros.

almaraz estudio 1

Esto se produce debido a que una prórroga supondría una disminución de la instalación de renovables, principalmente de plantas fotovoltaicas, al desincentivar la inversión en un mercado en el que las tecnologías compiten entre sí por la demanda y en el que Almaraz aún cubriría una parte de la demanda eléctrica. “Si vemos que sucede más allá del año 2030, el sistema estaría peor preparado para el cierre de Almaraz y, por tanto, aumentarían los precios del mercado mayorista”, explica Sanz.

Mantener la producción nuclear, disminuir el crecimiento de las renovables

“Si se prorroga la operación de Almaraz cae la producción renovable, caen los precios en una primera instancia y, por lo tanto, a menores precios y menor cantidad, baja la rentabilidad de inversión en energía renovables y los inversores, que claramente invierten para obtener un beneficio y ante esa bajada de la rentabilidad van a responder reduciendo sus inversiones”, añade Natalia Fabra, catedrática de Economía del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI).

Esta experta ha publicado recientemente una investigación sobre los riesgos de la modificación de los contratos a largo plazo en materia energética. Al respecto, puesto que prolongar la vida útil de la vieja central supondría modificar los términos de la senda que marca el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2023-30 (PNIEC) –la hoja de ruta establecida a diez años por el Gobierno para organizar la transición energética–, esta catedrática alerta de la “pérdida de credibilidad” que supondría, ya que cambiaría la principal referencia respecto al futuro del mercado energético español.

La prórroga supondría asimismo una mayor dependencia del gas para estos analistas, puesto que un menor desarrollo de las renovables supondría alargar la necesidad de este combustible fósil a medio plazo. Esto también repercutiría en el precio en el mercado mayorista, puesto que “el gas es “la tecnología que marca el precio de la electricidad”, como recuerda Sanz.

“En todas las simulaciones que he hecho en ningún momento hay falta de energía”, señala por su parte Natalia Fabra

Respecto a las dudas sobre la seguridad en el suministro eléctrico esgrimidas por la patronal energética y la Plataforma 'Sí a Almaraz, Sí al Futuro', donde se encuentran algunos alcaldes de los municipios de la zona, la investigación es categórica: “El 96,4% de la electricidad generada por Almaraz se puede cubrir con energía renovable inmediatamente después de su cierre”.

Nuclear de Almaraz 2

“En todas las simulaciones que he hecho en ningún momento hay falta de energía”, señala por su parte Natalia Fabra. “¿Por qué? Porque en España contamos con 26 GW de capacidad de centrales de ciclos combinados instalada”, continúa.

Al respecto, Sanz es rotundo: “Las nucleares se podrían haber cerrado este año o el pasado, y los ciclos combinados que tenemos cubrirían ese hueco. Pero claro, la realidad es que no queremos eliminar  siete GW de nuclear de repente para meter 7 GW de gas, que supone más precio y más emisiones”. El hueco que dejaría Almaraz, según las simulación del estudio de la UPC y la URJC, se supliría casi al completo con potencia instalada de renovables, salvo un 3,6% durante los dos años posteriores al cierre, hasta que el desarrollo de renovables llegase al 100% .

Menos emisiones en dos años, muchas más a medio plazo

Otro de los aspectos que más preocupa es cómo modificaría la posible extensión de la operatividad de Almaraz en la cantidad de gases de efecto invernadero que el sistema energético español emite. La Sociedad Nuclear Española, una federación de entidades entre las que se incluye la patronal del sector eléctrico, sostiene que, de cerrarse la central extremeña, “su producción debería ser sustituida, en gran parte, por generación fósil o por importaciones, aumentando las emisiones de CO₂ y la dependencia energética”.

“El sistema eléctrico sería menos renovable y más dependiente del gas”, lo que supone más emisiones, según el estudio

Esta tesis se da como cierta en el informe de Sanz, pero solo para el periodo 2028-30, periodo en el que el gas debería supliur el citado 3,2% al que no llegarían las renivables en un primer momento. Sin embargo, en un análisis más completo en el tiempo ocurriría el efecto contrario, según Sanz: “El sistema eléctrico sería menos renovable y más dependiente del gas”, lo que supone más emisiones.

almaraz estudio 3

En concreto, en el periodo 2026-2033, los escenarios de prórroga generan entre 5,8 y 12,3 millones de toneladas de CO2 equivalente (MtCO2eq) adicionales respecto al escenario de cierre, lo que además implica un coste adicional de hasta 984 millones de euros en derechos de emisión, repercutidos de forma directa en el precio de la electricidad. Es más, “incluso en caso de llevarse a cabo una prórroga indefinida de Almaraz, el escenario de cierre implica menos emisiones acumuladas en el periodo estudiado”, incide Sanz.

Una central para entre 30 y 40 años que cierra casi medio siglo

Diseñada inicialmente para una vida operativa de entre 30 y 40 años, la desconexión de Almaraz pactada en 2019 por Enresa y las eléctricas supondrá que la planta deje de operar con una antigüedad de 45 y 46 años, respectivamente, para cada uno de sus dos reactores. De conseguir una prórroga, habría que sumar tres años a esas cifras 3 años. 

Se trata de cifras superiores a la media de edad con la que suelen cerrar las centrales nucleares. Entre 2020 y 2024 han dejado de operar 28 reactores en todo el mundo, con un promedio de operación de 43,2 años. 

Energías renovables
A las renovables no les salen las cuentas: la rentabilidad se desploma y el sector pide ayuda al Gobierno
Mientras el Ejecutivo saca pecho del auge de la energía verde, en los pasillos empresariales se habla cada vez más de crisis y quiebras en el horizonte de los proyectos fotovoltaicos.
Energía
El oligopolio eléctrico amenaza con dejar en el aire el futuro de la transición verde
Endesa, Iberdrola y EDP desafían al Gobierno al plantear que no desembolsarán los 3.000 millones de euros necesarios para mejorar y ampliar unas redes de distribución eléctrica que están al borde de la saturación.
Cargando valoraciones...
Comentar
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...