Movimiento Socialista, manual de instrucciones para no iniciados

Tres militantes del Movimiento Socialista explican las mimbres de un proyecto que ha seguido creciendo en el páramo de la política institucional de izquierdas.
Contra el fascismo, ni un paso atrás: las juventudes socialistas de Euskal Herria convocan marchas en Iruñea y Bilbao - 4
Manifestación de Mugimendu Sozialista contra el fascismo en Iruñea en febrero de 2026. Zoe Martikorena
4 jul 2026 05:54 | Actualizado: 4 jul 2026 07:30

El mismo día que Gabriel Rufián presentó su propuesta de “ciencia, método y orden” en la Sala Galileo de Madrid, había comenzado la Universidad Popular. Este encuentro de la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS) en los campus madrileños congregó a mucha gente, varios cientos de estudiantes y jóvenes, pero apenas queda rastro de ello en los diarios. Mientras decenas de periodistas preguntaban cómo acreditarse para el acto de la sala Galileo, el encuentro bajo las premisas de fortalecimiento de un proyecto comunista pasaba por debajo de todos los radares de los medios. 

“Si nosotros fuéramos una fuerza política de otro tipo, vamos a decir no comunista, se nos haría muchísimo más caso, porque se trata de una organización que moviliza a miles de jóvenes”, reflexiona Gonzalo Gallardo, uno de los portavoces de CJS, rama madrileña del Movimiento Socialista, “si fuéramos una cosa un poco más ambigua, mejor dispuesta a ser articulada en torno al interés de los partidos de izquierda, las plataformas mediáticas progresistas estarían detrás nuestro”, apunta este militante.

A pesar de que, como dijo Gill Scott-Heron, la revolución no será televisada, la conversación sobre quiénes son “los socialistas”, qué pretenden y hacia dónde van, está, sin embargo, instalada en los movimientos sociales y en la izquierda militante desde hace más de un verano. No siempre en los mejores términos. La expansión de las siglas asociadas al Movimiento Socialista se ha producido con varios episodios de críticas y rupturas. En Carabanchel (Madrid) el Sindicato de vivienda del distrito, en el que participaban varios miembros del MS fue invitado a irse del Espacio Social EKO hace justo un año. El comunicado de EKO refería prácticas de “entrismo” del MS en la asamblea del espacio, e incluía una relación de conflictos similares en Barcelona y Valencia. 

Una parte sustancial de la polémica viene dada por una renuncia explícita a las formas líquidas de participación en asambleas, por una voluntad de organización que no elude lo que hasta hace poco eran tabúes como la jerarquía y la verticalidad en la construcción del proyecto político o, como dice Liber Morquillas, otra de las militantes de la Coordinadora Juvenil Socialista, un modelo de militancia “disciplinado, consciente, que busca superarse a sí mismo y a sus compañeros de manera permanente y completamente desinteresada”. 

En una conversación con el podcast Asalto, Morquillas y Gallardo, reflexionaban sobre los problemas de la horizontalidad y los límites que habían detectado en el asamblearismo, un fetiche del último gran movimiento explosivo de alcance estatal (el 15M), cuyo espíritu sigue funcionando para gran parte del activismo político. Gallardo se reconoce como de otra generación y detalla que el magma que ha dado lugar a CJS en Madrid procede de los movimientos ecologista y feminista, de la Juventud Comunista y de un sector del anarquismo. “Veníamos de movimientos sociales que se organizaban aparentemente en términos horizontales, pero veíamos que la informalidad daba lugar a dinámicas de poder implícitas”, en ese sentido, defiende el modelo del Movimiento Socialista de “delegación de tareas”, aunque explica que el movimiento en la actualidad funciona de manera asimétrica.

Breve historia del movimiento

En enero de 2026 nació la que hasta ahora ha sido la última expresión de la expansión territorial del Movimiento Socialista. Los Encuentros por el Socialismo en Canarias, que constituyen un paso previo a la creación de una organización en la línea de las que ya existen en Madrid, Catalunya, Asturies o Galiza, son la nueva rama de un árbol que está creciendo de forma ininterrumpida en el último lustro al mismo tiempo que la izquierda institucional implosiona en Madrid y se transforma en otros territorios del Estado español. 

Nacido a finales de la década pasada en Euskal Herria con el nombre de Mugimendu Sozialista, su presencia en las paredes de decenas de ciudades a través del símbolo de la cuña roja atravesando un círculo blanco o negro, se ha multiplicado. También, las siglas asociadas al movimiento, en una pléyade de organizaciones que van desde sindicatos de vivienda, estudiantiles, de mujeres trabajadoras y del ámbito cultural.


En su mayor parte no se trata de jóvenes sin experiencia militante, sino que proceden de otros espacios. En algunos casos más informales, como los gaztetxes y centros sociales, en otros de estructuras establecidas. En el terreno de los partidos políticos, el episodio de mayor calado fuera de Euskal Herria tuvo lugar a finales de 2023, en una votación de la Unión de Juventudes Comunistas de España (UJCE) en la que la mayoría de la organización (51%) decidió desvincularse del PCE y organizarse bajo las siglas del MS. Hoy la UJCE permanece en la esfera del partido comunista, pero la fractura no ha hecho sino reforzar la idea de crecimiento del MS. 

Un año antes, en Catalunya, se producía una escisión de calado. Arran, una de las almas de la Candidatura d’Unitat Popular, se partía en dos para dar lugar a Horitzó Socialista, la organización principal del Moviment Socialista en los Països Catalans.

Pero sin duda, el cisma fundamental para comprender el Movimiento Socialista es el que tuvo lugar en torno a los años 2018 y 2020 en Euskal Herria, concretamente en torno a la organización estudiantil Ikasle Abertzaleak y a Ernai, juventudes vinculadas a la izquierda abertzale clásica y a Bildu, su referente político. Esa separación es la clave para entender tanto el auge de Mugimendu Sozialista como el hecho de que el movimiento vasco vaya dos pasos por delante de las réplicas en el resto del territorio.

Desde el partido conformado en Euskadi a los “encuentros” de las Islas Canarias, pasando por los modelos de Catalunya y Madrid, el desarrollo del MS habla de una fase inicial

Manex Gurrutxaga es uno de los portavoces de Euskal Herriko Kontseilu Sozialista (EHKS), el primer partido creado en el entorno del Movimiento Socialista. La fundación de esta forma-partido se remonta a 2023, cuando 1.500 personas decidieron, en el pabellón Astelena de Eibar, evolucionar la desde la Gazte Koordinadora Sozialista (GKS), nacida en 2019. ¿Es, entonces, un partido de lo que estamos hablando? Sí y no. 

Gurrutxaga defiende que EHKS no se concibe en la forma actual de partido de políticos profesionales “que se dedican a presentarse a las elecciones y a gestionar las instituciones”, sino que quiere ser una organización de referencia del movimiento que funcione en coordinación, pero de manera independiente, de las organizaciones de “mujeres trabajadoras, de sindicatos de vivienda o del movimiento estudiantil” que ya se reconocen en el Movimiento Socialista. Tampoco, detalla este portavoz, se corresponde con la forma partido del marxismo clásico, “no todavía”, señala, “eso sería una forma avanzada”.

Aunque suene extraño para las concepciones actuales de lo que es y no es un partido, lo cierto es que a día de hoy es muy improbable que EHKS presente una papeleta en las elecciones locales y forales que tendrán lugar en la Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Foral de Navarra del próximo 2027. Donde seguro que no estará será en Madrid, territorio en el que todavía no asoma la forma partido del MS.

Esa renuncia a la representación en las instituciones justifica, en parte, la desatención mediática al movimiento. Pero, como recuerda Liber Morquillas, organizaciones de extrema derecha sin representación como Núcleo Nacional sí son analizadas al detalle en los medios: “Hay una queja permanente de que toda la juventud es de derechas y las movilizaciones fascistas tienen una cobertura mediática permanente, mientras que haya cientos de jóvenes organizados en decenas de ciudades no consigue tener eso. No porque nosotros no queramos poder estar presentes en esos espacios, sino porque una voz comunista es vetada de manera sistemática en diferentes medios y es algo irresponsable porque es algo que está dando alas a este nuevo movimiento fascista”, declara.

Los tres portavoces coinciden en que el partido “es una actualización de la propuesta marxista adaptada al siglo XXI, es lo que sería la fase de ofensiva”, mientras que en este momento la apuesta es por una acumulación de fuerzas en términos defensivos, de arraigo y de fuerza social, explica Gallardo.

La asimetría no parece ser un problema para las militantes del Movimiento Socialista en los distintos territorios. Desde el partido conformado en Euskadi a los “encuentros” de las Islas Canarias, pasando por los modelos de Catalunya y Madrid, avanzados, pero algunos pasos por detrás del modelo vasco, el desarrollo del MS habla de una fase inicial, que tuvo una cierta culminación el pasado 1 de mayo, con varias manifestaciones que, según sus cifras, juntaron a diez mil personas en todo el territorio, 4.000 solo en Madrid.

Gurrutxaga introduce la cuestión territorial como uno de los aspectos relevantes en las discusiones con la izquierda abertzale que dieron lugar a GKS. “Ya desde el inicio partíamos de una crítica al nacionalismo, a la forma política nacionalista que interpreta que se pueden hacer frente a todos los problemas desde dentro de los territorios del Estado; veíamos que los Estados están perdiendo poder con respecto a la época anterior y que la ofensiva de la burguesía y los grandes asuntos que afectan al día a día de la clase trabajadora viene de instituciones supraestatales”, resume.


Esa visión estratégica está en el génesis de la ruptura con Bildu, quien, según Gurrutxaga ha apostado “definitivamente por una estrategia de corte socialdemócrata, hace ya mucho tiempo dejó atrás una estrategia de construcción del socialismo” y en este momento “está dejando de lado también una estrategia independentista”, subraya.

Pese a que en el discurso de sus portavoces aparece la escala “como mínimo europea” en la que se aspira a trabajar, la realidad es que el MS aun no tiene contrapartes en otros países de la UE. 

Relaciones con los partidos

Como en toda la izquierda, la relación con las instituciones y, especialmente, con el PSOE como “institución” no oficial del sistema, es uno de los elementos clave. Las críticas a los partidos que han intentado volar cerca de la “gestión” caen en cascada por parte de MS. “Entendemos que Podemos saltó muy rápido a las instituciones, montó una plataforma en un momento de boom y creemos que ha sido muy dependiente de los medios de comunicación del régimen del 78, de los poderes fácticos, que en un principio le querían dar bola y en un momento ya no. Ha sido muy dependiente de eso”, explica Gurrutxaga.

El diagnóstico contra Podemos, Izquierda Unida y lo que hoy es Sumar es implacable ”se llegó a una forma de comprensión de la política como mera delegación en un partido de notables, sin base territorial y una dirección de notables”, señala Gonzalo Gallardo. Liber Morquillas ahonda en la crítica hacia una concepción que va más allá de “los parches o de medidas que han podido ser buenas”, pero que “nunca pudieron en cuestión quién tenía el poder y cómo se debía confrontar”. 

“Tenemos claro que debemos integrar a la juventud [de los barrios empobrecidos] dentro de una organización revolucionaria; eso va a determinar el éxito que podamos tener”, dice Morquillas

El MS se presenta así como un partido de impugnación del régimen, también en su pierna izquierda. “El PSOE siempre ha cumplido una función muy importante, que es la de regenerar el pacto del 78, como vimos muy claramente con el tema de Cataluña”, sostiene Gurrutxaga, remitiéndose a 2017 y al papel del PSOE como valedor de la aplicación del artículo 155. “Es la cadena de transmisión entre las grandes burguesías, entre grandes empresas con la militancia de base que tiene en los barrios o el voto heredado que tiene de clase trabajadora, sindicalistas, etc”, resume Gurrutxaga.

Con la experiencia de la mala relación general con Bildu y el silencio de parte de la izquierda abertzale hacia GKS, el peso que el silencio mediático y del resto de fuerzas políticas con respecto al MS forma parte de las reflexiones de estos tres portavoces. “No nos preocupa demasiado”, explican. “La idea es ir expandiendo el Movimiento Socialista e ir confluyendo con diferentes organizaciones de diferentes territorios para ir creando un movimiento cada vez más grande que haga frente a cuestiones como el rearme, la guerra o aspectos como la imposición del servicio militar obligatorio que se plantea en varios países europeos”, sentencia Gurrutxaga.

Fractura generacional

La cuestión generacional es, junto a la ruptura de las formas de la nueva política de la década pasada, el principal factor diferencial, la “oferta” de MS en un momento de relativa baja demanda de las propuestas que vienen desde la política institucional. “Estamos viendo un escenario económico —si queremos, civilizatorio— en el que están empezando a producirse grandes cambios y lo que estamos identificando es una cierta pauta de ruptura generacional dentro de lo que sería la clase trabajadora, vamos a decir, occidental”, desarrolla Gonzalo Gallardo. 

“Es un proceso de descomposición de las clases medias, también se puede llamar de proletarización, si queremos, en el que cada vez las pautas de explotación, las pautas de oposición de clase, van a ser cada vez más grandes: está claro que nosotros no vivimos como nuestros padres, está claro que el acceso a la propiedad de vivienda está roto, está claro que el circuito de reproducción a través de los títulos universitarios se está rompiendo... Nosotros queremos intervenir en estos fenómenos para articular un polo en términos clasistas y en términos radicales”, sentencia este militante de la Coordinadora Juvenil Socialista.


El discurso va dirigido también a la clase proletaria migrante y racializada, aunque como señala Liber Morquillas no tienen la receta para intervenir sobre barrios segregados, donde la desafección hacia la política es masiva, “pero lo que tenemos claro es que debemos integrar a esa juventud dentro de una organización revolucionaria, porque eso va a determinar el éxito que podamos tener”, añade.

Las preguntas sobre el cómo desarrollar una política revolucionaria que supere lo retórico se agolpan en las conversaciones que rodean al Movimiento Socialista, un objeto político que vive, de momento, por debajo del radar en el día a día de las redes sociales y la actualidad, pero que crece en un erial provocado por la política-espectáculo, cumpliendo la máxima política de que cuando hay un espacio vacío siempre hay gente dispuesto a llenarlo.

Rusia
Las “cartas desde la cárcel” de Kagarlitsky, el preso político más célebre de la izquierda rusa
El pensador y militante ruso Boris Kagarlitski realizó una entrevista sobre la situación en su país que le costó unas cuantas jornadas de aislamiento. En ella habló de la guerra, el futuro del pueblo ruso y también de la memoria de la URSS.
Hemeroteca Diagonal
Assata Shakur: nosotros y ellos
El jueves moría en Cuba la activista Assata Shakur, un referente del antifascismo estadounidense. En 2013, el extinto periódico Diagonal publicó un artículo que rescatamos a modo de obituario.
Asalto Podcast
Podcast | Rufián y el I+D+i para que la izquierda rompa los pronósticos en las próximas elecciones
Tres analistas nos ayudan a comprender las posibilidades de que el método de “ciencia, orden y método” de Gabriel Rufián sirvan para evitar la pronosticada victoria de la derecha y la extrema derecha en las próximas generales.
Cargando valoraciones...
Ver comentarios 1
Informar de un error
Es necesario tener cuenta y acceder a ella para poder hacer envíos. Regístrate. Entra en tu cuenta.
Cargando...
Cargando...
Comentarios 1

Para comentar en este artículo tienes que estar registrado. Si ya tienes una cuenta, inicia sesión. Si todavía no la tienes, puedes crear una aquí en dos minutos sin coste ni números de cuenta.

Si eres socio/a puedes comentar sin moderación previa y valorar comentarios. El resto de comentarios son moderados y aprobados por la Redacción de El Salto. Para comentar sin moderación, ¡suscríbete!

Cargando comentarios...